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viernes, 2 de noviembre de 2018

¿Bajo la Ley o la Gracia? ¿Qué es eso?


Quiero explicar lo que significa estar bajo la Ley y lo que significa estar bajo la Gracia para que la próxima vez que lo leas en la Biblia o que escuches a alguien hablar de ello sepas de qué se trata y puedas recibir mejor de Padre Celestial.
¿Qué es estar bajo la Ley?
Estar bajo la Ley es CREER QUE DEPENDES DE TUS PROPIOS ESFUERZOS para hacerte digno de estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de Sus bendiciones. 
¿Qué es estar bajo la Gracia?
Estar bajo la Gracia es CREER QUE JESÚS TE HIZO DIGNO para estar delante de la presencia de Dios sin ninguna culpa y digno de sus bendiciones.
El asunto es CREER. ¿Crees en tus esfuerzos o crees en lo que Jesús hizo por ti? ¿Confías en ti o confías en Jesús?

Apréndete esto y te será más fácil entender muchos pasajes de la Biblia y/o cuando alguien haga referencia a estos conceptos.

El que lo entiendas y, sobretodo, que lo recibas en nuestro corazón, marcará un antes y un después en tu vida cristiana. Hay tantos testimonios que he escuchado (yo mismo soy uno de ellos) sobre que no entendían la Gracia de Jesús. Pensábamos que sabíamos acerca de la Gracia, pero la limitábamos a la gracia que te lleva al cielo, pero no la relacionábamos a la gracia con el vivir una vida libre y plena aquí en la tierra.

Muchos de nosotros pensábamos que estábamos bajo la Gracia, pero en realidad, nuestros actos decían que estábamos todavía bajo la Ley, porque si bien es cierto entendíamos que Jesús es quien nos dio entrada al cielo gracias al perdón de nuestros pecados, en la vida diaria todavía nos sentíamos indignos de la presencia de nuestro Padre y de sus bendiciones por haber hecho algo malo o por no haber sido lo suficientemente buenos. Muchos nos sentíamos que no alcanzábamos el estándar que Dios exigía de nosotros, nos sentíamos lejanos de Dios, a pesar de ya haber sido aceptados por Él.

Debido a ello nuestra mentalidad no era la de una conquistador deseoso y listo de tomar todo lo que nos pertenecía, sino la de uno que tenía que ganarse las cosas y, como el estándar de Dios era simplemente inalcanzable, siempre vivíamos con una actitud de derrota, de mendigos, de cansancio por los constantes esfuerzos y de frustración porque nunca era suficiente.

Pero cuando entendimos y recibimos lo que es estar bajo la Gracia de Jesús, ¡todo cambió! ¡Y sigue cambiando! Entendimos que lo que Jesús hizo es más que suficiente para hacernos dignos de nuestro Padre y de sus bendiciones, que no tenemos que constantemente ganar lo que Él ya ganó para nosotros, que Él nos ha aceptado sin condiciones, que somos Sus hijos y siempre lo seremos.

¡Muchos sentimos que el haber entendido y recibido la Gracia de Jesús es como si hubiéramos vuelto volver a nacer! Muchos pensamos: "¡Qué he estado creyendo toda mi vida! ¡Por qué no entendí esto antes! ¡Parece como si antes hubiera leído una Biblia diferente!"

Ahora, la convicción que nos embarga de pertenencia y aceptación por nuestro Padre, cambia nuestro panorama de la vida. La inseguridad de que si Dios me bendeciría fue reemplazada por la seguridad que YA lo hizo, y que Él está con nosotros para ayudarnos a tomar lo que nos pertenece. ¡Ya no vamos como mendigos, sino como hijos del Dueño de todo, del Todopoderoso!

Nuestro Padre, a lo largo de la historia de la iglesia, ha estado restaurando verdades que han estado en su Palabra, pero que no las veíamos. La salvación por fe, la santidad, la sanidad, el bautismo en el Espíritu Santo, son algunas de las verdades que nuestro Padre ha estado restaurando, y ahora está restaurando la revelación de la verdad de la Gracia de Jesús a su iglesia.

Si todavía no has tenido esta revelación en tu vida, te animo a que ores pidiéndole a nuestro Padre Celestial que te la revele. Si no crees en la gracia de Jesús como una verdad que está siendo revelada a la iglesia de hoy, míralo de esta manera (usando un poco de la sabiduría de Gamaliel- Hechos 5:34-39), pídele a Dios con un corazón sincero que te revele también a ti esta verdad y, si es un mover real que Él está haciendo hoy en la iglesia, Él te lo revelará; pero si no es, ¿qué puedes perder?

¡Espero te haya bendecido!

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Para más posts sobre la Gracia de Jesús, visita: Favor Inmerecido, ahí encontrarás tanto enseñanzas prácticas como testimonios sobre el Favor Inmerecido de nuestro Padre Celestial.

domingo, 7 de octubre de 2018

La Mesa del Descanso Vs La Mesa de la Angustia


El Salmo 23:5 dice que nuestro Padre "adereza una mesa" para nosotros. ¿A qué se refiere? ¿Qué mesa es esa que ha sido aderezada por nuestro Padre mismo y de la cual nos podemos servir? Bueno, dejemos que la misma Biblia conteste eso, y la respuesta la vemos en el segundo versículo:
"En lugares de delicados pastos me hará DESCANSAR; junto a aguas de REPOSO me pastoreará"
Este Salmo presenta a nuestro Padre como un buen Pastor y, por ende, a nosotros como Sus ovejas. Por lo tanto, ese pasto y esa agua del verso dos con el que somos alimentados vendrían a ser los alimentos aderezados que el versículo cinco se refiere. Ahora, ¿te diste cuenta qué cosa tiene en común el pasto y el agua con que nuestro Padre nos alimenta? Así es, descanso y reposo. En otras palabras, el alimento que nuestro Pastor nos da produce en nosotros descanso y reposo en nosotros (Mateo 11:29).

Tanto el pasto como el agua son símbolos de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo porque de ellos nos alimentamos (Mateo 4:4, Juan 4:14, Juan 7:38, Isaías 55:10-11, Salmo 1:1-3). Entonces sabremos que estamos siendo alimentamos con la Palabra de Dios y el Espíritu Santo cuando ese alimento produce en nosotros descanso. Cuando practicas la presencia de Dios (en adoración, por ejemplo) y/o cuando recibes una Palabra de tu Padre Celestial, saldrás reposado, tranquilo, porque habrás dejado tus cargas en Él, porque confiarás que Él está a cargo, porque descansarás en la Palabra que recibiste. ¡ESO ES ALIMENTARTE DE LA MESA QUE TU PADRE ADEREZA DELANTE DE TI! (Salmo 23:5).

Pero vemos que el Salmo 23:5 no termina ahí, sino que agrega: "...en presencia de mis angustiadores". ¿Qué son esos angustiadores? Quiero ilustrarte una imagen que te ayudará a entender esto:
Delante de ti tienes dos mesas. Cada mesa tiene un buffet preparado para que tú te sirvas. Tú eliges de qué mesa te sirves. NADIE TE OBLIGA. Una mesa ha sido aderezada por tu Padre Celestial y tiene alimentos que producirán paz, descanso y reposo a tu alma. Esta mesa hace que te enfoques sólo en Jesús y lo que Él ha hecho por ti. La otra mesa está llena de alimentos que producirán angustia, preocupación, temor y ansiedad en ti. Esta mesa hace que te enfoques en lo que tú puedes conseguir con tus propias fuerzas. Estas dos mesas se encuentran en tu mente.
¿De qué mesa te estás sirviendo? ¿Te alimentas de la Mesa de Descanso o de la Mesa de la Angustia? ¿Te estás alimentando de la Palabra de tu Padre Celestial y practicando Su hermosa y reconfortante presencia en forma habitual? Porque si no lo estás haciendo YA TE ESTÁS ALIMENTANDO DE POR SÍ DE LA MESA DE LA ANGUSTIA, porque en esa mesa están esos informes médicos contrarios, los problemas familiares, las dificultades que pasas en tu trabajo, cualquier mala noticia que recibes están en esa mesa, y de ella te alimentas, y eso está produciendo angustia, estrés, preocupación y temor.

Cuando venga un problema, ¡llénate de la Palabra de tu Padre Celestial y busca Su presencia! No permitas que pensamientos acerca de lo grande que es tu problema llene tu mente porque acabarás lleno de angustia y temor. Pero si te llenas de las promesas de tu Padre y si buscas Su presencia, verás cómo Él empieza a producir un descanso sobrenatural en tu interior, ¡la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento gobernará tus pensamientos! (Filipenses 4:7)

Y más aun ¡te animo que te sirvas de la Mesa del Descanso siempre y no solo cuando venga un problema! Tú no tienes que producir descanso. ¡No! Ese descanso será producido por la Palabra de tu Padre y Su presencia en ti. Tú solo tienes que alimentarte de Él, y Él te dará ese reposo para tu alma. Entonces tu mente será llena con Su presencia ("unges mi cabeza con aceite") y tú reflejarás esa vida en abundancia ("mi copa está rebosando", Salmo 23:5) que tu Padre y tú desean.

¡Espero te haya bendecido!

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Estoy seguro que estos links sobre más enseñanzas de fe y gracia te ayudarán:

miércoles, 22 de agosto de 2018

Atrévete a pedir lo que No te Mereces


¿Qué cosa les estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Es algo que si te lo da, Él sería glorificado porque la gente no encontraría otra explicación más que pensar que "Dios se propuso bendecirte", o es algo que cuando lo recibes la mayoría pensaría que fuiste tú quien lo obtuvo por tu esfuerzo, disciplina, mérito y/o suerte?

Cuando leía Efesios 2:1-10, siempre se me venía a la mente mi proceso de salvación que mi Padre obró en mí, de pecador a redimido, de incrédulo a creyente; pero ahora, a través de los lentes de la gracia de Jesús, me doy cuenta que hay mucho más que eso, porque, si bien es cierto, los primeros tres versículos ilustran de qué condición Jesús me rescató, los siguientes versículos no se limitan a decir que ahora me espera el Cielo cuando muera (¡lo cual es SÚPER!), sino que, después de describir mi nueva condición de autoridad (Efesios 2:4-6), el versículo siete dice el propósito de ello:
"Para MOSTRAR en los tiempos venideros LAS ABUNDANTES RIQUEZAS DE SU GRACIA en Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Efesios 2:7)
¡Esto todavía lo estoy procesando! ¡Reconozco que todavía me cuesta creerlo! El pensamiento de que mi Padre Celestial quiere mostrar en mi vida las abundantes riquezas de Su gracia, es decir, que quiere mostrar a otros cuán bueno es Él bendiciéndome inmerecidamente, ¡es algo que descuadra mis pensamientos esquematizados en que Dios me quiere bendecir basado en mis méritos!

Luego sigue el conocido Efesios 2:8 que dice: "Porque por gracia son salvos por medio de la fe", cuyo significado siempre se había limitado a que uno es salvo del infierno por medio de la fe, lo cual es cierto, pero no se limita a eso, porque la palabra Griega que se traduce como "salvo" es la palabra "soso", que significa en síntesis "restauración en todas las áreas de mi vida", o como se lo dije a mis hijos: "completamente bendecido", y "gracia" quiere decir "favor inmerecido". Reemplazando los significados, Efesios 2:8 quedaría así:
"Porque inmerecidamente somos completamente bendecidos por medio del creer".
¡Ah, me olvidaba! Falta un pedazo en Efesios 2:8, "..., pues es un don de Dios". En otras palabras, esto es un regalo de nuestro Padre, ¡y los regalos son gratuitos!

Es decir, Efesios 2:8 completa el mensaje de Efesios 2:7 que dice que Dios quiere mostrar cuán bueno es Él bendiciéndome inmerecidamente, porque ¡inmerecidamente somos completamente bendecidos por medio del creer, y esto es un regalo de nuestro Padre!

¡Hay que aceptar Su regalo!

Pero, aunque parezca mentira, ¡ahí no acaba todo! ¡Hay más!

Efesios 2:9 dice: "no por obras, para nadie se gloría". ¡Así es! Nuestro amoroso Padre Celestial, queriendo que quede claro que quiere bendecirte inmerecidamente para mostrar a otros cuán bueno es Él, agrega el verso nueve el cual aclara que no quiere que sea por tus obras, tu disciplina, tu esfuerzo y/o tu suerte, para que NADIE SE GLORÍE, sino para que ÉL, y solo ÉL, sea quien se lleve la gloria.

Y para finalizar está Efesios 2:10 que dice: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras". En otras palabras, todas estas bendiciones que tu Padre te quiere dar inmerecidamente es para que a su vez tú seas de bendición.

Tu Padre Celestial te quiere bendecir inmerecidamente. Él quiere darte tanta bendición que no quiere que otras personas cuando lo vean piensen que fuiste tú. Tu Padre quiere que piensen de ti: "Él/ella ha sido tan bendecido que TIENE que haber sido Dios, porque no creo que él/ella haya podido alcanzar tanta bendición por sí solo".

Lamentablemente, la mayoría de las veces no le pedimos a ese nivel, sino que bajamos el estándar a algo más alcanzable para nosotros, algo más creíble, algo en donde no necesitemos de confiar en Dios, sino solo en nosotros mismos.

Yo te animo a que le pidas cada vez más a tu buen Padre Celestial en todas las áreas de tu vida. Sé específico. Pídele por tus finanzas, por tu salud, por tu matrimonio, por tus hijos, por tu empresa, por tus sueños, por tu ministerio. Deja que sea Él que te llene de sueños, y luego tú pídele todo eso, y Él será poderoso para darte mucho más abundantemente de lo que pides o entiendes (Efesios 3:20). Eleva tu expectativa. ¡Atrévete a pedirle aquello que no te mereces! ¡Atrévete a pedirle aquello que Jesús ganó por ti!

¡Espero te haya ayudado!

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martes, 26 de septiembre de 2017

Descansa de Ti Mismo

Cuando uno vive en la Ley vive cargado, con estrés y preocupado, y esto es porque en la Ley dependes de tus propios esfuerzos y méritos para tu éxito. Pero cuando uno vive en la Gracia de Jesús vive descansado todo el tiempo porque no depende de lo que uno mismo pueda ganar, sino que confía que lo que Jesús ganó es suyo también. ¡Mejor es la gracia!

Jacob estuvo confiando en sus propios esfuerzos para arreglar su vida, para escapar de su pasado y de las consecuencias de su accionar. A pesar de ser nieto de Abraham e hijo de Isaac, los hombres de Dios de ese tiempo, se sentía indigno de que Dios estuviera con él por las cosas que hizo. ¡Pero Dios estaba con él, solo que él no lo sabía y no se sentía digno de eso!, y esto lo sabemos porque vemos que cuando Jacob decidió descansar cuando huía de su hermano, se quedó dormido y tuvo un sueño: el cielo abierto sobre él con una escalera en donde ángeles subían y bajaban, y luego Dios, además de confirmarle el mismo pacto que le hizo a su papá y abuelito, le habla a su corazón diciendo: "Yo estoy contigo" (Génesis 28:15).

Yo me imagino que ahí comenzó la sanidad para el corazón de Jacob. Me lo imagino llorando diciendo: "Pero Dios, cómo vas a estar conmigo si yo solo le hago daño a la gente, los engaño, busco lo mío propio, me conocen como un suplantador, engañé a mi propia familia. Señor, no soy digno que estés conmigo". Y creo que esas palabras seguían ministrando a Jacob: "A pesar de cómo eres, te amo, yo estoy contigo". ¡Wow!

Ahora, ¿en qué momento Jacob recibió esa revelación? ¡Cuando decidió descansar! Ese es el secreto: tienes que descansar de ti mismo, de tus esfuerzos, de los intentos de ganarte las aprobación de Dios y de otros, de intentar de ser digno de ser llamado Su hijo. ¡DESCANSA!

Si te sientes trabajado y cargado, ven a Jesús y descansa. En Él encontrarás el reposo que tu alma necesita (Mateo 11:28-29). Jesús no vino a darte más cosas que tienes que hacer para ganarte Su favor, sino que quiere enseñarte que Él ya lo ganó todo por ti. Tu actitud ya no será: Tengo que ir a ganarme las bendiciones de Dios, sino que será: Iré a recoger lo que Jesús me regaló.

Jacob pensó que huía de sus problemas, pero no huía de su verdadero problema: él mismo, el intento innato que tenía de ganarse las cosas. Además, seguro pensó que huía de Dios también, pero Dios nunca lo abandonó, solo que Jacob no se daba cuenta de ello. Jacob solo cerró lo ojos, y ahí estaba Dios.

¡Espero te haya bendecido!

lunes, 25 de septiembre de 2017

Buscando a Dios sólo cuando lo necesitas

Escuché decir a una persona que le disgustaba el hecho de ver que la mayoría clama a Dios sólo cuando pasan por problemas, y aunque hablaba en forma general, se refería al tema de los terremotos sucedidos en México. Yo me pregunto, ¡por qué no busca algo mejor de qué disgustarse!

¡ESTA PERSONA NO ENTIENDE EL CORAZON DEL PADRE!

Lamentablemente, aunque lo escuché (en verdad, lo leí en Facebook) solo una vez, muchos piensan igual. Parecen que tienen la idea que nuestro Padre Celestial está disgustado con ellos porque sólo lo buscan cuando tienen problemas. ¡Eso es un error! ¡Dios no está molesto por eso con nadie! Es más, ¡Dios no está molesto en absoluto con nadie por ningún problema! ¡Él prometió que nunca se enojaría con nosotros! (Isaías 54:9)

POR EL CONTRARIO, ¡¡TU PADRE CELESTIAL ESTA FELIZ CUANDO VAS A ÉL POR AYUDA AUNQUE SEA SOLO EN ESOS MOMENTOS QUE LO BUSCAS!! Un problema de las personas que todavía no reciben la revelación de la gracia de Dios en sus vidas es que, sin darse cuenta (¡eso espero!), se inventan cosas que no están en la Biblia y las hablan a otros como si fueran bíblicas. Que Dios está enojado contigo porque sólo vas a Él cuando lo necesitas, es un ejemplo, porque eso no tiene fundamento Bíblico. Puede ser que tu Padre Celestial esté TRISTE por ello, porque todavía no te das cuenta que más te conviene amarlo, que tu verdadera vida la encontrarás en ÉL y en su Palabra, porque no puedes ser completamente bendecido como Él quiere que lo seas. ¡Pero estar TRISTE y estar ENOJADO son dos cosas MUY diferentes!

"Pero, ¿cómo crees que Dios no se enojará si solo lo buscan para que le solucionen problemas? ¿Acaso Dios es una secretaria?" Bueno, pregúntale al papá del hijo pródigo por qué no se enojó con su hijo después de que él lo humilló públicamente al pedirle su herencia antes de que él muera, luego al gastar el dinero en borracheras y prostitutas, y luego que haya sido el hambre que lo haya hecho entrar en razón. Pregúntale por qué lo estuvo esperando, por qué corrió a él, por qué lo abrazó y besó, por qué le devolvió su dignidad y por qué le hizo una gran fiesta (Lucas 15:20-24).

Es cierto que nuestro Padre Celestial no quiere que sólo lo busques cuando pasas por un problema, sino que Él quiere que lo ames y que lo busques siempre. Pero si te has alejado de Dios, y estás pasando por algún problema, ¡BÚSCALO, CORRE A TU PADRE, PORQUE ÉL NO TE ECHARÁ EN CARA QUE SOLO LO HAYAS BUSCADO PORQUE LO NECESITAS, SINO QUE ÉL TE ESTUVO ESPERANDO, CORRERÁ HACIA TI, TE ABRAZARÁ Y TE BESARÁ, TE DEVOLVERÁ TU DIGNIDAD Y HARÁ UNA GRAN FIESTA POR TU REGRESO. ¡ÉL TE AMA!



lunes, 7 de agosto de 2017

Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado


¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)

El que recibas la sanidad por la que estás orando depende ti. No de Dios. Quizás te parezca un poco raro leer eso porque uno está acostumbrado a escuchar cosas como: "Dejémoslo todo a la voluntad de Dios", "acepto con humildad su voluntad" (refiriéndose a una enfermedad), "si Dios quiere, sucederá", y cosas semejantes. Aunque aquellas frases estén basadas en un sincero corazón de obediencia a Dios, no está basado en lo que la Biblia dice.

Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.

Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.

La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").

Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!

Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!

Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."

(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)

¡Espero te haya ayudado!

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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:

martes, 6 de junio de 2017

¡¿Por qué el Señor me la quitó?! - Asumiendo Responsabilidad

"¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué me la quitó el Señor? Se ha ido al cielo y para poder ir yo debo también ser bueno para estar con mi amor?", dice la letra de una antigua canción. ¡Me gustaba cantarla!

Existe ese pensamiento innato en el ser humano de responsabilizar a Dios por las cosas malas que suceden. Nadie nos enseña eso. Está ahí. Nacemos con ello.

Como escuché decir al pastor Daniel Gutierrez el domingo pasado: "Cuando algo malo sucede, decimos: "¿Por qué Dios me envió esto?", pero cuando es algo bueno, decimos: "¡Qué bueno mi vecino que estuvo ahí!""

Cuando recibimos la revelación de la gracia de Dios, Su favor inmerecido, ese pensamiento poco a poco es corregido. Eso me pasó a mí, y me di cuenta de ello cuando una vez, ya habiendo recibido la revelación de la gracia de Dios, escuché esa canción y, por primera vez, la analicé. Me di cuenta que el autor responsabiliza a Dios de haberle quitado a su enamorada cuando él mismo cuenta, previamente en la canción, ¡que fue su irresponsabilidad la tragedia que ocurrió!

La letra va así: "Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba, iba a más de 100, prendí la luz para leer. Había un letrero de desviación, el cual pasamos sin precaución. Muy tarde fue y al frenar, el carro volcó y hasta el fondo fue a dar."

¡Y luego escribe: "¿Por qué el Señor me la quitó?"! ¡Por favor!

Es común escuchar eso. Personas que se enferman porque no se cuidaron diciendo: "¿Por qué Dios me mandó esta enfermedad?" Personas que no administran responsablemente su dinero diciendo: "¿No sé por qué el Señor permite este tiempo de escasez?" Personas que no han invertido en su matrimonio diciendo: "Quizás Dios quiso que nos divorciemos".

¡Tu Padre Celestial es bueno! ¡No te engañes ni dejes engañar, todo lo bueno y perfecto viene de Él, porque así es Su voluntad: buena, agradable y perfecta! (Santiago 1:16-17, Romanos 12:2). ¡Tu Padre Celestial no es malo! Ya sea directa o indirectamente, eso bueno que recibiste, vino de Dios.

Aprende a asumir responsabilidad por tus propias acciones. En lugar de decir que Dios fue el responsable, di: "Gracias Padre porque no me condenas. Yo me equivoqué, pero aun así no estás en contra mía, y me ayudas a salir de aquí."

Si no reconoces que tuviste responsabilidad, lo más probable es que lo vuelvas a hacer ya que seguirás con el mismo mal proceder, y se convertirá en un círculo vicioso de cosas malas que te sucedan. No tiene nada malo de reconocer que te equivocaste. Si cometiste un error, ¡bienvenido al club! Si pecaste, ¡bienvenido al club! Recuerda que Jesús vino por pecadores, no por perfectos.

Recuerda esto: TU PADRE CELESTIAL LE DA DE SU FAVOR INMERECIDO AL HUMILDE, al que no se cree perfecto, que no se equivocó, sino que reconoce su condición, pero confía que Él bendice inmerecidamente.


viernes, 26 de mayo de 2017

Una Obra Maestra Oculta

El secreto del escultor es fijar su concentración en la obra que está dentro de la piedra. La mayoría de nosotros cuando vemos una roca vemos solo eso: una roca, un pedazo de materia sin mucho valor. Pero el escultor pudo ver una obra maestra encerrada dentro de un montón de piedra. ¿Qué es, entonces, esa obra maestra? Es solo lo que quedó después de deshacerse de todo lo que no dejaba verla. Se puede decir, desde cierto punto de vista, el escultor solo liberó la obra de las piedras que la ocultaban.


En tu vida hay una obra maestra prisionera por un montón de piedras. Hay muchas cosas en tu vida que no dejan que se "exhiba" la gran obra que eres. Dios dijo que eres Su obra maestra (Efesios 2:10, "hechura" = obra maestra en Griego). No tienes que crear una obra maestra de tu vida, ¡porque Jesús ya lo hizo por ti! Solo tienes que dejarte sacar por Él las cosas que no dejan verla.

El mal carácter, el enojo, la falta de perdón, falta de sonreír, una mentalidad pobre o mediocre, victimización, etc., son piedras que no dejan ver a la nueva criatura que Jesús creó en ti. Tu Padre Celestial es tu Escultor, y Él sacará todo eso de ti con Su gran amor y gracia, no con condenación y reglas sino amándote y bendiciéndote aun cuando no te lo mereces. Él lo hizo así aun desde el comienzo, y no ha cambiado Su estilo, porque cuando aun eras pecador (¡ya no lo eres por siacaso!, aun si pecas, ¡no lo eres! - pero eso lo vemos en otro blog 😛), ¡Cristo murió por ti! (Romanos 5:8). MIENTRAS MÁS TE LLENES DEL AMOR DE TU PADRE CELESTIAL, MÁS DE ESAS PIEDRAS SE IRÁN y así se podrá aquella obra de arte, esa Obra Maestra, creada en Cristo Jesús para buenas obras.

No tienes que forzar sonreír, porque las sonrisas están ahí dentro de ti. No tienes que forzarte a perdonar, porque el poder para perdonar está ahí dentro de ti. El amor, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la paciencia, la mansedumbre y la fuerza de voluntad crecerán como el fruto que es (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo producirá ese fruto, no tú. Aprenderás que no es cuestión de dejar de hacer lo malo, sino de comenzar a hacer lo bueno, y lo bueno es llenarte del amor de tu Padre Celestial.

Así que, ¡llénate más del amor de tu Padre! ¡Llénate de la gracia de Jesús! ¡Aprende cuánto te ama! Llénate de Su Palabra, de su Presencia y se parte de una buena iglesia, y verás cómo te será más fácil cambiar esas cosas, y la Obra de Arte en ti será vista por todos, y ¡ellos serán bendecidos!

jueves, 18 de mayo de 2017

Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado


La mayoría no tiene problemas con creer que Dios TIENE PODER para sanar. Lo que les dificulta creer es que Dios QUIERE sanar. Por esa razón, no se atreven a pedir valientemente, confiadamente y osadamente (Hebreos 4:16, Biblia Amplificada).

El leproso de Mateo 8:1-3 ilustra perfectamente este punto porque él se le acercó a Jesús diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". El leproso sabía que Jesús podía sanarlo, pero dudaba si es que Él quería.

Muchos dicen:
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO primero tengo que aprender algo de esta enfermedad.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO tengo que esperar Su tiempo perfecto.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO ha permitido esta enfermedad por alguna razón.

Y así uno podría seguir.

La verdad es que ¡DIOS QUIERE SANARTE YA, AHORITA, NO QUIERE QUE TENGAS ESA ENFERMEDAD NI UN SEGUNDO MAS! "Entonces", muchos dicen, "¿por qué no soy sano ya?" Eso lo veremos en otro blog con un poco más de profundidad, pero adelanto que el recibir la sanidad (o cualquier otra bendición de Dios), no depende de Dios, sino de nosotros.

En Romanos 10:17 dice que "la fe viene por el oír de la Palabra de Dios". En el griego original, la palabra "Dios" es en verdad la palabra "Cristo", y esta palabra "Cristo" se refiere a la obra de Jesús de traernos nuevamente a la presencia de Dios para poder disfrutar de Él y Sus bendiciones. Este es el evangelio, la nuevas y buenas noticias. ¡Esta es la Gracia de Dios!

Entonces podemos decir que la fe viene por el oír de la gracia de Dios.

El contexto de Romanos 10:17 confirma esto porque habla acerca de obtener salvación a través de la fe, donde salvación, si bien es cierto se ha limitado a "irse al cielo después morir", su significado va mucho más allá. "Salvación" (soso, en griego) quiere decir prosperidad en todas las áreas de tu vida: espiritual, emocional, en tu cuerpo (¡sanidad!), finanzas y en tus relaciones con otros.

Cuando SEPAS que Jesús QUIERE SANARTE YA (¡en este momento!) SOLO PORQUE ÉL ES BUENO, te acercarás a pedirle sanidad de manera completamente diferente a como seguramente sueles hacerlo. No habrá lastimosos ruegos basados en la incertidumbre que si Él quiere sanarte o no, sino valentía y osadía de tomar lo que te pertenece, sabiendo que ÉL LO QUIERE TAMBIÉN.

Esa confianza estará basada que no estás haciendo nada en contra de Su voluntad, sino, por el contrario, estás haciendo algo que Él desea, porque ha sufrido latigazos por eso (Isaías 53:4-5), porque Él quiere darte lo que hay en su reino (Lucas 12:32), porque Él ha prometido que no desistirá en hacerte bien, y no solo eso, ¡Él se alegra al hacerte bien! (Jeremías 32:40-41).

Por eso el oír, y el oír, y el oír, y el oír del Favor Inmerecido de Dios te dará la fe que necesitas para recibir la sanidad de tu Padre Celestial (y cualquier otra de sus bendiciones). Jesús sabía eso, por eso predicaba las buenas y nuevas noticas del Reino de Dios, y cuando el pueblo escuchaba eso, la fe dentro de ellos crecía para recibir sanidad (Mateo 9:35, Lucas 4:43). En Hechos 14:3-10, Pablo predicaba de la gracia de Dios, y hombre cojo de nacimiento lo oía, y recibió la fe que necesitaba para ser sano gracias a esa palabra.

Una cosa es saber con tu mente de que Dios quiere sanarte, otra cosa es tener la seguridad de ello en tu corazón. Lo primero es conocimiento. Lo segundo, fe (Hebreos 11:1).

Estoy convencido de que Dios está levantando una iglesia que se atreverá a moverse en la sanidad divina basado en la gracia de Dios. ¡La revelación de la Gracia de nuestro Padre Celestial será el fundamento de esto!

"Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo
y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?
¡Por supuesto que no!
Es porque creen el mensaje que oyeron
acerca de Cristo."
Gálatas 3:5 NTV

¡Espero te haya ayudado!

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viernes, 5 de mayo de 2017

Soy un Gran Escritor

¿Cuál fue tu reacción al leer ese título? Para muchos, estoy seguro que fue: "Y este, ¿qué se cree?", o quizás, "ya se le subió a la cabeza lo de escribir libros". Sabes, he estado orando y sentí hacerlo así a propósito.

Esa reacción no vino de mi, sino de ti. Yo no he creado esa reacción, sino tú mismo.

¿Cómo se llama esa reacción? Puede ser que sea envidia, cólera, celos, frustración. Y la razón principal (no la única) por la cual está ahí esa mala emoción es debido a las cosas de las que te has estado alimentando, es decir, aquello que has permitido que influencie en tu vida.

Hay otros que al leer el título se alegraron por mí, y otros que quizás dijeron: "¡Sí, yo voy a creer lo mismo con él", porque saben que todavía no soy ese gran escritor pero creen lo mejor conmigo.

Como dije, yo no soy el causante de esas reacciones, porque ellas estuvieron ahí todo el tiempo. Esa misma reacción, o quizás una parecida, hubiera salido con otra situación: que a tu compañero de trabajo lo asciendan y a ti no, que tu líder reconozca el esfuerzo públicamente de algún compañero tuyo pero no a ti, que todo lo bueno siempre le sucede a ese que piensas que no se lo merece y a ti solo te sigue "la nube negra", etc.

¿Tú te alegras por las bendiciones de los demás o te da envidia? ¿Lloras con los que lloran o te alegras porque "por fin recibieron lo que se merecieron"?

Hay una buena noticia: ¡Puedes cambiar!

En Lucas 15:11-32, en la conocida parábola del hijo pródigo (si no la conoces, ¡léela!), el padre de familia sale de la fiesta en homenaje a su hijo que había regresado para ROGARLE a su hijo mayor que también entre para que disfrute de la fiesta (así es, ¡LE ROGÓ!), y que celebre a su hermano que se encontraba bien.

¡Tú Padre Celestial no está enojado contigo porque no celebras a las bendiciones de los demás sino que te anima a que te alegres con él/ella por lo que le pasó! ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES DISFRUTAR DE LA FIESTA! ¡Es tu decisión!

Esos pensamientos que dicen que es injusto, que por qué a él, que por qué no a mi, etc., están ahí porque los has alimentado con personas mal agradecidas, chismes, malos programas de TV, radio o internet, etc. ¿Cuál es la solución? ¡Deja que esos pensamientos se mueran de hambre! ¡Deja de alimentarlos con lo mismo! Y comienza a alimentarte de cosas positivas: personas agradecidas y positivas, buenos programas de TV, radio o internet, pero sobretodo, de la Palabra de Dios, Su Presencia y Su Iglesia. Veras que, CON EL TIEMPO, tus reacciones cambiarán, empezarás a alegrarte de corazón con aquel que recibe aquello que quisiste, llorarás con lágrimas reales con aquellos que lloran, y la gratitud simplemente saldrá de ti. ¡Serás feliz de verdad!


miércoles, 26 de abril de 2017

Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad


¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez: "Pero oré y no se sanó", o peor: "Pero yo puse manos sobre el enfermo, hice la oración de fe, y se murió. ¿Qué pasó?" ¡Eso último me ocurrió a mí una vez! 😩

Muchos personas se frustran porque oran por los enfermos y no son sanados. Creen haber seguido todos los pasos que la Biblia dice: imponer manos, ponerse de acuerdo con otros, llamar a un líder de la iglesia, etc., pero aún así se desaniman al no ver ningún fruto manifestarse.

Creo que, en la mayoría de los casos, esa frustración viene por esperar que la sanidad se manifieste en forma inmediata o, al menos, muy próximamente. Recuerda que "uno se frustra cuando recibe algo diferente a lo que espera". Ellos esperaron una sanidad instantánea, y no fue así. ¿Qué recibieron? Recibieron UN PROCESO, pero ellos no lo sabían.

"Pero Jean Paul, ¿acaso Jesús no sanaba en forma instantánea?" Sí lo hacía..., en algunos casos. En la gran mayoría de los casos el proceso de la sanidad duró días, semanas, meses y quizás hasta años.

Jesús sanó a cientos de miles de personas (quizás hasta millones), pero obviamente no tenemos registrada uno por uno cada sanidad en la Biblia. Lo que leemos son cosas como: "Jesús fue de ciudad en ciudad y los sanó a todos" (Mateo 4:23-24, 8:16, Lucas 4:40, 6:17-19, etc.). En esos versículos están condensados gran parte del tiempo del ministerio de sanidad de Jesús, porque ¡te puedes imaginar cuánto tiempo le tomó en sanar a todas esas personas! Porque no dice que sanó a algunos cuantos, sino ¡a TODOS! ¿Cuántas personas enfermas podrían haber en una sola ciudad? Considera que la ciencia médica (¡cuyos conocimientos vienen de Dios, por si acaso!) en ese entonces no era tan buena como hoy en día, por lo que no nos equivocaríamos en estimar un número alto de enfermos.

Uno podría decir, "pero Jesús tiene el poder de sanar a todos en un segundo". ¡Claro que lo tiene! Y, ¡claro que quiere hacerlo así! Pero el recibir la sanidad no depende de su poder ni de su voluntad, sino de tu fe (¡eso es para otro blog 😁!). Además, si hubiera ocurrido así en donde Jesús sanó a todas las ciudades (o al menos una) en forma instantánea, no tengo la menor duda que estuviera registrado aquel super milagro en la Biblia.

Mira cómo fue el proceso de sanidad de esas miles de personas:
La fe viene por el oír de la Palabra de Dios (Romanos 10:17, específicamente la Palabra de la Gracia de Dios, -eso también es para otro blog 😛).

  1. Esas cientos de miles de personas escucharon de algún modo la Palabra de Dios acerca de que Jesús puede sanarlos. Puede haber sido que lo escucharon directamente de Jesús, de algún otro, o por la cantidad innumerable de testimonios de sanidad. Yo me inclino por este último.
  2. Esa palabra empezó a ser meditada en su corazón por algún tiempo; el tiempo suficiente como para que se convencieran ("la convicción de lo que no se ve",  Hebreos 11:1) que valdría la pena el esfuerzo de ir hasta donde estaba Jesús. Es ahí cuando se formó la fe en su corazón. Cuando apenas escucharon la Palabra de Dios, no era fe todavía, sino solo una semilla; pero la semilla maduró y se volvió fe gracias a que meditaron en ella. Por ejemplo, dice la Biblia que la mujer con el flujo de sangre se decía, "si tan solo toco el borde del manto de Jesús, seré sana" (Marcos 5:28). ¡Eso es meditar!
  3. "¡¿Ya se sanaron?!" Todavía no. Tenían que actuar sobre esa Palabra que se volvió fe, ya que "la fe sin obras es muerta" Santiago 2:17.
  4. Entonces, una vez convencidos que encontrarían la sanidad en Jesús, emprendieron su camino hasta donde Él estaba. A muchos les tomó mucho esfuerzo, sacrifico y tiempo, pero llegaron.
  5. Una vez con Jesús, Él los sanó instantáneamente. EL PROCESO TERMINÓ.

El proceso comenzó cuando escucharon por primera vez que Jesús los podía sanar y terminó cuando Jesús los sanó.
El leproso de Mateo 8:1-3, el criado del centurión de Mateo 8:5-13, la mujer con el flujo de sangre de Marcos 5:21-42, el ciego Bartimeo de Marcos 10:46-51, la mujer sirofenicia de Marcos 7:24-30, entre otros, son ejemplos que ilustran este proceso. Todos ellos escucharon de alguna manera que Jesús podía sanarlos, meditaron en ello por algún tiempo hasta convencerse, es decir, hasta que se formó la fe, actuaron basados en esa fe y, finalmente, Jesús los sanó.

Así que, lo que leemos en los evangelios que Jesús puso la mano sobre alguien y sanó, es solamente la punta del iceberg, el final de un proceso que duró mucho para la mayoría.

Hubo veces que, sí, la sanidad fue instantánea y el enfermo no espero nada. Pero son excepciones a la regla. Creo que no llegan ni a 5 casos registrados: El hombre de la mano seca (Mateo 11:9-14), la resurrección del hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17, aunque esto no es sanidad sino resurrección), el paralítico de Betesda (Juan 5:1-11) y la mujer jorobada (Lucas 13:10-17). ¿Se me olvida uno? Si es así, ¡anótalo en el comentario!

Además, en estos casos mencionados, el enfermo no se acercó a Jesús, sino fue Jesús quien se acercó al enfermo; y en la mayoría de ellos fue un sábado (excepto el caso de la resurrección del hijo de la viuda de Naín). Creo que hay una linda enseñanza ahí. Si tienes alguna revelación, ¡me gustaría escucharla!

ENTONCES, te pregunto, ¿de dónde crees que se debe sacar la "regla a seguir" para recibir sanidad?, ¿de los millares de personas que siguieron el mismo proceso o de aquellas contadas excepciones? ¡Obviamente la pauta a seguir la marca aquellos cientos de miles que recibieron su sanidad a través de un proceso!

No dudo que Dios puede sanarte soberanamente sin que se lo pidas. Pero si se lo estás pidiendo y todavía no estás sanado, adivina qué, ¡estás dentro del proceso!

Así que, si estás orando por sanidad propia o por alguien más, ¡NO TE RINDAS! ¡No creas que porque no fue instantánea no se manifestará la sanidad! ¡Sigue declarando la Palabra! ¡Sigue pidiendo oración! ¡Sigue intercediendo hasta que veas la sanidad manifestada! No te frustres porque no ves la sanidad manifestada ya que ¡estás dentro del proceso! Y más aun, ¡estás dentro del proceso Bíblico!


"Así que no pierdan la confianza, porque esta será grandemente recompensada.
Ustedes necesitan perseverar para que,
después de haber cumplido la voluntad de Dios,
reciban lo que Él ha prometido."
Hebreos 10:35

¡Espero te haya ayudado!

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lunes, 10 de abril de 2017

La Transfiguración - ¡Escucha a Jesús!

¿Quiénes son tus súper héroes favoritos? ¿Supermán, Hulk, Gokú? Imagínate que los tienes juntos delante de ti. ¿Cómo te sentirías? Bueno, algo así me imagino que Pedro, Jacobo y Juan se sintieron al ver a Moisés y a Elías al frente de ellos (Mateo 17:1-7).

Hay que recordar que para los judíos de ese entonces Moisés y Elías eran los más más. No había Nuevo Testamento todavía y Jesús era considerado por algunos como Juan el Bautista, por otros como Elías mismo, y por otros por "algún profeta que resucitó" (Mateo 16:13-14). Y a pesar de que de que el Padre le reveló a Pedro que Jesús era el Hijo de Dios, sabemos que todavía no tuvieron bien firme esa revelación porque luego dejaron a Jesús solo en el calvario. Entonces, Jesús se lleva a Pedro, Jacobo y a Juan a la cima de un monte y, de repente, Moisés y Elías se le aparecen y comienzan a hablar de cosas importantes con Jesús.

Yo me imagino lo que Pedro, Jacobo y Juan comenzaron a pensar: "¡Wow, son Moisés y Elías!  ¡Jesús sí que debe ser importante!". Y luego Pedro dice: "¡Oh Maestro, qué honor que estemos aquí!". Estoy seguro que si hubieran existido los celulares con cámara, no hubieran desaprovechado la oportunidad de tomarse un selfie con ellos. ¡O quizás son capaces de pedirle a Jesús que les tome la foto!

Es ahí cuando Dios el Padre hace su intervención. Parafraseando, Dios les dice: "Pedro, Jacobo y Juan, ¡ESCUCHEN A MI HIJO JESUS!".

¡¿Te puedes imaginar eso?! Ellos tienen en frente a sus súper idolatrados Moisés y Elías, y Dios el Padre les dice: ¡Escuchen a Jesús!

¡Más claro no se puede poner!

Ellos pensaban que conocían a Dios, pero la verdad era que nadie lo conocía como el Hijo mismo. Dice en Hebreos que Moisés fue fiel pero como siervo, pero Jesús como Hijo. A través de la Ley nunca podrás conocer a Dios como realmente es. La Ley es una sombra de lo verdadero. Jesús te lo muestra como realmente es.

Dios no quiere que sigas intentando conocerlo a través de la Ley, es decir, a través de legalismos, de religión, de estándares, de reglas y mandamientos. No lograrás conocerlo así. Solo te frustrarás.

Por eso Jesús dijo: "A Dios nadie lo conoce" (Juan 1:18 - aquí la palabra "ver" significa "conocer" en griego), porque ellos solo pudieron conocer a Dios a través de el Antiguo Testamento, a través de la Ley. No conocían otra cosa. Pero Jesús dijo: "Yo, el unigénito hijo de Dios, lo doy a conocer".

Entonces, ¿quieres conocer a tu Padre celestial? ¡Conoce a Jesús! Jesús dijo: "El que a mí viene, yo no le echo fuera" (Juan 6:37), "yo he venido a que tengan vida en abundancia" (Juan 10:10), "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Él vino a sanar, salvar, restaurar. ¡Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo! (Juan 3:16-17).

jueves, 16 de marzo de 2017

Por si acaso, Dios no está enviando Huaycos

Muchos están diciendo que Dios está enviando Huaycos como castigo. ¡Por favor, no creas eso! Dios es bueno y solo hace cosas buenas (Salmo 119:68).

Sé que muchos creen que Dios envía cosas malas porque en el Antiguo Testamento dice que Dios envió tal cosa mala (un ejército, una enfermedad, etc.), pero la palabra "enviar" en el Antiguo Testamento sería mejor traducida como "soltar", porque está bajo la idea que Dios estuvo conteniendo aquello malo que les iba a ocurrir como consecuencia de sus propias decisiones, pero, como no puede ir en contra del libre albedrío que Él les dio, "soltó" aquello malo.

Además, Jesús, en el Nuevo Testamento, dijo: "A Dios nadie lo vio jamás" (Juan 1:18), en donde "vio" quiere decir "conoció". Es decir, Jesús les estaba diciendo a los judíos en ese tiempo: "Ni uno de ustedes conocen a Dios porque ustedes lo conocen a través de la Ley." Y luego agrega: "Pero yo, el Hijo de Dios, lo doy a conocer". (Claro está que estoy parafraseando Juan 1:17-18).

Entonces, para conocer a Dios tienes que conocer a Jesús. Ahora, ¡¿a cuántos Jesús castigó por sus pecados?! ¡A nadie! ¡¿A cuántos Jesús dijo: "Tú te mereces esa enfermedad, así que no te sanaré"?! ¡A nadie! ¡¿A cuántos Jesús dijo: "No te sanaré porque quiero que aprendas algo de ello"?! ¡A nadie! Por el contrario, Él vino a cargar nuestros pecados, a recibir el castigo que merecíamos, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, ¡Él tomó nuestro lugar para que podamos recibir vida abundante!

"Amado hermano, no te equivoques, todo lo bueno y perfecto viene de lo alto, viene del Padre" (Santiago 1:16-17 parafraseada).


PD: ¡Sé parte de la ayuda contactándote con tu iglesia, juntándote con amigos, yendo a algún lugar donde estén organizándose para ayudar a los damnificados!