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viernes, 2 de noviembre de 2018

¿Bajo la Ley o la Gracia? ¿Qué es eso?


Quiero explicar lo que significa estar bajo la Ley y lo que significa estar bajo la Gracia para que la próxima vez que lo leas en la Biblia o que escuches a alguien hablar de ello sepas de qué se trata y puedas recibir mejor de Padre Celestial.
¿Qué es estar bajo la Ley?
Estar bajo la Ley es CREER QUE DEPENDES DE TUS PROPIOS ESFUERZOS para hacerte digno de estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de Sus bendiciones. 
¿Qué es estar bajo la Gracia?
Estar bajo la Gracia es CREER QUE JESÚS TE HIZO DIGNO para estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de sus bendiciones.
El asunto es CREER. ¿Crees en tus esfuerzos o crees en lo que Jesús hizo por ti? ¿Confías en ti o confías en Jesús?

Apréndete esto y te será más fácil entender muchos pasajes de la Biblia y/o cuando alguien haga referencia a estos conceptos.

El que lo entiendas y, sobretodo, que lo recibas en nuestro corazón, marcará un antes y un después en tu vida cristiana. Hay tantos testimonios que he escuchado (yo mismo soy uno de ellos) sobre que no entendían la Gracia de Jesús. Pensábamos que sabíamos acerca de la Gracia, pero la limitábamos a la gracia que te lleva al cielo, pero no la relacionábamos a la gracia con el vivir una vida libre y plena aquí en la tierra.

Muchos de nosotros pensábamos que estábamos bajo la Gracia, pero en realidad, nuestros actos decían que estábamos todavía bajo la Ley, porque si bien es cierto entendíamos que Jesús es quien nos dio entrada al cielo gracias al perdón de nuestros pecados, en la vida diaria todavía nos sentíamos indignos de la presencia de nuestro Padre y de sus bendiciones por haber hecho algo malo o por no haber sido lo suficientemente buenos. Muchos nos sentíamos que no alcanzábamos el estándar que Dios exigía de nosotros, nos sentíamos lejanos de Dios, a pesar de ya haber sido aceptados por Él.

Debido a ello nuestra mentalidad no era la de una conquistador deseoso y listo de tomar todo lo que nos pertenecía, sino la de uno que tenía que ganarse las cosas y, como el estándar de Dios era simplemente inalcanzable, siempre vivíamos con una actitud de derrota, de mendigos, de cansancio por los constantes esfuerzos y de frustración porque nunca era suficiente.

Pero cuando entendimos y recibimos lo que es estar bajo la Gracia de Jesús, ¡todo cambió! ¡Y sigue cambiando! Entendimos que lo que Jesús hizo es más que suficiente para hacernos dignos de nuestro Padre y de sus bendiciones, que no tenemos que constantemente ganar lo que Él ya ganó para nosotros, que Él nos ha aceptado sin condiciones, que somos Sus hijos y siempre lo seremos.

¡Muchos sentimos que el haber entendido y recibido la Gracia de Jesús es como si hubiéramos vuelto volver a nacer! Muchos pensamos: "¡Qué he estado creyendo toda mi vida! ¡Por qué no entendí esto antes! ¡Parece como si antes hubiera leído una Biblia diferente!"

Ahora, la convicción que nos embarga de pertenencia y aceptación por nuestro Padre, cambia nuestro panorama de la vida. La inseguridad de que si Dios me bendeciría fue reemplazada por la seguridad que YA lo hizo, y que Él está con nosotros para ayudarnos a tomar lo que nos pertenece. ¡Ya no vamos como mendigos, sino como hijos del Dueño de todo, del Todopoderoso!

Nuestro Padre, a lo largo de la historia de la iglesia, ha estado restaurando verdades que han estado en su Palabra, pero que no las veíamos. La salvación por fe, la santidad, la sanidad, el bautismo en el Espíritu Santo, son algunas de las verdades que nuestro Padre ha estado restaurando, y ahora está restaurando la revelación de la verdad de la Gracia de Jesús a su iglesia.

Si todavía no has tenido esta revelación en tu vida, te animo a que ores pidiéndole a nuestro Padre Celestial que te la revele. Si no crees en la gracia de Jesús como una verdad que está siendo revelada a la iglesia de hoy, míralo de esta manera (usando un poco de la sabiduría de Gamaliel- Hechos 5:34-39), pídele a Dios con un corazón sincero que te revele también a ti esta verdad y, si es un mover real que Él está haciendo hoy en la iglesia, Él te lo revelará; pero si no es, ¿qué puedes perder?

¡Espero te haya bendecido!

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Para más posts sobre la Gracia de Jesús, visita: Favor Inmerecido, ahí encontrarás tanto enseñanzas prácticas como testimonios sobre el Favor Inmerecido de nuestro Padre Celestial.

viernes, 19 de octubre de 2018

Esconde a tus Hijos y Llénalos


La Biblia dice en Hebreos 11:23 en la versión Reina Valera que los padres de Moisés lo vieron como "un niño hermoso". Según la palabra que se usa en hebreo ("asteios"), quiere decir que lo vieron como un niño de la ciudad y, según el contexto, entendemos que se refiere a que los padres vieron a su hijo que no pertenecía donde ellos vivían, esto es, en la esclavitud, sino en la ciudad de Egipto.

Yo creo que esto es innato en la mayoría de padres: siempre quieren que sus hijos vayan más allá de lo que ellos han ido, que logren más de lo que ellos han logrado, que no vivan lo malo que ellos han vivido, que si ellos no han podido alcanzar sus sueños, quieren que sus hijos sí logren hacerlo. Y, ¿sabes qué?, ¡nuestro Padre Celestial no es la excepción!, porque Él, como padre que es, también quiere que Sus hijos alcancen todos sus sueños, y esto te incluye a ti y a tus hijos!

Pero, aquí está el secreto: los padres de Moisés lo escondieron de los ataques de faraón (Hebreos 11:23). Dice la Biblia que no tuvieron miedo de desobedecer la orden de faraón porque lo vieron hermoso, en otras palabras, debido a que sus padres estaban convencidos que su hijo estaba destinado para algo especial y que llegaría más allá de los que ellos han llegado, no tuvieron temor de ir contra la orden del Faraón y esconder a Moisés.

¿Qué ves en tus hijos? ¿Grandeza? ¿Un gran destino? ¿Que fueron hechos para algo especial? Yo creo firmemente que todo eso que sientes por ellos fue originado en el corazón de su verdadero Padre Celestial, que nuestro Padre puso en tu corazón como padre o madre un "vistazo" de su futuro, lo cual produjo en ti un convencimiento interno de que tus hijos fueron hechos para ser grandes.

La pregunta es, como padres, ¿qué podemos hacer para que nuestros hijos logren alcanzar esa grandeza? Creo que la respuesta la encontramos en el mismo versículo y ya lo habíamos mencionado: Esconder a nuestros hijos de los ataques del diablo, el cual usa el mundo como su forma de atacar (Juan 12:31). Quiero explicar esto:
Tú no puedes obligar a tus hijos a que cumplan con lo que Dios los ha llamado, pero sí puedes esconderlos de los ataques del mundo.
Dos cosas: Esconderlos y Llenarlos
Los padres de Moisés no lo obligaron a que se rehuse llamar "hijo de la hija del faraón" (Hebreos 11:24), sino que fue decisión propia de Moisés. Pero, ¿cómo llegó Moisés a tomar esa decisión? Dos razones: los padres de Moisés lo escondieron de lo malo y lo llenaron de lo bueno. Después de hacer eso, la decisión de Moisés de decidir por el camino correcto era algo casi inevitable.

Lo mismo es para nosotros como padres. Si queremos que nuestros hijos alcancen lo que nuestro Padre Celestial tiene para ellos tenemos que:

1. Esconderlos de todos los ataques del enemigo, y

2. Llenarlos del amor de Dios y su gracia.

Si hacemos esto, es prácticamente un hecho que decidirán por lo correcto y, por ende, cumplirán con lo que nuestro Padre tiene para ellos.

¿Cómo esconder a tus hijos del mal?
Esto se hace principalmente en oración (Mateo 6:13). No dejes de orar por ellos para que sean librados del mal, protegidos de cualquier mala influencia, que todo plan contra ellos sea desbaratado. Ora por sus futuros, matrimonios, negocios, ministerios. Nunca te canses de orar por ellos porque la oración es siempre escuchada. No importa si conociste a Jesús cuando tus hijos eran ya grandes, porque nuestro Padre Celestial puede tornar todo lo malo en bueno y recuperar todo lo perdido. ¡Confía en Él! ¡Deposita tus cargas en Él!

¡No cargues con la preocupación de tus hijos, porque nuestra preocupación, en la mayoría de casos, solo nubla nuestro pensamiento y obstruye el obrar de nuestro Padre! Recuerda que tus hijos son más hijos que nuestro Padre Celestial que tuyos, y Él los ama más que tú y sabe cuidar de ellos mejor que tú. ¡Ora por ellos y confía en Él!

Ahora, para esconder a tus hijos de los ataques del diablo como lo hicieron los padres de Moisés, no podrás hacerlo si tus hijos ya tienen una edad en la que ya no puedes decidir ciertas cosas por ellos. No es lo mismo que decidas qué programas de TV pueden ver cuando tienen 5 años a que cuando tienen 15. Tienes que tener sabiduría (¡y para eso es la oración y los consejos!) para saber qué puedes decidir por ellos y qué no. Llegará el momento en que qué amigos tener, con quién casarse, qué libros leer, dónde trabajar, etc., escapará de tus decisiones. No siempre podrás esconderlos del mundo, pero mientras que puedas, con sabiduría y mucha oración, hazlo.

Pero ojo, si no tienes el discernimiento de saber cuando dejar de esconderlos de ciertas cosas, pueda que ese método termine produciendo un resultado contrario al que buscabas y terminen, más bien, alejándose de Dios. Los padres de Moisés lo escondieron hasta cierto punto, pero después tuvieron que confiar en Dios y soltaron a Moisés. ¡Y dio resultado!

¿Cómo llenar a tus hijos de Su amor y Su gracia?
Esto se hace principalmente con tu ejemplo. Nuestros hijos no siempre serán obedientes, pero siempre serán buenos imitadores. La mayoría de nosotros hacemos lo que hacemos, sea bueno o malo, porque fue inculcado en nosotros. ¿Podemos cambiar lo malo? ¡Claro que sí!, pero es a través de otro proceso de inculcar.

Si tú conociste a Jesús cuando tus hijos ya eran grandes y, por lo tanto, ya les inculcaste cosas malas en ellos, no esperes que te escuchen porque ahora ya sigues a Jesús. ¡Nunca dejes de predicarles, pero no siempre uses tus palabras! Tu ejemplo, tu testimonio, el cambio que ellos vean en ti, será la mejor manera que ellos VEAN que existe un Dios que los ama y no los condena. Ellos verán el cómo respondes, tus gestos, tu disposición a ayudar, que antes eras de una manera, pero ahora eres de otra manera. Esto es super efectivo, pero demanda que tú primero vivas el mensaje que quieres que ellos reciban.

Si son pequeños, lo mejor que puedes hacer por ellos es llevarlos a la iglesia. ¡Ora y busca una iglesia  en donde reine el amor, la gracia y la aceptación de nuestro Padre Celestial! Huye de aquellas iglesias que te exigen obediencia para sentirte digno de las bendiciones de tu Padre Celestial. Sé parte de una iglesia en donde se inculque el cambiar como producto de conocer el amor y la gracia de Jesús, porque si tú te llenas solo de mensajes que te dicen: "¡Tienes que obedecer! ¡Tienes que obedecer! ¡Tienes que obedecer!", eso estarás transmitiendo a tus hijos y, tarde o temprano, se hartarán de ello, o terminarán viviendo una vida legalista basada en el temor, y ello no los llevará a cumplir con lo que nuestro Padre Celestial tiene pare ellos.

No te canses de llenarlos de palabras del amor y la gracia de Jesús. Aun si son pequeños bebés, porque recuerda que la Palabra de Dios es espiritual, y será tu espíritu que se comunica con su espíritu. Además, si los padres de Moisés solo tuvieron 3 meses para llenarlo de lo que ellos conocían de Dios, y aun así dio resultado, ¡cuánto más dará resultado con tus hijos si tú que tienes Biblia, iglesia y no solo 3 meses para hacer eso! Y mientras crezcan y tus palabras sigan siendo recibidas, ¡sigue hablándoles!, siempre con el discernimiento de no llegar a obligarlos.

Entonces, los padres de Moisés no tuvieron temor de ir contra las ordenes de faraón porque vieron algo especial en su hijo, así que lo escondieron, lo llenaron de las palabras de Dios y luego supieron dejarlo ir. ¡Tenemos que hacer lo mismo! Oremos para aprender cómo esconder a nuestros hijos del mal, cómo llenarlos de las Palabras de nuestro Padre y luego, saber cómo dejarlos ir. ¡Nuestro Padre Celestial estará con nosotros en cada paso!

¡Espero te haya ayudado!

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Podrás encontrar más buenas y prácticas enseñanzas para padres en este link: Enseñanzas para Padres



miércoles, 3 de octubre de 2018

Cómo escuchar la Voz de Dios


Hay muchos que quieren escuchar que Dios les hable, normalmente porque quieren sentir Su dirección, lo que Él haría en tal o cual situación. ¿Eso es bueno? ¡Claro que sí! Si tú eres uno de ellos, te animo a que sigas intentándolo, y aquí te enseño la razón por la cual quizás no has tenido éxito con ello.

En Juan 5:47 Jesús nos dejó el secreto de ello: "Si no crees a sus escritos, ¿cómo creerán mis palabras?" Los escritos a los que Él se refería eran los escritos de Moisés, es decir, el Torah, el Pentateuco, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento. En esos tiempos, conjuntamente con los libros proféticos y poéticos, eran la única Biblia que tenían, eran la Palabra de Dios a los que ellos hacían referencia. Pero hoy en día, gracias al Nuevo Pacto con Jesús, también tenemos el Nuevo Testamento, la cual, conjuntamente con el Antiguo Testamento, es la Palabra de Dios escrita para nosotros.

En Juan 5, Jesús les está hablando cosas nuevas, las cuales están basadas en las palabras que ya están escritas. La palabra en Juan 5:47 que Jesús usa cuando dice "¿cómo creerán mis palabras?" es la palabra griega "rhema", la cual es una palabra específica para un tiempo específico. En otras palabras, Jesús les estaba diciendo cosas nuevas, específicas, cosas que ellos necesitaban escuchar, pero esas Palabras Nuevas estabas basadas en la Palabra Escrita.

De ahí viene la corrección de Jesús cuando les dice (parafraseando):
"¿Cómo van a creer las palabras nuevas que les doy, si no creen la Palabra Escrita que ya les dejé?"
Entonces, la razón por la cual muchos cristianos fallan en escuchar la voz de nuestro Padre Celestial cuando Él los quiere guiar en algún área, es porque no conocen o no creen la Biblia, la Palabra escrita de Dios que ya les dejó.

Algunos quizás digan: "¡Pero yo sí creo lo que la Biblia dice y Dios no me habla nada!" Una enseñanza del Dr. Cole puede explicar esto:
 "La única Biblia que creemos es la Biblia que obedecemos".
Muchos se engañan a sí mismo pensando que creen lo que la Biblia dice, pero en realidad no la creen porque sus acciones no la respaldan. Si quieres ver lo que una persona realmente cree, no pongas atención a sus palabras, sino a sus acciones. Si quieres ver lo que realmente crees, no pongas atención a tus palabras, sino a tus acciones.

El pastor Robert suele contar que cuando sube a un taxi aquí en Lima, los taxistas casi siempre le preguntan, después de averiguar que sí habla español y que es pastor, que si es verdad que los cristianos no fuman, no se emborrachan y no se drogan, a lo que él siempre contesta: "Sí, es verdad, no lo hacemos." Pero le parece curioso que muchas veces los jóvenes de la iglesia se le acercan para preguntarle si es que ellos pueden fumar, emborracharse y tomar algunas drogas. Entonces el pastor les contesta: "¡No sé! ¡Pregúntenle al taxista!"

El pastor Robert siempre termina diciendo que muchos de nosotros sí sabemos lo que debemos hacer, pero muchas veces no queremos y buscamos excusas para no hacerlo.

¿No sabes qué hacer en cierta situación? ¡No importa! ¡Sigue haciendo lo que sabes que tienes que hacer! Sigue sirviendo, sigue perdonando, sigue orando, sigue siendo parte de tu iglesia. No mientas, no robes, no le hagas a otros lo que no te gustaría que hagan contigo. "¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?", quizás te preguntes. ¡Mucho!, porque Hebreos 5:14 enseña que el "alimento sólido" (entiéndelo como "palabra de Dios específica) es para los que han ejercitado sus sentidos a través de la práctica para discernir lo que es bueno y malo.

Así que, mientras mantengas una buena actitud y sigas obedeciendo lo que la Biblia dice, más te estarás ejercitando en escuchar la voz de tu Padre Celestial y cada vez te será más fácil oírla, porque sabrás que Él no te pediría que hagas tal cosa, reconocerás Su mover y lograrás identificar Su voluntad específica para algo.

¡Espero te haya ayudado!

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Estoy seguro que estos links sobre más enseñanzas de fe y gracia te ayudarán:

sábado, 6 de enero de 2018

Enfócate en lo que tu Padre Celestial hace


Tu Padre Celestial no está intentando alcanzar al diablo, sino al revés. ¡Es el diablo que está intentando alcanzar a tu Padre! No hay competencia entre ellos. ¡Jesús ya venció!

¿A qué me refiero? Casi siempre pensamos que cuando tenemos problemas tu Padre Celestial tiene que hacer algo para solucionar la situación, es decir, que el diablo atacó primero y luego tu Padre viene a solucionar el problema, pero yo creo que es al revés. ¡Es tu Padre Celestial que ya está haciendo algo para bendecirte y el diablo está intentando que no lo recibas, y por eso te ataca!
Esos problemas no son otra cosa que el diablo que está haciendo algo para que no recibas lo que tu Padre Celestial está haciendo por ti.
Tu Padre no está cruzado de brazos mirándote cómo pasas por problemas y esperando que le pidas ayuda para recién hacer algo al respecto. Él ha comenzado a hacer algo aun desde antes de la fundación del mundo y lo terminó todo con Jesús, y es el diablo que intenta mentirte para que no recojas las bendiciones que te pertenecen.

Así que, cuando veas que estás pasando por muchos ataques, tómalos como una señal de desesperación del diablo que intenta hacer algo para que no recibas lo que tu Padre ya ha enviado. No te desanimes mirando sólo los problemas, porque justamente eso es lo que quiere el diablo. Muchas veces vemos más lo que el diablo hace que lo que nuestro Padre hace, y por eso nos desanimamos y no tomamos nuestra bendición.

Cuando Jesus nació, el diablo intentó hacer algo para matarlo (Mateo 2:16-18). Lo mismo pasó cuando Moisés nació (Éxodo 1:22). Para el pueblo de ese entonces, el tiempo que vivían era el más oscuro y, por su desánimo, no veían la bendición que había nacido, que estaba entre ellos.

Te animo a que abras los ojos y veas lo que tu Padre Celestial está haciendo. Todos esos problemas, muchos de ellos inexplicables, no son otra cosa que el diablo que intenta desanimarte, para que pienses que tu Padre no ha hecho nada, que se ha olvidado de ti y así decidas no tomar lo que te pertenece.

Cuando la Biblia dice que la tierra está llena de su gloria (Isaías 6:3), o que cada día te colma de bendiciones (Salmo 68:19), o que ya eres bendecido gracias a Jesús (Efesios 1:3), no es una mentira para que te sientas mejor, no es un truco motivacional para que aprendas a ver el vaso medio lleno y no medio vacío, sino que ¡es la verdad!

¡Sé fuerte y valiente y atrévete a mirar sólo que tu Padre Celestial está haciendo, y verás que tu ánimo cambiará, empezarás a ver lo que Él ya estaba haciendo y notarás que habían oportunidades y bendiciones donde antes no las habías visto!

¡Espero te haya bendecido! 😀

domingo, 26 de noviembre de 2017

Hay más para ti


Muchos de nosotros pensamos que el fin de una buena etapa de nuestra vida es nuestro fin. Un divorcio, la muerte de un ser querido, el despido injusto de un trabajo, el fin de una amistad, etc., son ejemplos del fin de etapas que hemos disfrutado, que nos han bendecido, que han formado lindas memorias, pero que ya no están más y, cuando pasamos por aquello, nos derrumbamos.

Moisés representaba para Israel esa buena etapa. Eran gloriosos los años que los judíos vivieron con él, porque fue él quien Dios usó para liberarlos poderosamente de Egipto, para vencer a peligrosos enemigos y para mantenerlos con vida durante 40 años en el desierto. Durante ese tiempo los judíos vieron muchos extraordinarios milagros y experimentaron grandes victorias. Se sentían seguros con Moisés. Pero esa etapa terminó. Moisés murió, y estoy seguro que más de uno pensó: "Y ahora, ¿qué?"

Fue en ese momento que Dios le dijo a Josué que se levante y que tome su tierra prometida (Josué 1:1-3). En otras palabras, Dios le estaba diciendo que HAY MÁS para él y para el pueblo. De forma natural, Josué y todo el pueblo querían aferrarse al pasado, a lo bueno que vivieron y seguro pensaron que sería imposible vivir algo mejor, pero Dios les estaba diciendo que estaban equivocados, que lo mejor todavía estaba por venir, que la etapa con Moisés fue buena, pero se venían cosas mejores.

Quiero animarte a que no te aferres a lo bueno que has vivido, porque tu Padre Celestial tiene cosas mejores para ti. No discutimos que tuviste un excelente tiempo con esa persona, o que ese trabajo fue el mejor que tuviste hasta ahora, o que los tiempos que compartiste con ese amigo fueron maravillosos, pero tu Padre Celestial que te ama quiere decirte que tu vida no ha terminado, que no te aferres al pasado, sino que te levantes porque todavía hay mucha tierra prometida para ti.

Conserva los buenos recuerdos, pero no te quedes ahí. HAY MÁS para ti. Hay más vida, más bendiciones, más personas maravillosas que marcarán tu vida. Cree que los mejores momentos de tu familia, de vida personal, de tu vida sentimental, de tu vida laboral y de tu vida ministerial están adelante tuyo, y que tu ¡Padre Celestial te llevará de la mano para que puedas disfrutarlo al máximo!

Espero te haya ayudado.

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lunes, 28 de agosto de 2017

Moisés y los 10 Mandamientos - La Novela

Pensé que la última novela que iba a ver fue "Marimar", pero ¡vino "Moisés y los 10 Mandamientos - La Novela" a malograrme mis planes! ¡Se las recomiendo!

La verdad, no sabía que iba a ser tan bíblica, y creo que fue por eso que Dios me habló algunas cosas (¡sí!, Dios puede hablar a través de novelas, aunque, ¡esta no tiene nada de novela!) las cuales quería compartirlas.

1. Si vivimos esclavos, es porque estamos sirviendo a otros dioses.
El pueblo de Dios, los israelitas, vivían en esclavitud en Egipto. Los egipcios eran idólatras, servían a muchos dioses. Ahí es donde se encontraba su esclavitud de los israelitas: al servir a esos dioses.

Los egipcios los maltrataban, los humillaban, no los dejaban crecer, los usaban, pero les daban lo necesario para no morir. Para muchos israelitas, eso les era suficiente, porque inclusive vemos que cuando ya fueron liberados, extrañaron la comida de Egipto al ver las dificultades del desierto.

¿Te sientes maltratado, usado, humillado, que no creces? Quizás es porque algo está ocupando el lugar de tu Padre Celestial en tu vida, estás teniendo otros dioses los cuales te prometen cosas buenas, pero lo único que quieren es destruirte.

2. Aun nuestra familia se puede convertir en un dios.
Otro dato interesante que aprendí en la novela es que cada una de las plagas destruía a un dios de los egipcios. En otras palabras, ¡nuestro Dios se mostraba como más poderoso delante de esos dioses!

Lo interesante es que, siguiendo esa línea de idea desde la primera plaga, llegamos a la décima plaga la cual era la muerte de los primogénitos, por lo que vemos que Dios decía que aun nuestra familia puede llegar a convertirse en un dios en nuestras vidas.

¿Están ocupando tus hijos el lugar de Dios en tu vida? Quizás son tu padres, esposo, esposa, hermanos, a los que pones por encima de Dios en tu corazón. Eso te traerá esclavitud a tu vida, no te permitirá crecer, te detendrá a ir por la tierra prometida que tu Padre Celestial tiene para ti.

3. Pasar por el mundo sin contaminarte.
Las aguas de los mares, en la Biblia, representa el sistema del mundo (Apocalipsis 13:1). El sistema del mundo es el servirse a así mismo (1 Juan 2:16). Vemos que el pueblo de Israel, para ser completamente libre, pasaron por en medio del Mar Rojo en seco. ¡Las aguas no los tocaron! En otras palabras, el sistema de este mundo -esa mentalidad de solo pensar en sí mismo-, no los tocó.

Por eso Jesús nos enseñó a orar pidiendo para ser "libres del mal" (Mateo 6:13), lo cual no quiere decir que nos libre de las cosas malas que nos pueden pasar, sino de ser libres de la maldad, y la maldad no es otra cosa más que esa mentalidad de vivir para uno mismo, siempre buscando lo suyo propio.

Entonces, para ser completamente libres, tenemos que aprender a pasar por este mundo sin contaminarnos con ese sistema de vivir para uno mismo, sino siendo luz en medio de él, alumbrando con el antídoto del vivir para uno mismo: viviendo para otros, alumbrando con nuestras buenas obras de amor (Mateo 5:16).

¡Recuerda que mientras más vivas para otros, más libre serás!

lunes, 10 de abril de 2017

La Transfiguración - ¡Escucha a Jesús!

¿Quiénes son tus súper héroes favoritos? ¿Supermán, Hulk, Gokú? Imagínate que los tienes juntos delante de ti. ¿Cómo te sentirías? Bueno, algo así me imagino que Pedro, Jacobo y Juan se sintieron al ver a Moisés y a Elías al frente de ellos (Mateo 17:1-7).

Hay que recordar que para los judíos de ese entonces Moisés y Elías eran los más más. No había Nuevo Testamento todavía y Jesús era considerado por algunos como Juan el Bautista, por otros como Elías mismo, y por otros por "algún profeta que resucitó" (Mateo 16:13-14). Y a pesar de que de que el Padre le reveló a Pedro que Jesús era el Hijo de Dios, sabemos que todavía no tuvieron bien firme esa revelación porque luego dejaron a Jesús solo en el calvario. Entonces, Jesús se lleva a Pedro, Jacobo y a Juan a la cima de un monte y, de repente, Moisés y Elías se le aparecen y comienzan a hablar de cosas importantes con Jesús.

Yo me imagino lo que Pedro, Jacobo y Juan comenzaron a pensar: "¡Wow, son Moisés y Elías!  ¡Jesús sí que debe ser importante!". Y luego Pedro dice: "¡Oh Maestro, qué honor que estemos aquí!". Estoy seguro que si hubieran existido los celulares con cámara, no hubieran desaprovechado la oportunidad de tomarse un selfie con ellos. ¡O quizás son capaces de pedirle a Jesús que les tome la foto!

Es ahí cuando Dios el Padre hace su intervención. Parafraseando, Dios les dice: "Pedro, Jacobo y Juan, ¡ESCUCHEN A MI HIJO JESUS!".

¡¿Te puedes imaginar eso?! Ellos tienen en frente a sus súper idolatrados Moisés y Elías, y Dios el Padre les dice: ¡Escuchen a Jesús!

¡Más claro no se puede poner!

Ellos pensaban que conocían a Dios, pero la verdad era que nadie lo conocía como el Hijo mismo. Dice en Hebreos que Moisés fue fiel pero como siervo, pero Jesús como Hijo. A través de la Ley nunca podrás conocer a Dios como realmente es. La Ley es una sombra de lo verdadero. Jesús te lo muestra como realmente es.

Dios no quiere que sigas intentando conocerlo a través de la Ley, es decir, a través de legalismos, de religión, de estándares, de reglas y mandamientos. No lograrás conocerlo así. Solo te frustrarás.

Por eso Jesús dijo: "A Dios nadie lo conoce" (Juan 1:18 - aquí la palabra "ver" significa "conocer" en griego), porque ellos solo pudieron conocer a Dios a través de el Antiguo Testamento, a través de la Ley. No conocían otra cosa. Pero Jesús dijo: "Yo, el unigénito hijo de Dios, lo doy a conocer".

Entonces, ¿quieres conocer a tu Padre celestial? ¡Conoce a Jesús! Jesús dijo: "El que a mí viene, yo no le echo fuera" (Juan 6:37), "yo he venido a que tengan vida en abundancia" (Juan 10:10), "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Él vino a sanar, salvar, restaurar. ¡Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo! (Juan 3:16-17).