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viernes, 9 de marzo de 2018

No apagues la Imaginación de tus Hijos


Muchas veces, como padre, me he concentrado más en "el orden y limpieza" de mis hijos que otras cosas más importantes, como por ejemplo, su imaginación. El orden debe estar al servicio de la imaginación y no al revés, porque la imaginación te da la meta, el orden te ayuda a llegar a allá. Cuando me di cuenta de eso, me sentí tan mal como padre, porque era como que les regalase un carro, pero no tengan a dónde ir, y eso, con el tiempo, hace que el orden mismo se vuelva un fin en sí.

El dibujo de arriba ilustra perfectamente el mensaje. Reconozco que todavía se me sale un "¡ordena tu cuarto!" antes de preguntarles sobre lo que hubo en su imaginación. ¡Gracias a mi Padre Celestial por su Gracia porque realmente la necesito!, porque Él me hace acordar no solo preguntarles primero lo que se estaban imaginando, sino también hace que yo esté interesado en eso que me cuentan: en la guerra intergaláctica que ocurrió en su cuarto, en el torneo de las artes marciales con nuevos personajes, en la aventura con tal superhéroe, etc., para que así crezcan con la confianza que lo que se imaginan no son tonterías, sino que tendrán la atención de otros.

Y AL FINAL, después de asegurarles que lo que hubo en su mente fue importante, les ayudo a formar una de las herramientas que los ayudará en el futuro a materializar su imaginación: el orden.

Nuestros hijos tienen una gran imaginación. ¡No se la apaguemos! Esa imaginación se volverá sueños y metas, los cuales les darán sentido a su vida y se sentirán realizados como personas. ¡Nuestro trabajo como padres, es darles las herramientas que los ayuden a alcanzar esos sueños que nuestro Padre Celestial pondrá en sus corazones!

"La imaginación es una visión preliminar de lo que sucederá en tu vida" 
"El verdadero señal de inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación 
"La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, mientras que la imaginación circunda el mundo" 
Albert Einstein

¡Espero te haya ayudado!

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Para más enseñanzas y consejos para padres, visita los siguientes links:

jueves, 22 de febrero de 2018

Oracion II: Aprendiendo a Orar


Los judíos sabían bastante la Biblia, al menos la Biblia que hasta el tiempo de Jesús tenían, es decir, el Antiguo Testamento. Los más estudiosos se aprendían de memoria TODO el Antiguo Testamento. Si alguna vez te has jactado de memorizarte parte de la Biblia, ante uno de ellos, ¡quedarías en ridículo!

Los discípulos, como judíos que eran, también sabían bastante del Antiguo Testamento y, por supuesto, sabían orar; o al menos, ¡eso pensaron!, porque un día se le acercaron a Jesús para pedirle que les enseñe a orar (Lucas 11:1).

Yo supongo que al ver lo que Jesús hacía, al escuchar Sus poderosas enseñanzas y, sobretodo, al ver cómo oraba Jesús, los discípulos reflexionaron, fueron sinceros consigo mismos y llegaron a la conclusión que su Maestro oraba mucho mejor que ellos. Ellos se dieron cuenta que las oraciones de Jesús sí daban resultado y se veían auténticas, por lo que se sinceraron, se humillaron a sí mismos poniendo todos sus conocimientos de lado, y le dijeron: "Enséñanos a orar." Para poder decirle a Jesús "enséñame" de corazón, primero tuvieron que reconocer que no sabían. Para poder ser llenados, primero se tuvieron que vaciar a sí mismos.
Para poder aprender, primero tienes que reconocer que no sabes. Si piensas que sabes, no estarás abierto a aprender. Este es un requisito indispensable para aprender a orar.
Pero, ¿cuál fue la respuesta de Jesús? ¿Qué hizo Jesús? Jesús procedió a enseñarles. ¿Sabes qué me dice esto a mí? Me dice que sí podemos aprender, porque si Jesús les hubiera contestado: "Saben qué, es muy tarde para ustedes porque ya saben demasiado y es difícil re-enseñar a alguien", "esto está separado para algunos cuantos, y ustedes no están entre ellos", o quizás un simple "no, no quiero enseñarles", entonces podríamos estar seguro que aprender a orar es algo que nunca lograremos. ¡Pero no fue así! ¡Jesús les enseñó a orar porque sabía que podían aprender! ¡Y lo mismo es para nosotros!

¿Quieres aprender a orar como Jesús? ¡Pídele que te enseñe! Pon todos tus conocimientos de lado, tu experiencia, tus estudios y tu orgullo para que puedas aprender. Recuerda que Él da gracia al humilde (Santiago 4:6), y ten la seguridad que Él te enseñará como un Padre a un hijo. Simplemente dile: "Jesús, enséñame a orar".

Espero te haya bendecido.