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viernes, 2 de noviembre de 2018

¿Bajo la Ley o la Gracia? ¿Qué es eso?


Quiero explicar lo que significa estar bajo la Ley y lo que significa estar bajo la Gracia para que la próxima vez que lo leas en la Biblia o que escuches a alguien hablar de ello sepas de qué se trata y puedas recibir mejor de Padre Celestial.
¿Qué es estar bajo la Ley?
Estar bajo la Ley es CREER QUE DEPENDES DE TUS PROPIOS ESFUERZOS para hacerte digno de estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de Sus bendiciones. 
¿Qué es estar bajo la Gracia?
Estar bajo la Gracia es CREER QUE JESÚS TE HIZO DIGNO para estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de sus bendiciones.
El asunto es CREER. ¿Crees en tus esfuerzos o crees en lo que Jesús hizo por ti? ¿Confías en ti o confías en Jesús?

Apréndete esto y te será más fácil entender muchos pasajes de la Biblia y/o cuando alguien haga referencia a estos conceptos.

El que lo entiendas y, sobretodo, que lo recibas en nuestro corazón, marcará un antes y un después en tu vida cristiana. Hay tantos testimonios que he escuchado (yo mismo soy uno de ellos) sobre que no entendían la Gracia de Jesús. Pensábamos que sabíamos acerca de la Gracia, pero la limitábamos a la gracia que te lleva al cielo, pero no la relacionábamos a la gracia con el vivir una vida libre y plena aquí en la tierra.

Muchos de nosotros pensábamos que estábamos bajo la Gracia, pero en realidad, nuestros actos decían que estábamos todavía bajo la Ley, porque si bien es cierto entendíamos que Jesús es quien nos dio entrada al cielo gracias al perdón de nuestros pecados, en la vida diaria todavía nos sentíamos indignos de la presencia de nuestro Padre y de sus bendiciones por haber hecho algo malo o por no haber sido lo suficientemente buenos. Muchos nos sentíamos que no alcanzábamos el estándar que Dios exigía de nosotros, nos sentíamos lejanos de Dios, a pesar de ya haber sido aceptados por Él.

Debido a ello nuestra mentalidad no era la de una conquistador deseoso y listo de tomar todo lo que nos pertenecía, sino la de uno que tenía que ganarse las cosas y, como el estándar de Dios era simplemente inalcanzable, siempre vivíamos con una actitud de derrota, de mendigos, de cansancio por los constantes esfuerzos y de frustración porque nunca era suficiente.

Pero cuando entendimos y recibimos lo que es estar bajo la Gracia de Jesús, ¡todo cambió! ¡Y sigue cambiando! Entendimos que lo que Jesús hizo es más que suficiente para hacernos dignos de nuestro Padre y de sus bendiciones, que no tenemos que constantemente ganar lo que Él ya ganó para nosotros, que Él nos ha aceptado sin condiciones, que somos Sus hijos y siempre lo seremos.

¡Muchos sentimos que el haber entendido y recibido la Gracia de Jesús es como si hubiéramos vuelto volver a nacer! Muchos pensamos: "¡Qué he estado creyendo toda mi vida! ¡Por qué no entendí esto antes! ¡Parece como si antes hubiera leído una Biblia diferente!"

Ahora, la convicción que nos embarga de pertenencia y aceptación por nuestro Padre, cambia nuestro panorama de la vida. La inseguridad de que si Dios me bendeciría fue reemplazada por la seguridad que YA lo hizo, y que Él está con nosotros para ayudarnos a tomar lo que nos pertenece. ¡Ya no vamos como mendigos, sino como hijos del Dueño de todo, del Todopoderoso!

Nuestro Padre, a lo largo de la historia de la iglesia, ha estado restaurando verdades que han estado en su Palabra, pero que no las veíamos. La salvación por fe, la santidad, la sanidad, el bautismo en el Espíritu Santo, son algunas de las verdades que nuestro Padre ha estado restaurando, y ahora está restaurando la revelación de la verdad de la Gracia de Jesús a su iglesia.

Si todavía no has tenido esta revelación en tu vida, te animo a que ores pidiéndole a nuestro Padre Celestial que te la revele. Si no crees en la gracia de Jesús como una verdad que está siendo revelada a la iglesia de hoy, míralo de esta manera (usando un poco de la sabiduría de Gamaliel- Hechos 5:34-39), pídele a Dios con un corazón sincero que te revele también a ti esta verdad y, si es un mover real que Él está haciendo hoy en la iglesia, Él te lo revelará; pero si no es, ¿qué puedes perder?

¡Espero te haya bendecido!

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Para más posts sobre la Gracia de Jesús, visita: Favor Inmerecido, ahí encontrarás tanto enseñanzas prácticas como testimonios sobre el Favor Inmerecido de nuestro Padre Celestial.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Atrévete a pedir lo que No te Mereces


¿Qué cosa les estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Es algo que si te lo da, Él sería glorificado porque la gente no encontraría otra explicación más que pensar que "Dios se propuso bendecirte", o es algo que cuando lo recibes la mayoría pensaría que fuiste tú quien lo obtuvo por tu esfuerzo, disciplina, mérito y/o suerte?

Cuando leía Efesios 2:1-10, siempre se me venía a la mente mi proceso de salvación que mi Padre obró en mí, de pecador a redimido, de incrédulo a creyente; pero ahora, a través de los lentes de la gracia de Jesús, me doy cuenta que hay mucho más que eso, porque, si bien es cierto, los primeros tres versículos ilustran de qué condición Jesús me rescató, los siguientes versículos no se limitan a decir que ahora me espera el Cielo cuando muera (¡lo cual es SÚPER!), sino que, después de describir mi nueva condición de autoridad (Efesios 2:4-6), el versículo siete dice el propósito de ello:
"Para MOSTRAR en los tiempos venideros LAS ABUNDANTES RIQUEZAS DE SU GRACIA en Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Efesios 2:7)
¡Esto todavía lo estoy procesando! ¡Reconozco que todavía me cuesta creerlo! El pensamiento de que mi Padre Celestial quiere mostrar en mi vida las abundantes riquezas de Su gracia, es decir, que quiere mostrar a otros cuán bueno es Él bendiciéndome inmerecidamente, ¡es algo que descuadra mis pensamientos esquematizados en que Dios me quiere bendecir basado en mis méritos!

Luego sigue el conocido Efesios 2:8 que dice: "Porque por gracia son salvos por medio de la fe", cuyo significado siempre se había limitado a que uno es salvo del infierno por medio de la fe, lo cual es cierto, pero no se limita a eso, porque la palabra Griega que se traduce como "salvo" es la palabra "soso", que significa en síntesis "restauración en todas las áreas de mi vida", o como se lo dije a mis hijos: "completamente bendecido", y "gracia" quiere decir "favor inmerecido". Reemplazando los significados, Efesios 2:8 quedaría así:
"Porque inmerecidamente somos completamente bendecidos por medio del creer".
¡Ah, me olvidaba! Falta un pedazo en Efesios 2:8, "..., pues es un don de Dios". En otras palabras, esto es un regalo de nuestro Padre, ¡y los regalos son gratuitos!

Es decir, Efesios 2:8 completa el mensaje de Efesios 2:7 que dice que Dios quiere mostrar cuán bueno es Él bendiciéndome inmerecidamente, porque ¡inmerecidamente somos completamente bendecidos por medio del creer, y esto es un regalo de nuestro Padre!

¡Hay que aceptar Su regalo!

Pero, aunque parezca mentira, ¡ahí no acaba todo! ¡Hay más!

Efesios 2:9 dice: "no por obras, para nadie se gloría". ¡Así es! Nuestro amoroso Padre Celestial, queriendo que quede claro que quiere bendecirte inmerecidamente para mostrar a otros cuán bueno es Él, agrega el verso nueve el cual aclara que no quiere que sea por tus obras, tu disciplina, tu esfuerzo y/o tu suerte, para que NADIE SE GLORÍE, sino para que ÉL, y solo ÉL, sea quien se lleve la gloria.

Y para finalizar está Efesios 2:10 que dice: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras". En otras palabras, todas estas bendiciones que tu Padre te quiere dar inmerecidamente es para que a su vez tú seas de bendición.

Tu Padre Celestial te quiere bendecir inmerecidamente. Él quiere darte tanta bendición que no quiere que otras personas cuando lo vean piensen que fuiste tú. Tu Padre quiere que piensen de ti: "Él/ella ha sido tan bendecido que TIENE que haber sido Dios, porque no creo que él/ella haya podido alcanzar tanta bendición por sí solo".

Lamentablemente, la mayoría de las veces no le pedimos a ese nivel, sino que bajamos el estándar a algo más alcanzable para nosotros, algo más creíble, algo en donde no necesitemos de confiar en Dios, sino solo en nosotros mismos.

Yo te animo a que le pidas cada vez más a tu buen Padre Celestial en todas las áreas de tu vida. Sé específico. Pídele por tus finanzas, por tu salud, por tu matrimonio, por tus hijos, por tu empresa, por tus sueños, por tu ministerio. Deja que sea Él que te llene de sueños, y luego tú pídele todo eso, y Él será poderoso para darte mucho más abundantemente de lo que pides o entiendes (Efesios 3:20). Eleva tu expectativa. ¡Atrévete a pedirle aquello que no te mereces! ¡Atrévete a pedirle aquello que Jesús ganó por ti!

¡Espero te haya ayudado!

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Estoy seguro que estos links sobre más enseñanzas de fe y gracia te ayudarán:

sábado, 14 de octubre de 2017

Cree que lo tomarás, y vendrá

Marcos 11:24 dice que todo lo que pidamos orando, si creemos que lo recibiremos, vendrá. Pero la palabra que se tradujo "recibir", en griego quiere decir "tomar". Así, Marcos 11:24 debería decir: "Por tanto, les digo que todo lo que pidan orando, crean que lo tomarán, y vendrá."

Lo que Jesús estaba enseñando es que cuando ores, debes creer que puedes tomar aquello que pides, y vendrá a ti, es decir, lo obtendrás.

1. "Todo lo que pidas orando". En otras palabras, ¡debes orar! Es en la oración, en la presencia de tu Padre Celestial, que tu fe se levantará. Tu fe no crecerá si solo te quejas, para preocupándote, pensando en lo imposible que es tener aquello que deseas. ¡Tu fe crecerá en la presencia de tu Padre y alimentándote de Su Palabra!

2. "Cree". Puedes decidir creer en Dios. Claro que es más fácil si la fe te nace naturalmente debido a que te paras llenando de Su Palabra y practicando Su presencia, pero habrán casos en los que necesitas simplemente CREER YA. En Marcos 5, Jesús le dijo al principal de la sinagoga cuando recibió la noticia que su hija ya murió: "No temas, cree solamente". Su reacción natural era temer, pero Jesús le dijo en otras palabras: "Decide creer".

3. "que lo tomarás." ¿Implica un poco de trabajo de tu parte? ¡Sí! Pero no es trabajo para ganarte lo que estás pidiendo, sino para tomar lo que ya recibiste en oración por tu fe. ¡Muy diferente!
El primero es por la Ley, el segundo por la gracia.
El primero sería gracias a tus méritos, el segundo es gracias a los méritos de Jesús.
Con el primero estarás preocupado y estresado, con el segundo estarás en paz, porque a pesar que irás a tomar lo que es tuyo, sabrás que te pertenece gracias a Jesús.
Con el primero estarías luchando para obtener tu victoria. Con el segundo estarías luchando desde la victoria de Jesús.

Una vez escuché por la radio que una persona se ganó un carro. El locutor llamó al ganador, que vivía fuera de Lima, para que venga y reciba su premio. El ganador tenía que ir a tomar lo que era de él. No tenía que venir a pelear y luchar por su premio, sino que solo venir a tomarlo. Su camino a Lima no fue estresante y lleno de incertidumbre, sino que fue expectante y lleno de emoción y paz. ¡Así es cuando tomamos lo que pedimos creyendo que ya lo hemos recibido!

Si le estás pidiendo algo en oración a tu Padre Celestial que te ama, ¡cree que ya te lo dio gracias al sacrificio de Jesús, y verás como la confianza de ir a tomar lo que te pertenece crecerá en ti, sabiendo, además, que tu Padre está contigo!

viernes, 6 de octubre de 2017

Ser Confiado o Desconfiado


Muchas personas bajan la guardia en la iglesia, en el sentido que piensan que todos son perfectos, todos son buenos y, por lo tanto, todos son dignos de confianza. ¡Grave error!

Una característica de muchos cristianos es que simplemente son confiados. Seguramente piensan: "Esta persona se ve que es todo un cristiano porque levanta sus manos en las canciones y dice Amén y Aleluya a cada rato. Además se despide con un: 'Dios te bendiga'. Definitivamente esta persona es digna de mi confianza." Y por ello, sin mayor investigación, le prestan dinero, abren su corazón, y le regalan toda su confianza. Asumen que todo va a salir bien por el solo hecho que son cristianos.

Recuerda esto siempre: LA CONFIANZA SE GANA, NO SE REGALA. Y para que alguien sea digno de confianza requiere TIEMPO.

Si has estado regalando tu confianza, es más que seguro que ya te has desilusionado y/o metido en algún problema. Hazte un favor, y no vuelvas a regalar tu confianza.

El solo hecho que la persona venga a la iglesia, inclusive si tiene tiempo asistiendo, no garantiza nada. Antes de entablar un negocio, iniciar una relación sentimental, confiar a tus hijos a alguien, etc., revisa su trayectoria, que haya tenido frutos en esa área. ¡Sé exigente con esa trayectoria! No caigas en palabras persuasivas de personas que, consciente o inconscientemente, engañan (Proverbios 7:21-23).

No pienses que ser desconfiado es malo. Por el contrario, ser confiado y, por ello, mal administrar lo que Dios nos ha dado, eso es malo, y trae muchas malas consecuencias. Obviamente el extremo de no confiar en alguien a pesar de demostrar una impecable trayectoria (lo cual requiere tiempo), solo demuestra un problema personal de no poder confiar en la gente (¡pero Dios te puede sanar!).

No es malo que seas exigente en dar tu confianza. Eso, más bien, es ser sabio.

"Pero, si desconfío de todos, me quedaré sin amigos". No regales tu confianza por necesidad de amistad. Si la gente deja de ser tu "amigo" porque desconfiaste de ellos, creo que nunca fueron tus amigos.

¿Quieres llegar a tener éxito en todas las áreas? Entonces, haz lo que los que han tenido éxito han hecho, y dudo mucho que encuentres un exitoso en los negocios que simplemente haya dado su dinero a cualquiera, o que encuentres a alguien que haya abierto su corazón a un desconocido que haya disfrutado de una relación sólida y floreciente. ¿Hay excepciones? Sí, pero ¿estás seguro que quieres arriesgarte?

Si dices: "¡Por qué no leí esto antes de tomar esa decisión!", no te preocupes que nuestro Padre Celestial no nos condena, sino que ¡nos ayuda para restaurar todo! ¡Corre a Él y encontrarás ayuda y la dirección que necesitabas!

¡Espero te haya ayudado!

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Quizás los siguientes links

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Una prueba que Dios es real


Hay personas que simplemente están cerradas a creer en Dios aun antes de que les puedas decir algo. ¿Te doy un consejo? Deja de intentarlo. Recuerda que Jesús enseñó que la manera de que ellos glorifiquen a nuestro Padre es a través de nuestras buenas obras (Mateo 5:14-16, Juan 13:35), y no a través de "convencer a la mente." Además, sé sincero, el tratar de ganar una argumentación muchas veces se vuelve más un tema de orgullo personal que de realmente hacer que esa persona crea en Dios.

Hace algunos años, tuve la oportunidad de conversar con el entonces director del Penal Ancón II, un centro penitenciario modelo en donde se querían probar diferentes maneras para re-socializar al interno. Este hombre tenía un sincero deseo de ayudar a esos muchachos, y ello lo llevó a probar diferentes maneras que logren dar resultado. El problema con el que se encontró fue que los mejores métodos que los sicólogos y siquiatras (él mismo era sicólogo - ganó premios a nivel nacional) tenían demoraban muchos años en mostrar resultados, si es que había algún resultado.

Una vez, estaba él pensando en esto en su oficina en el penal, cuando vio pasar por la ventana a un interno bien vestido, con una gran sonrisa, bañado y con una Biblia en su mano. El director se sorprendió porque él conocía a este interno, hace dos semanas lo había visto y era uno de esos que nadie daba nada por él, consumido en las drogas, desnudo, parecía un muerto en vida, abandonado en la basura porque ni los otros internos lo querían. "¿Cómo cambió este hombre en dos semanas?", se preguntaba el director sorprendido. Así que, sin dudarlo, decidió seguirlo, y se dio con la sorpresa que se dirigía a una iglesia dentro del penal.

"¡Esto es!", exclamó el director. "¡Eso es lo que faltaba!" No perdió tiempo y organizó una reunión con algunas iglesias cristianas para poder poner en práctica lo que él llamaba el "Factor Dios". En la reunión que tuvimos nos dijo: "Sé cual es la cura, pero no sé darla. Por eso los necesito."

Entonces, ¿cuál es la prueba que demuestra que Dios es real? ¡Vidas cambiadas por Él! Lo que para el hombre le tomaría muchos años y si es que existiría alguna esperanza, a Dios le toma poco tiempo. Matrimonios restaurados, vidas cambiadas, hijos salvados, milagros, sanidades, el hecho que podemos decir: "antes yo era así, ahora soy así", el gozo y la paz que tenemos en medio de problemas, son cosas que hemos experimentado y que son palpables para otros.

Quizás un testimonio no sea definitorio para que alguien crea, pero ¿qué tal si escucha diez testimonios, o cien, o mil? Por eso, más que palabras, tu vida cambiada es lo que otros necesitan para poder creer y así alabarán a nuestro Padre (Mateo 5:14-16).

"Alabaré al Señor con todo mi corazón. Todas sus maravillas contaré"(Salmo 9:1). ¡Lo que hizo Dios en ti es la mejor maravilla que necesitar ser contada!

¡Espero te haya ayudado!

martes, 26 de septiembre de 2017

Descansa de Ti Mismo

Cuando uno vive en la Ley vive cargado, con estrés y preocupado, y esto es porque en la Ley dependes de tus propios esfuerzos y méritos para tu éxito. Pero cuando uno vive en la Gracia de Jesús vive descansado todo el tiempo porque no depende de lo que uno mismo pueda ganar, sino que confía que lo que Jesús ganó es suyo también. ¡Mejor es la gracia!

Jacob estuvo confiando en sus propios esfuerzos para arreglar su vida, para escapar de su pasado y de las consecuencias de su accionar. A pesar de ser nieto de Abraham e hijo de Isaac, los hombres de Dios de ese tiempo, se sentía indigno de que Dios estuviera con él por las cosas que hizo. ¡Pero Dios estaba con él, solo que él no lo sabía y no se sentía digno de eso!, y esto lo sabemos porque vemos que cuando Jacob decidió descansar cuando huía de su hermano, se quedó dormido y tuvo un sueño: el cielo abierto sobre él con una escalera en donde ángeles subían y bajaban, y luego Dios, además de confirmarle el mismo pacto que le hizo a su papá y abuelito, le habla a su corazón diciendo: "Yo estoy contigo" (Génesis 28:15).

Yo me imagino que ahí comenzó la sanidad para el corazón de Jacob. Me lo imagino llorando diciendo: "Pero Dios, cómo vas a estar conmigo si yo solo le hago daño a la gente, los engaño, busco lo mío propio, me conocen como un suplantador, engañé a mi propia familia. Señor, no soy digno que estés conmigo". Y creo que esas palabras seguían ministrando a Jacob: "A pesar de cómo eres, te amo, yo estoy contigo". ¡Wow!

Ahora, ¿en qué momento Jacob recibió esa revelación? ¡Cuando decidió descansar! Ese es el secreto: tienes que descansar de ti mismo, de tus esfuerzos, de los intentos de ganarte las aprobación de Dios y de otros, de intentar de ser digno de ser llamado Su hijo. ¡DESCANSA!

Si te sientes trabajado y cargado, ven a Jesús y descansa. En Él encontrarás el reposo que tu alma necesita (Mateo 11:28-29). Jesús no vino a darte más cosas que tienes que hacer para ganarte Su favor, sino que quiere enseñarte que Él ya lo ganó todo por ti. Tu actitud ya no será: Tengo que ir a ganarme las bendiciones de Dios, sino que será: Iré a recoger lo que Jesús me regaló.

Jacob pensó que huía de sus problemas, pero no huía de su verdadero problema: él mismo, el intento innato que tenía de ganarse las cosas. Además, seguro pensó que huía de Dios también, pero Dios nunca lo abandonó, solo que Jacob no se daba cuenta de ello. Jacob solo cerró lo ojos, y ahí estaba Dios.

¡Espero te haya bendecido!

lunes, 25 de septiembre de 2017

Buscando a Dios sólo cuando lo necesitas

Escuché decir a una persona que le disgustaba el hecho de ver que la mayoría clama a Dios sólo cuando pasan por problemas, y aunque hablaba en forma general, se refería al tema de los terremotos sucedidos en México. Yo me pregunto, ¡por qué no busca algo mejor de qué disgustarse!

¡ESTA PERSONA NO ENTIENDE EL CORAZON DEL PADRE!

Lamentablemente, aunque lo escuché (en verdad, lo leí en Facebook) solo una vez, muchos piensan igual. Parecen que tienen la idea que nuestro Padre Celestial está disgustado con ellos porque sólo lo buscan cuando tienen problemas. ¡Eso es un error! ¡Dios no está molesto por eso con nadie! Es más, ¡Dios no está molesto en absoluto con nadie por ningún problema! ¡Él prometió que nunca se enojaría con nosotros! (Isaías 54:9)

POR EL CONTRARIO, ¡¡TU PADRE CELESTIAL ESTA FELIZ CUANDO VAS A ÉL POR AYUDA AUNQUE SEA SOLO EN ESOS MOMENTOS QUE LO BUSCAS!! Un problema de las personas que todavía no reciben la revelación de la gracia de Dios en sus vidas es que, sin darse cuenta (¡eso espero!), se inventan cosas que no están en la Biblia y las hablan a otros como si fueran bíblicas. Que Dios está enojado contigo porque sólo vas a Él cuando lo necesitas, es un ejemplo, porque eso no tiene fundamento Bíblico. Puede ser que tu Padre Celestial esté TRISTE por ello, porque todavía no te das cuenta que más te conviene amarlo, que tu verdadera vida la encontrarás en ÉL y en su Palabra, porque no puedes ser completamente bendecido como Él quiere que lo seas. ¡Pero estar TRISTE y estar ENOJADO son dos cosas MUY diferentes!

"Pero, ¿cómo crees que Dios no se enojará si solo lo buscan para que le solucionen problemas? ¿Acaso Dios es una secretaria?" Bueno, pregúntale al papá del hijo pródigo por qué no se enojó con su hijo después de que él lo humilló públicamente al pedirle su herencia antes de que él muera, luego al gastar el dinero en borracheras y prostitutas, y luego que haya sido el hambre que lo haya hecho entrar en razón. Pregúntale por qué lo estuvo esperando, por qué corrió a él, por qué lo abrazó y besó, por qué le devolvió su dignidad y por qué le hizo una gran fiesta (Lucas 15:20-24).

Es cierto que nuestro Padre Celestial no quiere que sólo lo busques cuando pasas por un problema, sino que Él quiere que lo ames y que lo busques siempre. Pero si te has alejado de Dios, y estás pasando por algún problema, ¡BÚSCALO, CORRE A TU PADRE, PORQUE ÉL NO TE ECHARÁ EN CARA QUE SOLO LO HAYAS BUSCADO PORQUE LO NECESITAS, SINO QUE ÉL TE ESTUVO ESPERANDO, CORRERÁ HACIA TI, TE ABRAZARÁ Y TE BESARÁ, TE DEVOLVERÁ TU DIGNIDAD Y HARÁ UNA GRAN FIESTA POR TU REGRESO. ¡ÉL TE AMA!



sábado, 2 de septiembre de 2017

No tengo celos de ese Hombre


Muchas veces cuando llego a casa me doy con la sorpresa que mi esposa ha estado con otro hombre. Me corrijo, ya no es sorpresa, porque casi siempre es así.

A veces cuando llego, ella todavía sigue con Él en mi propia habitación. Entonces me acerco a la puerta para escuchar y logro oír que ella le habla con mucha emoción, inclusive le canta desde el fondo de su corazón.

Nunca he podido escuchar su voz, pero sé que Él le habla, y cuando lo hace, ella llora, a veces ríe, se emociona, se anima. Ese hombre la guía, la consuela, le dice exactamente lo que ella necesitaba oír, Él sabe tocar esas áreas en ella que nadie más sabe tocar. Él le ha dejado una Carta la cual ella lee, la atesora, tiene porciones de esa carta en su espejo, la transcribe en pequeños papeles para memorizársela. ¡Inclusive me cuenta lo que Él le dice!

Mi esposa ama a ese hombre. "¡Es todo un hombre!", me lo ha dicho muchas veces. Lo conoce antes que a mí, y desde que se enamoró de Él, nunca ha sido la misma, cada día lo ama más, nunca lo ha dejado de ver, y Él nunca ha dejado de buscarla.

Ese hombre me desafía. No tengo celos de Él, por el contrario, yo también lo amo. Una vez que lo conoces, ¡es imposible no amarlo! Él me está ayudando a ser un buen esposo para ella, aunque admito que tiene mucho trabajo conmigo. ¡Pero no se rinde! ¡Me sigue amando! Él me dice: "Cecilia es mi hija preciosa. La amo más de lo que tú la amas. Conozco su corazón, y yo puedo hacer de ti más de lo que ella ha soñado. Sólo mírame y sígueme."

Ese hombre se llama Jesús.

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Aquí hay más enseñanzas para matrimonios que estoy seguro te bendecirán:

miércoles, 16 de agosto de 2017

Dios no te envió ese Mal, sino la Salida

¿Dios te mandó esa enfermedad? ¡No! ¿Dios te mandó esa deuda? ¡No! ¿Dios hizo que tus sueños no sean alcanzados? ¡No! ¿Dios destruyó tu matrimonio? ¡No! Cualquiera que sea el mal por el que pasaste, ¡tu Padre Celestial no fue el causante!

Hay muchas personas que todavía piensan lo contrario, piensan que Dios lo permitió por alguna noble y justa razón. Lo que Dios permite o no, no es una tema muy claro en la Biblia (el que algunos pasajes hablen o lo impliquen, no quiere decir que se deba formar una doctrina de ello). ¡Lo que sí es claro son las muchas herramientas que Él te da para que salgas del problema en el que te encuentras!

Dios no envió ese mal, ¡pero definitivamente no quiere decir que Él no lo puede tornar para tu bien! (Génesis 50:29)

El mal en el que vives vino a ti ya sea por tus malas decisiones, por el mal que en el mundo existe o por el diablo quien es el príncipe de este mundo (Juan 14:30). No vino de Dios. Pero Dios fue fiel porque no permitió que seas atacado con algo que vaya más allá de lo que puedas soportar (1 Corintios 10:13). ¡ÉL NO FUE EL ARQUITECTO DE ESE MAL, SINO EL DE LA SALIDA DENTRO DE ESE MAL!

Así que, ¡no te rindas y busca esa salida! ¡Párate firme en esa promesa de Dios que dice que hay una salida! ¡No estás solo! ¡Esa salida está ahí porque Dios dijo que está ahí! Nuestro Padre es un experto malogrando los planes del diablo. Él te ha prometido que TODA arma que sea haya construido contra ti, NO PROSPERARÁ (Isaías 54:17). No dijo que no prosperará siempre y cuando tú no hayas sido el causante. ¡NO! Así tú hayas sido el único culpable de lo que estás viviendo, ¡esa arma que se levantó contra ti NO PROSPERARÁ!, porque nuestro Padre quiere darte lo que NO te mereces. ¡Ese es su favor inmerecido!

Quizás no puedes ver una solución ahora, quizás no la has visto nunca y por eso mismo piensas que no existe esa solución. Pero no es así. Tu Padre dice que Él fue fiel en poner una salida en tu problema. Y, ¿sabes qué? Esa salida no es para que salgas "con las justas", "raspando", sino ¡para que salgas mucho más bendecido de lo que te nunca te imaginaste! Dentro de ese problema se encuentra tu plataforma para tu bendición, para que vayas al siguiente nivel, para que puedas bendecir a más personas. ¡Tu Padre lo dispuso así en su fidelidad! ¡No te rindas! ¡Sigue adelante, que tu bendición se acerca!

lunes, 7 de agosto de 2017

Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado


¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)

El que recibas la sanidad por la que estás orando depende ti. No de Dios. Quizás te parezca un poco raro leer eso porque uno está acostumbrado a escuchar cosas como: "Dejémoslo todo a la voluntad de Dios", "acepto con humildad su voluntad" (refiriéndose a una enfermedad), "si Dios quiere, sucederá", y cosas semejantes. Aunque aquellas frases estén basadas en un sincero corazón de obediencia a Dios, no está basado en lo que la Biblia dice.

Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.

Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.

La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").

Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!

Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!

Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."

(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)

¡Espero te haya ayudado!

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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:

jueves, 13 de julio de 2017

¡Solo por dos horas!


La primera parada del avión cuando viajamos a EEUU de vacaciones fue en el gigantesco aeropuerto de Atlanta. Sólo teníamos dos horas para llegar a nuestra conexión, pero primero teníamos que pasar por migraciones y luego ir al otro extremo del aeropuerto. ¡Hubiésemos perdido la conexión si es que no se hubiese atrasado el vuelo!

La próxima vez que tenga que parar en ese aeropuerto por dos horas ya sé lo que haré. Llevaré ropa para cambiarme, iré al baño a ducharme con toallas húmedas, tendré listo en qué restaurante comeré, me compraré varios cafés porque no quiero quedarme dormido y perder el vuelo, rentaré un carro, compraré ropa nueva, reservaré una habitación de hotel, tendré listos mis entradas al cine y a algún parque de diversiones para la espera, llevaré cuatro o cinco libros para no aburrirme, y me aseguraré de tener el celular cargado y con línea para llamar a mis amigos y familiares.

Exagerado, ¿no?

"¿Por qué tanta cosa si es solo dos horas de espera?", seguro te estás preguntando. Además, el aeropuerto de Atlanta no es mi destino, sino que solo pasaré UN RATITO por ahí. Toda esa preparación se entenderá necesaria para el destino, no para la parada.

MUCHOS HACEMOS EXACTAMENTE LO MISMO CON ESTA VIDA, LA CUAL NO ES MAS QUE UNA PARADA, NO NUESTRO DESTINO FINAL.

Piénsalo. ¡TODAS tus preocupaciones son acerca de esta vida! Nos sobre preocupamos por las cosas de esta vida y no por las eternas. Tenemos nuestra mirada en las cosas que pertenecen a esta vida, la cual es como el vapor (Santiago 4:14), no dura mucho, en un momento está, pero en el siguiente desapareció, en lugar de poner nuestra mirada en el Cielo.

Si aprendemos a vivir con la perspectiva de que estamos de aquí solo de pasada, aprenderemos a vivir despreocupados y confiados en Dios. Dejaremos de sobre preocuparnos y estrenarnos por la comida, el vestido, la vivienda, la moda, el trabajo, el qué dirán, viajo o no, etc., porque nos daremos cuenta que todo eso es sobre esta vida. ¡Todo esto es para "las dos horas" que estaremos aquí! ¡Todo esto para este "ratito"! En cambio, si ponemos nuestra mirada en el Cielo, le empezaremos a dar la importancia debida a las cosas eternas: perdonar, amar, la unidad, ayudar a otros, decirle lo mucho que te importa esa persona, la adoración, la Palabra, tu tiempo familiar. ¡Es ahí cuando la verdadera paz y gozo gobernará nuestros pensamientos en todo momento!

martes, 20 de junio de 2017

Si amas a tu pareja, no exijas


Si leemos: "El amor no exige. El amor da. Si alguien te exige que pruebes tu amor, esa persona no te ama", inmediatamente pensamos en el chico que manipula a su enamorada diciéndole que tenga relaciones sexuales con él si es que realmente lo ama. (Nota mental: ¡puñete para ese chico!)

Aquí te doy algunas otras maneras de manipulación que pasan desapercibidas porque no es el caso más común, pero que también son maneras de exigir amor de pareja:
- Si me amas, tenme lista la comida cuando llegue.
- Si me amas, ten la casa ordenada.
- Si me amas, salgamos juntos.
- Si me amas, cómprame eso que quiero.
- Si me amas, sé más romántico.
- Si me amas, vístete como yo quiero.
- Si me amas, vamos a la iglesia.
- Si me amas, lee más tu Biblia.
- Si me amas, etc.
¡Por qué no compartes otra manera de exigir amor que hayas visto!

A VECES EXIGIMOS ESAS MUESTRAS DE AMOR DE MANERA INCONSCIENTE, es decir, no con nuestras palabras sino con nuestras actitudes: nos ponemos malhumorados, ofendidos, practicamos la ley del silencio, nos volvemos ásperos, rudos, etc., si es que fallan en darnos la muestra de su amor que esperamos.

Como seguro te diste cuenta, no son cosas malas las que uno exige, y ese mismo hecho es el que hace que pensemos que tenemos la razón en exigirlas. Pero eso es un error. No porque sean cosas buenas, hace que el exigirlas sea bueno también.

A los niños, hasta cierta edad, les puedes exigir que te obedezcan. Una vez que crecieron y quieren saber el por qué de las cosas, ¡es mejor que sepas explicárselas!

Lee 1 Corintios 13:4-7 en todas las versiones que quieras, y te aseguro que no encontrarás nunca que diga: "El amor exige". Por el contrario, el versículo 5 dice: "El amor no busca lo suyo".

¿Qué hacer para que cambie esa persona entonces? Bueno, ¿qué le dirías al chico que le exige a su enamorada que se acueste con él para demostrar su amor? (¡además que se aleje de ella!) "Si realmente amas a esa chica, espera". Es decir, niégate a ti mismo por la otra persona.

Renunciar a ese deseo por amor a tu pareja entregándoselo a tu Padre Celestial es la mejor forma que tú te liberes de esa constante insatisfacción en la que vives por no ver tu deseo hecho realidad. Cuando entiendas que tu felicidad debe basarse en que Dios está contigo y no en que tus deseos se hagan realidad, empezarás a vivir en libertad.

Ese deseo de exigirle a tu pareja, si se lo entregas a tu Padre Celestial, Él lo puede calmar, aminorar, incluso puede quitar ese deseo de ti. Y no solo eso, sino que ¡Él te puede ayudar a amar de verdad porque Él es amor!

Por supuesto que este principio lo puedes aplicar con tus amistades, compañeros, hijos, etc.

Por qué no le compartes esto a alguien, ¡pero no para que cambie!, sino para decirle: "Mira, esto me hizo reflexionar. Le pediré ayuda a mi Padre Celestial para cambiar." 😉

¡Espero te haya ayudado! =)

martes, 6 de junio de 2017

¡¿Por qué el Señor me la quitó?! - Asumiendo Responsabilidad

"¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué me la quitó el Señor? Se ha ido al cielo y para poder ir yo debo también ser bueno para estar con mi amor?", dice la letra de una antigua canción. ¡Me gustaba cantarla!

Existe ese pensamiento innato en el ser humano de responsabilizar a Dios por las cosas malas que suceden. Nadie nos enseña eso. Está ahí. Nacemos con ello.

Como escuché decir al pastor Daniel Gutierrez el domingo pasado: "Cuando algo malo sucede, decimos: "¿Por qué Dios me envió esto?", pero cuando es algo bueno, decimos: "¡Qué bueno mi vecino que estuvo ahí!""

Cuando recibimos la revelación de la gracia de Dios, Su favor inmerecido, ese pensamiento poco a poco es corregido. Eso me pasó a mí, y me di cuenta de ello cuando una vez, ya habiendo recibido la revelación de la gracia de Dios, escuché esa canción y, por primera vez, la analicé. Me di cuenta que el autor responsabiliza a Dios de haberle quitado a su enamorada cuando él mismo cuenta, previamente en la canción, ¡que fue su irresponsabilidad la tragedia que ocurrió!

La letra va así: "Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba, iba a más de 100, prendí la luz para leer. Había un letrero de desviación, el cual pasamos sin precaución. Muy tarde fue y al frenar, el carro volcó y hasta el fondo fue a dar."

¡Y luego escribe: "¿Por qué el Señor me la quitó?"! ¡Por favor!

Es común escuchar eso. Personas que se enferman porque no se cuidaron diciendo: "¿Por qué Dios me mandó esta enfermedad?" Personas que no administran responsablemente su dinero diciendo: "¿No sé por qué el Señor permite este tiempo de escasez?" Personas que no han invertido en su matrimonio diciendo: "Quizás Dios quiso que nos divorciemos".

¡Tu Padre Celestial es bueno! ¡No te engañes ni dejes engañar, todo lo bueno y perfecto viene de Él, porque así es Su voluntad: buena, agradable y perfecta! (Santiago 1:16-17, Romanos 12:2). ¡Tu Padre Celestial no es malo! Ya sea directa o indirectamente, eso bueno que recibiste, vino de Dios.

Aprende a asumir responsabilidad por tus propias acciones. En lugar de decir que Dios fue el responsable, di: "Gracias Padre porque no me condenas. Yo me equivoqué, pero aun así no estás en contra mía, y me ayudas a salir de aquí."

Si no reconoces que tuviste responsabilidad, lo más probable es que lo vuelvas a hacer ya que seguirás con el mismo mal proceder, y se convertirá en un círculo vicioso de cosas malas que te sucedan. No tiene nada malo de reconocer que te equivocaste. Si cometiste un error, ¡bienvenido al club! Si pecaste, ¡bienvenido al club! Recuerda que Jesús vino por pecadores, no por perfectos.

Recuerda esto: TU PADRE CELESTIAL LE DA DE SU FAVOR INMERECIDO AL HUMILDE, al que no se cree perfecto, que no se equivocó, sino que reconoce su condición, pero confía que Él bendice inmerecidamente.


jueves, 1 de junio de 2017

Sin Temor a Malas Noticias

"¿Qué pasará mañana?" Muchos se hacen esa pregunta. Es algo natural en el ser humano querer saber el futuro, sobre todo para saber si les irá bien o mal. La verdad es que no sabemos qué pasará mañana, pero los que confiamos en nuestro Padre Celestial, tenemos la certeza que Él estará con nosotros.

Jesús nos dijo que cada día trae su propia preocupación y su propio mal (Mateo 6:34), y que en este mundo tendremos aflicción (Juan 16:33). Los noticieros son expertos en recordarnos eso todos los días. La FALTA DE SEGURIDAD en el mañana hace que pensemos que algo malo nos puede pasar en cualquier momento. Y no te quiero mentir, eso es verdad, algo malo nos puede pasar en cualquier momento. Los versículos que hice mención lo corroboran.

PERO...

¡Gracias a nuestro Padre Celestial que ahí no acaba todo!

Realmente, como dice mi pastor Robert, ¡cómo pueden vivir las personas de este mundo sin una esperanza en la cual aferrarse! A decir verdad, muchos no viven, porque vivir constantemente preocupados a lo que puede pasar mañana no es vida. Yo llamaría eso sobrevivir. Tu buen Padre Celestial no quiere que vivas así.

La esperanza que tenemos y nos hace vivir confiados en el mañana esta: ¡NO ESTÁS SOLO! ¡TU PADRE CELESTIAL ESTÁ CONTIGO!

¡Aunque pases por valles de sombra de muerte, Él estará contigo para infundirte aliento! (Salmo 23). Él es tu Ayudador (Hebreos 13:6), tu Sanador (Isaías 53:4-5), tu Proveedor (Filipenses 4:19), tu Salvador (Isaías 43:3). Él no te envió eso malo, pero es poderoso para tornarlo en algo bueno para ti y para otros (Romanos 8:28, Génesis 50:20). Quizás no sepas cómo pueda suceder eso, pero la paz y la seguridad que experimentarás en medio de esa tormenta será tu confianza que así sucederá.

Jesús dijo que el diablo viene para matar, robar y destruir, ¡pero que Él vino a traernos vida, y vida en abundancia! (Juan 10:10).

No, no sabemos qué ocurrirá mañana, pero sí sabemos que nuestro Padre estará con nosotros. ¡Él no nos abandonará! Por eso, uno de mis Salmos favoritos es el 112 que dice que la persona que pone su mirada en Dios, su corazón está confiado y firme, sin temor a malas noticias.

El mundo necesita algo de qué aferrarse. ¡Muéstrales el ANCLA que encontraste! (Hebreos 6:19).

"Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz.
En el mundo tendrán aflicción,
pero confíen,
Yo he vencido al mundo"
Juan 16:33

lunes, 29 de mayo de 2017

¡Qué maravilloso lunes tuve!

De lunes a viernes normalmente mi día comienza a las 4:30am. Bueno, en realidad a esa hora suena mi despertador. Ya estoy de pie alrededor de las 5am preparando el almuerzo a mis Juanes para su colegio. La dejo a mi esposita dormir.

Después de los respectivos ajetreos mañaneros: "¡Apúrate!, ¡se hace tarde!, ¡toma tu desayuno!, ¡no te demores que quiero evitar el tráfico!", etc., estoy saliendo máximo a las 6:50am (si salgo más de las 7am, el tráfico hace que lleguemos tarde). Después de dejarlos al colegio antes de las 7:30 me dirijo a comprar insumos para el comedor. Normalmente regreso a casa alrededor del medio día.

De 12pm hasta casi las 4pm escribo. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de la trilogía de "Gadol en Busca de la verdad", esta segunda parte se llama "La Autojusticación". Después llegan mis Juanes del colegio, y estoy con ellos hasta su hora de dormir que es a las 8pm. En ese tiempo estoy con ellos, hacemos tareas, les doy su cena, y mientras juegan, sigo escribiendo. Mi esposita Cecilia llega del comedor como a las 6pm, y mis Juanes la quieren aprovechar al máximo. Dos o tres veces por semana hacemos Santa Cena en familia antes que duerman.

Así fue hoy mi lunes. Fue un día normal. No hubo nada de "extraordinario". Pero gracias a Dios, pensando en "mi lunes", ¡me di cuenta que fue maravilloso!

Mi Padre me abrió los ojos por un momento y vi cuán bendecido soy por tener a mi esposita Cecilia a mi lado, y a mis hijos Juan Esteban y Juan Pablo conmigo. Me di cuenta que todos estamos sanos. Mi Padre me hizo ver que tengo un lugar propio para vivir, carro, colegio para mis hijos, dos trabajos independientes, y muchos sueños todavía por cumplir. Me di cuenta que pertenezco a la iglesia más maravillosa del mundo: Camino de Vida, y que tengo muchos amigos extraordinarios. Mi Padre me hizo apreciar por un momento mi día "normal", porque en el futuro, estos días serán los que más añoraré.

Sobre todo, mi Padre Celestial me hizo ver que todo esto es gracias a que Él es bueno y no me da lo me merezco sino según su Favor Inmerecido. Me hizo apreciar una vez que soy personado por la sangre de Jesús y aceptado como Su hijo. El cielo es mi futuro, el de mi familia y el de mis amigos.

Realmente ahora puedo decir ¡qué maravilloso lunes tuve!

Oro para que todos los días los pueda ver así.

Y, ¿cómo fue tu lunes?

lunes, 22 de mayo de 2017

Actuando Honorablemente ante Dios

No creo que haya alguien que en su sano juicio diga: "No, yo no quiero que Dios me estime como honorable." Todos queremos que Dios diga sobre nosotros: "Jean Paul es digno de honor". ¡Tú pon tu nombre ahí!

¿Cuál es la manera entonces? Solamente recibiendo el sacrificio que Jesús hizo por nosotros. ¡No existe otra manera! Nunca podremos hacer algo tan grandioso como para que Dios diga: "¡Wow, mira lo que hizo él. Este sí es digno de honor!" Nunca podrás sorprender a Dios. Ni siquiera con el estilo de vida más santo que te puedas imaginar, no lo lograrás. Pero si has creído en Jesús, ya estás revestido de Él, así que cuando Dios te ve, Él sí dice: ¡Wow, mira lo que hizo Jesús. Este sí es digno de honor gracias a Jesús! 

En el Antiguo Testamento hubo una persona al que Dios se refirió como "honorable". Este fue Jabes (1 Crónicas 4:9-10). ¿Qué hizo Jabes? Simplemente pidió ser bendecido. Jabes significa tristeza o dolor, pero él rechazó vivir una vida así, rechazó lo que "el destino" le deparó. Él quiso ser bendecido. Esta fue su oración:

"Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no me dañe".
1 Crónicas 9:10

¿Por qué Jabes fue considerado "honorable" si sólo pidió para sí mismo? ¿No debió ser considerado mejor como "egoísta"? Bajo una mentalidad basada en la Ley sí, es decir, una mentalidad donde te tienes que ganar el favor de Dios. Pero con una mentalidad basado en la gracia de Dios, en su Favor Inmerecido, nuestro Padre Celestial lo ve como honorable. Jabes se atrevió a pedir algo que no se merece: ser bendecido por Dios. Porque aun estando en el Antiguo Testamento, cuando Jesús no había muerto por sus pecados, Jabes pidió por aquello que nunca le fue prohibido. No tengo la menor duda que debió de haber habido muchísima gente que seguramente le dijo: "Tú no eres digno de pedirle a Dios que te bendiga, así que no lo hagas". Ellos pensaban según la Ley, y solo se atrevían a pedir algo que pensaban que sí se lo merecían. Pero Jabes no.

En Gálatas 3:17 dice que la Ley no anulaba la promesa de bendición de Dios. No creo que Jabes haya entendido esto, pero sí creo que se atrevió, contra todo pronóstico, a pedirle algo que sabía que no se merecía.

La palabra que se usa en 1 Crónicas 9:9 para "honorable" ("ilustre", en algunas Biblias), es la palabra hebrea Kabad, que quiere decir: pesado. Es decir, CUANDO LE PONES EL PESO QUE SE MERECE AL SACRIFICIO DE JESUS, DIOS TE VE COMO HONORABLE.

En Jeremías 32:40 dice que el pacto eterno que nuestro Padre hace con nosotros es que ¡NO DESISTIRÁ DE HACERNOS BIEN! Esto se cumple con Jesús. ¡Creer esto es darle peso a lo que Jesús hizo por nosotros!

Contrariamente al pensamiento religioso que dice que eres egoísta si sólo pides para ti, vemos que nuestro Padre Celestial piensa distinto.

¿Les estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Te avergüenza pedirle por una casa, un auto, ir de viaje, tener dinero para tal cosa, etc, y solo te limitas a pedirle por sanidad para alguien, salvación de algún familiar o restauración de la vida de esa personas? ¿Piensas que pedirle para ti es ser egoísta y pedirle por otros te hace santo, y son esas las oraciones que tu Padre sí escucha? Si estás pensando de esa manera, estás equivocado. No estoy diciendo (porque siempre hay alguien que entiende algo que no se dijo) que no pidas por otro; lo que digo es que si te sientes mal por pedirle para ti, estás pensando según la Ley. Estás equivocado.

¿Quieres actuar honorablemente ante Dios? ¡Cree que eres digno de ser bendecido gracias a Jesús! ¡Atrévete a pedirle lo que no te mereces! ¡Atrévete a pedirle de su Favor INMERECIDO! Cuando tu Padre Celestial ve eso, Él piensa: "Aquí hay alguien que le pone más peso al sacrificio de Jesús que a sus propios sacrificios. ¡Él es honorable!"

jueves, 18 de mayo de 2017

Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado


La mayoría no tiene problemas con creer que Dios TIENE PODER para sanar. Lo que les dificulta creer es que Dios QUIERE sanar. Por esa razón, no se atreven a pedir valientemente, confiadamente y osadamente (Hebreos 4:16, Biblia Amplificada).

El leproso de Mateo 8:1-3 ilustra perfectamente este punto porque él se le acercó a Jesús diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". El leproso sabía que Jesús podía sanarlo, pero dudaba si es que Él quería.

Muchos dicen:
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO primero tengo que aprender algo de esta enfermedad.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO tengo que esperar Su tiempo perfecto.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO ha permitido esta enfermedad por alguna razón.

Y así uno podría seguir.

La verdad es que ¡DIOS QUIERE SANARTE YA, AHORITA, NO QUIERE QUE TENGAS ESA ENFERMEDAD NI UN SEGUNDO MAS! "Entonces", muchos dicen, "¿por qué no soy sano ya?" Eso lo veremos en otro blog con un poco más de profundidad, pero adelanto que el recibir la sanidad (o cualquier otra bendición de Dios), no depende de Dios, sino de nosotros.

En Romanos 10:17 dice que "la fe viene por el oír de la Palabra de Dios". En el griego original, la palabra "Dios" es en verdad la palabra "Cristo", y esta palabra "Cristo" se refiere a la obra de Jesús de traernos nuevamente a la presencia de Dios para poder disfrutar de Él y Sus bendiciones. Este es el evangelio, la nuevas y buenas noticias. ¡Esta es la Gracia de Dios!

Entonces podemos decir que la fe viene por el oír de la gracia de Dios.

El contexto de Romanos 10:17 confirma esto porque habla acerca de obtener salvación a través de la fe, donde salvación, si bien es cierto se ha limitado a "irse al cielo después morir", su significado va mucho más allá. "Salvación" (soso, en griego) quiere decir prosperidad en todas las áreas de tu vida: espiritual, emocional, en tu cuerpo (¡sanidad!), finanzas y en tus relaciones con otros.

Cuando SEPAS que Jesús QUIERE SANARTE YA (¡en este momento!) SOLO PORQUE ÉL ES BUENO, te acercarás a pedirle sanidad de manera completamente diferente a como seguramente sueles hacerlo. No habrá lastimosos ruegos basados en la incertidumbre que si Él quiere sanarte o no, sino valentía y osadía de tomar lo que te pertenece, sabiendo que ÉL LO QUIERE TAMBIÉN.

Esa confianza estará basada que no estás haciendo nada en contra de Su voluntad, sino, por el contrario, estás haciendo algo que Él desea, porque ha sufrido latigazos por eso (Isaías 53:4-5), porque Él quiere darte lo que hay en su reino (Lucas 12:32), porque Él ha prometido que no desistirá en hacerte bien, y no solo eso, ¡Él se alegra al hacerte bien! (Jeremías 32:40-41).

Por eso el oír, y el oír, y el oír, y el oír del Favor Inmerecido de Dios te dará la fe que necesitas para recibir la sanidad de tu Padre Celestial (y cualquier otra de sus bendiciones). Jesús sabía eso, por eso predicaba las buenas y nuevas noticas del Reino de Dios, y cuando el pueblo escuchaba eso, la fe dentro de ellos crecía para recibir sanidad (Mateo 9:35, Lucas 4:43). En Hechos 14:3-10, Pablo predicaba de la gracia de Dios, y hombre cojo de nacimiento lo oía, y recibió la fe que necesitaba para ser sano gracias a esa palabra.

Una cosa es saber con tu mente de que Dios quiere sanarte, otra cosa es tener la seguridad de ello en tu corazón. Lo primero es conocimiento. Lo segundo, fe (Hebreos 11:1).

Estoy convencido de que Dios está levantando una iglesia que se atreverá a moverse en la sanidad divina basado en la gracia de Dios. ¡La revelación de la Gracia de nuestro Padre Celestial será el fundamento de esto!

"Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo
y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?
¡Por supuesto que no!
Es porque creen el mensaje que oyeron
acerca de Cristo."
Gálatas 3:5 NTV

¡Espero te haya ayudado!

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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:

sábado, 6 de mayo de 2017

La Iglesia: El Cielo en la Tierra

Jesús está edificando Su Iglesia (Mateo 16:18). Él ama al mundo (Juan 3:16) pero no está edificando al mundo sino a Su familia, a la Iglesia. Yo creo que no existe otro lugar en la tierra que se parezca más al cielo que la iglesia. ¡De verdad!

Jesús está edificando Su iglesia y lo seguirá haciendo hasta que la iglesia sea el lugar más atractivo en la tierra (Isaías 2:2-3). ¡Yo no dejaré de ser parte de eso!

Es cierto que muchos actualmente mal representan la iglesia, y lo han hecho durante la historia, pero esos errores no son de Jesús sino de los integrantes de la iglesia. Justamente por eso Jesús la está edificando, ¡porque necesita ser edificada! Jesús no vino por los perfectos sino por los pecadores (Mateo 9:13). Cuando uno comienza a venir a la iglesia no es perfecto automáticamente (solo su espíritu, pero eso es otro tema), sino que entra en un proceso de perfeccionamiento (Filipenses 1:6). Así que no hay que asumir que porque uno está yendo a la iglesia, debería haber cambiado YA. Está en un proceso. ¡Estamos en un proceso!

Cuando yo voy a mi iglesia Camino de Vida, siento que entro a otro mundo. Es como si fuera un mundo dentro de otro mundo. Así como cuando Peter, Susan, Edmund y Lucy Pevensi entraron al mundo de Narnia a través del ropero, yo siento que entro al cielo en la tierra cuando paso por las puertas de entrada de mi iglesia.

Es mundo diferente, en donde encuentras sonrisas, atención, hospitalidad y amabilidad. Ahí no nos creemos superiores a los demás, sino que existe pasión por servir a otros. No aparentamos perfección, sino que puedes ver autenticidad. Nadie pretende "haber llegado", sino que reconocemos que estamos en un proceso. Ahí existe la libertad de llegar tal como uno es, porque sabemos que nadie nos condenará. No se nos exige a dar dinero ni a servir, sino que somos animados con el ejemplo que vemos por todas partes, y sobre todo, con los resultados: vidas cambiadas por doquier.

¿Todos tienen esas características? NO, pero un lugar con esas características (¡y faltan aun muchas más!), dudo que la encuentres en otro lugar. ¿Que somos perfectos? NO. Somos una familia, y ninguna familia es perfecta.

Yo sé que el cielo debe ser muchísimo mejor, pero aquí en la tierra es el lugar más parecido.

Jesús está perfeccionando toda Su iglesia en todo el mundo. Poco a poco se hace más atractiva a la gente porque pueden encontrar algo que el mundo necesita urgentemente: ESPERANZA. En el mundo experimentamos aflicción (Juan 16:33), pero tenemos la esperanza que no estamos solos sino que nuestro Padre está con nosotros.

Si no estás yendo a una iglesia, ¡te animo que busques una! No busques una perfecta, porque no la encontrarás; y si la encuentras, no vayas a ella porque la malograrás 😊. Pídele al Padre Celestial que te muestre una, y ¡Él te la mostrará!

viernes, 5 de mayo de 2017

Soy un Gran Escritor

¿Cuál fue tu reacción al leer ese título? Para muchos, estoy seguro que fue: "Y este, ¿qué se cree?", o quizás, "ya se le subió a la cabeza lo de escribir libros". Sabes, he estado orando y sentí hacerlo así a propósito.

Esa reacción no vino de mi, sino de ti. Yo no he creado esa reacción, sino tú mismo.

¿Cómo se llama esa reacción? Puede ser que sea envidia, cólera, celos, frustración. Y la razón principal (no la única) por la cual está ahí esa mala emoción es debido a las cosas de las que te has estado alimentando, es decir, aquello que has permitido que influencie en tu vida.

Hay otros que al leer el título se alegraron por mí, y otros que quizás dijeron: "¡Sí, yo voy a creer lo mismo con él", porque saben que todavía no soy ese gran escritor pero creen lo mejor conmigo.

Como dije, yo no soy el causante de esas reacciones, porque ellas estuvieron ahí todo el tiempo. Esa misma reacción, o quizás una parecida, hubiera salido con otra situación: que a tu compañero de trabajo lo asciendan y a ti no, que tu líder reconozca el esfuerzo públicamente de algún compañero tuyo pero no a ti, que todo lo bueno siempre le sucede a ese que piensas que no se lo merece y a ti solo te sigue "la nube negra", etc.

¿Tú te alegras por las bendiciones de los demás o te da envidia? ¿Lloras con los que lloran o te alegras porque "por fin recibieron lo que se merecieron"?

Hay una buena noticia: ¡Puedes cambiar!

En Lucas 15:11-32, en la conocida parábola del hijo pródigo (si no la conoces, ¡léela!), el padre de familia sale de la fiesta en homenaje a su hijo que había regresado para ROGARLE a su hijo mayor que también entre para que disfrute de la fiesta (así es, ¡LE ROGÓ!), y que celebre a su hermano que se encontraba bien.

¡Tú Padre Celestial no está enojado contigo porque no celebras a las bendiciones de los demás sino que te anima a que te alegres con él/ella por lo que le pasó! ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES DISFRUTAR DE LA FIESTA! ¡Es tu decisión!

Esos pensamientos que dicen que es injusto, que por qué a él, que por qué no a mi, etc., están ahí porque los has alimentado con personas mal agradecidas, chismes, malos programas de TV, radio o internet, etc. ¿Cuál es la solución? ¡Deja que esos pensamientos se mueran de hambre! ¡Deja de alimentarlos con lo mismo! Y comienza a alimentarte de cosas positivas: personas agradecidas y positivas, buenos programas de TV, radio o internet, pero sobretodo, de la Palabra de Dios, Su Presencia y Su Iglesia. Veras que, CON EL TIEMPO, tus reacciones cambiarán, empezarás a alegrarte de corazón con aquel que recibe aquello que quisiste, llorarás con lágrimas reales con aquellos que lloran, y la gratitud simplemente saldrá de ti. ¡Serás feliz de verdad!


miércoles, 26 de abril de 2017

Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad


¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez: "Pero oré y no se sanó", o peor: "Pero yo puse manos sobre el enfermo, hice la oración de fe, y se murió. ¿Qué pasó?" ¡Eso último me ocurrió a mí una vez! 😩

Muchos personas se frustran porque oran por los enfermos y no son sanados. Creen haber seguido todos los pasos que la Biblia dice: imponer manos, ponerse de acuerdo con otros, llamar a un líder de la iglesia, etc., pero aún así se desaniman al no ver ningún fruto manifestarse.

Creo que, en la mayoría de los casos, esa frustración viene por esperar que la sanidad se manifieste en forma inmediata o, al menos, muy próximamente. Recuerda que "uno se frustra cuando recibe algo diferente a lo que espera". Ellos esperaron una sanidad instantánea, y no fue así. ¿Qué recibieron? Recibieron UN PROCESO, pero ellos no lo sabían.

"Pero Jean Paul, ¿acaso Jesús no sanaba en forma instantánea?" Sí lo hacía..., en algunos casos. En la gran mayoría de los casos el proceso de la sanidad duró días, semanas, meses y quizás hasta años.

Jesús sanó a cientos de miles de personas (quizás hasta millones), pero obviamente no tenemos registrada uno por uno cada sanidad en la Biblia. Lo que leemos son cosas como: "Jesús fue de ciudad en ciudad y los sanó a todos" (Mateo 4:23-24, 8:16, Lucas 4:40, 6:17-19, etc.). En esos versículos están condensados gran parte del tiempo del ministerio de sanidad de Jesús, porque ¡te puedes imaginar cuánto tiempo le tomó en sanar a todas esas personas! Porque no dice que sanó a algunos cuantos, sino ¡a TODOS! ¿Cuántas personas enfermas podrían haber en una sola ciudad? Considera que la ciencia médica (¡cuyos conocimientos vienen de Dios, por si acaso!) en ese entonces no era tan buena como hoy en día, por lo que no nos equivocaríamos en estimar un número alto de enfermos.

Uno podría decir, "pero Jesús tiene el poder de sanar a todos en un segundo". ¡Claro que lo tiene! Y, ¡claro que quiere hacerlo así! Pero el recibir la sanidad no depende de su poder ni de su voluntad, sino de tu fe (¡eso es para otro blog 😁!). Además, si hubiera ocurrido así en donde Jesús sanó a todas las ciudades (o al menos una) en forma instantánea, no tengo la menor duda que estuviera registrado aquel super milagro en la Biblia.

Mira cómo fue el proceso de sanidad de esas miles de personas:
La fe viene por el oír de la Palabra de Dios (Romanos 10:17, específicamente la Palabra de la Gracia de Dios, -eso también es para otro blog 😛).

  1. Esas cientos de miles de personas escucharon de algún modo la Palabra de Dios acerca de que Jesús puede sanarlos. Puede haber sido que lo escucharon directamente de Jesús, de algún otro, o por la cantidad innumerable de testimonios de sanidad. Yo me inclino por este último.
  2. Esa palabra empezó a ser meditada en su corazón por algún tiempo; el tiempo suficiente como para que se convencieran ("la convicción de lo que no se ve",  Hebreos 11:1) que valdría la pena el esfuerzo de ir hasta donde estaba Jesús. Es ahí cuando se formó la fe en su corazón. Cuando apenas escucharon la Palabra de Dios, no era fe todavía, sino solo una semilla; pero la semilla maduró y se volvió fe gracias a que meditaron en ella. Por ejemplo, dice la Biblia que la mujer con el flujo de sangre se decía, "si tan solo toco el borde del manto de Jesús, seré sana" (Marcos 5:28). ¡Eso es meditar!
  3. "¡¿Ya se sanaron?!" Todavía no. Tenían que actuar sobre esa Palabra que se volvió fe, ya que "la fe sin obras es muerta" Santiago 2:17.
  4. Entonces, una vez convencidos que encontrarían la sanidad en Jesús, emprendieron su camino hasta donde Él estaba. A muchos les tomó mucho esfuerzo, sacrifico y tiempo, pero llegaron.
  5. Una vez con Jesús, Él los sanó instantáneamente. EL PROCESO TERMINÓ.

El proceso comenzó cuando escucharon por primera vez que Jesús los podía sanar y terminó cuando Jesús los sanó.
El leproso de Mateo 8:1-3, el criado del centurión de Mateo 8:5-13, la mujer con el flujo de sangre de Marcos 5:21-42, el ciego Bartimeo de Marcos 10:46-51, la mujer sirofenicia de Marcos 7:24-30, entre otros, son ejemplos que ilustran este proceso. Todos ellos escucharon de alguna manera que Jesús podía sanarlos, meditaron en ello por algún tiempo hasta convencerse, es decir, hasta que se formó la fe, actuaron basados en esa fe y, finalmente, Jesús los sanó.

Así que, lo que leemos en los evangelios que Jesús puso la mano sobre alguien y sanó, es solamente la punta del iceberg, el final de un proceso que duró mucho para la mayoría.

Hubo veces que, sí, la sanidad fue instantánea y el enfermo no espero nada. Pero son excepciones a la regla. Creo que no llegan ni a 5 casos registrados: El hombre de la mano seca (Mateo 11:9-14), la resurrección del hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17, aunque esto no es sanidad sino resurrección), el paralítico de Betesda (Juan 5:1-11) y la mujer jorobada (Lucas 13:10-17). ¿Se me olvida uno? Si es así, ¡anótalo en el comentario!

Además, en estos casos mencionados, el enfermo no se acercó a Jesús, sino fue Jesús quien se acercó al enfermo; y en la mayoría de ellos fue un sábado (excepto el caso de la resurrección del hijo de la viuda de Naín). Creo que hay una linda enseñanza ahí. Si tienes alguna revelación, ¡me gustaría escucharla!

ENTONCES, te pregunto, ¿de dónde crees que se debe sacar la "regla a seguir" para recibir sanidad?, ¿de los millares de personas que siguieron el mismo proceso o de aquellas contadas excepciones? ¡Obviamente la pauta a seguir la marca aquellos cientos de miles que recibieron su sanidad a través de un proceso!

No dudo que Dios puede sanarte soberanamente sin que se lo pidas. Pero si se lo estás pidiendo y todavía no estás sanado, adivina qué, ¡estás dentro del proceso!

Así que, si estás orando por sanidad propia o por alguien más, ¡NO TE RINDAS! ¡No creas que porque no fue instantánea no se manifestará la sanidad! ¡Sigue declarando la Palabra! ¡Sigue pidiendo oración! ¡Sigue intercediendo hasta que veas la sanidad manifestada! No te frustres porque no ves la sanidad manifestada ya que ¡estás dentro del proceso! Y más aun, ¡estás dentro del proceso Bíblico!


"Así que no pierdan la confianza, porque esta será grandemente recompensada.
Ustedes necesitan perseverar para que,
después de haber cumplido la voluntad de Dios,
reciban lo que Él ha prometido."
Hebreos 10:35

¡Espero te haya ayudado!

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