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domingo, 22 de octubre de 2017

Algunos pensamientos sobre el Señor de los Milagros


Todos los meses de octubre en el Perú existe una tradición: El recorrido del Señor de los Milagros. Sólo quería dejar algunos pensamientos con motivo a esta bien concurrida celebración.

- Desde el punto de vista histórico, cultural y tradicional, ¡me encanta! Perú es un país lleno de diferentes costumbres las cuales nos enriquecen como nación.

- Hay muchos que se quejan porque el recorrido del Señor de los Milagros implica cerrar muchas vías de tránsito, y eso provoca muchas demoras en dirigirse a donde quieren ir. Saben, hay que aprender ser un poco más tolerante porque vivimos en una sociedad en donde no todos pensamos igual, y esa tolerancia muchas veces se debe manifestar en aceptar un poco de incomodidad.

- Me duele en el corazón ver cómo muchas personas se acercan a Jesús con el pensamiento de tener que hacer algún sacrificio para que sean escuchados y obtengan el milagro que buscan. He visto como personas de todas las edades caminan sin zapatos o de rodillas, pensando que su sufrimiento convencerá a Jesús. Me gustaría poder decirles a todos que el sacrificio de Jesús es más que suficiente, que Él lo hizo porque los ama, y que no tienen que mendigar ni ganarse el favor de su Padre Celestial, sino simplemente ir a tomarlo porque ya es de ellos gracias a Jesús.

- No me gusta que muchos cristianos evangélicos atacan a los que van a la procesión diciéndoles que no se debe adorar figuras. La verdad, no sé que están esperando obtener con esa actitud y forma de decir las cosas; ¿acaso, que dejen de ser católicos y comiencen a ser evangélicos? Si es eso lo que esperan, ¡qué pésima manera de predicar!

- Por si acaso, los milagros ocurridos fueron hechos por Jesús. ¡Así es, por Jesús! No fueron hechos por el diablo, si eso pensaste. El que se hayan equivocado en su forma de acercarse a Dios no implica que se acercaron al diablo, lo que sí implica es que no recibirán de la forma que Dios quiere que reciban. Muchas veces seguramente has recibido alguna bendición de tu Padre Celestial y no fue de la manera que Él haya querido que la recibas, y eso fue porque te acercaste de una manera equivocada. Los que van a la procesión se están acercando por la Ley en lugar de por la Gracia de Dios, y ¡siempre por la gracia será más fácil!

- Si no estás de acuerdo con su manera de acercarse a Dios y no tienes amor por ellos en tu corazón, no intentes convencerlos que lo que hacen es anti Bíblico porque solo terminarás creando barreras por la mala manera y actitud con la que terminarás diciendo algo. Recuerda, un ingrediente indispensable para ser oído es AMOR. Si no tienes amor, no estás calificado para enseñar.

- Si no estás de acuerdo con lo que ellos hacen, ¡ora por ellos! En la oración tu Padre Celestial te dará, si es Su voluntad, no solo la actitud adecuada de acercarte a ellos sino también la manera de hacerlo.

Espero te haya ayudado.

¡No olvides compartirlo!

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lunes, 28 de agosto de 2017

Moisés y los 10 Mandamientos - La Novela

Pensé que la última novela que iba a ver fue "Marimar", pero ¡vino "Moisés y los 10 Mandamientos - La Novela" a malograrme mis planes! ¡Se las recomiendo!

La verdad, no sabía que iba a ser tan bíblica, y creo que fue por eso que Dios me habló algunas cosas (¡sí!, Dios puede hablar a través de novelas, aunque, ¡esta no tiene nada de novela!) las cuales quería compartirlas.

1. Si vivimos esclavos, es porque estamos sirviendo a otros dioses.
El pueblo de Dios, los israelitas, vivían en esclavitud en Egipto. Los egipcios eran idólatras, servían a muchos dioses. Ahí es donde se encontraba su esclavitud de los israelitas: al servir a esos dioses.

Los egipcios los maltrataban, los humillaban, no los dejaban crecer, los usaban, pero les daban lo necesario para no morir. Para muchos israelitas, eso les era suficiente, porque inclusive vemos que cuando ya fueron liberados, extrañaron la comida de Egipto al ver las dificultades del desierto.

¿Te sientes maltratado, usado, humillado, que no creces? Quizás es porque algo está ocupando el lugar de tu Padre Celestial en tu vida, estás teniendo otros dioses los cuales te prometen cosas buenas, pero lo único que quieren es destruirte.

2. Aun nuestra familia se puede convertir en un dios.
Otro dato interesante que aprendí en la novela es que cada una de las plagas destruía a un dios de los egipcios. En otras palabras, ¡nuestro Dios se mostraba como más poderoso delante de esos dioses!

Lo interesante es que, siguiendo esa línea de idea desde la primera plaga, llegamos a la décima plaga la cual era la muerte de los primogénitos, por lo que vemos que Dios decía que aun nuestra familia puede llegar a convertirse en un dios en nuestras vidas.

¿Están ocupando tus hijos el lugar de Dios en tu vida? Quizás son tu padres, esposo, esposa, hermanos, a los que pones por encima de Dios en tu corazón. Eso te traerá esclavitud a tu vida, no te permitirá crecer, te detendrá a ir por la tierra prometida que tu Padre Celestial tiene para ti.

3. Pasar por el mundo sin contaminarte.
Las aguas de los mares, en la Biblia, representa el sistema del mundo (Apocalipsis 13:1). El sistema del mundo es el servirse a así mismo (1 Juan 2:16). Vemos que el pueblo de Israel, para ser completamente libre, pasaron por en medio del Mar Rojo en seco. ¡Las aguas no los tocaron! En otras palabras, el sistema de este mundo -esa mentalidad de solo pensar en sí mismo-, no los tocó.

Por eso Jesús nos enseñó a orar pidiendo para ser "libres del mal" (Mateo 6:13), lo cual no quiere decir que nos libre de las cosas malas que nos pueden pasar, sino de ser libres de la maldad, y la maldad no es otra cosa más que esa mentalidad de vivir para uno mismo, siempre buscando lo suyo propio.

Entonces, para ser completamente libres, tenemos que aprender a pasar por este mundo sin contaminarnos con ese sistema de vivir para uno mismo, sino siendo luz en medio de él, alumbrando con el antídoto del vivir para uno mismo: viviendo para otros, alumbrando con nuestras buenas obras de amor (Mateo 5:16).

¡Recuerda que mientras más vivas para otros, más libre serás!