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lunes, 9 de diciembre de 2024

¿Jesús nació el 25 de diciembre?


Hace unos años conocí a un jovencito, quizás de unos 12 años de edad, el cual no sabía cuándo era su cumpleaños porque nunca se lo habían celebrado. Era un joven de una muy humilde condición económica y había sufrido bastante, incluyendo abandono. Estábamos con unos jóvenes de la iglesia en ese momento y, con ellos, decidimos que ese día sería, de ahí en adelante, su cumpleaños. ¡Así que se lo celebramos todos juntos ese día!

Por algunos años más celebramos su cumpleaños con él ese día (creo que era un día de Abril), hasta que creció y supo cuándo era su verdadero cumpleaños.

¿Importaba el hecho que el día de Abril que elegimos no haya sido su verdadero cumpleaños? NO.

¿Importaba que ese día de Abril seguramente haya sido el cumpleaños de alguien más? TAMPOCO.

Lo único que importaba era de que juntos celebrábamos el cumpleaños de este jovencito. Nada más.

A veces nos dejamos enredar tanto por pequeñeces. He escuchado a muchos discutir sobre el hecho que Jesús no nació un 25 de Diciembre y que ese día se celebra, en realidad, a algunos dioses paganos. Sabes algo, no es importante saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús, y tampoco lo es si ese mismo día se celebra a algún dios pagano. Lo que sí importa es que estamos celebrando juntos Su nacimiento y las razones por las que Él vino.

No resta significado si Jesús nació o no el 25 de Diciembre. Tampoco estamos celebrando a algún dios pagano si celebramos Navidad ese día. Las personas que celebran el nacimiento de Jesús solo lo celebran a Él, de la misma manera que cuando celebrábamos el cumpleaños de este jovencito celebrábamos SOLAMENTE su cumpleaños y no de cualquier otra persona que haya nacido también ese día de Abril. ¡Imagínate que le haya dicho a este jovencito: "Sorry, no podemos celebrarte tu cumpleaños hoy porque es el de alguien más"!

Toda la felicidad, unión y paz que muchos sentimos los días de Navidad, todas las palabras de perdón y amor que se comparten, toda la esperanza que muchos sienten cuando celebran el nacimiento de Jesús el 25 de Diciembre, no es afectada en lo más mínimo por el hecho que Jesús quizás no haya nacido en realidad ese día.

Entonces, ¿Jesús nació un 25 de Diciembre? La verdad, no sé. Y la verdad, no me importa si nació esa fecha o no. Lo que sí me importa es que celebramos su nacimiento, el cual, como muchos muy bien dicen, debería ser celebrado todos los días del año. Además, me alegra saber que en gran parte del mundo, ya sea que crean en Jesús como yo o no, están celebrando también su nacimiento. Y si bien es cierto que muchos no celebra a Jesús directamente, sí celebran un momento de paz, gozo, unión, familia y esperanza, lo cual es también para lo que vino Jesús.

¡Espero te ayude!

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Otro Regalo de Navidad para Dios Padre


A medida que maduramos nuestra idea de un buen regalo de Navidad cambia. Cuando somos niños, lo que pensamos es en lo que vamos a recibir, pero a medida que crecemos y, sobre todo, cuando tenemos hijos, nuestro pensamiento va más dirigido a pasar un grato momento en familia. Los regalos pasaron de ser el centro de la Navidad a una actividad más de ella.

Basta que solo un miembro de la familia no esté presente para crear un profundo sentimiento de nostalgia. Los que hemos pasado por eso, saben a lo que me refiero. Y más aun, como padre de hijos pequeños, no quiero ni imaginarme cómo sería que uno de mis hijos no estén conmigo en Navidad. Y si yo siendo humano con todas mis imperfecciones puedo sentir esto, ¡cuánto más mi Padre Celestial sentirá lo mismo!

Imaginémonos lo siguiente: que la parábola del Hijo Pródigo de Lucas 15 se desarrolló en época Navideña. Yo sé que en ese entonces todavía no se celebraba Navidad y que, además, es solo una parábola, pero ¡usa tu imaginación!

Imaginemos que era el 24 de diciembre en la noche y que el padre de familia todavía estaba de pie mirando al horizonte esperanzado que su hijo regrese. Sí, ese hijo que lo humilló, que prefirió más su dinero que a él y despreció todo el amor y tiempo que se le había dado. Y, de repente, ¡el milagro de Navidad ocurre! ¡El padre ve a lo lejos que su hijo viene! ¡Sin pensarlo dos veces el padre corre llorando "a abrir su regalo"! ¡Abraza a su hijo, lo besa hasta el cansancio, lo recibe gustosamente y se prepara a celebrar no solo la Noche Buena, sino también el regreso de su hijo!

El padre no podía estar más feliz. El regalo que pedía por Navidad se le había sido concedido. Con ojos llorosos y una sonrisa de oreja a oreja le decía a todo al que se le cruzaba: "¡Mi hijo ha regresado! ¡Feliz Navidad!" Pero, inesperadamente, uno de los criados se le acerca para decirle al oído una mala noticia: "Señor, disculpe, su hijo mayor está afuera y no quiere entrar."

La sonrisa del padre se le fue. No dudó en dejar la celebración para salir a buscar a su otro hijo. Mientras iba, el padre pensaba: "Él también es mi hijo. Lo amo. Su lugar es celebrar a mi lado".

Cuando llegó con él, con ojos llorosos le dice muy amorosamente: "Hijo, entra a la casa. Celebra con nosotros. Este es tu hogar. No tienes por qué estar aquí." El corazón del hijo mayor estaba endurecido, cegado por sus propias razones y resuelto a no celebrar con su familia. Se había empecinado a no ser movido de su posición y dispuesto a quedarse allí hasta las últimas consecuencias.

Lo que no sabía el hijo mayor es que el amor del padre era más terco que su orgullo. El padre se había empecinado en no dejar a su hijo solo afuera, su amor lo cegaba de todas las maldades de su hijo, estaba resuelto a nunca abandonarlo y hacerlo cambiar de opinión llenándolo de amor. El padre quería su "otro regalo de Navidad" y nunca se rendiría en conseguirlo.

¿Qué crees que nuestro Padre Celestial desea como regalo de Navidad? Yo creo que desea que todos Sus hijos estén en casa participando de la celebración. ¡Todos! Pero, ¿qué quiere decir eso? ¡UNIDAD!

Creo que lo que nuestro Padre Celestial desea es lo que Jesús oró: que estemos unidos, que seamos uno, que no miremos lo que nos diferencia, sino lo que nos une. Quiere decir que no debemos atacarnos, juzgarnos ni pensar menos el uno del otro solo por creer diferentemente ciertos puntos de la Biblia, y que no debemos mirar de qué denominación somos por encima del hecho de que somos hermanos.  La Biblia dice que el mundo creerá que Jesús es Dios cuando vea unidad en nosotros (Juan 17:21).

Cuando veo a mis hijos pelearse me duele en mi corazón. ¡Cuánto más le dolerá a nuestro Padre Celestial vernos divididos por razones que nosotros pensamos como correctas!, pero lo único que demuestra que nos empecinemos en nuestras razones es que todavía no entendemos Su corazón.

Entendamos que así como el padre del hijo mayor no le discutió si tenía razón o no sobre por qué no quería entrar a la fiesta, sino que solo le pidió que entendiera su corazón, de la misma manera nuestro Padre Celestial no nos discute si es que tenemos razón o no sobre por qué estamos desunidos, pero sí nos pide que entendamos Su corazón. Así como el padre del hijo prodigo no estaba celebrando que su hijo era un sinvergüenza, sino que estaba vivo, así también nuestro Padre Celestial quiere celebrar con todos sus hijos que todos hemos sido salvados por Jesús y que todas nuestras faltas han sido cubiertas por Su amor.

Navidad es un tiempo familiar. Yo creo que nuestro Padre Celestial piensa lo mismo, pero ¡la gran diferencia es que Su familia es MUCHO más grande! Entendamos Su corazón abriendo el nuestro al llamado de unidad entre todos nosotros, Su hijos, Su iglesia, Su familia.

¡Espero te haya ayudado!

¡Feliz Navidad!

sábado, 23 de diciembre de 2017

Navidad: Un Mesonero ocupado


Uno de los personajes que participaron de la primera Navidad que más me hace reflexionar es, sin duda, el mesonero ocupado. ¡Cuántos nos podemos identificar con él!

¡Este hombre tuvo la oportunidad de asistir y hospedar a María, la cual estaba a punto de dar a luz a Jesús! (Lucas 2:4-7), pero no lo hizo porque estuvo sumergido en sus negocios, los cuales parecen que le iban bien.

¿Qué pudo haber pensado el mesonero? Quizás se justifico diciendo: "Wow, Dios me está bendiciendo mucho, ¡tengo el mesón llenó! No puedo ser irresponsable y descuidar estos huéspedes que Dios me envió por los problemas de solo una persona", o quizás simplemente ni siquiera se dio cuenta de la urgente necesidad de José y María por estar pensando en sus asuntos. Sea como sea, perdió su oportunidad.

Mateo 25:31-46 nos enseña que cuando ayudamos a otros en necesidad, en realidad ayudamos a Jesús mismo, y es curioso cómo Jesús, el dueño del cumpleaños, pasa muchas veces desapercibido en los tiempos navideños por estar tan sumergidos en nuestros propios asuntos. 

Tantos las cosas materiales como los regalos, la decoración, la cena, el tráfico, el trabajo, etc., como también las cosas no materiales como el estar separado de los seres queridos o el que algún familiar ya no esté, hacen que desviemos la mirada de ayudar a otros para concentrarnos en nosotros mismos. Nuestro Padre Celestial puede que esté dándonos una oportunidad de ser bendecidos al bendecir a alguien más (inclusive, dice la Biblia que algunos ha bendecido ángeles - Hebreos 13:2), pero dejamos pasar esa oportunidad cuando solo miramos nuestras necesidades.

Te animo a que en esta Navidad estés atento a las necesidades de otros, sabiendo que tu Padre Celestial estará anotando esa obra de amor por alguien más (Hebreos 6:10) para recompensarte, porque además, lo estarás haciendo a Jesús mismo.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Navidad - Vigilante y Expectante


No mucha gente celebró la primera Navidad. Es más, solo un pequeño grupo de personas pudo participar de ella: los pastores. ¿Por qué ellos? Yo creo porque ambos grupos tenían una característica en común: tenían expectativa.
Vemos en Lucas 2:8 que los pastores "velaban y guardaban las vigilias de las noches". El "velar y guardar" es un simbolismo de "estar atentos".

¿Estás diariamente vigilantes, atento y expectante a lo que tu Padre Celestial hace o cada día es simplemente "un día más" para ti?

Aquellos que consideran que cada día es simplemente "un día más", se pierden los milagros que ocurren todos los días, sólo están felices cuando ocurre "algo grande", están tan ensimismados en los quehaceres diarios que perdieron de vista la razón de tener esos quehaceres, y así, esas actividades se volvieron la finalidad de sus vidas, entonces, sin proponérselo, terminaron viviendo para su trabajo, para mantener la casa ordenada, para "hacer" y no para "disfrutar".

Pero los que están diariamente vigilantes tienen la expectativa que algo va a suceder, prestan atención a las pequeñas y diarias cosas de sus vidas porque piensan: "de lo pequeño Dios puede hacer algo grande", disfrutan cada momento porque no se quieren perder a su Padre Celestial en ese momento.

¡Cuántos religiosos, cuántas autoridades, cuántos buenos judíos se perdieron la primera Navidad, no estuvieron presentes en el nacimiento de Jesús porque estaban muy ocupados, por no estar expectantes que algo iba a pasar!

¡No pierdas la expectativa diaria que tu Padre Celestial está haciendo algo! ¡Abre los ojos y mira! ¡Desenfócate de lo que ocupa tu mente y enfócala en Él! ¡Deja de esperar el "gran milagro" y date cuenta que estás rodeado milagros!

sábado, 16 de diciembre de 2017

Navidad: La respuesta en forma de semilla


¿Qué es lo que te gustaría recibir como respuesta de oración si estás pasando por una grave enfermedad? Pues, ¡un milagro!, ¡que de repente, en un abrir y cerrar de ojos, sea sanado! Creo que eso sería lo que te gustaría recibir si eres como la mayoría de nosotros, ¿no? Pero, ¿qué es lo que normalmente se recibe? Un proceso, una semilla que hay que cultivar, algo pequeño que tenemos que cuidar para que crezca de a pocos.

Lo mismo es si, por ejemplo, estás pasando por una crisis matrimonial. ¡Todos quisiéramos que, de repente, todo sea solucionado, y ya vivir ese matrimonio de ensueño! Pero, ¿qué es lo que normalmente se recibe como respuesta a nuestra oración? Un proceso, una semilla que hay que cultivar, algo pequeño que tenemos que cuidar para que crezca de a pocos.

Ser libre de una adicción, salir de esa deuda, que se solucione ese problema familiar, etc., normalmente son oraciones que nuestro Padre Celestial nos contesta pero de a pocos, utilizando lo poco que hay en nuestras manos, llevándonos de la mano a través de un proceso, siendo fieles en lo poco y recibiendo cada vez más, de gloria en gloria y de victoria en victoria.

¿Qué hizo nuestro Padre para salvar a toda la humanidad? ¿Envió a Superman, a Gokú, a Iroman, o algún ángel? No. Nuestro Padre envió a un bebé. Era el Salvador del mundo pero en forma de niño. Era una semilla que tenía que crecer y pasar por un proceso. Nuestro Salvador fue fiel en lo poco y se le dio más, y luego siguió siendo fiel hasta la muerte y heredó la gloria eterna.

Quizás estás pasando por un momento difícil en algún área de tu vida y estás orando por una solución. Sabes, lo más probable es que tu Padre Celestial ya ha comenzado a contestarte, pero como esa respuesta tiene "forma de bebé", seguro que no te has dado cuenta, y quizás te estás desesperando y pensando que Él no te ha escuchado. Pero no fue así.

¡Abre los ojos y mira! ¡Más que seguro que la respuesta ya está a tu alrededor! Deja de esperar ese "milagro", y busca, más bien, la semilla de ese milagro. Aprende a buscar lo extraordinario en lo ordinario.

¿Tú crees que nuestro Padre Celestial RECIÉN hace algo al respecto cuando le pides ayuda? Si crees eso, ¡te equivocas! ¡Él ya hizo algo desde antes de la fundación del mundo, el camino ya está preparado, NADA lo sorprende! Pídele ayuda para que puedas ver lo que Él ya está haciendo, y sabiduría y fuerzas para pasar por ese proceso hacia tu victoria.

¡Espero te haya ayudado!

lunes, 4 de diciembre de 2017

Navidad: Gozo en medio de las dificultades


Los gobernantes solo preocupándose por ellos mismos, sentados en sus cargos para enriquecerse en lugar de servir al pueblo. Cada vez más se acentúa la diferencia entre los tienen y los que no tienen, alimentando el resentimiento, la amargura y la desesperación. La violencia se encuentra como pan de cada día, y las enfermedades atacando sin hacer distinción de clases.

Por si acaso, no estoy describiendo la situación de hoy en día de muchos países, sino la del pueblo Judío de hace dos mil años cuando nació Jesús.

Fue en esa situación que los ángeles anunciaron: "No temas, porque les doy noticias de gran gozo, que será para todo el pueblo, que les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor." (Lucas 2:10-11)

Quiero que te des cuenta de esto: Que para nuestro Padre Celestial, esta noticia provocaría gozo en medio de esas dificultades. Y, ya que Dios no cambia, sino que sigue siendo el mismo, esta noticia, si la recibes, provocará en ti gozo en medio de las dificultades.

Navidad es Jesús. Él nació para darnos gozo y paz. Él no la da como el mundo la da, así que no tengas miedo (Juan 14:27). ¿Cómo la da el mundo? El mundo ofrece gozo y paz siempre cuando todo salga bien. Si las cosas no salen como uno quiere, no hay paz ni gozo. Jesús no la ofrece así. Jesús te da paz y gozo aun medio de las dificultades porque esa paz y gozo será Él, tu Padre Celestial.

¡Recibe este mensaje de Navidad y disfruta de esa y paz y gozo que nadie más te podrá ofrecer!

domingo, 12 de noviembre de 2017

Una pequeña enseñanza del Tamborilero

Me encanta la historia que relata la conocida canción navideña del Tamborilero. Cuando era niño, me hizo llorar al imaginarme la escena que describía (todavía me conmueve bastante).


Trata acerca de un niño pobre que ve cómo las pastores preparan algunos regalos para ir a dárselos al niño Jesús como obsequio por su nacimiento. Éste también quiere regalarle algo, pero no tiene dinero para comprar algo digno de un Rey, lo único que tenía era un viejo tambor. A pesar  de ello, él decidió darle lo único que tenía, emprende el viaje hasta el pesebre y toca su mejor pieza en homenaje al recién nacido Rey. La parte que me enternece hasta las lágrimas es cuando dice que el Niño volteó al escuchar el sonido del tambor, miró al tamborilero y le sonrió.

Yo me imagino lo que pudo haber sentido en ese momento el niño tamborilero. Me imagino que estaba seguro que Jesús estaba contento con él, que recibió gustoso lo único que podía ofrecerle, porque ello mostraba el sincero corazón de querer hacer algo por Él. Y Dios vio eso.

Sabes, tu Padre Celestial no será movido por las grandes cantidades de dinero que le puedas dar (¡acuérdate que Él lo creo todo!), pero sí será movido por el deseo sincero de querer hacer algo para Él.

¿Cómo puedes hacer algo para Él? La Biblia dice que todo lo que haces, lo puedes hacer para como para Él (Colosenses 3:23-24). Así que, la falta de recursos por hacer grandes cosas que no se vuelva una excusa para no hacer pequeñas cosas. Tu Padre Celestial no está esperando que le des lo que no tienes, sino lo que tienes. Él puede hacer mucho con poco. Ten la seguridad que cuando haces algo por amor a Él, Él te está sonriendo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

¿Cómo saber si eres un Grinch? Prueba el GRINCHOMETRO


1. Te dicen para jugar al Amigo Secreto y tú...
    - No solo aceptas, sino que quieres organizarlo (3 PUNTOS).
    - Solo aceptas (2 PUNTOS).
    - Te niegas (1 PUNTO).
    - No solo te niega, sino que piensas que es una tontería (0 PUNTOS).

2. Comienzas a decorar para Navidad en...
    - Noviembre o antes (3 PUNTOS).
    - Comienzos de Diciembre (2 PUNTOS).
    - Unos días antes de Navidad (1 PUNTO).
    - No decoras (0 PUNTOS).

3. Piensas cómo decorarás para Navidad desde...
    - La Navidad pasada (3 PUNTOS).
    - Diciembre (2 PUNTOS).
    - No piensas en eso, sino que dejas que otro lo haga (1 PUNTO).
    - Pensar en decorar para Navidad te hace doler la cabeza (0 PUNTOS).

4. Cuando decoras...
    - Lloras de emoción (3 PUNTOS).
    - Te gusta hacerlo (2 PUNTOS).
    - No decoras, esperas que alguien lo haga (1 PUNTO).
    - No solo no decoras, sino que no soportas la decoración navideña (0 PUNTOS).

5. Sobre los regalos...
    - Te gusta personalizarlos y regalar a todos los que puedas (3 PUNTOS).
    - Quieres regalar, pero solo a unos cuantos (2 PUNTOS).
    - No regalas nada (1 PUNTO).
    - No regalas a nadie ni te importa que te regalen (0 PUNTOS).

6. Sobre la vestimenta navideña...
    - Te encanta vestirte con cuernitos o gorros, camisetas y hasta con pijamas navideños. ¡Hasta tu carro tiene cuernitos! (3 PUNTOS).
    - No tienes problemas con vestirte navideñamente (2 PUNTOS).
    - Te la pondrías solo porque todos lo hacen (1 PUNTO).
    - Vestirte navideñamente es una tontería, no lo harías ni aunque te paguen (0 PUNTOS).

7. Sobre la cena navideña...
    - Esperas ese momento todo el año (3 PUNTOS).
    - Disfrutas el momento (2 PUNTOS).
    - Es una cena más para ti, no sientes nada especial (1 PUNTO).
    - No gastarías por nada especial ni aunque tuvieras el dinero (0 PUNTOS).

8. La gente piensa sobre ti...
    - Que tienes un gran espíritu navideño (3 PUNTOS).
    - Que eres navideño moderado (2 PUNTOS).
    - Que participarías de alguna reunión navideña solo por la comida y regalos (1 PUNTO).
    - Te evitan en Navidad (0 PUNTOS).

9. Sobre la música navideña...
    - Te encanta escucharla y cantarla, y te emociona hasta las lágrimas (3 PUNTOS).
    - Te gusta (2 PUNTOS).
    - No te gusta (1 PUNTO).
    - No la soportas (0 PUNTOS).

10. El 26 de Diciembre...
    - Te sientes súper nostálgico, todavía sientes mariposas en la barriga y ya estás pensando en la próxima Navidad (3 PUNTOS).
    - Estás triste porque ya acabó Navidad, pero no piensas en eso todo el día (2 PUNTOS).
    - Solo piensas en lo trabajoso que será sacar toda la decoración (1 PUNTO).
    - Dices: "¡Por fin se acabó todo!" (0 PUNTOS).

PUNTAJES:
- De 25 - 30 puntos:
  No tienes nada de Grinch, por el contrario, fácil podrías ser un Papa Noel, o mínimo un Elf.
- De 19 - 24 puntos:
  Tienes espíritu navideño.
- De 12 -17 puntos:
  Te gusta la Navidad, pero ahí no más. Si no tienes cuidado, puedes convertirte en un Grinch.
- De 6 - 11 puntos:
  Eres un aguafiestas. La gente duda en invitarte para una reunión navideña. Estás a punto de convertirte en un Grinch.
- De 0 - 5 puntos:
  Tienes sangre de Grinch en tus venas, te apellidas Scrooge y los niños huyen de ti.

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Si eres navideño como yo, estoy seguro que las siguientes enseñanzas te gustarán: