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viernes, 2 de noviembre de 2018

¿Bajo la Ley o la Gracia? ¿Qué es eso?


Quiero explicar lo que significa estar bajo la Ley y lo que significa estar bajo la Gracia para que la próxima vez que lo leas en la Biblia o que escuches a alguien hablar de ello sepas de qué se trata y puedas recibir mejor de Padre Celestial.
¿Qué es estar bajo la Ley?
Estar bajo la Ley es CREER QUE DEPENDES DE TUS PROPIOS ESFUERZOS para hacerte digno de estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de Sus bendiciones. 
¿Qué es estar bajo la Gracia?
Estar bajo la Gracia es CREER QUE JESÚS TE HIZO DIGNO para estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de sus bendiciones.
El asunto es CREER. ¿Crees en tus esfuerzos o crees en lo que Jesús hizo por ti? ¿Confías en ti o confías en Jesús?

Apréndete esto y te será más fácil entender muchos pasajes de la Biblia y/o cuando alguien haga referencia a estos conceptos.

El que lo entiendas y, sobretodo, que lo recibas en nuestro corazón, marcará un antes y un después en tu vida cristiana. Hay tantos testimonios que he escuchado (yo mismo soy uno de ellos) sobre que no entendían la Gracia de Jesús. Pensábamos que sabíamos acerca de la Gracia, pero la limitábamos a la gracia que te lleva al cielo, pero no la relacionábamos a la gracia con el vivir una vida libre y plena aquí en la tierra.

Muchos de nosotros pensábamos que estábamos bajo la Gracia, pero en realidad, nuestros actos decían que estábamos todavía bajo la Ley, porque si bien es cierto entendíamos que Jesús es quien nos dio entrada al cielo gracias al perdón de nuestros pecados, en la vida diaria todavía nos sentíamos indignos de la presencia de nuestro Padre y de sus bendiciones por haber hecho algo malo o por no haber sido lo suficientemente buenos. Muchos nos sentíamos que no alcanzábamos el estándar que Dios exigía de nosotros, nos sentíamos lejanos de Dios, a pesar de ya haber sido aceptados por Él.

Debido a ello nuestra mentalidad no era la de una conquistador deseoso y listo de tomar todo lo que nos pertenecía, sino la de uno que tenía que ganarse las cosas y, como el estándar de Dios era simplemente inalcanzable, siempre vivíamos con una actitud de derrota, de mendigos, de cansancio por los constantes esfuerzos y de frustración porque nunca era suficiente.

Pero cuando entendimos y recibimos lo que es estar bajo la Gracia de Jesús, ¡todo cambió! ¡Y sigue cambiando! Entendimos que lo que Jesús hizo es más que suficiente para hacernos dignos de nuestro Padre y de sus bendiciones, que no tenemos que constantemente ganar lo que Él ya ganó para nosotros, que Él nos ha aceptado sin condiciones, que somos Sus hijos y siempre lo seremos.

¡Muchos sentimos que el haber entendido y recibido la Gracia de Jesús es como si hubiéramos vuelto volver a nacer! Muchos pensamos: "¡Qué he estado creyendo toda mi vida! ¡Por qué no entendí esto antes! ¡Parece como si antes hubiera leído una Biblia diferente!"

Ahora, la convicción que nos embarga de pertenencia y aceptación por nuestro Padre, cambia nuestro panorama de la vida. La inseguridad de que si Dios me bendeciría fue reemplazada por la seguridad que YA lo hizo, y que Él está con nosotros para ayudarnos a tomar lo que nos pertenece. ¡Ya no vamos como mendigos, sino como hijos del Dueño de todo, del Todopoderoso!

Nuestro Padre, a lo largo de la historia de la iglesia, ha estado restaurando verdades que han estado en su Palabra, pero que no las veíamos. La salvación por fe, la santidad, la sanidad, el bautismo en el Espíritu Santo, son algunas de las verdades que nuestro Padre ha estado restaurando, y ahora está restaurando la revelación de la verdad de la Gracia de Jesús a su iglesia.

Si todavía no has tenido esta revelación en tu vida, te animo a que ores pidiéndole a nuestro Padre Celestial que te la revele. Si no crees en la gracia de Jesús como una verdad que está siendo revelada a la iglesia de hoy, míralo de esta manera (usando un poco de la sabiduría de Gamaliel- Hechos 5:34-39), pídele a Dios con un corazón sincero que te revele también a ti esta verdad y, si es un mover real que Él está haciendo hoy en la iglesia, Él te lo revelará; pero si no es, ¿qué puedes perder?

¡Espero te haya bendecido!

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Para más posts sobre la Gracia de Jesús, visita: Favor Inmerecido, ahí encontrarás tanto enseñanzas prácticas como testimonios sobre el Favor Inmerecido de nuestro Padre Celestial.

viernes, 20 de julio de 2018

Cómo hacer un Extracto


Puedes hacer tu extracto con pepino, zanahoria y espinaca. Además de que tiene un rico sabor, tienes ahí una buena combinación de vitaminas. Si quieres puedes echarle apio, kión y/o betarraga. En verdad, puedes echarle lo quieras. Te recomiendo que no lo combines con frutas, porque dicen que no se debe hacer eso. Pero sobre todo, ¡hazlo con mucho amor, especialmente si es para tu esposa!

A mí NO ME GUSTA HACER EXTRACTOS, pero sentí que mi Padre Celestial me decía que el hacer estas cosas son tu ministerio. Y no cualquier ministerio, sino tu principal ministerio. Sentí que me decía que debo aprender a hacerlo con la misma disposición, gozo, excelencia y unción que cuando enseñaba detrás de un púlpito, porque ella, mi amorcito, mi Ceci, es mi principal ministerio.

Entendí que de nada sirve que pueda dar buenas enseñanzas a muchos si no sé servirla a ella. Entendí que para servir, no necesariamente uno tiene que hacerlo SIEMPRE en lo que uno le gusta, pero no por ello no vas hacerlo con toda la disposición y excelencia, mejorando siempre en lo que uno hace.

Quizás lo más importante que mi Padre me reveló es que mi matrimonio no es la preparación para mi verdadero ministerio, sino que ¡es mi verdadero ministerio! Lo que venga después descansará y se desarrollará en el fundamento de nuestro matrimonio. De la misma manera que las ramas de un árbol son sostenidas y nutridas por el tronco del árbol, así todos las áreas de ministerio público que mi Padre nos añadirá serán sostenidas y nutridas por mi matrimonio con mi hermosa (así nos referimos a ella mis hijos y yo en casa).

Esto cambió todo en mí. Y lo sigue haciendo.

Esta revelación es la principal ancla a la que constantemente me sostengo, es la principal fuente de energía cuando tengo que hacer cosas por ella que no quiero, y es mi principal "norte", mi brújula que me ubica y me guía cada día en mi matrimonio.

Cuando recibí esto, recuerdo haber sentido la misma presencia de mi Padre Celestial que sentía enseñando detrás de un púlpito, pero esta vez fue haciendo un jugo de papaya. Mientras mis lágrimas caían, tomé eso como una confirmación de lo real, poderoso y fundamental que sería eso para mí.

Espero que este testimonio te haya ayudado.

¡Que nuestro Padre te siga bendiciendo!

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Aquí hay más enseñanzas para matrimonios que estoy seguro te bendecirán:

martes, 26 de septiembre de 2017

Descansa de Ti Mismo

Cuando uno vive en la Ley vive cargado, con estrés y preocupado, y esto es porque en la Ley dependes de tus propios esfuerzos y méritos para tu éxito. Pero cuando uno vive en la Gracia de Jesús vive descansado todo el tiempo porque no depende de lo que uno mismo pueda ganar, sino que confía que lo que Jesús ganó es suyo también. ¡Mejor es la gracia!

Jacob estuvo confiando en sus propios esfuerzos para arreglar su vida, para escapar de su pasado y de las consecuencias de su accionar. A pesar de ser nieto de Abraham e hijo de Isaac, los hombres de Dios de ese tiempo, se sentía indigno de que Dios estuviera con él por las cosas que hizo. ¡Pero Dios estaba con él, solo que él no lo sabía y no se sentía digno de eso!, y esto lo sabemos porque vemos que cuando Jacob decidió descansar cuando huía de su hermano, se quedó dormido y tuvo un sueño: el cielo abierto sobre él con una escalera en donde ángeles subían y bajaban, y luego Dios, además de confirmarle el mismo pacto que le hizo a su papá y abuelito, le habla a su corazón diciendo: "Yo estoy contigo" (Génesis 28:15).

Yo me imagino que ahí comenzó la sanidad para el corazón de Jacob. Me lo imagino llorando diciendo: "Pero Dios, cómo vas a estar conmigo si yo solo le hago daño a la gente, los engaño, busco lo mío propio, me conocen como un suplantador, engañé a mi propia familia. Señor, no soy digno que estés conmigo". Y creo que esas palabras seguían ministrando a Jacob: "A pesar de cómo eres, te amo, yo estoy contigo". ¡Wow!

Ahora, ¿en qué momento Jacob recibió esa revelación? ¡Cuando decidió descansar! Ese es el secreto: tienes que descansar de ti mismo, de tus esfuerzos, de los intentos de ganarte las aprobación de Dios y de otros, de intentar de ser digno de ser llamado Su hijo. ¡DESCANSA!

Si te sientes trabajado y cargado, ven a Jesús y descansa. En Él encontrarás el reposo que tu alma necesita (Mateo 11:28-29). Jesús no vino a darte más cosas que tienes que hacer para ganarte Su favor, sino que quiere enseñarte que Él ya lo ganó todo por ti. Tu actitud ya no será: Tengo que ir a ganarme las bendiciones de Dios, sino que será: Iré a recoger lo que Jesús me regaló.

Jacob pensó que huía de sus problemas, pero no huía de su verdadero problema: él mismo, el intento innato que tenía de ganarse las cosas. Además, seguro pensó que huía de Dios también, pero Dios nunca lo abandonó, solo que Jacob no se daba cuenta de ello. Jacob solo cerró lo ojos, y ahí estaba Dios.

¡Espero te haya bendecido!