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lunes, 27 de noviembre de 2017

Gadol's Nugget: El libre albedrío de sus hijos


Una de las características de Gadol, el personaje principal de mi libro, era una sobre preocupación por sus hijos. Él estaba convencido que ellos iban a querer servir a Dios gracias al perfecto testimonio que pensó tener frente a ellos (en verdad, ¡frente a todos!), por eso le agarró por sorpresa que ellos, ya mayores, le dijeran que no querían servir a Dios.

Preocupado por lo que sería de ellos lejos de Dios, decidió hacerse responsable de sus vidas espirituales. Ellos, con el fin de no crear divisiones en la familia, accedieron a su idea, pero obviamente, ya que nadie puede acercarse a Dios a la fuerza, manipulado ni con engaños, la idea de Gadol no funcionó.

¿Dónde se equivocó Gadol? Gadol no respetó el libre albedrío de sus hijos. Él no dejó que Dios haga la obra en ellos, sino que, por el contrario, al entrometerse en las decisiones de ellos, interrumpió lo que Dios estaba haciendo en ellos.

Consejo:
Si tienes hijos, NO PUEDES OBLIGARLOS A SERVIR A DIOS. Sólo puedes, con tu ejemplo, hacer que ellos quieran hacerlo.
Hasta cierta edad, los puedes "obligar" a ir a la iglesia, pero tienes que tener discernimiento para saber cuándo debes dejar de hacerlo (por si acaso, normalmente es una edad de 12, 13 14 años más o menos - si tiene 35 años y lo sigues obligando, ¡eres tú quien necesita una consejería!😀).

La mejor manera siempre será tu propio testimonio.
El hecho que te vean feliz, despreocupado, que cuando corres a Dios ven que sales cambiado, que "antes eras así y ya no lo eres", son cosas que tus hijos, de cualquier edad, verán y harán que ellos quieran servir al mismo Dios que tú sirves.

¡Espero te haya ayudado!

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Puedes encontrar otras buenas enseñanzas y consejos para padres en los siguientes links:

martes, 26 de septiembre de 2017

Descansa de Ti Mismo

Cuando uno vive en la Ley vive cargado, con estrés y preocupado, y esto es porque en la Ley dependes de tus propios esfuerzos y méritos para tu éxito. Pero cuando uno vive en la Gracia de Jesús vive descansado todo el tiempo porque no depende de lo que uno mismo pueda ganar, sino que confía que lo que Jesús ganó es suyo también. ¡Mejor es la gracia!

Jacob estuvo confiando en sus propios esfuerzos para arreglar su vida, para escapar de su pasado y de las consecuencias de su accionar. A pesar de ser nieto de Abraham e hijo de Isaac, los hombres de Dios de ese tiempo, se sentía indigno de que Dios estuviera con él por las cosas que hizo. ¡Pero Dios estaba con él, solo que él no lo sabía y no se sentía digno de eso!, y esto lo sabemos porque vemos que cuando Jacob decidió descansar cuando huía de su hermano, se quedó dormido y tuvo un sueño: el cielo abierto sobre él con una escalera en donde ángeles subían y bajaban, y luego Dios, además de confirmarle el mismo pacto que le hizo a su papá y abuelito, le habla a su corazón diciendo: "Yo estoy contigo" (Génesis 28:15).

Yo me imagino que ahí comenzó la sanidad para el corazón de Jacob. Me lo imagino llorando diciendo: "Pero Dios, cómo vas a estar conmigo si yo solo le hago daño a la gente, los engaño, busco lo mío propio, me conocen como un suplantador, engañé a mi propia familia. Señor, no soy digno que estés conmigo". Y creo que esas palabras seguían ministrando a Jacob: "A pesar de cómo eres, te amo, yo estoy contigo". ¡Wow!

Ahora, ¿en qué momento Jacob recibió esa revelación? ¡Cuando decidió descansar! Ese es el secreto: tienes que descansar de ti mismo, de tus esfuerzos, de los intentos de ganarte las aprobación de Dios y de otros, de intentar de ser digno de ser llamado Su hijo. ¡DESCANSA!

Si te sientes trabajado y cargado, ven a Jesús y descansa. En Él encontrarás el reposo que tu alma necesita (Mateo 11:28-29). Jesús no vino a darte más cosas que tienes que hacer para ganarte Su favor, sino que quiere enseñarte que Él ya lo ganó todo por ti. Tu actitud ya no será: Tengo que ir a ganarme las bendiciones de Dios, sino que será: Iré a recoger lo que Jesús me regaló.

Jacob pensó que huía de sus problemas, pero no huía de su verdadero problema: él mismo, el intento innato que tenía de ganarse las cosas. Además, seguro pensó que huía de Dios también, pero Dios nunca lo abandonó, solo que Jacob no se daba cuenta de ello. Jacob solo cerró lo ojos, y ahí estaba Dios.

¡Espero te haya bendecido!

jueves, 13 de julio de 2017

¡Solo por dos horas!


La primera parada del avión cuando viajamos a EEUU de vacaciones fue en el gigantesco aeropuerto de Atlanta. Sólo teníamos dos horas para llegar a nuestra conexión, pero primero teníamos que pasar por migraciones y luego ir al otro extremo del aeropuerto. ¡Hubiésemos perdido la conexión si es que no se hubiese atrasado el vuelo!

La próxima vez que tenga que parar en ese aeropuerto por dos horas ya sé lo que haré. Llevaré ropa para cambiarme, iré al baño a ducharme con toallas húmedas, tendré listo en qué restaurante comeré, me compraré varios cafés porque no quiero quedarme dormido y perder el vuelo, rentaré un carro, compraré ropa nueva, reservaré una habitación de hotel, tendré listos mis entradas al cine y a algún parque de diversiones para la espera, llevaré cuatro o cinco libros para no aburrirme, y me aseguraré de tener el celular cargado y con línea para llamar a mis amigos y familiares.

Exagerado, ¿no?

"¿Por qué tanta cosa si es solo dos horas de espera?", seguro te estás preguntando. Además, el aeropuerto de Atlanta no es mi destino, sino que solo pasaré UN RATITO por ahí. Toda esa preparación se entenderá necesaria para el destino, no para la parada.

MUCHOS HACEMOS EXACTAMENTE LO MISMO CON ESTA VIDA, LA CUAL NO ES MAS QUE UNA PARADA, NO NUESTRO DESTINO FINAL.

Piénsalo. ¡TODAS tus preocupaciones son acerca de esta vida! Nos sobre preocupamos por las cosas de esta vida y no por las eternas. Tenemos nuestra mirada en las cosas que pertenecen a esta vida, la cual es como el vapor (Santiago 4:14), no dura mucho, en un momento está, pero en el siguiente desapareció, en lugar de poner nuestra mirada en el Cielo.

Si aprendemos a vivir con la perspectiva de que estamos de aquí solo de pasada, aprenderemos a vivir despreocupados y confiados en Dios. Dejaremos de sobre preocuparnos y estrenarnos por la comida, el vestido, la vivienda, la moda, el trabajo, el qué dirán, viajo o no, etc., porque nos daremos cuenta que todo eso es sobre esta vida. ¡Todo esto es para "las dos horas" que estaremos aquí! ¡Todo esto para este "ratito"! En cambio, si ponemos nuestra mirada en el Cielo, le empezaremos a dar la importancia debida a las cosas eternas: perdonar, amar, la unidad, ayudar a otros, decirle lo mucho que te importa esa persona, la adoración, la Palabra, tu tiempo familiar. ¡Es ahí cuando la verdadera paz y gozo gobernará nuestros pensamientos en todo momento!

sábado, 11 de marzo de 2017

Solo un Paso más

No te preocupes acerca de cómo llegarás a esa meta. Sólo preocúpate de dar un paso más.
No te preocupes acerca de cómo terminarás lo que te estás proponiendo. Sólo preocúpate de dar el siguiente paso.
No te "pre-ocupes" de los problemas que vendrán mañana. "Ocúpate" de los problemas de hoy.

Comenzar una empresa, aprender un nuevo idioma, bajar de peso, ser un buen esposo, un buen padre,  etc. Tú también tienes una meta que quieres alcanzar y, si te pasa lo mismo que a la mayoría de nosotros, te desanima lo mucho que falta. Solo en este caso, te recomiendo que NO MIRES A LA META. SOLO MIRA EL SIGUIENTE PASO. Porque si miras a la meta, te desanimarás. Pero si miras el siguiente paso, a esa "mini meta", te parecerá mucho más alcanzable.

"Si divides en 365 partes aquello que quieres alcanzar, te parecerá más alcanzable", me gusta decir a comienzos de año. Pero eso puede ser para cualquier fecha.

Sólo da un paso más. Y por supuesto, ¡disfruta el proceso!

¡Estarás llegando más rápido de lo que te imaginas!