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lunes, 6 de agosto de 2018

6 Grilletes Invisibles al Éxito


Todos tenemos potencial. Todos podemos hacer muchas cosas. Todos tenemos la capacidad de llegar a alcanzar nuestros sueños. Y lo que es más, ¡todos queremos hacerlo! ¿Por qué, entonces, no todos alcanzamos nuestros sueños?

Todos conocemos a buenas personas, con buenas intenciones, pero que por alguna razón, se encuentran como estancados en el nivel en el que se encuentran por muchos años, queriendo salir adelante, pero no pueden. Muchos no hemos dado con la respuesta a su problema, llegando incluso a la conclusión que simplemente así es la vida o quizás creemos las justificaciones que ellos dan para no avanzar (quizás porque nos hemos sentido identificados con ellas).

Yo creo que la razón principal de ese estancamiento es que desprecian lo importante de sus pequeñas diarias decisiones. La gran mayoría cae en este error.

Si conversas con alguno de ellos, notarás que deseo y capacidad son cosas que no les faltan, pero si tienes la oportunidad de observar sus vidas diarias, con seguridad encontrarás que están encadenados a los siguientes Grilletes Invisibles:

1.- Falta de orden: Por eso será que tiempo es algo que nunca tienen. Además no respetan el tiempo familiar cuando llevan trabajo a sus casas, provocando así problemas en el hogar.

2.- Falta de Cultura de Prevención: No quieren tener seguros porque creen que es un gasto absurdo, pero más de una vez he visto los grandes problemas en los que muchos se han metido debido a ello.

3.- Falta de cuidado físico: No cuidan su cuerpo, por eso las enfermedades y debilidad en el cuerpo son un constante obstáculo.

4.- Falta de Auto-Inversión: No invierten en sí mismos: no leen, no siguen estudiando, no van a seminarios, etc., por eso, como no saben hacerlo de otra manera, así fracasen, lo siguen haciendo igual.

5.- Buscan Atajos: Buscan la manera fácil, no la correcta, no la mejor. No buscan la excelencia. Para ellos es suficiente que "funcione", pero no miran que funcione a largo plazo. A ellos normalmente lo barato les sale caro. Sueles escuchar constantemente en ellos la criollada peruana "así no más está bien."

6.- Falta de Buenas Influencias: Su círculo cercano, del que se dejan influir, son como ellos, pasan por lo mismo, se entienden entre ellos y, peor aun, se aconsejan entre ellos con los mismos consejos que harán que nunca salgan de su círculo vicioso.

Así que, recuerda que si sigues haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados. Si has reconocido uno o más de estos grilletes de tu vida, ¡toma la decisión de que quitártelos ya! ¿Cómo hago eso? Para que quitar algo malo de tu vida tienes que reemplazarlo con algo bueno. No es cuestión de dejar de hacer lo malo, sino de hacer lo bueno.

Así que, si tienes falta de orden, comienza a ser ordenado y metódico con tu tiempo, dinero y todo tipo de recursos. Si no tienes seguros, poco a poco comienza a adquirir los que necesites. Si no cuidas tu cuerpo, comienza ya. Si no inviertes en ti mismo, comienza leer y estudiar. Si has estado buscando atajos, deja de hacer eso y comprométete con la excelencia, y por último, rodéate de personas que te exijan, te desafíen, te hagan preguntas difíciles. El pastor Robert dice: "Si eres el más inteligente en tu grupo, búscate otro grupo."

Recuerda y reconoce que NADIE TE PUDO ESOS GRILLETES, FUISTE TÚ MISMO,Y NADIE PODRÁ QUITÁRTELOS, SOLAMENTE TÚ.

Espero te haya ayudado 😉

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domingo, 29 de julio de 2018

3 Pasos para Ser un Buen Fracasado


Quiero compartirte tres consejos que, sin lugar a dudas, te llevarán al fracaso. Recuerda que todo buen fracasado hace regularmente lo que los exitosos casi nunca hacen. Todo buen fracasado se excusa, escucha a todo el mundo y no planea nada. Así que, si quieres ser un fracasado toda tu vida, ¡no dejes de seguir estos consejos!

1. Excúsate

No todo es tu culpa, así que, ¿por qué tienes que asumir responsabilidad de todo lo que te pasa? ¿Acaso tú tomas las decisiones del gobierno? ¿Acaso tú planeaste eso feo que te pasó, que te marcó y que te imposibilitó emocional y/o físicamente? ¿Tú tienes la culpa que ese hombre, mujer, jefe, compañeros de trabajo, sean como son? ¡Por su puesto que no!

Deja de escuchar a los que te animan porque lo más seguro es que no pasaron por lo que tú. ¡Tú eres el pobrecito que merece la ayuda de todos! ¡Ellos no! Ellos seguramente crecieron favorecidos por el destino y jamás entenderán tu situación.

Así que, cada vez que tengas alguna oportunidad de mejorar en algún área, recuerda que tienes todo el derecho de excusarte cuando veas alguna dificultad. Tu trabajo es esperar las condiciones perfectas para recién hacer algo.


2. Escucha a todos

A menos que quieras ser un ermitaño y exiliarte a una isla desierta, tienes que comenzar a compararte con el resto. No seas autosuficiente y orgulloso en pensar que estás bien. ¿Por qué escuchar solo a los sabios, a los que se interesan por ti y a los que han alcanzado el éxito? ¡Qué clase de discriminación es esa! No estamos en una monarquía ni en una dictadura. ¡Vivimos en democracia!, y en una democracia todos merecen ser escuchados.

Así que comienza de una buena vez a escuchar a TODOS tus críticos, a todos aquellos que les gusta opinar cómodamente sentados en las tribunas pero que nunca entrarían a jugar en la cancha, a todos aquellos envidiosos que les gustaría tener lo que tú tienes, a todos esos trolls de las redes sociales que pasan cinco horas diarias detrás de una pantalla ejerciendo su don de criticar a otros. ¡Escúchalos a todos! ¿O, acaso, te crees superior a ellos?

Ah, y por supuesto, trata de agradar a todos. ¡Deja de ser selectivo cuando de servir se trata! Jesús dijo que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:39) y que debemos hacer bien a todos (Gálatas 6:10), ¿o no?


3. No planees

Los planes son el invento moderno de los auto llamados "amos de la motivación y liderazgo" para mantenerte esclavizado, ¡y Dios quiere que vivas libre! (Gálatas 5:13)

¿Planes de corto, mediano y largo plazo? ¿Para qué?, si de todas maneras no cumplirás nada y para lo único que te servirá es para sentirte mal y condenado por ello, y luego estés comprando el libro sobre cómo salir de la condenación, ¡y seguro escrito por los mismos autores!

¡Mejor es vivir libre, guiado por el Espíritu Santo a dónde Él quiera llevarte! Deja ya esos planes para adelgazar, esas metas de aprender inglés, esa rutina de ejercicios y todas esas tonterías que lo único que hacen es quitarte el tiempo de tu libertad.

¡Sigue así!
Si has estado siguiendo estos consejos, es más que seguro que tu vida se dirige al fracaso. ¡Sigue así! ¡No te detengas! Y si no los has seguido, seguramente tu vida se está convirtiendo en una de esas pocas excepciones en donde, con el tiempo, todo le sale bien. Pero, ¿por qué quieres ser la excepción? ¿Por qué quieres vivir solo? ¡Únete a la gran familia de fracasados de todo el mundo y te aseguro que "Soledad" es algo que nunca sentirás!


PD: Sí, sí he estado siendo irónico =)

sábado, 7 de octubre de 2017

Gadol's Nugget: Su Principal Problema



Gadol, el personaje principal de mi libro, pasó por muchos terribles problemas, pero no se dio cuenta que su principal problema se encontraba en mente. Eso, a larga, sería la causa principal del sufrimiento por el que pasaría.

Gadol es como muchos de nosotros. Todos pasamos por problemas, pero el problema principal radica no en el problema en sí, sino en el cómo manejamos nuestro problema. Nuestra actitud al enfrentar nuestro problema es determinante para prolongar el problema o encontrar nuestra respuesta.

¿Cómo estás enfrentando tus actuales problemas? Recuerda que las quejas, la excusas, el lamentarse, el responsabilizar a otros, etc., NO RESUELVE EL PROBLEMA, por el contrario, LO AGRANDA. Pero si asumes responsabilidad (así no haya sido tu culpa), pides consejos, buscas ayuda, haces un plan, etc., tarde o temprano ese problema será cosa del pasado, y habrás salido más fortalecido en lugar de destruido.

lunes, 14 de agosto de 2017

Después del Primer Paso


"Es que no puedo", "no tengo tiempo", "no he estudiado", "otros saben más que yo", "a nadie le va a gustar", "no tengo dinero", etc. Son solo algunas de las excusas que tenemos en nuestra mente para no hacer lo que está en nuestro corazón.

Muchas de esas excusas realmente las creemos. Ellas nos detienen, nos limitan, las miramos "hacia arriba", son nuestras amas a las que nos sometemos. Si ellas dicen: "¡No puedes!", nosotros les contestamos: "Sí, yo no puedo". Si nosotros queremos emprender algo, inmediatamente saltan en nuestra mente para decirnos: "¡Tú no puedes hacerlo!" Y lamentablemente les creemos.

Pero hay algunos que se atrevieron a dar el primer paso. Quizás no estuvieron dispuestos a ir todo el camino, sino solo quisieron intentarlo y, en el camino, se dieron cuenta que no era tan difícil como parecía al comienzo, cuando todavía no lo habían intentado.

El primer paso es como vencer un muro grande. Sabes que detrás del muro se encuentra lo que está en tu corazón por hacer, pero como ves tan grande el muro, te desanimas y piensas que seguramente será bien difícil.

Algo así pienso que se sintieron los israelitas cuando vieron gigantes en su tierra prometida además de grandes murallas (seguro las de Jericó). Ellos, al ver aquello, pensaron: "¡Nosotros no podremos antes ellos!" Su corazón quería ir a tomar la tierra, pero se sometieron a la excusa que su mente ponía (Números 13:25-33). Por haber decidido someterse a su excusa, no tomaron su tierra prometida. Lamentablemente muchos viven así.

Pero, ¿qué hubiera pasado si tan solamente se hubiera atrevido a ir? ¿Qué hubiera pasado si, a pesar de su temor, hubieran dicho: "¡Bueno, ya estamos acá! ¡Vamos nomás! O moriremos en el desierto o en la tierra prometida, así que ¡vamos!"? ¿Sabes lo que hubiera pasado? Hubiera pasado que, DESPUÉS DE TOMAR EL PRIMER PASO, se hubieran dado cuenta que no todos eran gigantes y que, más bien, ¡el pueblo detrás de aquellas gigantescas murallas estaban aterrados de ellos! (Josué 2:9-11). Es decir, de un lado de la muralla estaban los israelitas con miedo de los que estaban del otro lado de la muralla, ¡pero sucedía que los que estaban del otro lado de la muralla estaban con miedo de los israelitas! Ambos pueblos se tenían miedo entre sí, pero no lo sabían porque la muralla los separaba.

Dios les había dicho: "Yo les daré esta tierra" (Éxodo 6:8) porque ¡Dios podía ver del otro lado de la muralla!

Sabes, ¡tu Padre Celestial puede ver del otro lado de la muralla que ahora te asusta! Si Él te puso en tu corazón ese sueño, ¡CONFÍA EN ÉL! ¡Atrévete a dar el primer paso! ¡Verás que no todo es tan difícil como parece! Además, ¡Dios está contigo para llevarte en CADA PASO! Él no te abandonará nunca, y con ÉL poco a poco, tu fe crecerá para seguir conquistando más de tu tierra prometida. Dios no quiere que estés dependiendo de milagros para vivir. Eso es vivir en el desierto como los israelitas. ¡Dios quiero que tengas abundancia en todas las áreas de tu vida!, pero eso logra dando pequeños pasos, ¡un paso a la vez!