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lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Problemas de enojo? Una mirada al interior


A veces me enojo. Hay cosas que me fastidian, desde cosas pequeñas hasta cosas grandes. A veces he descargado ese enojo en mi propia familia, con mi esposa y mis hijos, y he caído en echarles la culpa de ese enojo. Hace muchos años atrás corregí ese error.

Muchos dicen: "tú me hiciste enojar", porque piensan que lo que esa persona hizo o dijo fue lo que causó su enojo. Están equivocados. El enojo estaba en ellos, y lo que esa persona hizo o dijo fue su excusa para que fuera manifestado.

Para cuidar el corazón de mi familia, yo les he dicho que ellos no son los culpables de mi reacción, de mi enojo, que lo que dijeron o hicieron no hicieron que me enojara, sino que, con el pasar del tiempo, yo he permitido que el enojo esté en mí y que yo soy el que tengo que cambiar. El hecho que lo que dijeron o hicieron haya estado mal, no justifica mi enojo. Lo que hicieron o dijeron puede ser corregido sin necesidad de enojarme.

Ellos no me hicieron enojar, yo soy el único responsable de ello. El pensar que ellos tienen que dejar de hacer o decir aquello es una mera manera de justificarme a mí mismo y no asumir la responsabilidad de mi enojo.

Cuando el profeta Natan vino al rey David le habló con una pequeña historia. Le dijo que había un hombre que tenía dos hijos, y eran tan pobres que su única posesión era una pequeña ovejita la cual ellos criaron como parte de la familia. También había un hombre muy rico, con miles de ovejas, el cual ofreció una comida a una visita que le llegó, pero en lugar de tomar para su comida una de sus muchas ovejas, tomó la única ovejita del hombre pobre.

Cuando David escuchó eso, dice la Biblia que su ira se encendió contra ese hombre rico y dijo que merece morir y que debe pagar con intereses al hombre pobre. En ese momento, Natan le dice: "Tú eres ese hombre" (2 Samuel 12:1-17).

Date cuenta de esto: Todo lo que le enojó a David estaba dentro de élLa única razón por la que David se enojó con el hombre rico era porque se veía reflejado en él. Y lo mismo pasa con nosotros.

El enojo es solo una manera de expresar disconformidad, fastidio y/o desacuerdo con algo. Otras personas lo expresan de manera diferente: frustración, impaciencia, estrés, desesperación, molestia, y lo reflejan con falta de perdón, ley del hielo, rudeza, gritos, golpes, etc.

Así que, el primer paso para poder ser libre del enojo es, sin duda, RECONOCER QUE TÚ ERES EL ÚNICO RESPONSABLE QUE TE HAYAS ENOJADO.

Deja de echarle la culpa a tu esposo o esposa, hijos, al gobierno, a lo que te pasó o hicieron, a tu jefe, a alguna circunstancia, etc., y comienza a asumir responsabilidad de ti mismo, de tus propias actitudes y reacciones, y verás que, poco a poco, a medida que aprendes a encontrar la ayuda que necesitas en la presencia de tu Padre Celestial y en Su Palabra, Él empezará a hacer esa obra que tú no pudiste por años. Con el tiempo, ya no te afectará más lo que antes te molestaba, y quizás ni te des cuenta cuando suceda. Poco a poco, otros lo notarán y dirán: "¡Eres diferente! ¿cómo lograste cambiar?", y así podrás testificar lo que Jesús hizo en ti.

Espero te haya ayudado.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Redes Sociales: "Disculpa, ¿decías algo?"


Estamos ya en la era de las redes sociales. Muchos dan gracias por ellas, hay otros que se quejan de ellas y hay otros que no saben cuándo dejar de usarlas. ¿A qué grupo perteneces?

No estoy de acuerdo con aquellos que se quejan de ellas diciendo: "¡Hay gente que hasta su comida la postea! ¿No tienen cosas más importantes qué postear?" Creo que estas personas no entienden la idea de lo que es una red social. Si vas a una reunión de amigos, ¿acaso es necesario que sólo se hable de cosas muy importantes? ¿Acaso no se puede hablar de las cosas cotidianas de la vida? Bueno, una red social es como esa reunión, pero online. Así que, si ves que alguien que postea algo que no te gusta, tienes la libertad de conversar de ello o no, pero por favor, ¡no te enojes!, y muchos menos, ¡no hagas partícipe de tu enojo al grupo de personas que sí les interesa ese post!


Tampoco estoy de acuerdo con el extremo de algunos que ignoran a personas presentes porque paran revisando sus redes sociales. Si estás sentado a la mesa con tu familia (por poner un ejemplo), tu familia alrededor tuyo es ya tu reunion social. Deja de lado tu celular y conversa con ellos, participa, ¡eres parte de ellos! No conversar con ellos porque estás pendiente de tu celular sí es de mal gusto. Si quieres, toma una foto a la comida y tómense un selfie, pero el colgar las fotos en ese momento y responder a todos los mensajes que te mandan sobre esas fotos, creo que ya es demasiado. Eso es ignorar a tu familia, y de eso se cuelgan los que se paran quejando para generalizar diciendo que las redes sociales destruyen a la familia, que han formado una generación zombie, etc.

La red social no ha destruido la familia. Fue la falta de fuerza de voluntad de la persona para tener balance.

La Biblia dice que hay tiempo para todo (Eclesiastés 3:1-8). Cuando hacemos cosas que no corresponden a su tiempo, hay problemas. Pero si buscas la ayuda de tu Padre Celestial, Él te ayudará para tener la fortaleza para poder hacer las cosas a su tiempo, a no desesperarte, a tener paciencia y a aprender a disfrutar el momento.