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viernes, 20 de octubre de 2017

Gadol's Nugget: El Rostro en el Monte

¿Alguien se ha dado cuenta del rostro en el monte que está en la carátula de la novela "Gadol, en Busca de la Verdad - El Descenso"? Bueno, si no te has dado cuenta, ¡ahora lo sabes!


En uno de los capítulos de la novela cuento que a uno de los testigos de una matanza le pareció que aun los montes estaban dolidos por la sangre que la tierra recibió.

Esa parte se me vino a la mente cuando el diseñador de la carátula, José Aljovín, sin querer hizo que en el monte aparezca un rostro. Al verlo, le dije inmediatamente: "¡Ese rostro se ve buenazo! Por favor, ¡acentúalo un poco más!














sábado, 7 de octubre de 2017

Gadol's Nugget: Su Principal Problema



Gadol, el personaje principal de mi libro, pasó por muchos terribles problemas, pero no se dio cuenta que su principal problema se encontraba en mente. Eso, a larga, sería la causa principal del sufrimiento por el que pasaría.

Gadol es como muchos de nosotros. Todos pasamos por problemas, pero el problema principal radica no en el problema en sí, sino en el cómo manejamos nuestro problema. Nuestra actitud al enfrentar nuestro problema es determinante para prolongar el problema o encontrar nuestra respuesta.

¿Cómo estás enfrentando tus actuales problemas? Recuerda que las quejas, la excusas, el lamentarse, el responsabilizar a otros, etc., NO RESUELVE EL PROBLEMA, por el contrario, LO AGRANDA. Pero si asumes responsabilidad (así no haya sido tu culpa), pides consejos, buscas ayuda, haces un plan, etc., tarde o temprano ese problema será cosa del pasado, y habrás salido más fortalecido en lugar de destruido.

lunes, 10 de julio de 2017

Papá, ¡cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!


Papá, ¡cómo quiero saber cómo fue tu encuentro con Jesús! ¿Qué te dijo, cómo te recibió, qué hizo? ¿Tú lo reconociste a primera vista o supiste que era Él porque fue corriendo hacia ti? O quizás lo reconociste porque sentiste un amor descomunal, ése del que tanto te hablábamos, y quizás pensaste: "Él, de seguro, es Jesús." ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

Quiero saber, papá, cómo fue que Jesús secó tus lágrimas. ¿Lo hizo con sus manos, tenía un pañuelo, o quizás se secaron con su ropa mientras te abrazaba? ¿Qué pensabas en ese momento? "Oh, estoy ensuciando la ropa de Jesús con lágrimas y moco. ¡Qué vergüenza!", o quizás ¡hasta esa vergüenza Él se la llevó en la cruz! ¡Quizás ni mocos hay en el Cielo! Quizás sí hay mocos en el Cielo pero a Jesús no le importaba porque para él, aunque te hayas ido a los casi 94 años, ¡sigues siendo su bebé! ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

¡Quiero saber por qué llorabas! No pregunto si es que lloraste o no en ese momento porque de eso estoy seguro. ¿Fue su abrumadora presencia llena de amor el cual acá en la tierra nos hace llorar, y que tú allá la habrás sentido por primera vez? ¿Fue que sentiste cómo hasta la última gota de condenación abandonaba tu ser? Quizás ni tú mismo lo sepas y ni te importó preguntar por qué llorabas porque sólo querías disfrutar ese momento. Nunca te he visto llorar (mi mamá sí), y mucho menos como un niño. ¡Qué escena tan conmovedora! ¡El imaginármela me hace a mí llorar! ¡Ojalá la hayan grabado! 😬 ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

¿Qué se siente no sentir NADA malo? ¿Qué se siente no sentir más condenación ni culpa de ningún tipo? ¿Qué se siente no tener remordimiento de nada? ¿Qué se siente no tener NADA de tristeza, NADA de enojo, NADA de angustia, NADA de preocupación? ¿Qué se siente no tener ni un dolor físico en absoluto? ¿Cómo sentiste que todo eso se fue de tu ser? ¿Fue gradual o instantáneo? Y al mismo tiempo ser llenado de la plenitud de gozo que existe en Su presencia, que aquí en la tierra podemos disfrutarla en parte, pero ¡allá en el Cielo sólo podemos imaginarnos cómo será! ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

Papá, ¿extrañas? ¿Me extrañas? ¿Extrañas a mamá, a mis hermanos, a amigos, a seres queridos? ¿Extrañas la casa? ¿Extrañas el trabajo? ¿Extrañas el parque? ¿Existe ese sentimiento allá en el Cielo, o aun el extrañar no puede habitar al lado de Su Presencia? ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

¿Qué se siente reencontrarse con tus seres queridos que tú aquí en la tierra les diste el adiós? ¿Qué sentiste cuando viste a mi abuelita Delia, a tu papá, a los tíos, tías, familiares y amigos que llegaron allá antes que tú? Dice la Biblia que tendremos cuerpos nuevos, así que me pregunto, ¿los reconociste, ellos te reconocieron, Jesús te ayudó con eso o habían ángeles encargados para ese trabajo? ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

Cuando yo te dé el encuentro, ¿me reconocerás, me estarás esperando al lado de Jesús?

Te amo papá.

jueves, 22 de junio de 2017

No Critiques a tu pareja. ¡Mejor halaga!


"Halaga a otros como te gustaría ser halagado." Así quedaría la Regla de Oro parafraseada.

¿A quién no le gusta recibir halagos? ¡Creo que a todos nos gusta! El problema es que normalmente recibimos y damos más críticas que halagos.

La mayoría se enfoca en la efectividad, y piensan que criticando, llamando la atención y únicamente señalando el problema, hace que el problema sea corregido. ¡Error!

El esposo se enfoca en el problema cuando le dice a su esposa: "¡Hasta cuándo vas a dejar de llegar tarde! ¡Ya me harté de que esté todo desordenado! ¡Solo paras exigiéndome cosas!", etc. Y la esposa se enfoca en el problema cuando le dice a su esposo: "¡Te paras olvidando lo que te digo! ¡Eres un bueno para nada! ¡No eres nada romántico!", etc.

¿Esos problemas son reales? Sí ¿Se tienen que solucionar? Sí. Pero esa no es la manera.

Quizás tu pareja es mala haciendo eso porque no es su habilidad natural, quizás nadie le enseñó, o quizás le falte motivación. Sea como sea, el resaltarle lo malo no lo ayudará mucho a cambiar.

Cuando resaltas con un plumón fosforescente alguna frase de un libro, ¿qué es lo primero que ves cuando abres el libro en esa página? ¡Lo primero que ves es lo que resaltaste! Pues lo mismo sucede con tu pareja. Si paras resaltando lo malo de él/ella, ¡lo primero que verás será lo malo! Pero, si resaltas lo bueno de él/ella, ¡lo primero que verás será lo bueno!

Entonces, si aprendes a enfocarte en lo bueno de la otra persona en lugar de solo en lo malo, y si luego resaltas eso bueno en lugar de resaltar lo malo, ¡pronto disfrutarás de un muy mejorado matrimonio!

¡Dile constantemente las cosas buenas que hace! ¡No esperes que logre una gran hazaña para recién resaltarlo! ¡RESÁLTALE LAS PEQUEÑAS COSAS QUE HACE BIEN DIARIAMENTE! ¡Esa es la mejor manera de ayudarlo(a) a cambiar!


"¡Qué rico cocinas! ¡Qué bien limpias! ¡Eres tan ordenado! ¡Me alegra que hayas llegado! ¡Qué bonita de te vez! ¡Me encanta verte jugar con los niños! ¡Gracias por estar a mi lado! ¡Eres un gran hombre! ¡Eres una gran mujer! ¡Gracias por el esfuerzo que haces por nosotros!", etc. Y si le dices estas cosas públicamente, ¡uy!, ¡prepárate para una buena recompensa!

Por supuesto que este principio también lo puedes aplicar con tus amistades, con tus empleados, compañeros de trabajo, etc. Acostúmbrate a agregar valor y vida a las personas con tus palabras. Haz que las personas se sientan bien a tu lado.

¡Espero te haya ayudado!

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    Aquí hay más enseñanzas para matrimonios que estoy seguro te bendecirán:
    • Un Matrimonio TOP: Tres simples consejos que sin duda llevarán tu matrimonio a nuevo nivel el cual disfrutarás bastante.
    • Cómo Hacer un Extracto: Te comparto la revelación que recibí sobre mi esposa la cual ha sido el ancla en la cual me baso y me sostengo.
    • No tengo Celos de ese Hombre: Mi esposa está viendo a otro hombre. ¡Conócelo!

    martes, 6 de junio de 2017

    ¡¿Por qué el Señor me la quitó?! - Asumiendo Responsabilidad

    "¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué me la quitó el Señor? Se ha ido al cielo y para poder ir yo debo también ser bueno para estar con mi amor?", dice la letra de una antigua canción. ¡Me gustaba cantarla!

    Existe ese pensamiento innato en el ser humano de responsabilizar a Dios por las cosas malas que suceden. Nadie nos enseña eso. Está ahí. Nacemos con ello.

    Como escuché decir al pastor Daniel Gutierrez el domingo pasado: "Cuando algo malo sucede, decimos: "¿Por qué Dios me envió esto?", pero cuando es algo bueno, decimos: "¡Qué bueno mi vecino que estuvo ahí!""

    Cuando recibimos la revelación de la gracia de Dios, Su favor inmerecido, ese pensamiento poco a poco es corregido. Eso me pasó a mí, y me di cuenta de ello cuando una vez, ya habiendo recibido la revelación de la gracia de Dios, escuché esa canción y, por primera vez, la analicé. Me di cuenta que el autor responsabiliza a Dios de haberle quitado a su enamorada cuando él mismo cuenta, previamente en la canción, ¡que fue su irresponsabilidad la tragedia que ocurrió!

    La letra va así: "Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba, iba a más de 100, prendí la luz para leer. Había un letrero de desviación, el cual pasamos sin precaución. Muy tarde fue y al frenar, el carro volcó y hasta el fondo fue a dar."

    ¡Y luego escribe: "¿Por qué el Señor me la quitó?"! ¡Por favor!

    Es común escuchar eso. Personas que se enferman porque no se cuidaron diciendo: "¿Por qué Dios me mandó esta enfermedad?" Personas que no administran responsablemente su dinero diciendo: "¿No sé por qué el Señor permite este tiempo de escasez?" Personas que no han invertido en su matrimonio diciendo: "Quizás Dios quiso que nos divorciemos".

    ¡Tu Padre Celestial es bueno! ¡No te engañes ni dejes engañar, todo lo bueno y perfecto viene de Él, porque así es Su voluntad: buena, agradable y perfecta! (Santiago 1:16-17, Romanos 12:2). ¡Tu Padre Celestial no es malo! Ya sea directa o indirectamente, eso bueno que recibiste, vino de Dios.

    Aprende a asumir responsabilidad por tus propias acciones. En lugar de decir que Dios fue el responsable, di: "Gracias Padre porque no me condenas. Yo me equivoqué, pero aun así no estás en contra mía, y me ayudas a salir de aquí."

    Si no reconoces que tuviste responsabilidad, lo más probable es que lo vuelvas a hacer ya que seguirás con el mismo mal proceder, y se convertirá en un círculo vicioso de cosas malas que te sucedan. No tiene nada malo de reconocer que te equivocaste. Si cometiste un error, ¡bienvenido al club! Si pecaste, ¡bienvenido al club! Recuerda que Jesús vino por pecadores, no por perfectos.

    Recuerda esto: TU PADRE CELESTIAL LE DA DE SU FAVOR INMERECIDO AL HUMILDE, al que no se cree perfecto, que no se equivocó, sino que reconoce su condición, pero confía que Él bendice inmerecidamente.


    jueves, 1 de junio de 2017

    Sin Temor a Malas Noticias

    "¿Qué pasará mañana?" Muchos se hacen esa pregunta. Es algo natural en el ser humano querer saber el futuro, sobre todo para saber si les irá bien o mal. La verdad es que no sabemos qué pasará mañana, pero los que confiamos en nuestro Padre Celestial, tenemos la certeza que Él estará con nosotros.

    Jesús nos dijo que cada día trae su propia preocupación y su propio mal (Mateo 6:34), y que en este mundo tendremos aflicción (Juan 16:33). Los noticieros son expertos en recordarnos eso todos los días. La FALTA DE SEGURIDAD en el mañana hace que pensemos que algo malo nos puede pasar en cualquier momento. Y no te quiero mentir, eso es verdad, algo malo nos puede pasar en cualquier momento. Los versículos que hice mención lo corroboran.

    PERO...

    ¡Gracias a nuestro Padre Celestial que ahí no acaba todo!

    Realmente, como dice mi pastor Robert, ¡cómo pueden vivir las personas de este mundo sin una esperanza en la cual aferrarse! A decir verdad, muchos no viven, porque vivir constantemente preocupados a lo que puede pasar mañana no es vida. Yo llamaría eso sobrevivir. Tu buen Padre Celestial no quiere que vivas así.

    La esperanza que tenemos y nos hace vivir confiados en el mañana esta: ¡NO ESTÁS SOLO! ¡TU PADRE CELESTIAL ESTÁ CONTIGO!

    ¡Aunque pases por valles de sombra de muerte, Él estará contigo para infundirte aliento! (Salmo 23). Él es tu Ayudador (Hebreos 13:6), tu Sanador (Isaías 53:4-5), tu Proveedor (Filipenses 4:19), tu Salvador (Isaías 43:3). Él no te envió eso malo, pero es poderoso para tornarlo en algo bueno para ti y para otros (Romanos 8:28, Génesis 50:20). Quizás no sepas cómo pueda suceder eso, pero la paz y la seguridad que experimentarás en medio de esa tormenta será tu confianza que así sucederá.

    Jesús dijo que el diablo viene para matar, robar y destruir, ¡pero que Él vino a traernos vida, y vida en abundancia! (Juan 10:10).

    No, no sabemos qué ocurrirá mañana, pero sí sabemos que nuestro Padre estará con nosotros. ¡Él no nos abandonará! Por eso, uno de mis Salmos favoritos es el 112 que dice que la persona que pone su mirada en Dios, su corazón está confiado y firme, sin temor a malas noticias.

    El mundo necesita algo de qué aferrarse. ¡Muéstrales el ANCLA que encontraste! (Hebreos 6:19).

    "Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz.
    En el mundo tendrán aflicción,
    pero confíen,
    Yo he vencido al mundo"
    Juan 16:33

    lunes, 29 de mayo de 2017

    ¡Qué maravilloso lunes tuve!

    De lunes a viernes normalmente mi día comienza a las 4:30am. Bueno, en realidad a esa hora suena mi despertador. Ya estoy de pie alrededor de las 5am preparando el almuerzo a mis Juanes para su colegio. La dejo a mi esposita dormir.

    Después de los respectivos ajetreos mañaneros: "¡Apúrate!, ¡se hace tarde!, ¡toma tu desayuno!, ¡no te demores que quiero evitar el tráfico!", etc., estoy saliendo máximo a las 6:50am (si salgo más de las 7am, el tráfico hace que lleguemos tarde). Después de dejarlos al colegio antes de las 7:30 me dirijo a comprar insumos para el comedor. Normalmente regreso a casa alrededor del medio día.

    De 12pm hasta casi las 4pm escribo. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de la trilogía de "Gadol en Busca de la verdad", esta segunda parte se llama "La Autojusticación". Después llegan mis Juanes del colegio, y estoy con ellos hasta su hora de dormir que es a las 8pm. En ese tiempo estoy con ellos, hacemos tareas, les doy su cena, y mientras juegan, sigo escribiendo. Mi esposita Cecilia llega del comedor como a las 6pm, y mis Juanes la quieren aprovechar al máximo. Dos o tres veces por semana hacemos Santa Cena en familia antes que duerman.

    Así fue hoy mi lunes. Fue un día normal. No hubo nada de "extraordinario". Pero gracias a Dios, pensando en "mi lunes", ¡me di cuenta que fue maravilloso!

    Mi Padre me abrió los ojos por un momento y vi cuán bendecido soy por tener a mi esposita Cecilia a mi lado, y a mis hijos Juan Esteban y Juan Pablo conmigo. Me di cuenta que todos estamos sanos. Mi Padre me hizo ver que tengo un lugar propio para vivir, carro, colegio para mis hijos, dos trabajos independientes, y muchos sueños todavía por cumplir. Me di cuenta que pertenezco a la iglesia más maravillosa del mundo: Camino de Vida, y que tengo muchos amigos extraordinarios. Mi Padre me hizo apreciar por un momento mi día "normal", porque en el futuro, estos días serán los que más añoraré.

    Sobre todo, mi Padre Celestial me hizo ver que todo esto es gracias a que Él es bueno y no me da lo me merezco sino según su Favor Inmerecido. Me hizo apreciar una vez que soy personado por la sangre de Jesús y aceptado como Su hijo. El cielo es mi futuro, el de mi familia y el de mis amigos.

    Realmente ahora puedo decir ¡qué maravilloso lunes tuve!

    Oro para que todos los días los pueda ver así.

    Y, ¿cómo fue tu lunes?

    viernes, 26 de mayo de 2017

    Una Obra Maestra Oculta

    El secreto del escultor es fijar su concentración en la obra que está dentro de la piedra. La mayoría de nosotros cuando vemos una roca vemos solo eso: una roca, un pedazo de materia sin mucho valor. Pero el escultor pudo ver una obra maestra encerrada dentro de un montón de piedra. ¿Qué es, entonces, esa obra maestra? Es solo lo que quedó después de deshacerse de todo lo que no dejaba verla. Se puede decir, desde cierto punto de vista, el escultor solo liberó la obra de las piedras que la ocultaban.


    En tu vida hay una obra maestra prisionera por un montón de piedras. Hay muchas cosas en tu vida que no dejan que se "exhiba" la gran obra que eres. Dios dijo que eres Su obra maestra (Efesios 2:10, "hechura" = obra maestra en Griego). No tienes que crear una obra maestra de tu vida, ¡porque Jesús ya lo hizo por ti! Solo tienes que dejarte sacar por Él las cosas que no dejan verla.

    El mal carácter, el enojo, la falta de perdón, falta de sonreír, una mentalidad pobre o mediocre, victimización, etc., son piedras que no dejan ver a la nueva criatura que Jesús creó en ti. Tu Padre Celestial es tu Escultor, y Él sacará todo eso de ti con Su gran amor y gracia, no con condenación y reglas sino amándote y bendiciéndote aun cuando no te lo mereces. Él lo hizo así aun desde el comienzo, y no ha cambiado Su estilo, porque cuando aun eras pecador (¡ya no lo eres por siacaso!, aun si pecas, ¡no lo eres! - pero eso lo vemos en otro blog 😛), ¡Cristo murió por ti! (Romanos 5:8). MIENTRAS MÁS TE LLENES DEL AMOR DE TU PADRE CELESTIAL, MÁS DE ESAS PIEDRAS SE IRÁN y así se podrá aquella obra de arte, esa Obra Maestra, creada en Cristo Jesús para buenas obras.

    No tienes que forzar sonreír, porque las sonrisas están ahí dentro de ti. No tienes que forzarte a perdonar, porque el poder para perdonar está ahí dentro de ti. El amor, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la paciencia, la mansedumbre y la fuerza de voluntad crecerán como el fruto que es (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo producirá ese fruto, no tú. Aprenderás que no es cuestión de dejar de hacer lo malo, sino de comenzar a hacer lo bueno, y lo bueno es llenarte del amor de tu Padre Celestial.

    Así que, ¡llénate más del amor de tu Padre! ¡Llénate de la gracia de Jesús! ¡Aprende cuánto te ama! Llénate de Su Palabra, de su Presencia y se parte de una buena iglesia, y verás cómo te será más fácil cambiar esas cosas, y la Obra de Arte en ti será vista por todos, y ¡ellos serán bendecidos!

    lunes, 22 de mayo de 2017

    Actuando Honorablemente ante Dios

    No creo que haya alguien que en su sano juicio diga: "No, yo no quiero que Dios me estime como honorable." Todos queremos que Dios diga sobre nosotros: "Jean Paul es digno de honor". ¡Tú pon tu nombre ahí!

    ¿Cuál es la manera entonces? Solamente recibiendo el sacrificio que Jesús hizo por nosotros. ¡No existe otra manera! Nunca podremos hacer algo tan grandioso como para que Dios diga: "¡Wow, mira lo que hizo él. Este sí es digno de honor!" Nunca podrás sorprender a Dios. Ni siquiera con el estilo de vida más santo que te puedas imaginar, no lo lograrás. Pero si has creído en Jesús, ya estás revestido de Él, así que cuando Dios te ve, Él sí dice: ¡Wow, mira lo que hizo Jesús. Este sí es digno de honor gracias a Jesús! 

    En el Antiguo Testamento hubo una persona al que Dios se refirió como "honorable". Este fue Jabes (1 Crónicas 4:9-10). ¿Qué hizo Jabes? Simplemente pidió ser bendecido. Jabes significa tristeza o dolor, pero él rechazó vivir una vida así, rechazó lo que "el destino" le deparó. Él quiso ser bendecido. Esta fue su oración:

    "Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no me dañe".
    1 Crónicas 9:10

    ¿Por qué Jabes fue considerado "honorable" si sólo pidió para sí mismo? ¿No debió ser considerado mejor como "egoísta"? Bajo una mentalidad basada en la Ley sí, es decir, una mentalidad donde te tienes que ganar el favor de Dios. Pero con una mentalidad basado en la gracia de Dios, en su Favor Inmerecido, nuestro Padre Celestial lo ve como honorable. Jabes se atrevió a pedir algo que no se merece: ser bendecido por Dios. Porque aun estando en el Antiguo Testamento, cuando Jesús no había muerto por sus pecados, Jabes pidió por aquello que nunca le fue prohibido. No tengo la menor duda que debió de haber habido muchísima gente que seguramente le dijo: "Tú no eres digno de pedirle a Dios que te bendiga, así que no lo hagas". Ellos pensaban según la Ley, y solo se atrevían a pedir algo que pensaban que sí se lo merecían. Pero Jabes no.

    En Gálatas 3:17 dice que la Ley no anulaba la promesa de bendición de Dios. No creo que Jabes haya entendido esto, pero sí creo que se atrevió, contra todo pronóstico, a pedirle algo que sabía que no se merecía.

    La palabra que se usa en 1 Crónicas 9:9 para "honorable" ("ilustre", en algunas Biblias), es la palabra hebrea Kabad, que quiere decir: pesado. Es decir, CUANDO LE PONES EL PESO QUE SE MERECE AL SACRIFICIO DE JESUS, DIOS TE VE COMO HONORABLE.

    En Jeremías 32:40 dice que el pacto eterno que nuestro Padre hace con nosotros es que ¡NO DESISTIRÁ DE HACERNOS BIEN! Esto se cumple con Jesús. ¡Creer esto es darle peso a lo que Jesús hizo por nosotros!

    Contrariamente al pensamiento religioso que dice que eres egoísta si sólo pides para ti, vemos que nuestro Padre Celestial piensa distinto.

    ¿Les estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Te avergüenza pedirle por una casa, un auto, ir de viaje, tener dinero para tal cosa, etc, y solo te limitas a pedirle por sanidad para alguien, salvación de algún familiar o restauración de la vida de esa personas? ¿Piensas que pedirle para ti es ser egoísta y pedirle por otros te hace santo, y son esas las oraciones que tu Padre sí escucha? Si estás pensando de esa manera, estás equivocado. No estoy diciendo (porque siempre hay alguien que entiende algo que no se dijo) que no pidas por otro; lo que digo es que si te sientes mal por pedirle para ti, estás pensando según la Ley. Estás equivocado.

    ¿Quieres actuar honorablemente ante Dios? ¡Cree que eres digno de ser bendecido gracias a Jesús! ¡Atrévete a pedirle lo que no te mereces! ¡Atrévete a pedirle de su Favor INMERECIDO! Cuando tu Padre Celestial ve eso, Él piensa: "Aquí hay alguien que le pone más peso al sacrificio de Jesús que a sus propios sacrificios. ¡Él es honorable!"

    jueves, 18 de mayo de 2017

    Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado


    La mayoría no tiene problemas con creer que Dios TIENE PODER para sanar. Lo que les dificulta creer es que Dios QUIERE sanar. Por esa razón, no se atreven a pedir valientemente, confiadamente y osadamente (Hebreos 4:16, Biblia Amplificada).

    El leproso de Mateo 8:1-3 ilustra perfectamente este punto porque él se le acercó a Jesús diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". El leproso sabía que Jesús podía sanarlo, pero dudaba si es que Él quería.

    Muchos dicen:
    - Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO primero tengo que aprender algo de esta enfermedad.
    - Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO tengo que esperar Su tiempo perfecto.
    - Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO ha permitido esta enfermedad por alguna razón.

    Y así uno podría seguir.

    La verdad es que ¡DIOS QUIERE SANARTE YA, AHORITA, NO QUIERE QUE TENGAS ESA ENFERMEDAD NI UN SEGUNDO MAS! "Entonces", muchos dicen, "¿por qué no soy sano ya?" Eso lo veremos en otro blog con un poco más de profundidad, pero adelanto que el recibir la sanidad (o cualquier otra bendición de Dios), no depende de Dios, sino de nosotros.

    En Romanos 10:17 dice que "la fe viene por el oír de la Palabra de Dios". En el griego original, la palabra "Dios" es en verdad la palabra "Cristo", y esta palabra "Cristo" se refiere a la obra de Jesús de traernos nuevamente a la presencia de Dios para poder disfrutar de Él y Sus bendiciones. Este es el evangelio, la nuevas y buenas noticias. ¡Esta es la Gracia de Dios!

    Entonces podemos decir que la fe viene por el oír de la gracia de Dios.

    El contexto de Romanos 10:17 confirma esto porque habla acerca de obtener salvación a través de la fe, donde salvación, si bien es cierto se ha limitado a "irse al cielo después morir", su significado va mucho más allá. "Salvación" (soso, en griego) quiere decir prosperidad en todas las áreas de tu vida: espiritual, emocional, en tu cuerpo (¡sanidad!), finanzas y en tus relaciones con otros.

    Cuando SEPAS que Jesús QUIERE SANARTE YA (¡en este momento!) SOLO PORQUE ÉL ES BUENO, te acercarás a pedirle sanidad de manera completamente diferente a como seguramente sueles hacerlo. No habrá lastimosos ruegos basados en la incertidumbre que si Él quiere sanarte o no, sino valentía y osadía de tomar lo que te pertenece, sabiendo que ÉL LO QUIERE TAMBIÉN.

    Esa confianza estará basada que no estás haciendo nada en contra de Su voluntad, sino, por el contrario, estás haciendo algo que Él desea, porque ha sufrido latigazos por eso (Isaías 53:4-5), porque Él quiere darte lo que hay en su reino (Lucas 12:32), porque Él ha prometido que no desistirá en hacerte bien, y no solo eso, ¡Él se alegra al hacerte bien! (Jeremías 32:40-41).

    Por eso el oír, y el oír, y el oír, y el oír del Favor Inmerecido de Dios te dará la fe que necesitas para recibir la sanidad de tu Padre Celestial (y cualquier otra de sus bendiciones). Jesús sabía eso, por eso predicaba las buenas y nuevas noticas del Reino de Dios, y cuando el pueblo escuchaba eso, la fe dentro de ellos crecía para recibir sanidad (Mateo 9:35, Lucas 4:43). En Hechos 14:3-10, Pablo predicaba de la gracia de Dios, y hombre cojo de nacimiento lo oía, y recibió la fe que necesitaba para ser sano gracias a esa palabra.

    Una cosa es saber con tu mente de que Dios quiere sanarte, otra cosa es tener la seguridad de ello en tu corazón. Lo primero es conocimiento. Lo segundo, fe (Hebreos 11:1).

    Estoy convencido de que Dios está levantando una iglesia que se atreverá a moverse en la sanidad divina basado en la gracia de Dios. ¡La revelación de la Gracia de nuestro Padre Celestial será el fundamento de esto!

    "Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo
    y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?
    ¡Por supuesto que no!
    Es porque creen el mensaje que oyeron
    acerca de Cristo."
    Gálatas 3:5 NTV

    ¡Espero te haya ayudado!

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    Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:

    sábado, 13 de mayo de 2017

    Mi mamá se llama Flor

    No, mi mamá no sabe cantar. Como mi pastor Robert dice: "Yo soy libre al cantar porque me voy a cualquier nota en cualquier momento." ¡Ella hace lo mismo! Pero esa voz me despertó innumerables veces con canciones que salían del corazón y llegaban al oído de Dios. Yo la escuchaba y me traía paz. A veces, al despertar, todavía recuerdo esa voz.

    Mamá, fuiste tocada por nuestro Padre Celestial y separada para ayudar a muchos. Y realmente pude ver eso en tu vida. Nunca desperdiciaste una oportunidad de compartir lo que Jesús ha hecho contigo a otras personas. ¡Aun sigues con ese fuego! Todavía me animas al ver esa pasión por dar esperanza. Gracias mamá porque fue esa pasión que me dio la confianza a seguir lo que estaba en mi corazón

    Me emociona pensar que nuestro Padre no ha acabado contigo todavía, que aun tienes mucho para dar, que todavía hay muchas personas por ser ministradas por ti. Realmente lo mejor está por venir para ti.

    Me acuerdo de una palabra que me contaste que Dios te dio: "Tú eres la flor de mi jardín, y cuando te veo, me alegras". No solo tu nombre es Flor, sino que eres La Flor de Su jardín, y siempre lo serás del mío también, porque cuando te veo, me alegras.

    Te amo mamá.

    ¡¡Feliz día!!

    Feliz Día a mi Hermosa

    ¡Feliz día mi amor!

    Estoy tan feliz de que mis Juanes te tengan como mamá. Me encanta ver que ellos reciben tu alegría en todo momento. Aun cuando pasas por algún problema, inclusive cuando tú misma fuiste la que te equivocaste, ellos ven que el malestar no te dura mucho. "Bueno, qué importa. ¡Mi Jesús aun está conmigo y me ama!", sueles decir cuando salió mal. Ellos ven eso.  Ellos oyen eso. Ellos reciben eso. Y yo estoy súper feliz por ello.

    Eres la alegría de nuestra casa. Cuando no estás en casa, constantemente los Juanes dicen: "¿Y mami? ¿Cuándo va a llegar? ¿Dónde está?", y lo dicen porque tu presencia trae alegría.

    Mi corazón descansa tranquilo porque sé que ellos elegirán en el futuro a alguien como tú como esposa. Simplemente sé que no se equivocarán, porque te habrán tenido a ti como modelo a seguir. Ellos dirán inconscientemente: "Yo quiero a alguien como mi mamá".

    En la casa te decimos La Hermosa, porque esa es tu característica principal, porque no sólo eres hermosa por fuera sino por dentro. Porque hermoseas todo lo que está a tu alrededor. Todo lo que tocas, todo lo que influencias, las vidas que están cerca de ti, son más bellos, más hermosos, gracias a ti. Hermoseas el ambiente con tu presencia y alegría. Sabes sacar lo mejor de la gente con palabras y acciones llenas de amor, ternura y sencillez.

    Muchas veces escucho que te dicen con cariño: "Mi Ceci". Normalmente tus amigas se refieren a ti de esa manera. Pero nosotros, Juan Esteban, Juan Pablo y yo realmente podemos decir que eres nuestra. Tenemos el honor de que el Padre Celestial nos confió a Su Hermosa con nosotros. ¡Padre, enséñanos a cuidarla!

    Te amamos amorcito.

    ¡¡Feliz día de las mamás!!




    miércoles, 10 de mayo de 2017

    La fuerza para decidir mejor

    Tú, lo que eres hoy, como piensas, como reaccionas, como decides, tus expectativas y sueños que tienes, el desánimo o ánimo que sientes, lo negativo o positivo que eres, etc., es el resultado de TODAS LAS DECISIONES que has tomado en toda tu vida. Así que, si no te gusta lo que eres, cambia tus decisiones.

    No esperes ser diferente mañana si sigues haciendo hoy lo mismo de siempre. No esperes cambiar bastante mañana si no has cambiado en mucho tus decisiones hoy. Es tonto esperar un mañana diferente haciendo exactamente lo mismo hoy.

    Muchos se quejan de su vida. Cuando conversas con ellos siempre escucharás la lista de culpables de por qué son como son. Todos son responsables: el gobierno, la economía, la familia que tuvieron, el jefe que tuvieron, etc., MENOS ELLOS. No se dan cuenta que ellos mismos permitieron ser como son.

    Así que, SI QUIERES SER DIFERENTE, COMIENZA A DECIDIR DIFERENTEMENTE.

    Pero, ahí está el problema. Eso no es tan fácil.

    Si le dices al que quiere bajar de peso: "La solución es muy simple: Solo come saludablemente", seguramente te pondrá una cara que te dirá con sarcasmo: "¿Cómo haces para ser tan inteligente?" Es que normalmente sí sabemos qué hacer o qué no hacer, el problema es que no lo hacemos porque no tenemos la fuerza de voluntad de hacerlo.

    Te voy a dar un Tip que estoy seguro te ayudará. LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA QUE DECIDIMOS MAL ES PORQUE NOS LLENAMOS DE MALAS COSAS. No es la única razón, pero definitivamente es la principal.
    Lo que dejas que entre en ti, saldrá de ti. 
    Si salió de ti, es porque entró en ti.
    Examina un mes al azar de tu vida y date cuenta cuánto tiempo has pasado con amigos que no son una buena influencia, cuánto tiempo has pasado en la TV, radio o internet, llenándote así ya sea de cosas que no son buenas o de cosas que no te ayudan a alcanzar tu meta. ¿Qué haces en tus tiempos libres? ¿Qué piensas cuando estás solo? Todo eso es de lo que realmente te has estado llenando. Esa es tu verdadera influencia.

    "Pero, ¡este amigo o este programa de TV no tiene nada de malo!" Quizás tengas razón, pero muchas veces no es lo malo que hacemos sino lo bueno que no hacemos. Pregúntate: ¿Este amigo o programa de TV (o lo que sea) contribuye a llevarme a donde quiero ir? Si la respuesta es un NO, entonces lo único que hace es hacerte perder el tiempo para que salgas adelante. Te estás llenando de ocio.

    Entonces, este es el Tip: No te preocupes tanto por decidir diferentemente, sino por cambiar tus influencias, porque cuando cambies aquello que te influye, entonces estarás eventualmente cambiando las malas decisiones que tomas.

    Cambia tus amistades, deja de ir a ese lugar, deja de mirar ese programa de TV, radio o internet, pasa menos tiempo haciendo aquello que sabes que no contribuye a alcanzar tus sueños, lee más libros, anda a seminarios, toma clases de algo. Esto es empezar a decidir diferentemente. Esto es llenarse de cosas buenas que te darán la fuerza de voluntad de decidir correctamente.

    El asistir a la iglesia y ser parte de ella es quizás la mejor decisión que puedas tomar en ese aspecto. No encontrarás gente que ame a Dios, que te anime a ser mejor, que te enseñe la Palabra, que te levanten cuando estés caído, etc., tanto como en la iglesia. ¡Involúcrate cada vez más en tu iglesia y verás como toda tu vida poco a poco cambiará para mejor!

    sábado, 6 de mayo de 2017

    La Iglesia: El Cielo en la Tierra

    Jesús está edificando Su Iglesia (Mateo 16:18). Él ama al mundo (Juan 3:16) pero no está edificando al mundo sino a Su familia, a la Iglesia. Yo creo que no existe otro lugar en la tierra que se parezca más al cielo que la iglesia. ¡De verdad!

    Jesús está edificando Su iglesia y lo seguirá haciendo hasta que la iglesia sea el lugar más atractivo en la tierra (Isaías 2:2-3). ¡Yo no dejaré de ser parte de eso!

    Es cierto que muchos actualmente mal representan la iglesia, y lo han hecho durante la historia, pero esos errores no son de Jesús sino de los integrantes de la iglesia. Justamente por eso Jesús la está edificando, ¡porque necesita ser edificada! Jesús no vino por los perfectos sino por los pecadores (Mateo 9:13). Cuando uno comienza a venir a la iglesia no es perfecto automáticamente (solo su espíritu, pero eso es otro tema), sino que entra en un proceso de perfeccionamiento (Filipenses 1:6). Así que no hay que asumir que porque uno está yendo a la iglesia, debería haber cambiado YA. Está en un proceso. ¡Estamos en un proceso!

    Cuando yo voy a mi iglesia Camino de Vida, siento que entro a otro mundo. Es como si fuera un mundo dentro de otro mundo. Así como cuando Peter, Susan, Edmund y Lucy Pevensi entraron al mundo de Narnia a través del ropero, yo siento que entro al cielo en la tierra cuando paso por las puertas de entrada de mi iglesia.

    Es mundo diferente, en donde encuentras sonrisas, atención, hospitalidad y amabilidad. Ahí no nos creemos superiores a los demás, sino que existe pasión por servir a otros. No aparentamos perfección, sino que puedes ver autenticidad. Nadie pretende "haber llegado", sino que reconocemos que estamos en un proceso. Ahí existe la libertad de llegar tal como uno es, porque sabemos que nadie nos condenará. No se nos exige a dar dinero ni a servir, sino que somos animados con el ejemplo que vemos por todas partes, y sobre todo, con los resultados: vidas cambiadas por doquier.

    ¿Todos tienen esas características? NO, pero un lugar con esas características (¡y faltan aun muchas más!), dudo que la encuentres en otro lugar. ¿Que somos perfectos? NO. Somos una familia, y ninguna familia es perfecta.

    Yo sé que el cielo debe ser muchísimo mejor, pero aquí en la tierra es el lugar más parecido.

    Jesús está perfeccionando toda Su iglesia en todo el mundo. Poco a poco se hace más atractiva a la gente porque pueden encontrar algo que el mundo necesita urgentemente: ESPERANZA. En el mundo experimentamos aflicción (Juan 16:33), pero tenemos la esperanza que no estamos solos sino que nuestro Padre está con nosotros.

    Si no estás yendo a una iglesia, ¡te animo que busques una! No busques una perfecta, porque no la encontrarás; y si la encuentras, no vayas a ella porque la malograrás 😊. Pídele al Padre Celestial que te muestre una, y ¡Él te la mostrará!

    viernes, 5 de mayo de 2017

    Soy un Gran Escritor

    ¿Cuál fue tu reacción al leer ese título? Para muchos, estoy seguro que fue: "Y este, ¿qué se cree?", o quizás, "ya se le subió a la cabeza lo de escribir libros". Sabes, he estado orando y sentí hacerlo así a propósito.

    Esa reacción no vino de mi, sino de ti. Yo no he creado esa reacción, sino tú mismo.

    ¿Cómo se llama esa reacción? Puede ser que sea envidia, cólera, celos, frustración. Y la razón principal (no la única) por la cual está ahí esa mala emoción es debido a las cosas de las que te has estado alimentando, es decir, aquello que has permitido que influencie en tu vida.

    Hay otros que al leer el título se alegraron por mí, y otros que quizás dijeron: "¡Sí, yo voy a creer lo mismo con él", porque saben que todavía no soy ese gran escritor pero creen lo mejor conmigo.

    Como dije, yo no soy el causante de esas reacciones, porque ellas estuvieron ahí todo el tiempo. Esa misma reacción, o quizás una parecida, hubiera salido con otra situación: que a tu compañero de trabajo lo asciendan y a ti no, que tu líder reconozca el esfuerzo públicamente de algún compañero tuyo pero no a ti, que todo lo bueno siempre le sucede a ese que piensas que no se lo merece y a ti solo te sigue "la nube negra", etc.

    ¿Tú te alegras por las bendiciones de los demás o te da envidia? ¿Lloras con los que lloran o te alegras porque "por fin recibieron lo que se merecieron"?

    Hay una buena noticia: ¡Puedes cambiar!

    En Lucas 15:11-32, en la conocida parábola del hijo pródigo (si no la conoces, ¡léela!), el padre de familia sale de la fiesta en homenaje a su hijo que había regresado para ROGARLE a su hijo mayor que también entre para que disfrute de la fiesta (así es, ¡LE ROGÓ!), y que celebre a su hermano que se encontraba bien.

    ¡Tú Padre Celestial no está enojado contigo porque no celebras a las bendiciones de los demás sino que te anima a que te alegres con él/ella por lo que le pasó! ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES DISFRUTAR DE LA FIESTA! ¡Es tu decisión!

    Esos pensamientos que dicen que es injusto, que por qué a él, que por qué no a mi, etc., están ahí porque los has alimentado con personas mal agradecidas, chismes, malos programas de TV, radio o internet, etc. ¿Cuál es la solución? ¡Deja que esos pensamientos se mueran de hambre! ¡Deja de alimentarlos con lo mismo! Y comienza a alimentarte de cosas positivas: personas agradecidas y positivas, buenos programas de TV, radio o internet, pero sobretodo, de la Palabra de Dios, Su Presencia y Su Iglesia. Veras que, CON EL TIEMPO, tus reacciones cambiarán, empezarás a alegrarte de corazón con aquel que recibe aquello que quisiste, llorarás con lágrimas reales con aquellos que lloran, y la gratitud simplemente saldrá de ti. ¡Serás feliz de verdad!


    martes, 4 de abril de 2017

    Ahora sí me veo como un Escritor

    Desde que estudié a este personaje de la historia mi mente comenzó a imaginarse cómo pudo haberle sucedido las cosas que le sucedieron. Así que, solo como para no olvidarme las ideas que se me venían, empecé a escribirlas, pero cuando se las mostré a mi esposita, me dijo: "¡Wow, amor tienes que escribir esto!"

    Por los siguientes años le hice poco caso. Escribía de vez en cuando, no le dedicaba el tiempo que se requería. Tenía muchas excusas en mi mente: no tengo tiempo, no es tan buena idea, etc. La verdad era que no me veía a mi mismo como un escritor, y pensaba si a la gente le gustaría o no lo que escribía. Mientras, mi esposa no se cansaba de decirme: "Amor, ¡tienes que escribir!"

    Tiempo después, por fin le dediqué el tiempo que se requería. Acabé de escribir mi primer libro y ya estaba buscando editoras. Pero aún así no me veía como escritor.

    No fue hasta que escuché la entrevista que un autor le hacía a otro autor, y una de las preguntas que le hizo fue: "¿Tú que escribes?". Su respuesta me trajo la paz que necesitaba. Le dijo: "Yo escribo lo que a mi me gustaría leer".

    "¡Es cierto!", me dije a mi mismo. "¡Yo soy el que debe estar satisfecho con mi trabajo! ¡Yo soy el que debe decir: No sé cómo hacerlo mejor! ¡Me gusta leer lo que escribo! No me debe importar si a la gente le gusta o no, porque siempre habrá gente que no le gusta, pero también siempre habrá gente que sí le guste. ¡Escribiré para ellos! Además, ¡ni aun la Biblia le gusta a todos!"

    Fue la Palabra que Dios usó para traerme la confianza que necesitaba. Ahora sí me veo como un escritor. Uno de mis sueños se está haciendo realidad. Yo ya no me limitaba a mí mismo. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de esta Trilogía, además de otros dos libros navideños (¡es que me encanta la Navidad!), y también tengo algunos libros de estudio planeado para el futuro.

    ¿Cómo te ves a ti mismo? ¿Qué te limita a ir por tus sueños? Sea lo que sea que te esté limitando, NO ESCUCHES ESOS LIMITES. Pide consejos a gente que te ama. Escucha a la gente que te anima. Escucha lo que Dios pone en tu corazón. Ora por una Palabra de Dios que te traiga la libertad que necesitas. ¡Si Dios te lo puso en el corazón, Él te ve de esa manera!