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sábado, 7 de octubre de 2017

Gadol's Nugget: Su Principal Problema



Gadol, el personaje principal de mi libro, pasó por muchos terribles problemas, pero no se dio cuenta que su principal problema se encontraba en mente. Eso, a larga, sería la causa principal del sufrimiento por el que pasaría.

Gadol es como muchos de nosotros. Todos pasamos por problemas, pero el problema principal radica no en el problema en sí, sino en el cómo manejamos nuestro problema. Nuestra actitud al enfrentar nuestro problema es determinante para prolongar el problema o encontrar nuestra respuesta.

¿Cómo estás enfrentando tus actuales problemas? Recuerda que las quejas, la excusas, el lamentarse, el responsabilizar a otros, etc., NO RESUELVE EL PROBLEMA, por el contrario, LO AGRANDA. Pero si asumes responsabilidad (así no haya sido tu culpa), pides consejos, buscas ayuda, haces un plan, etc., tarde o temprano ese problema será cosa del pasado, y habrás salido más fortalecido en lugar de destruido.

martes, 4 de abril de 2017

Ahora sí me veo como un Escritor

Desde que estudié a este personaje de la historia mi mente comenzó a imaginarse cómo pudo haberle sucedido las cosas que le sucedieron. Así que, solo como para no olvidarme las ideas que se me venían, empecé a escribirlas, pero cuando se las mostré a mi esposita, me dijo: "¡Wow, amor tienes que escribir esto!"

Por los siguientes años le hice poco caso. Escribía de vez en cuando, no le dedicaba el tiempo que se requería. Tenía muchas excusas en mi mente: no tengo tiempo, no es tan buena idea, etc. La verdad era que no me veía a mi mismo como un escritor, y pensaba si a la gente le gustaría o no lo que escribía. Mientras, mi esposa no se cansaba de decirme: "Amor, ¡tienes que escribir!"

Tiempo después, por fin le dediqué el tiempo que se requería. Acabé de escribir mi primer libro y ya estaba buscando editoras. Pero aún así no me veía como escritor.

No fue hasta que escuché la entrevista que un autor le hacía a otro autor, y una de las preguntas que le hizo fue: "¿Tú que escribes?". Su respuesta me trajo la paz que necesitaba. Le dijo: "Yo escribo lo que a mi me gustaría leer".

"¡Es cierto!", me dije a mi mismo. "¡Yo soy el que debe estar satisfecho con mi trabajo! ¡Yo soy el que debe decir: No sé cómo hacerlo mejor! ¡Me gusta leer lo que escribo! No me debe importar si a la gente le gusta o no, porque siempre habrá gente que no le gusta, pero también siempre habrá gente que sí le guste. ¡Escribiré para ellos! Además, ¡ni aun la Biblia le gusta a todos!"

Fue la Palabra que Dios usó para traerme la confianza que necesitaba. Ahora sí me veo como un escritor. Uno de mis sueños se está haciendo realidad. Yo ya no me limitaba a mí mismo. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de esta Trilogía, además de otros dos libros navideños (¡es que me encanta la Navidad!), y también tengo algunos libros de estudio planeado para el futuro.

¿Cómo te ves a ti mismo? ¿Qué te limita a ir por tus sueños? Sea lo que sea que te esté limitando, NO ESCUCHES ESOS LIMITES. Pide consejos a gente que te ama. Escucha a la gente que te anima. Escucha lo que Dios pone en tu corazón. Ora por una Palabra de Dios que te traiga la libertad que necesitas. ¡Si Dios te lo puso en el corazón, Él te ve de esa manera!