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martes, 14 de noviembre de 2017

Venciendo el Bullying

Cuando mi Juan Esteban entró al primer grado de primaria, por un tiempo algunos de sus compañeros lo molestaban. Es difícil cuando tu hijo te dice que ya no quiere ir al colegio, y luego te enteras que se han estado burlando porque es flaquito. Lo mismo pasó mi Juan Pablo, pero en su caso porque era gordito. Además de hablar con los padres y profesores, ¿qué más hacer?

Mi esposa y yo orábamos para poder tener dirección de Dios para saber qué hacer, y sentimos que debíamos hablarles de su identidad, y también que sepan que, al menos a esa edad, los niños no lo hacen con malicia.


Sobre su identidad.
Les decíamos que ellos no son lo que otros dicen, sino lo que la su Padre dice, que Él fue quien los creó así que Él es el único que tiene el derecho de decir qué son, qué pueden hacer y qué es lo que tienen. Les decíamos que son hijos del Todopoderoso, que Él los ama, que nunca los dejará, que pueden clamar a Él y Él les respondería.

Los niños no lo hacen con malicia.
Cuando ellos pasaron por eso, tenían 6 años. Nuestro Padre Celestial nos hizo entender que aquellos niños no lo hacían por malicia, sino porque lo copiaban de algún sitio: familia, TV, otros amigos, etc. Entonces les preguntamos que cuando ellos bromean con alguien, ¿acaso lo hacen porque quieren hacerlos sentir mal? Nos dijeron: "No papi, solo lo hacemos por juego". Entonces les dijimos que es exactamente lo mismo con esos niños. Y luego agregamos: "Si es un juego, entonces ¡ríanse! ¡No tomen esas palabras en serio! ¡Ríanse de ustedes mismo!"

Gracias a Dios que por los resultados sabemos que supieron hacer suyas esas palabras.

Si estás pasando por algo parecido con tus hijos, no reacciones en tus fuerzas, sino más bien ¡busca el consejo de tu Padre Celestial!, porque Él te dará la dirección que necesitas para salir victorioso de esa situación.

¡Espero te haya ayudado!

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miércoles, 1 de noviembre de 2017

El poder que Jesús le dio a mi hijo

Cuando Juan Esteban tenía 2 años sufría de pesadillas a menudo. Mi esposa y yo estábamos preocupados porque veíamos su carita de temor cuando lloraba y nos llamaba por las madrugadas.

Una noche, corrí a su cuarto porque empezó a llorar otra vez, y cuando me vio, me abrazó, y luego empezó a señalar asustado a una de las esquinas del cuarto. Cuando mi esposa y yo miramos a esa dirección, no veíamos nada, pero era obvio que él sí podía ver algo.

Nosotros oramos por muchas semanas hasta que un día le comenzamos a hablar acerca de la autoridad que Jesús le había dado. Sentíamos cómo Jesús le hablaba en ese momento. Le dijimos: "Hijito, Jesús ha vencido al diablo, él no tiene nada de poder ni autoridad sobre ti. ¡Tú le puede decir que se VAYA y botarlo de ese lugar porque tú tienes el poder de Jesús!"

La verdad no supimos cuánto nos entendió hasta que esa misma noche ya no nos despertamos porque lloraba o porque nos llamaba, sino porque escuchamos sus gritos que decían: "¡Vaya! ¡Vaya!" Nuestro hijito, a los dos años, estaba echando fuera al diablo de ese lugar.

(esta foto es cuando tenía 2 años)

Estoy seguro que la respuesta a nuestras oraciones por él fue que sentimos hablarle a Juan Esteban de la autoridad y poder que Jesús le dio. Nunca se me habría ocurrido hacer eso porque instintivamente yo me sentía responsable de defenderlo, sobre todo a esa edad, pero veo que nuestro Padre Celestial, quien lo ama y cuida mucho más que yo, quería defenderlo Él mismo. En lugar que Juan Esteban dependa de mí, mi Padre Celestial quería que dependa de Él.

Moraleja: Más que preocuparnos de cuidarlos todo el tiempo, mejor enseñémosle que el Todopoderoso, el Creador de todo, es su Padre y Él mismo los defiende.

¡Espero te haya ayudado!

viernes, 27 de octubre de 2017

Una forma de maldecir a tus hijos

Hace como un año le dije a mi hijo Juan Esteban (cuando tenía 8 años de edad): "¡No seas flojo!", porque no quería ordenar su cuarto, pero en ese momento sentí que le estaba diciendo que era flojo, pero debe dejar de serlo. Me di cuenta que las palabras "no seas flojo" eran tan iguales como "eres flojo, deja de serlo".

Como papá, me sentí super mal porque le estaba diciendo a mi hijo que era flojo, por lo tanto, iba a actuar como tal. Lo estaba maldiciendo sin darme cuenta, atando su vida a una forma de ser.

Estoy seguro que fue mi Padre Celestial quien puso en mi corazón dejar de hablarles a mis dos hijos de esa manera (porque también le hablaba así a mi hijo Juan Pablo), y comenzar a analizar la manera cómo les hablaba, la cual yo suponía que era la correcta porque nunca los he insultado, menospreciado, jamás les he dicho que no pueden, etc.

Desde ese momento sustituí el "no seas flojo" por "no te comportes como si fueras un flojo, porque tú no lo eres. Tú tienes fuerza de voluntad". Sustituí el "no seas malo" por "no te comportes como si fueras malo, porque tú no lo eres. Tú eres bueno", y a veces agrego: "y bueno en gran manera" 😀. Sustituí el "no seas cochino" por "no te comportes como si fueras cochino, porque tú no lo eres. Tú eres limpio".

Esa forma de hablar estaba tan en mí que seguí haciéndolo por costumbre, pero me corregía inmediatamente. También les he explicado esto a mis hijos, para que en el caso que se los diga sin darme cuenta, sepan que fui yo quien me equivoqué en decir las cosas, y que ellos no son así. ¡Hubieron veces que ellos mismos me corregían, y yo feliz de aceptar su corrección!

Pídele al Espíritu Santo que te revele aquellas formas de hablar que están en ti, pero no te das cuenta que estás maldiciendo la vida de tus hijos. ¡Que tu boca sea un fuente de bendición de la que ellos puedan tomar constantemente!

¡Espero te haya ayudado!

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Para más buenas enseñanzas y consejos para padres, visita el siguiente link: Enseñanzas para Padres, ahí encontrarás enseñanzas como:

lunes, 10 de julio de 2017

Papá, ¡cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!


Papá, ¡cómo quiero saber cómo fue tu encuentro con Jesús! ¿Qué te dijo, cómo te recibió, qué hizo? ¿Tú lo reconociste a primera vista o supiste que era Él porque fue corriendo hacia ti? O quizás lo reconociste porque sentiste un amor descomunal, ése del que tanto te hablábamos, y quizás pensaste: "Él, de seguro, es Jesús." ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

Quiero saber, papá, cómo fue que Jesús secó tus lágrimas. ¿Lo hizo con sus manos, tenía un pañuelo, o quizás se secaron con su ropa mientras te abrazaba? ¿Qué pensabas en ese momento? "Oh, estoy ensuciando la ropa de Jesús con lágrimas y moco. ¡Qué vergüenza!", o quizás ¡hasta esa vergüenza Él se la llevó en la cruz! ¡Quizás ni mocos hay en el Cielo! Quizás sí hay mocos en el Cielo pero a Jesús no le importaba porque para él, aunque te hayas ido a los casi 94 años, ¡sigues siendo su bebé! ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

¡Quiero saber por qué llorabas! No pregunto si es que lloraste o no en ese momento porque de eso estoy seguro. ¿Fue su abrumadora presencia llena de amor el cual acá en la tierra nos hace llorar, y que tú allá la habrás sentido por primera vez? ¿Fue que sentiste cómo hasta la última gota de condenación abandonaba tu ser? Quizás ni tú mismo lo sepas y ni te importó preguntar por qué llorabas porque sólo querías disfrutar ese momento. Nunca te he visto llorar (mi mamá sí), y mucho menos como un niño. ¡Qué escena tan conmovedora! ¡El imaginármela me hace a mí llorar! ¡Ojalá la hayan grabado! 😬 ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

¿Qué se siente no sentir NADA malo? ¿Qué se siente no sentir más condenación ni culpa de ningún tipo? ¿Qué se siente no tener remordimiento de nada? ¿Qué se siente no tener NADA de tristeza, NADA de enojo, NADA de angustia, NADA de preocupación? ¿Qué se siente no tener ni un dolor físico en absoluto? ¿Cómo sentiste que todo eso se fue de tu ser? ¿Fue gradual o instantáneo? Y al mismo tiempo ser llenado de la plenitud de gozo que existe en Su presencia, que aquí en la tierra podemos disfrutarla en parte, pero ¡allá en el Cielo sólo podemos imaginarnos cómo será! ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

Papá, ¿extrañas? ¿Me extrañas? ¿Extrañas a mamá, a mis hermanos, a amigos, a seres queridos? ¿Extrañas la casa? ¿Extrañas el trabajo? ¿Extrañas el parque? ¿Existe ese sentimiento allá en el Cielo, o aun el extrañar no puede habitar al lado de Su Presencia? ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

¿Qué se siente reencontrarse con tus seres queridos que tú aquí en la tierra les diste el adiós? ¿Qué sentiste cuando viste a mi abuelita Delia, a tu papá, a los tíos, tías, familiares y amigos que llegaron allá antes que tú? Dice la Biblia que tendremos cuerpos nuevos, así que me pregunto, ¿los reconociste, ellos te reconocieron, Jesús te ayudó con eso o habían ángeles encargados para ese trabajo? ¡Cuando te dé el encuentro, me lo tienes que contar!

Cuando yo te dé el encuentro, ¿me reconocerás, me estarás esperando al lado de Jesús?

Te amo papá.

sábado, 13 de mayo de 2017

Mi mamá se llama Flor

No, mi mamá no sabe cantar. Como mi pastor Robert dice: "Yo soy libre al cantar porque me voy a cualquier nota en cualquier momento." ¡Ella hace lo mismo! Pero esa voz me despertó innumerables veces con canciones que salían del corazón y llegaban al oído de Dios. Yo la escuchaba y me traía paz. A veces, al despertar, todavía recuerdo esa voz.

Mamá, fuiste tocada por nuestro Padre Celestial y separada para ayudar a muchos. Y realmente pude ver eso en tu vida. Nunca desperdiciaste una oportunidad de compartir lo que Jesús ha hecho contigo a otras personas. ¡Aun sigues con ese fuego! Todavía me animas al ver esa pasión por dar esperanza. Gracias mamá porque fue esa pasión que me dio la confianza a seguir lo que estaba en mi corazón

Me emociona pensar que nuestro Padre no ha acabado contigo todavía, que aun tienes mucho para dar, que todavía hay muchas personas por ser ministradas por ti. Realmente lo mejor está por venir para ti.

Me acuerdo de una palabra que me contaste que Dios te dio: "Tú eres la flor de mi jardín, y cuando te veo, me alegras". No solo tu nombre es Flor, sino que eres La Flor de Su jardín, y siempre lo serás del mío también, porque cuando te veo, me alegras.

Te amo mamá.

¡¡Feliz día!!

Feliz Día a mi Hermosa

¡Feliz día mi amor!

Estoy tan feliz de que mis Juanes te tengan como mamá. Me encanta ver que ellos reciben tu alegría en todo momento. Aun cuando pasas por algún problema, inclusive cuando tú misma fuiste la que te equivocaste, ellos ven que el malestar no te dura mucho. "Bueno, qué importa. ¡Mi Jesús aun está conmigo y me ama!", sueles decir cuando salió mal. Ellos ven eso.  Ellos oyen eso. Ellos reciben eso. Y yo estoy súper feliz por ello.

Eres la alegría de nuestra casa. Cuando no estás en casa, constantemente los Juanes dicen: "¿Y mami? ¿Cuándo va a llegar? ¿Dónde está?", y lo dicen porque tu presencia trae alegría.

Mi corazón descansa tranquilo porque sé que ellos elegirán en el futuro a alguien como tú como esposa. Simplemente sé que no se equivocarán, porque te habrán tenido a ti como modelo a seguir. Ellos dirán inconscientemente: "Yo quiero a alguien como mi mamá".

En la casa te decimos La Hermosa, porque esa es tu característica principal, porque no sólo eres hermosa por fuera sino por dentro. Porque hermoseas todo lo que está a tu alrededor. Todo lo que tocas, todo lo que influencias, las vidas que están cerca de ti, son más bellos, más hermosos, gracias a ti. Hermoseas el ambiente con tu presencia y alegría. Sabes sacar lo mejor de la gente con palabras y acciones llenas de amor, ternura y sencillez.

Muchas veces escucho que te dicen con cariño: "Mi Ceci". Normalmente tus amigas se refieren a ti de esa manera. Pero nosotros, Juan Esteban, Juan Pablo y yo realmente podemos decir que eres nuestra. Tenemos el honor de que el Padre Celestial nos confió a Su Hermosa con nosotros. ¡Padre, enséñanos a cuidarla!

Te amamos amorcito.

¡¡Feliz día de las mamás!!