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jueves, 24 de enero de 2019

Recoge el Pan en Descanso


Todos tenemos una tierra prometida que poseer. Y después que la hayamos alcanzado siempre habrá una más que nuestro Padre tiene para nosotros. Nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestras finanzas, nuestro ministerio, nuestra salud, son algunos ejemplos de tierra prometida que nuestro Padre desea que alcancemos. El problema se encuentra en que muchos no practicamos la manera que enseña el Nuevo Testamento para tomar esa tierra.

En el Antiguo Testamento Dios había llamado a su pueblo para pelear para tomar la tierra prometida que Él les había dado (Levítico 20:24). El pueblo era quien tenía que ir al campo de batalla a pelear, ha ensuciarse las manos, a trabajar duro por conquistar su tierra prometida. En el Nuevo Testamento esa idea es completada en Hebreos 3:18 llama el entrar a la tierra prometida entrar en el Reposo de Dios.

En el Antiguo Testamento era PELEAR, mientras que en Nuevo Testamento es DESCANSAR.

Ahora, es cierto que en Antiguo Testamento nuestro Padre los llamaba a pelear desde una perspectiva de victoria, de dueños tomando lo que era de ellos, porque tenían que convencerse que Dios ya les había dado la tierra.

En el Nuevo Testamento esa idea no es corregida, sino completada, porque ahora contamos con la obra completa de Jesús en la cruz y gracias a Él podemos estar seguros que ya tenemos lo que Él nos ha prometido. Tu corazón puede descansar, estar tranquilo, en paz, sabiendo que tu Padre Celestial está contigo, que no te abandonará, que Él hará un camino y que Él te guiará en tus pasos y decisiones que tomes, y que si fallas, Él no te recriminará, sino que te seguirá ayudando y bendiciendo.

Mis suegros tienen una panadería justo abajo de donde vivo. Yo les he dicho a mis hijos que el abuelo dice que pueden agarrar el pan que deseen, que es de ellos, que se los regala. Pero eso no quiere decir que porque el pan es de ellos, ¡boom!, el pan ya apareció en sus manos listo para que se lo coman. Sería tonto de parte de mis hijos si vienen y me dicen: "Papi, no sé que pasa, yo pensé que el abuelo nos dijo que el pan era nuestro, pero yo no veo ningún pan en mis manos cada vez que quiero comer pan. Yo creo que mi abuelo se equivocó."

Si ellos me dijeran eso, yo les contestaría: "Es cierto que el pan es de ustedes porque el abuelo se los dio, pero aun así tienen que ir abajo a pedirlo."

Si el abuelo no les hubiera dicho nada, ellos irían inseguros, con dudas, quizás con un poco de pena o vergüenza al pedir un poco de pan gratis y, por último, tendrían que pagar por ello. PERO EL HECHO QUE EL ABUELO HAYA DICHO QUE PUEDEN IR A RECOGER EL PAN QUE QUIERAN, LES DA LA CONFIANZA, EL DESCANSO, LA SEGURIDAD, LA PAZ INTERNA, que recibirán lo que pedirán. El creer en la palabra del abuelo marcó la diferencia.

Tu amoroso Padre Celestial ya ha dado su Palabra llena de promesas para ti, ya ha pagado por tu tierra prometida, ya te ha bendecido con toda bendición espiritual, pero tienes que ir a recoger lo que es tuyo. No vayas como si no fuera tuyo, inseguro, intranquilo, dudando que si recibirás o no lo que pides. Anda confiado, con valentía, con osadía (Hebreos 4:14), con la cabeza en alto, como dueño porque eres hijo del Dueño de todo, del Rey de reyes, del Creador, del Todopoderoso, quien te tiene sentado en su falda en lugares celestiales, quien te ama tanto que dio a Jesús por ti, quien te considera la niña de sus ojos, su especial tesoro. Anda descansado porque Jesús ya trabajó por ti.

Pero anda.

¡Espero te haya ayudado!

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Los siguientes títulos estoy seguro los encontrarás también edificantes:

domingo, 7 de octubre de 2018

La Mesa del Descanso Vs La Mesa de la Angustia


El Salmo 23:5 dice que nuestro Padre "adereza una mesa" para nosotros. ¿A qué se refiere? ¿Qué mesa es esa que ha sido aderezada por nuestro Padre mismo y de la cual nos podemos servir? Bueno, dejemos que la misma Biblia conteste eso, y la respuesta la vemos en el segundo versículo:
"En lugares de delicados pastos me hará DESCANSAR; junto a aguas de REPOSO me pastoreará"
Este Salmo presenta a nuestro Padre como un buen Pastor y, por ende, a nosotros como Sus ovejas. Por lo tanto, ese pasto y esa agua del verso dos con el que somos alimentados vendrían a ser los alimentos aderezados que el versículo cinco se refiere. Ahora, ¿te diste cuenta qué cosa tiene en común el pasto y el agua con que nuestro Padre nos alimenta? Así es, descanso y reposo. En otras palabras, el alimento que nuestro Pastor nos da produce en nosotros descanso y reposo en nosotros (Mateo 11:29).

Tanto el pasto como el agua son símbolos de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo porque de ellos nos alimentamos (Mateo 4:4, Juan 4:14, Juan 7:38, Isaías 55:10-11, Salmo 1:1-3). Entonces sabremos que estamos siendo alimentamos con la Palabra de Dios y el Espíritu Santo cuando ese alimento produce en nosotros descanso. Cuando practicas la presencia de Dios (en adoración, por ejemplo) y/o cuando recibes una Palabra de tu Padre Celestial, saldrás reposado, tranquilo, porque habrás dejado tus cargas en Él, porque confiarás que Él está a cargo, porque descansarás en la Palabra que recibiste. ¡ESO ES ALIMENTARTE DE LA MESA QUE TU PADRE ADEREZA DELANTE DE TI! (Salmo 23:5).

Pero vemos que el Salmo 23:5 no termina ahí, sino que agrega: "...en presencia de mis angustiadores". ¿Qué son esos angustiadores? Quiero ilustrarte una imagen que te ayudará a entender esto:
Delante de ti tienes dos mesas. Cada mesa tiene un buffet preparado para que tú te sirvas. Tú eliges de qué mesa te sirves. NADIE TE OBLIGA. Una mesa ha sido aderezada por tu Padre Celestial y tiene alimentos que producirán paz, descanso y reposo a tu alma. Esta mesa hace que te enfoques sólo en Jesús y lo que Él ha hecho por ti. La otra mesa está llena de alimentos que producirán angustia, preocupación, temor y ansiedad en ti. Esta mesa hace que te enfoques en lo que tú puedes conseguir con tus propias fuerzas. Estas dos mesas se encuentran en tu mente.
¿De qué mesa te estás sirviendo? ¿Te alimentas de la Mesa de Descanso o de la Mesa de la Angustia? ¿Te estás alimentando de la Palabra de tu Padre Celestial y practicando Su hermosa y reconfortante presencia en forma habitual? Porque si no lo estás haciendo YA TE ESTÁS ALIMENTANDO DE POR SÍ DE LA MESA DE LA ANGUSTIA, porque en esa mesa están esos informes médicos contrarios, los problemas familiares, las dificultades que pasas en tu trabajo, cualquier mala noticia que recibes están en esa mesa, y de ella te alimentas, y eso está produciendo angustia, estrés, preocupación y temor.

Cuando venga un problema, ¡llénate de la Palabra de tu Padre Celestial y busca Su presencia! No permitas que pensamientos acerca de lo grande que es tu problema llene tu mente porque acabarás lleno de angustia y temor. Pero si te llenas de las promesas de tu Padre y si buscas Su presencia, verás cómo Él empieza a producir un descanso sobrenatural en tu interior, ¡la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento gobernará tus pensamientos! (Filipenses 4:7)

Y más aun ¡te animo que te sirvas de la Mesa del Descanso siempre y no solo cuando venga un problema! Tú no tienes que producir descanso. ¡No! Ese descanso será producido por la Palabra de tu Padre y Su presencia en ti. Tú solo tienes que alimentarte de Él, y Él te dará ese reposo para tu alma. Entonces tu mente será llena con Su presencia ("unges mi cabeza con aceite") y tú reflejarás esa vida en abundancia ("mi copa está rebosando", Salmo 23:5) que tu Padre y tú desean.

¡Espero te haya bendecido!

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Estoy seguro que estos links sobre más enseñanzas de fe y gracia te ayudarán:

martes, 28 de agosto de 2018

La Necesidad del Bautismo en el Espíritu Santo


Después de que Jesús resucitó, leemos en Hechos 1:3 que estuvo 40 días hablándole a sus discípulos sobre su pasión: el Reino de Dios. Jesús comenzó su ministerio diciendo que el Reino de Dios se había acercado (Mateo 4:17), luego enseño sobre el Reino de Dios (Mateo 13), mostró el Reino de Dios (Juan 5:19) y, finalmente, murió para hacernos accesibles al Reino de Dios (Romanos 5:1). Sin embargo, justo antes de ascender a los cielos, en lugar de encomendarles de una vez la tarea de la extension del Reino de Dios, Jesús le dijo a sus discípulos: "Esperen" (Hechos 1:4).

¡¿Esperar qué?! ¡Qué ya no estaba todo listo! ¡No había dicho que todo esta terminado! (Juan 19:30). ¡¿Por qué tenían que esperar?! ¡¿Qué cosa tenían que esperar?!

Si Jesús les dijo a sus discípulos que tenían que esperar a pesar de que Él mismo era el más interesado de que ya comience la extensión de Su Reino, era porque aquello que tenían que esperar era, sin lugar a dudas, de vital importancia para el éxito de la extensión de Su Reino.

¿Qué era, entonces, lo que tenían que esperar? La Promesa del Padre.

¿Cuál era esa promesa? ¿Qué había prometido el Padre? Cuando la Biblia habla de LA Promesa, hace referencia a la promesa a Abraham, a través de la cual bendecirá a todo el mundo (Génesis 12:1-3). Pero cuando Jesús les dice en Hechos 1:4 que esperen la promesa del Padre, agrega algo: "la cual oyeron de mí". Jesús está hablando específicamente del Espíritu Santo (Juan 14:16). Y es que, para obtener toda la bendición que tu Padre te prometió, necesitarás la ayuda del Espíritu Santo.

Pero, ¿ya no tenían el Espíritu Santo cuando Jesús sopló en ellos la noche en que resucitó? (Juan 20:22)

¡Así es! ¡Se vé que lees tu Biblia! Pero la Biblia muestra claramente una diferencia entre recibir el Espíritu Santo y ser lleno de Su poder. Hechos 1:5 habla acerca de ser sumergidos ("bautizado" en griego es "sumergido") en el Espíritu Santo, y luego en el versículo 8 aclara que eso es recibir poder. Inclusive, Juan el Bautista agrega: "...bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11). ¡Qué power!

P O D E R   P A R A   T E S T I F I C A R
En el mismo Hechos 1:8 Jesús da la razón por la cual otorga ese poder: para poder ser testigos de Él. ¿Qué es ser testigos de Jesús? Ser testigos de Jesús es poder EXPERIMENTAR que Él y sus palabras son reales y dan resultados. En otras palabras, tu Padre Celestial quiere que experimentes que Jesús es real en tu vida, en tu matrimonio, con tus hijos, en tus finanzas, en tu cuerpo, ¡en toda área de tu vida!, porque Él sabe que esa es la mejor manera de hacer que más personas crean en Él.

Jesús les dijo a sus discípulos que esperen ser revestidos del poder del Espíritu Santo, porque sabía que sin Su poder sobrenatural obrando en ellos, no lo lograrían. Ellos iban a necesitar guianza, provisión, sanidad, paz y gozo en medio de las pruebas, y todo ello sólo el Espíritu Santo lo puede dar.

¡Ese poder también está disponible para ti! Tu Padre Celestial quiere que experimentes una relación con Él, que lo conozcas, que vivas la vida abundante que Él te da (Juan 10:10), que pruebes que Él es bueno contigo en toda área (Salmo 34:8), Él quiere que seas TESTIGO que lo que Jesús ha enseñado es verdad. En otras palabras, Él quiere que vivas el Reino de Dios en tu vida. Él quiere guiarte, ayudarte, consolarte, fortalecerte, y todo ello es más fácil con la ayuda del poder del Espíritu Santo. De esta manera estarás atrayendo personas al Reino de tu Padre Celestial solo con tu estilo de vida.

Y por supuesto, no hay nada mejor que ser usado por el Espíritu Santo para dar palabras de ánimo o consuelo a otra persona, poner manos sobre ellos y orar por alguna necesidad, dar un abrazo de parte de Jesús alguien que lo necesita. Tú serás testigo de todo eso y más en tu vida con la ayuda del poder del Espíritu Santo.

¿Quieres recibir el bautismo en el Espíritu Santo? ¡En el próximo post hablaré de eso! 😁

¡Espero te haya ayudado!

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miércoles, 7 de febrero de 2018

El honor de ser padre o madre


Algo que podemos resaltar del capítulo 5 de Génesis es que, para Dios, lo más importante y trascendental de la vida de cada hombre que se menciona ahí son los hijos que tuvieron. Date cuenta que no menciona sus logros, victorias ni proezas, pero sí el hecho que fueron padres.

El Dr. Edwin Loius Cole enseñaba que en la sociedad actual se honra, reconoce y valora los títulos y logros que las personas alcanzan: "el gran doctor en medicina con post grado en tal universidad y premiado por tal organización", "el científico con 5 doctorados descubridor de tal sustancia radiactiva", "el deportista ganador de tantos trofeos y medallas que superó todos los records", etc., pero no honran, reconocen ni valoran a un buen padre.

Lamentablemente invertimos mucho tiempo y energía para crear un gran nombre, para ser reconocidos y recordados por generaciones, pero no le damos la debida importancia al gran privilegio que tenemos de ser padres o madres.

¿Cuántos de nosotros recordamos el nombre de nuestros tatarabuelos? Creo que muy pocos. ¿Qué tal de nuestros tatara tatara tatara tatarabuelos? Creo que ninguno. ¿Por qué pensamos, entonces, que nosotros sí seremos recordados? ¿Por qué ese empecinamiento de engrandecer nuestro nombre cuando para los únicos que debemos ser grandes debe ser para nuestros hijos?

El único nombre al que nosotros debemos engrandecer es el de Jesús. Si hacemos eso, Él se encargará de engrandecer el nuestro (Génesis 12:1-3), y aun así, no te ilusiones mucho, porque no será para siempre. Además, cuando Jesús engrandece tu nombre, el objetivo no es que tú seas conocido simplemente porque sí y que tú te lleves la gloria, sino que el objetivo es que Él sea conocido y que Él se lleve la gloria.

No te esfuerces en ser reconocido por la sociedad, sino por tus hijos. No te esfuerces en ser grande para otros, sino solo para tus hijos. Ser grande para ellos, no es difícil: Pasa tiempo con ellos, escúchalos, juega con ellos, interésate en lo que ellos se interesa, conócelos. Lo único difícil de esto es que tenemos que poner nuestro egoísmo de lado, ese afán de querer figurar y crecer ante los ojos de otros, pero su recompensa va más allá de esa satisfacción efímera de recibir elogios de otros, porque lo que sentirás es la llenura del sentido de satisfacción permanente, ese sentido de haber cumplido tu tarea más importante encomendada por tu Padre Celestial mismo: el ser Su reflejo ante Su hijo o hija, porque, a fin de cuentas, nunca fueron nuestros hijos, solo pasaron por nosotros.

¿No sabes cómo ser un buen padre o madre? Tu Padre Celestial sí sabe. Él está más interesado en ayudarte que tú mismo, porque Él ama a tus hijos más de lo que tú jamás podrás hacerlo, los conoce desde antes que tú y mejor que tú. Déjate amar por Él, déjate llenar con Su amor, Sus palabras y Sus abrazos, porque recuerda, que antes que padre o madre, tú eres Su hijo. Esa será la mejor manera que aprendas a ser un buen padre o madre.

¡Espero te haya ayudado!

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domingo, 7 de enero de 2018

"¡Por eso lloras!" - Un consejo para padres


¿Cuántos de nosotros, padres, le hemos dicho a nuestros hijos alguna vez: "¡Qué, por eso lloras!"? ¡Grave error! ¿Saben lo que en realidad les estamos diciendo? Les estamos diciendo: "Esa razón por la que lloras es una tontería", y peor: "lo que para ti es importante no lo es para mí".

Si has estado diciéndole eso a tus hijos, esto es lo que tienes que hacer:
- Pídeles perdón por haber estado haciendo eso. Diles: "Hijo, perdóname porque muchas veces menosprecié lo que para ti era importante".
- Promételes que intentarás cambiar. Diles: "Te prometo tratar de tomar más importancia a las cosas que son importantes para ti".
- Pídele ayuda a tu Padre Celestial a cambiar eso lo más pronto posible.

El gran peligro que corremos como padres de hijos pequeños si es que no corregimos eso es que crecerán con la idea que sus problemas no son importantes, que no deben molestarnos con sus tonterías, que ellos no son tan importantes como nosotros, y como consecuencia, inconscientemente buscarán el sentirse importantes en otros lugares y de otras formas, y muchas veces son con personas que exigirán de ellos algo a cambio.

¿Cómo nos trata nuestra buen y amoroso Padre Celestial? ¿Alguna vez has leído en su Palabra algo que diga o insinúe que lo que para nosotros es importante para Él no lo es? ¿Alguna vez te has sentido menospreciado por Él? ¿Alguna vez cuando clamaste a Él llorando, sentiste que Él te dijo: "¡Qué, por eso lloras!"?

Por el contrario, Él llora cuando nosotros lloramos, se alegra cuando nosotros nos alegramos, se identifica con nuestro dolor, y Su Palabra dice que aun tiene contados los cabellos de nuestra cabeza (Mateo 10:30), y si Él presta atención a eso, algo que para nosotros no es importante, ¡cuánta más atención prestará para lo que para nosotros sí es importante, para lo que nos hace llorar, para lo que nos quita el sueño! Así que, cuando vamos a Él cargados por algo, NUNCA nos dirá: "¡Qué, por eso lloras!", sino que nos abrazará, nos consolará y nos guiará de la mano a la salida que Él ya había preparado.

Entonces, si has estado menospreciando los asuntos de tus hijos, corre a tu Padre Celestial, porque Él no te condenará por hacer eso, sino que te abrazará, te consolará y te guiará de la mano a la solución que Él ya había preparado.

¡Espero te haya ayudado!

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sábado, 6 de enero de 2018

Enfócate en lo que tu Padre Celestial hace


Tu Padre Celestial no está intentando alcanzar al diablo, sino al revés. ¡Es el diablo que está intentando alcanzar a tu Padre! No hay competencia entre ellos. ¡Jesús ya venció!

¿A qué me refiero? Casi siempre pensamos que cuando tenemos problemas tu Padre Celestial tiene que hacer algo para solucionar la situación, es decir, que el diablo atacó primero y luego tu Padre viene a solucionar el problema, pero yo creo que es al revés. ¡Es tu Padre Celestial que ya está haciendo algo para bendecirte y el diablo está intentando que no lo recibas, y por eso te ataca!
Esos problemas no son otra cosa que el diablo que está haciendo algo para que no recibas lo que tu Padre Celestial está haciendo por ti.
Tu Padre no está cruzado de brazos mirándote cómo pasas por problemas y esperando que le pidas ayuda para recién hacer algo al respecto. Él ha comenzado a hacer algo aun desde antes de la fundación del mundo y lo terminó todo con Jesús, y es el diablo que intenta mentirte para que no recojas las bendiciones que te pertenecen.

Así que, cuando veas que estás pasando por muchos ataques, tómalos como una señal de desesperación del diablo que intenta hacer algo para que no recibas lo que tu Padre ya ha enviado. No te desanimes mirando sólo los problemas, porque justamente eso es lo que quiere el diablo. Muchas veces vemos más lo que el diablo hace que lo que nuestro Padre hace, y por eso nos desanimamos y no tomamos nuestra bendición.

Cuando Jesus nació, el diablo intentó hacer algo para matarlo (Mateo 2:16-18). Lo mismo pasó cuando Moisés nació (Éxodo 1:22). Para el pueblo de ese entonces, el tiempo que vivían era el más oscuro y, por su desánimo, no veían la bendición que había nacido, que estaba entre ellos.

Te animo a que abras los ojos y veas lo que tu Padre Celestial está haciendo. Todos esos problemas, muchos de ellos inexplicables, no son otra cosa que el diablo que intenta desanimarte, para que pienses que tu Padre no ha hecho nada, que se ha olvidado de ti y así decidas no tomar lo que te pertenece.

Cuando la Biblia dice que la tierra está llena de su gloria (Isaías 6:3), o que cada día te colma de bendiciones (Salmo 68:19), o que ya eres bendecido gracias a Jesús (Efesios 1:3), no es una mentira para que te sientas mejor, no es un truco motivacional para que aprendas a ver el vaso medio lleno y no medio vacío, sino que ¡es la verdad!

¡Sé fuerte y valiente y atrévete a mirar sólo que tu Padre Celestial está haciendo, y verás que tu ánimo cambiará, empezarás a ver lo que Él ya estaba haciendo y notarás que habían oportunidades y bendiciones donde antes no las habías visto!

¡Espero te haya bendecido! 😀

domingo, 22 de octubre de 2017

Algunos pensamientos sobre el Señor de los Milagros


Todos los meses de octubre en el Perú existe una tradición: El recorrido del Señor de los Milagros. Sólo quería dejar algunos pensamientos con motivo a esta bien concurrida celebración.

- Desde el punto de vista histórico, cultural y tradicional, ¡me encanta! Perú es un país lleno de diferentes costumbres las cuales nos enriquecen como nación.

- Hay muchos que se quejan porque el recorrido del Señor de los Milagros implica cerrar muchas vías de tránsito, y eso provoca muchas demoras en dirigirse a donde quieren ir. Saben, hay que aprender ser un poco más tolerante porque vivimos en una sociedad en donde no todos pensamos igual, y esa tolerancia muchas veces se debe manifestar en aceptar un poco de incomodidad.

- Me duele en el corazón ver cómo muchas personas se acercan a Jesús con el pensamiento de tener que hacer algún sacrificio para que sean escuchados y obtengan el milagro que buscan. He visto como personas de todas las edades caminan sin zapatos o de rodillas, pensando que su sufrimiento convencerá a Jesús. Me gustaría poder decirles a todos que el sacrificio de Jesús es más que suficiente, que Él lo hizo porque los ama, y que no tienen que mendigar ni ganarse el favor de su Padre Celestial, sino simplemente ir a tomarlo porque ya es de ellos gracias a Jesús.

- No me gusta que muchos cristianos evangélicos atacan a los que van a la procesión diciéndoles que no se debe adorar figuras. La verdad, no sé que están esperando obtener con esa actitud y forma de decir las cosas; ¿acaso, que dejen de ser católicos y comiencen a ser evangélicos? Si es eso lo que esperan, ¡qué pésima manera de predicar!

- Por si acaso, los milagros ocurridos fueron hechos por Jesús. ¡Así es, por Jesús! No fueron hechos por el diablo, si eso pensaste. El que se hayan equivocado en su forma de acercarse a Dios no implica que se acercaron al diablo, lo que sí implica es que no recibirán de la forma que Dios quiere que reciban. Muchas veces seguramente has recibido alguna bendición de tu Padre Celestial y no fue de la manera que Él haya querido que la recibas, y eso fue porque te acercaste de una manera equivocada. Los que van a la procesión se están acercando por la Ley en lugar de por la Gracia de Dios, y ¡siempre por la gracia será más fácil!

- Si no estás de acuerdo con su manera de acercarse a Dios y no tienes amor por ellos en tu corazón, no intentes convencerlos que lo que hacen es anti Bíblico porque solo terminarás creando barreras por la mala manera y actitud con la que terminarás diciendo algo. Recuerda, un ingrediente indispensable para ser oído es AMOR. Si no tienes amor, no estás calificado para enseñar.

- Si no estás de acuerdo con lo que ellos hacen, ¡ora por ellos! En la oración tu Padre Celestial te dará, si es Su voluntad, no solo la actitud adecuada de acercarte a ellos sino también la manera de hacerlo.

Espero te haya ayudado.

¡No olvides compartirlo!

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lunes, 16 de octubre de 2017

¿Los problemas te fortalecen?


Personalmente pienso que los problemas no te fortalecen, y en este post quiero explicar por qué.

Si los problemas fortalecieran, todos los que pasamos por problemas seríamos fortalecidos. Como seguro ya sabes, no siempre es así. Es más, en la mayoría de los casos sucede lo contrario: la gente se deprime, se estresa, quedan marcados, etc.

"Pero yo sé de esta persona que salió de su problema bien fortalecido", seguro pensarás. Es un error crear reglas generales de casos particulares, inclusive si existen varios casos de ello. Yo también podría decir: "Pero yo sé de esta persona que salió de su problema completamente destruido", y podríamos estar debatiendo en quién tiene la razón, cuando el error se encuentra en que el razonamiento está mal enfocado.

"El problema en sí no te destruye ni te levanta, solo revela lo que hay en ti" (Dr Edwin Loius Cole). Tus decisiones están basadas en lo que hay dentro de ti.
- Si te has estado llenando de negativismo, flojera, falta de preparación, malos ejemplos, etc., lo más seguro es que cuando atravieses por un problema te desanimes, te frustres, te llenes de temor y cosas parecidas.
- Pero si te has estado llenando de positivismo, disciplina, preparación, buenos ejemplos, etc., lo más seguro es que cuando atravieses por un problema no te rendirás, buscarás consejos, te sentirás retado y cosas parecidas.
El problema solo REVELÓ lo que había en ti.

Tú permites lo que entra en ti.
Como cristiano, no estoy de acuerdo con aquellos que dicen cosas como: "Dios me hizo pasar por este problema para aprender esto." Ellos piensan que fue Dios quien los hizo pasar por algún problema para que aprendan algo o sean fortalecidos por él. Bíblicamente, Dios no envía problemas a nadie, sino que ellos ya están ahí: a veces otras personas lo provocan, a veces nosotros lo provocamos y a veces están porque simplemente los permitimos. Lo que, mas bien, tu Padre Celestial hace es ayudarte a prevenirlos o a salir de ellos.

"Ok., Dios no me envió ese problema ni me hizo pasar por él, pero Dios sí lo usa para que Su Palabra sea aplicada." Tampoco. Dios no usa problemas para que apliques Su Palabra. Al contrario, Él te preparó de antemano con Su Palabra y Su presencia. Estas dos, Su Palabra y Su presencia, son las dos únicas maneras que vemos en la Biblia que nuestro Padre usa para enseñarnos algo.

Tú puedes ser enseñado por tu Padre directamente o indirectamente. Directamente es cuando tú mismo estás estudiando la Biblia, leyendo libros, escuchando enseñanzas, y también buscando Su presencia, e indirectamente es cuando tú estás siendo influenciado por alguna otra fuente: un amigo, un familiar, un testimonio, etc., lo cual no es otra cosa que la Palabra hecha carne en otra persona, la Palabra en acción, la Palabra dando resultado, pero sigue siendo la Palabra de Dios.

"Él prepara mis manos para la batalla" (Salmos 18:34). Tu Padre es el que te prepara para la batalla, no es el que prepara la batalla. Muchas batallas en el Antiguo Testamento ya estaban ahí, eran inevitables para tomar la tierra prometida. Es decir, si quieres tomar tu tierra prometida, las batallas serán inevitables, no fueron enviadas por tu Padre Celestial, sino que ya estaban ahí. ¡Pero tu Padre te ayudará a vencer!

Otra forma de decir lo mismo es: "Si le pides a Dios paciencia, Él te envía un problema para que saques paciencia". ¿Los problemas producen paciencia? ¡No! Los problemas no producen nada, ni cosas buenas ni cosas malas. La paciencia vino de otras cosas buenas de las que te has estado llenando en el pasado.

Por ese razonamiento muchos le agradecen a Dios por el problema, otros no están determinados a salir de él porque creen que está cumpliendo un propósito de Dios, otros están esperando el tiempo de Dios para salir, etc. Una creencia equivocada produce una conducta equivocada.

Una cosa es decir que Dios torna lo malo que te sucedió en algo bueno a decir que Él envió eso malo para luego tornarlo en bueno.

"Dios no envió los problemas, pero sí los permitió por alguna razón. ¡Hay que confiar en Él!" Para que confíes en tu Padre Celestial, tienes que basarte en lo que Su Palabra dice. ¿Encuentras base Bíblica que respalde eso? No solo dos o tres versículos, sino enseñanza sustentada de comienzo a fin de la Biblia. Sabes qué, no lo encontrará. Por lo tanto te recomiendo que no lo creas. No es suficiente que lo hayas escuchado de tus predicadores favoritos. Tienes que verlo tú mismo en la Biblia sustentado.

Si tú decides creer que tu Padre Celestial no te envió el problema por el que estás pasando, pero sí lo permitió por alguna razón la cual no alcanzas a entender ahora, pero la entenderás después, entonces estarás aceptando ese problema en tu vida en lugar de luchar contra él. Recuerda esto: Dios no te da armas para que pelees contra los enemigos que Él te envía, o bien, que Él permite que te ataquen. Uno podría pensar: ¡Y no sería mucho mejor que simplemente no me envíe ningún problema!

Si estás pasando por algún problema, tienes que saber que tu Padre no lo envió, sino que, por el contrario, Él te fortalecerá, te ayudará y te guiará a salir victorioso de allí. Así que, en lugar de decir: "Si no hubiera sido por ese problema, no hubiera obtenido esta bendición", mejor di: "Si no hubiera sido por mi Padre Celestial que me ayudó en medio de ese problema, no hubiera obtenido esta bendición."

¡Espero te haya ayudado!

sábado, 14 de octubre de 2017

Cree que lo tomarás, y vendrá

Marcos 11:24 dice que todo lo que pidamos orando, si creemos que lo recibiremos, vendrá. Pero la palabra que se tradujo "recibir", en griego quiere decir "tomar". Así, Marcos 11:24 debería decir: "Por tanto, les digo que todo lo que pidan orando, crean que lo tomarán, y vendrá."

Lo que Jesús estaba enseñando es que cuando ores, debes creer que puedes tomar aquello que pides, y vendrá a ti, es decir, lo obtendrás.

1. "Todo lo que pidas orando". En otras palabras, ¡debes orar! Es en la oración, en la presencia de tu Padre Celestial, que tu fe se levantará. Tu fe no crecerá si solo te quejas, para preocupándote, pensando en lo imposible que es tener aquello que deseas. ¡Tu fe crecerá en la presencia de tu Padre y alimentándote de Su Palabra!

2. "Cree". Puedes decidir creer en Dios. Claro que es más fácil si la fe te nace naturalmente debido a que te paras llenando de Su Palabra y practicando Su presencia, pero habrán casos en los que necesitas simplemente CREER YA. En Marcos 5, Jesús le dijo al principal de la sinagoga cuando recibió la noticia que su hija ya murió: "No temas, cree solamente". Su reacción natural era temer, pero Jesús le dijo en otras palabras: "Decide creer".

3. "que lo tomarás." ¿Implica un poco de trabajo de tu parte? ¡Sí! Pero no es trabajo para ganarte lo que estás pidiendo, sino para tomar lo que ya recibiste en oración por tu fe. ¡Muy diferente!
El primero es por la Ley, el segundo por la gracia.
El primero sería gracias a tus méritos, el segundo es gracias a los méritos de Jesús.
Con el primero estarás preocupado y estresado, con el segundo estarás en paz, porque a pesar que irás a tomar lo que es tuyo, sabrás que te pertenece gracias a Jesús.
Con el primero estarías luchando para obtener tu victoria. Con el segundo estarías luchando desde la victoria de Jesús.

Una vez escuché por la radio que una persona se ganó un carro. El locutor llamó al ganador, que vivía fuera de Lima, para que venga y reciba su premio. El ganador tenía que ir a tomar lo que era de él. No tenía que venir a pelear y luchar por su premio, sino que solo venir a tomarlo. Su camino a Lima no fue estresante y lleno de incertidumbre, sino que fue expectante y lleno de emoción y paz. ¡Así es cuando tomamos lo que pedimos creyendo que ya lo hemos recibido!

Si le estás pidiendo algo en oración a tu Padre Celestial que te ama, ¡cree que ya te lo dio gracias al sacrificio de Jesús, y verás como la confianza de ir a tomar lo que te pertenece crecerá en ti, sabiendo, además, que tu Padre está contigo!

viernes, 6 de octubre de 2017

Ser Confiado o Desconfiado


Muchas personas bajan la guardia en la iglesia, en el sentido que piensan que todos son perfectos, todos son buenos y, por lo tanto, todos son dignos de confianza. ¡Grave error!

Una característica de muchos cristianos es que simplemente son confiados. Seguramente piensan: "Esta persona se ve que es todo un cristiano porque levanta sus manos en las canciones y dice Amén y Aleluya a cada rato. Además se despide con un: 'Dios te bendiga'. Definitivamente esta persona es digna de mi confianza." Y por ello, sin mayor investigación, le prestan dinero, abren su corazón, y le regalan toda su confianza. Asumen que todo va a salir bien por el solo hecho que son cristianos.

Recuerda esto siempre: LA CONFIANZA SE GANA, NO SE REGALA. Y para que alguien sea digno de confianza requiere TIEMPO.

Si has estado regalando tu confianza, es más que seguro que ya te has desilusionado y/o metido en algún problema. Hazte un favor, y no vuelvas a regalar tu confianza.

El solo hecho que la persona venga a la iglesia, inclusive si tiene tiempo asistiendo, no garantiza nada. Antes de entablar un negocio, iniciar una relación sentimental, confiar a tus hijos a alguien, etc., revisa su trayectoria, que haya tenido frutos en esa área. ¡Sé exigente con esa trayectoria! No caigas en palabras persuasivas de personas que, consciente o inconscientemente, engañan (Proverbios 7:21-23).

No pienses que ser desconfiado es malo. Por el contrario, ser confiado y, por ello, mal administrar lo que Dios nos ha dado, eso es malo, y trae muchas malas consecuencias. Obviamente el extremo de no confiar en alguien a pesar de demostrar una impecable trayectoria (lo cual requiere tiempo), solo demuestra un problema personal de no poder confiar en la gente (¡pero Dios te puede sanar!).

No es malo que seas exigente en dar tu confianza. Eso, más bien, es ser sabio.

"Pero, si desconfío de todos, me quedaré sin amigos". No regales tu confianza por necesidad de amistad. Si la gente deja de ser tu "amigo" porque desconfiaste de ellos, creo que nunca fueron tus amigos.

¿Quieres llegar a tener éxito en todas las áreas? Entonces, haz lo que los que han tenido éxito han hecho, y dudo mucho que encuentres un exitoso en los negocios que simplemente haya dado su dinero a cualquiera, o que encuentres a alguien que haya abierto su corazón a un desconocido que haya disfrutado de una relación sólida y floreciente. ¿Hay excepciones? Sí, pero ¿estás seguro que quieres arriesgarte?

Si dices: "¡Por qué no leí esto antes de tomar esa decisión!", no te preocupes que nuestro Padre Celestial no nos condena, sino que ¡nos ayuda para restaurar todo! ¡Corre a Él y encontrarás ayuda y la dirección que necesitabas!

¡Espero te haya ayudado!

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miércoles, 16 de agosto de 2017

Dios no te envió ese Mal, sino la Salida

¿Dios te mandó esa enfermedad? ¡No! ¿Dios te mandó esa deuda? ¡No! ¿Dios hizo que tus sueños no sean alcanzados? ¡No! ¿Dios destruyó tu matrimonio? ¡No! Cualquiera que sea el mal por el que pasaste, ¡tu Padre Celestial no fue el causante!

Hay muchas personas que todavía piensan lo contrario, piensan que Dios lo permitió por alguna noble y justa razón. Lo que Dios permite o no, no es una tema muy claro en la Biblia (el que algunos pasajes hablen o lo impliquen, no quiere decir que se deba formar una doctrina de ello). ¡Lo que sí es claro son las muchas herramientas que Él te da para que salgas del problema en el que te encuentras!

Dios no envió ese mal, ¡pero definitivamente no quiere decir que Él no lo puede tornar para tu bien! (Génesis 50:29)

El mal en el que vives vino a ti ya sea por tus malas decisiones, por el mal que en el mundo existe o por el diablo quien es el príncipe de este mundo (Juan 14:30). No vino de Dios. Pero Dios fue fiel porque no permitió que seas atacado con algo que vaya más allá de lo que puedas soportar (1 Corintios 10:13). ¡ÉL NO FUE EL ARQUITECTO DE ESE MAL, SINO EL DE LA SALIDA DENTRO DE ESE MAL!

Así que, ¡no te rindas y busca esa salida! ¡Párate firme en esa promesa de Dios que dice que hay una salida! ¡No estás solo! ¡Esa salida está ahí porque Dios dijo que está ahí! Nuestro Padre es un experto malogrando los planes del diablo. Él te ha prometido que TODA arma que sea haya construido contra ti, NO PROSPERARÁ (Isaías 54:17). No dijo que no prosperará siempre y cuando tú no hayas sido el causante. ¡NO! Así tú hayas sido el único culpable de lo que estás viviendo, ¡esa arma que se levantó contra ti NO PROSPERARÁ!, porque nuestro Padre quiere darte lo que NO te mereces. ¡Ese es su favor inmerecido!

Quizás no puedes ver una solución ahora, quizás no la has visto nunca y por eso mismo piensas que no existe esa solución. Pero no es así. Tu Padre dice que Él fue fiel en poner una salida en tu problema. Y, ¿sabes qué? Esa salida no es para que salgas "con las justas", "raspando", sino ¡para que salgas mucho más bendecido de lo que te nunca te imaginaste! Dentro de ese problema se encuentra tu plataforma para tu bendición, para que vayas al siguiente nivel, para que puedas bendecir a más personas. ¡Tu Padre lo dispuso así en su fidelidad! ¡No te rindas! ¡Sigue adelante, que tu bendición se acerca!

lunes, 7 de agosto de 2017

Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado


¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)

El que recibas la sanidad por la que estás orando depende ti. No de Dios. Quizás te parezca un poco raro leer eso porque uno está acostumbrado a escuchar cosas como: "Dejémoslo todo a la voluntad de Dios", "acepto con humildad su voluntad" (refiriéndose a una enfermedad), "si Dios quiere, sucederá", y cosas semejantes. Aunque aquellas frases estén basadas en un sincero corazón de obediencia a Dios, no está basado en lo que la Biblia dice.

Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.

Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.

La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").

Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!

Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!

Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."

(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)

¡Espero te haya ayudado!

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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:

viernes, 28 de julio de 2017

Una Reflexión por 28 de Julio


La mayoría se queja, pocos son parte de la solución. Yo no quiero ser parte de los "criticólogos", sino los que están "en la cancha" ayudando.

Yo no quiero tener la excusa de la manada: "Cuando todos lo hagan, yo lo haré". No quiero ser parte de la manada. Quiero ser diferente.

Yo no quiero cambiar cuando la mayoría de peruanos cambie, porque entiendo que es al revés, ya que yo también soy parte de la mayoría de peruanos. Yo también soy peruano, y decido cambiar. ¡Ojalá la minoría, los que queremos hacer las cosas bien, seamos mayoría!

Yo no quiero cambiar por temor a un castigo, sino porque quiero un Perú mejor. Hace años fueron estrictos en multar a los que no se ponían cinturón de seguridad en el carro, y funcionó, ahora la mayoría lo usa. ¡Por qué se tuvo que esperar al castigo para hacer las cosas bien! ¿Por qué no mejor hacerlo porque quieres un Perú mejor?

Yo no quiero quejarme de la corrupción del Perú, cuando soy corrupto en pequeñas cosas.

Si quieres un Perú diferente, depende ti. Sí, de ti. No depende del presidente, del congreso, de los jueces o de cualquier otra autoridad. ¡Depende de ti porque todos ellos vinieron de ti!

Mi amigo peruano, mi amiga peruana, mi querido compatriota, tú que amas al Perú, no botes basura en la calle, no compres robado, no te pases la luz roja, no te estaciones donde no debes, no mientas, no seas "criollazo", respeta a tus vecinos, etc. "¡Qué exagerado!", quizás estés pensando, pero si piensas así, es porque no te das cuenta que el secreto de los grandes cambios se encuentra en los pequeños cambios. ¡Cambia tú primero!, y entonces, porque eres peruano, ¡el Perú cambiará!

Cuando nos demos cuenta que el poder de tener un mejor Perú está en nuestras manos, ese día..., ¡oh Dios mío!..., ese gran día...

¿Por qué ese gran día no puede ser hoy?

¡Felices fiestas patrias mi compatriota!

¡Qué Dios bendiga al Perú!

jueves, 13 de julio de 2017

¡Solo por dos horas!


La primera parada del avión cuando viajamos a EEUU de vacaciones fue en el gigantesco aeropuerto de Atlanta. Sólo teníamos dos horas para llegar a nuestra conexión, pero primero teníamos que pasar por migraciones y luego ir al otro extremo del aeropuerto. ¡Hubiésemos perdido la conexión si es que no se hubiese atrasado el vuelo!

La próxima vez que tenga que parar en ese aeropuerto por dos horas ya sé lo que haré. Llevaré ropa para cambiarme, iré al baño a ducharme con toallas húmedas, tendré listo en qué restaurante comeré, me compraré varios cafés porque no quiero quedarme dormido y perder el vuelo, rentaré un carro, compraré ropa nueva, reservaré una habitación de hotel, tendré listos mis entradas al cine y a algún parque de diversiones para la espera, llevaré cuatro o cinco libros para no aburrirme, y me aseguraré de tener el celular cargado y con línea para llamar a mis amigos y familiares.

Exagerado, ¿no?

"¿Por qué tanta cosa si es solo dos horas de espera?", seguro te estás preguntando. Además, el aeropuerto de Atlanta no es mi destino, sino que solo pasaré UN RATITO por ahí. Toda esa preparación se entenderá necesaria para el destino, no para la parada.

MUCHOS HACEMOS EXACTAMENTE LO MISMO CON ESTA VIDA, LA CUAL NO ES MAS QUE UNA PARADA, NO NUESTRO DESTINO FINAL.

Piénsalo. ¡TODAS tus preocupaciones son acerca de esta vida! Nos sobre preocupamos por las cosas de esta vida y no por las eternas. Tenemos nuestra mirada en las cosas que pertenecen a esta vida, la cual es como el vapor (Santiago 4:14), no dura mucho, en un momento está, pero en el siguiente desapareció, en lugar de poner nuestra mirada en el Cielo.

Si aprendemos a vivir con la perspectiva de que estamos de aquí solo de pasada, aprenderemos a vivir despreocupados y confiados en Dios. Dejaremos de sobre preocuparnos y estrenarnos por la comida, el vestido, la vivienda, la moda, el trabajo, el qué dirán, viajo o no, etc., porque nos daremos cuenta que todo eso es sobre esta vida. ¡Todo esto es para "las dos horas" que estaremos aquí! ¡Todo esto para este "ratito"! En cambio, si ponemos nuestra mirada en el Cielo, le empezaremos a dar la importancia debida a las cosas eternas: perdonar, amar, la unidad, ayudar a otros, decirle lo mucho que te importa esa persona, la adoración, la Palabra, tu tiempo familiar. ¡Es ahí cuando la verdadera paz y gozo gobernará nuestros pensamientos en todo momento!