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domingo, 7 de octubre de 2018

La Mesa del Descanso Vs La Mesa de la Angustia


El Salmo 23:5 dice que nuestro Padre "adereza una mesa" para nosotros. ¿A qué se refiere? ¿Qué mesa es esa que ha sido aderezada por nuestro Padre mismo y de la cual nos podemos servir? Bueno, dejemos que la misma Biblia conteste eso, y la respuesta la vemos en el segundo versículo:
"En lugares de delicados pastos me hará DESCANSAR; junto a aguas de REPOSO me pastoreará"
Este Salmo presenta a nuestro Padre como un buen Pastor y, por ende, a nosotros como Sus ovejas. Por lo tanto, ese pasto y esa agua del verso dos con el que somos alimentados vendrían a ser los alimentos aderezados que el versículo cinco se refiere. Ahora, ¿te diste cuenta qué cosa tiene en común el pasto y el agua con que nuestro Padre nos alimenta? Así es, descanso y reposo. En otras palabras, el alimento que nuestro Pastor nos da produce en nosotros descanso y reposo en nosotros (Mateo 11:29).

Tanto el pasto como el agua son símbolos de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo porque de ellos nos alimentamos (Mateo 4:4, Juan 4:14, Juan 7:38, Isaías 55:10-11, Salmo 1:1-3). Entonces sabremos que estamos siendo alimentamos con la Palabra de Dios y el Espíritu Santo cuando ese alimento produce en nosotros descanso. Cuando practicas la presencia de Dios (en adoración, por ejemplo) y/o cuando recibes una Palabra de tu Padre Celestial, saldrás reposado, tranquilo, porque habrás dejado tus cargas en Él, porque confiarás que Él está a cargo, porque descansarás en la Palabra que recibiste. ¡ESO ES ALIMENTARTE DE LA MESA QUE TU PADRE ADEREZA DELANTE DE TI! (Salmo 23:5).

Pero vemos que el Salmo 23:5 no termina ahí, sino que agrega: "...en presencia de mis angustiadores". ¿Qué son esos angustiadores? Quiero ilustrarte una imagen que te ayudará a entender esto:
Delante de ti tienes dos mesas. Cada mesa tiene un buffet preparado para que tú te sirvas. Tú eliges de qué mesa te sirves. NADIE TE OBLIGA. Una mesa ha sido aderezada por tu Padre Celestial y tiene alimentos que producirán paz, descanso y reposo a tu alma. Esta mesa hace que te enfoques sólo en Jesús y lo que Él ha hecho por ti. La otra mesa está llena de alimentos que producirán angustia, preocupación, temor y ansiedad en ti. Esta mesa hace que te enfoques en lo que tú puedes conseguir con tus propias fuerzas. Estas dos mesas se encuentran en tu mente.
¿De qué mesa te estás sirviendo? ¿Te alimentas de la Mesa de Descanso o de la Mesa de la Angustia? ¿Te estás alimentando de la Palabra de tu Padre Celestial y practicando Su hermosa y reconfortante presencia en forma habitual? Porque si no lo estás haciendo YA TE ESTÁS ALIMENTANDO DE POR SÍ DE LA MESA DE LA ANGUSTIA, porque en esa mesa están esos informes médicos contrarios, los problemas familiares, las dificultades que pasas en tu trabajo, cualquier mala noticia que recibes están en esa mesa, y de ella te alimentas, y eso está produciendo angustia, estrés, preocupación y temor.

Cuando venga un problema, ¡llénate de la Palabra de tu Padre Celestial y busca Su presencia! No permitas que pensamientos acerca de lo grande que es tu problema llene tu mente porque acabarás lleno de angustia y temor. Pero si te llenas de las promesas de tu Padre y si buscas Su presencia, verás cómo Él empieza a producir un descanso sobrenatural en tu interior, ¡la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento gobernará tus pensamientos! (Filipenses 4:7)

Y más aun ¡te animo que te sirvas de la Mesa del Descanso siempre y no solo cuando venga un problema! Tú no tienes que producir descanso. ¡No! Ese descanso será producido por la Palabra de tu Padre y Su presencia en ti. Tú solo tienes que alimentarte de Él, y Él te dará ese reposo para tu alma. Entonces tu mente será llena con Su presencia ("unges mi cabeza con aceite") y tú reflejarás esa vida en abundancia ("mi copa está rebosando", Salmo 23:5) que tu Padre y tú desean.

¡Espero te haya bendecido!

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Estoy seguro que estos links sobre más enseñanzas de fe y gracia te ayudarán:

lunes, 3 de septiembre de 2018

Los Beneficios del Bautismo en el Espíritu Santo


El Bautismo en el Espíritu Santo es una de las más poderosas herramientas que Jesús nos dejó para poder vivir una vida abundante y victoriosa aquí en la tierra, y así poder ser Sus testigos. Es tan poderosa e importante que Jesús mismo les dijo a Sus discípulos que no prediquen todavía hasta que lo reciban (Hechos 1:4-8).

El orar en lenguas tiene varios beneficios, por eso tu Padre Celestial quiere que todos hablemos en lenguas (1 Corintios 14:5). Aquí te quiero enumerar algunos de esos beneficios, pero antes, tienes que tener esto bien presente y todo el tiempo: El saber orar en lenguas no te dará esos beneficios, sino el orar en lenguas. Es decir, el hecho que sepas cómo orar en lenguas no te beneficiará si es que no oras en lenguas. No sólo es cuestión de saber orar, ¡tienes que orar en lenguas!

Algunos beneficios de orar en lenguas:

Orar en Lenguas te Fortalece
1 Corintios 14:4 dice: "El que habla lengua extraña, así mismo se edifica" (también lee Judas 20 y Efesios 3:16). Una de las mejores maneras de fortalecer nuestro hombre interior es orando en lenguas. Pablo, alguien que no podía darse el lujo de permitirle a su carne hace lo que quería por la gran responsabilidad que tenía, mantenía su espíritu más fuerte orando en lenguas (1 Corintios 14:18).

Así que, ¿quieres ser capaz de vencer a tu carne, tener la fuerza de hacer las cosas que sabes que debes hacer, tener más carácter? ¡Ora en lenguas! Es como tu gimnasio espiritual, mientras más lo uses, ¡más fuerte te harás!

Cuando Oras en Lenguas el Espíritu Santo ora a través de ti
Romanos 8:26 dice: "El Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos indecibles". Por ejemplo, cuando has orado por alguien, ¿no te ha pasado que después de un rato orando por esa persona, ya no sabes qué orar más? Por nuestro limitado conocimiento de la persona, llega el momento que ya no sabemos que más orar, ¡pero el Espíritu Santo sí sabe! ¡Él no tiene límites en su conocimiento sobre esa persona y, además, está más interesado en el bienestar de esa persona que nosotros mismos!

Deja que el Espíritu Santo ore a través de ti por esa persona, por esa situación, por ti mismo; es más, si es que no tienes alguna petición específica por ti o por alguien más, ora en lenguas de todas maneras de forma regular, porque ¡el Espíritu Santo sí tiene mucho por qué orar!

Cuando Oras en Lenguas tu espíritu ora
1 Corintios 14:14 dice: "Si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora". La Biblia dice que debemos orar en todo tiempo (Efesios 6:18, 1 Tesalonisenses 5:17), lo cual es simplemente imposible si es que no oramos en lenguas.

¿Te imaginas? ¡Cuando oras en lenguas tanto tu espíritu y el Espíritu Santo oran en tu cuerpo! Es como si estuvieran manteniendo una conversación, lo cual, a fin de cuentas, ¡es la definición de orar: conversar con Dios!

Cuando Oras en Lenguas Adoras
1 Corintios 14:15 dice: "Cantaré con el espíritu" (según el contexto se refiere a cantar en lenguas). Jesús dijo que es necesario adorarle en espíritu (Juan 4:24). Entonces, una excelente manera de mantener una actitud de adoración es orando en lenguas.

Cuando Oras en Lenguas Das gracias
1 Corintios 14:17 dice: "Tú, a la verdad, bien das gracias" (el contexto te indica que al orar en lenguas das gracias). 1 Tesalonisenses 5:18 dice que debemos dar gracias en todo. Orar en lenguas es una excelente manera (quizás la única) de mantener esa actitud de agradecimiento en todo momento.

Más sobre el Orar en Lenguas:
  • El intento de la humanidad unida para alcanzar a Dios al construir la Torre de Babel en Génesis 11, trajo como consecuencia la división por medio varios lenguajes, pero el intento de Dios por alcanzar a la humanidad por medio de Jesús trajo unidad por medio de un solo lenguaje: el orar el lenguas. Te darás cuenta que, sin importar cuál sea el idioma original del cristiano que ora en lenguas (español, inglés, japonés, etc.), ¡su oración en lenguas suena igual!
  • Un estudio de casi mil cristianos evangélicos en Inglaterra destacó que quienes oraban en lenguas eran más estables emocionalmente que aquellos que no lo hacían. (a)
  • Ya que cuando se ora en lenguas el Espíritu Santo mismo ora, es, por lo tanto, la oración perfecta. ¿Te has puesto a pensar que, quizás, cuando oramos en lenguas estamos orando por más de una petición al mismo tiempo? Quizás estamos orando por varias personas que estén en nuestro corazón, por otras tantas a las que quizás ni conocemos, adorando y dando gracias, ¡todo al mismo tiempo!
  • He escuchado a algunos decir: "Está bien que no entendemos nada de lo que oremos, pero ¡no por eso no tenemos que estar distraídos!" Esta persona se refería a que cuando oramos en lenguas no podemos estar haciendo otra cosa como: cocinar, caminar, cocer, etc., sino que debemos concentrarnos en lo que hacemos. Pregunta: ¿Cómo te vas a concentrar si no entiendes nada de lo que dices? Además, recuerda esto siempre: NUNCA pongas requisitos que la Biblia no pone para que funcione algo que Dios dice que hagamos.
  • Te recomiendo que ores en lenguas todos los días y todo lo que puedas, pero siempre proponiéndote metas razonables: 5 ó 10 minutos para comenzar diariamente. Poco a poco aumenta el tiempo. Si algún día te sientes con las ganas de orar más, ¡hazlo!, y el día que no lo sientas así, procura orar lo que te propusiste.

¡Espero te haya ayudado!

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Lee también:

(a) Fuente: CadadiaMag

jueves, 30 de agosto de 2018

Cómo recibir el Bautismo en el Espíritu Santo


¿Quieres recibir el bautismo en el Espíritu Santo? Es sencillo. Solo tienes que pedirlo y tomarlo.  Así como todas las bendiciones de nuestro Padre Celestial, el bautismo del Espíritu Santo es un regalo (Hechos 10:45-46), es gratuito, solo tienes que "recibirlo y abrirlo".

  • Me refiero con recibirlo a creer que ya es tuyo, que no tienes nada que hacer para que sea tuyo, que es tuyo porque tu Padre Celestial te lo regala gracias a lo que Jesús hizo por ti.
  • Me refiero con abrirlo al acto de fe de comenzar a usarlo.

El recibir el don del Espíritu Santo será evidenciado con el hablar en otras lenguas. Aquí algunos pasajes que lo demuestran:

  • Cuando los discípulos de Jesús fueron bautizados en el Espíritu Santo en Hechos 2, comenzaron a hablar en diferentes idiomas terrenales, pero también en otras lenguas porque hubo un grupo de personas que pensaron que los discípulos estaban borrachos (Hechos 2:13-15).
  • Los discípulos que acompañaron a Pedro a su visita a Cornelio reconocieron que sobre los gentiles (los no judíos) se haya derramado el don del Espíritu Santo al escucharlos hablar en otras lenguas (Hechos 10:45-46).
  • En Samaria hubo un mago que al ver que mediante la imposición de las manos de los apóstoles recibían el Espíritu Santo, les ofreció dinero para que él también pueda hacer lo mismo (Hechos 8:18). Pregunta, ¿qué vio este mago? Es obvio que vio (y oía) que hablaban en lenguas.
  • Lee también Hechos 19:6.

Esas lenguas son espirituales (1 Corintios 14:2). No hablarás en español ni en cualquier otro idioma que conozcas, sino con "gemidos indecibles" (Romanos 8:26). ¡Es el Espíritu Santo mismo orando a través de tu boca! Es, por tanto, ¡la oración perfecta!

Para recibirlo.
Te dejo esta oración modelo que te ayudará a pedir y recibir el don del Espíritu Santo:
"Padre, creo que el bautismo en tu Espíritu Santo es un regalo que Tú tienes para mí gracias a lo que Jesús hizo por mí en la cruz. Quiero recibir ese regalo. Quiero recibir tu poder para ser testigo de que eres real y que tus palabras son reales. Lo recibo en el nombre de Jesús."
Para comenzar a Orar en Lenguas.
Después de orar esa oración (o alguna parecida), ¡comienza a orar en lenguas! Ahora, es justo aquí donde la mayoría falla porque dicen: "Pero no siento nada".
- Recuerda que todo esto es un acto de fe y no tiene nada que ver con lo que sentimos.
- Recuerda que todas la vez que ores en lenguas, incluyendo la primera vez, son por fe, es decir, no sentirás nada necesariamente.

El error se encuentra que uno piensa que el Espíritu Santo tomará control de su lengua, quijada y boca y hará que ore en lenguas. He escuchado que esto ocurrió a algunos, pero no lo hace la regla general. Al igual que si uno siente algo, ganas de llorar o alguna otra cosa, nada de eso hace que sea una regla general.

Lo que sí da a entender la Biblia claramente en 1 Corintios 14:27-28 (pero mejor lee todo el capítulo) es que TÚ PUEDES CONTROLAR EL HABLAR EN LENGUAS, y esto incluye la primera vez que hablas en lenguas. Tú tienes que abrir tu boca y mover tu lengua, y el Espíritu Santo las llenará de palabras. Esto es a lo que me refería con "abrir el regalo" o "tomar el regalo". Es un acto de fe.

- Recuerda que serán sonidos sin sentido, no tienes que entenderlos.
- Hazlo en un lugar solo para que no seas interrumpido ni avergonzado, a menos que te encuentres con otros cristianos que crean lo mismo que estén orando por ti para que seas bautizado en el Espíritu Santo.
- Una vez que hayas comenzado, ora por algunos minutos.

¡Me gustaría escuchar algunos testimonios!

En el próximo blog estaré hablando sobre los beneficios que tenemos al orar en lenguas. ¡No te lo pierdas!

¡Espero te haya ayudado!

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Lee también:

martes, 28 de agosto de 2018

La Necesidad del Bautismo en el Espíritu Santo


Después de que Jesús resucitó, leemos en Hechos 1:3 que estuvo 40 días hablándole a sus discípulos sobre su pasión: el Reino de Dios. Jesús comenzó su ministerio diciendo que el Reino de Dios se había acercado (Mateo 4:17), luego enseño sobre el Reino de Dios (Mateo 13), mostró el Reino de Dios (Juan 5:19) y, finalmente, murió para hacernos accesibles al Reino de Dios (Romanos 5:1). Sin embargo, justo antes de ascender a los cielos, en lugar de encomendarles de una vez la tarea de la extension del Reino de Dios, Jesús le dijo a sus discípulos: "Esperen" (Hechos 1:4).

¡¿Esperar qué?! ¡Qué ya no estaba todo listo! ¡No había dicho que todo esta terminado! (Juan 19:30). ¡¿Por qué tenían que esperar?! ¡¿Qué cosa tenían que esperar?!

Si Jesús les dijo a sus discípulos que tenían que esperar a pesar de que Él mismo era el más interesado de que ya comience la extensión de Su Reino, era porque aquello que tenían que esperar era, sin lugar a dudas, de vital importancia para el éxito de la extensión de Su Reino.

¿Qué era, entonces, lo que tenían que esperar? La Promesa del Padre.

¿Cuál era esa promesa? ¿Qué había prometido el Padre? Cuando la Biblia habla de LA Promesa, hace referencia a la promesa a Abraham, a través de la cual bendecirá a todo el mundo (Génesis 12:1-3). Pero cuando Jesús les dice en Hechos 1:4 que esperen la promesa del Padre, agrega algo: "la cual oyeron de mí". Jesús está hablando específicamente del Espíritu Santo (Juan 14:16). Y es que, para obtener toda la bendición que tu Padre te prometió, necesitarás la ayuda del Espíritu Santo.

Pero, ¿ya no tenían el Espíritu Santo cuando Jesús sopló en ellos la noche en que resucitó? (Juan 20:22)

¡Así es! ¡Se vé que lees tu Biblia! Pero la Biblia muestra claramente una diferencia entre recibir el Espíritu Santo y ser lleno de Su poder. Hechos 1:5 habla acerca de ser sumergidos ("bautizado" en griego es "sumergido") en el Espíritu Santo, y luego en el versículo 8 aclara que eso es recibir poder. Inclusive, Juan el Bautista agrega: "...bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11). ¡Qué power!

P O D E R   P A R A   T E S T I F I C A R
En el mismo Hechos 1:8 Jesús da la razón por la cual otorga ese poder: para poder ser testigos de Él. ¿Qué es ser testigos de Jesús? Ser testigos de Jesús es poder EXPERIMENTAR que Él y sus palabras son reales y dan resultados. En otras palabras, tu Padre Celestial quiere que experimentes que Jesús es real en tu vida, en tu matrimonio, con tus hijos, en tus finanzas, en tu cuerpo, ¡en toda área de tu vida!, porque Él sabe que esa es la mejor manera de hacer que más personas crean en Él.

Jesús les dijo a sus discípulos que esperen ser revestidos del poder del Espíritu Santo, porque sabía que sin Su poder sobrenatural obrando en ellos, no lo lograrían. Ellos iban a necesitar guianza, provisión, sanidad, paz y gozo en medio de las pruebas, y todo ello sólo el Espíritu Santo lo puede dar.

¡Ese poder también está disponible para ti! Tu Padre Celestial quiere que experimentes una relación con Él, que lo conozcas, que vivas la vida abundante que Él te da (Juan 10:10), que pruebes que Él es bueno contigo en toda área (Salmo 34:8), Él quiere que seas TESTIGO que lo que Jesús ha enseñado es verdad. En otras palabras, Él quiere que vivas el Reino de Dios en tu vida. Él quiere guiarte, ayudarte, consolarte, fortalecerte, y todo ello es más fácil con la ayuda del poder del Espíritu Santo. De esta manera estarás atrayendo personas al Reino de tu Padre Celestial solo con tu estilo de vida.

Y por supuesto, no hay nada mejor que ser usado por el Espíritu Santo para dar palabras de ánimo o consuelo a otra persona, poner manos sobre ellos y orar por alguna necesidad, dar un abrazo de parte de Jesús alguien que lo necesita. Tú serás testigo de todo eso y más en tu vida con la ayuda del poder del Espíritu Santo.

¿Quieres recibir el bautismo en el Espíritu Santo? ¡En el próximo post hablaré de eso! 😁

¡Espero te haya ayudado!

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lunes, 26 de febrero de 2018

Oración III: Llámalo Padre


La primera palabra que dice un niño suele ser papá o mamá. Yo digo que mis hijos primero dijeron "papá" y mi esposa dice que primero dijeron "mamá". ¡En el cielo sabremos la verdad! Cuando ellos me dijeron "papá" por primera vez, mi corazón se alegró de una manera que nunca antes se había alegrado. A pesar de que soy también escritor, jefe, líder, no estoy interesado que me llamen así. ¡Quiero que me digan "papi" por el resto de mi vida!

¡Creo que nuestro Padre Celestial desea lo mismo!

Cuando Jesús vino y oraba a Dios diciéndole Padre, y cada vez que hablaba con otros acerca de Dios, siempre se refiriéndose a Él como Padre, fue algo revolucionario y hasta blasfemo para muchos judíos (Juan 10:36), pero no para sus discípulos. Quizás al comienzo les chocó escucharlo así, pero al ver los frutos de su vida, se convencieron que Jesús sabía lo que decía. Por eso una vez se le acercaron y le pidieron que les enseñe a orar. Jesús accedió a hacerlo, y cuando les dijo cómo deben orar, ¡LO PRIMERO QUE LES ENSEÑÓ FUE A QUE LE DIGAN "PADRE"!
"Señor, enséñanos a orar. Jesús les dijo: Cuando oren, díganle PADRE" (Lucas 11:1-2)
Hemos aprendido mal. Nos hemos acostumbrado a referirnos a nuestro Padre Celestial por sus muchos títulos, ¡menos por el que Él mismo nos insta a decirle! (Gálatas 4:6). El Espíritu Santo dentro de ti no está testificándote que tú eres Su creación, Su siervo, Su propiedad. Aunque somos todas esas cosas y más, ¡Él está testificándote que tú eres Su hijo! (Romanos 8:16).

Así como no se vería normal que un niño pequeño le diga a su papá: "¡Oh gran CEO!", "¡Poderoso Jefe!", o "¡Majestuoso Empresario!", no es normal que nosotros, SUS HIJOS, no lo veamos como PADRE por encima de cualquier otra cosa. Así como lo correcto sería que el niño diga orgulloso: "¡Mi papá es el jefe de esa poderosa compañía!", lo correcto sería que nosotros inflemos el pecho al decir: "¡Mi Padre es el Creador del Universo, el Poderoso Salvador, el Redentor de mi alma, es el Todopoderoso!"

La Ley hizo que lo israelitas no vean a Dios como su Padre, ¡pero Jesús nos acercó al Padre, nos hizo Sus hijos, ahora somos parte de Su familia! Cuando aprendas a llamar a Dios "Padre" de corazón, te aseguro que tu oración, y por ello, tu vida, cambiará.

¡Espero te haya ayudado!

viernes, 27 de octubre de 2017

Una forma de maldecir a tus hijos

Hace como un año le dije a mi hijo Juan Esteban (cuando tenía 8 años de edad): "¡No seas flojo!", porque no quería ordenar su cuarto, pero en ese momento sentí que le estaba diciendo que era flojo, pero debe dejar de serlo. Me di cuenta que las palabras "no seas flojo" eran tan iguales como "eres flojo, deja de serlo".

Como papá, me sentí super mal porque le estaba diciendo a mi hijo que era flojo, por lo tanto, iba a actuar como tal. Lo estaba maldiciendo sin darme cuenta, atando su vida a una forma de ser.

Estoy seguro que fue mi Padre Celestial quien puso en mi corazón dejar de hablarles a mis dos hijos de esa manera (porque también le hablaba así a mi hijo Juan Pablo), y comenzar a analizar la manera cómo les hablaba, la cual yo suponía que era la correcta porque nunca los he insultado, menospreciado, jamás les he dicho que no pueden, etc.

Desde ese momento sustituí el "no seas flojo" por "no te comportes como si fueras un flojo, porque tú no lo eres. Tú tienes fuerza de voluntad". Sustituí el "no seas malo" por "no te comportes como si fueras malo, porque tú no lo eres. Tú eres bueno", y a veces agrego: "y bueno en gran manera" 😀. Sustituí el "no seas cochino" por "no te comportes como si fueras cochino, porque tú no lo eres. Tú eres limpio".

Esa forma de hablar estaba tan en mí que seguí haciéndolo por costumbre, pero me corregía inmediatamente. También les he explicado esto a mis hijos, para que en el caso que se los diga sin darme cuenta, sepan que fui yo quien me equivoqué en decir las cosas, y que ellos no son así. ¡Hubieron veces que ellos mismos me corregían, y yo feliz de aceptar su corrección!

Pídele al Espíritu Santo que te revele aquellas formas de hablar que están en ti, pero no te das cuenta que estás maldiciendo la vida de tus hijos. ¡Que tu boca sea un fuente de bendición de la que ellos puedan tomar constantemente!

¡Espero te haya ayudado!

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Para más buenas enseñanzas y consejos para padres, visita el siguiente link: Enseñanzas para Padres, ahí encontrarás enseñanzas como:

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Los problemas te fortalecen?


Personalmente pienso que los problemas no te fortalecen, y en este post quiero explicar por qué.

Si los problemas fortalecieran, todos los que pasamos por problemas seríamos fortalecidos. Como seguro ya sabes, no siempre es así. Es más, en la mayoría de los casos sucede lo contrario: la gente se deprime, se estresa, quedan marcados, etc.

"Pero yo sé de esta persona que salió de su problema bien fortalecido", seguro pensarás. Es un error crear reglas generales de casos particulares, inclusive si existen varios casos de ello. Yo también podría decir: "Pero yo sé de esta persona que salió de su problema completamente destruido", y podríamos estar debatiendo en quién tiene la razón, cuando el error se encuentra en que el razonamiento está mal enfocado.

"El problema en sí no te destruye ni te levanta, solo revela lo que hay en ti" (Dr Edwin Loius Cole). Tus decisiones están basadas en lo que hay dentro de ti.
- Si te has estado llenando de negativismo, flojera, falta de preparación, malos ejemplos, etc., lo más seguro es que cuando atravieses por un problema te desanimes, te frustres, te llenes de temor y cosas parecidas.
- Pero si te has estado llenando de positivismo, disciplina, preparación, buenos ejemplos, etc., lo más seguro es que cuando atravieses por un problema no te rendirás, buscarás consejos, te sentirás retado y cosas parecidas.
El problema solo REVELÓ lo que había en ti.

Tú permites lo que entra en ti.
Como cristiano, no estoy de acuerdo con aquellos que dicen cosas como: "Dios me hizo pasar por este problema para aprender esto." Ellos piensan que fue Dios quien los hizo pasar por algún problema para que aprendan algo o sean fortalecidos por él. Bíblicamente, Dios no envía problemas a nadie, sino que ellos ya están ahí: a veces otras personas lo provocan, a veces nosotros lo provocamos y a veces están porque simplemente los permitimos. Lo que, mas bien, tu Padre Celestial hace es ayudarte a prevenirlos o a salir de ellos.

"Ok., Dios no me envió ese problema ni me hizo pasar por él, pero Dios sí lo usa para que Su Palabra sea aplicada." Tampoco. Dios no usa problemas para que apliques Su Palabra. Al contrario, Él te preparó de antemano con Su Palabra y Su presencia. Estas dos, Su Palabra y Su presencia, son las dos únicas maneras que vemos en la Biblia que nuestro Padre usa para enseñarnos algo.

Tú puedes ser enseñado por tu Padre directamente o indirectamente. Directamente es cuando tú mismo estás estudiando la Biblia, leyendo libros, escuchando enseñanzas, y también buscando Su presencia, e indirectamente es cuando tú estás siendo influenciado por alguna otra fuente: un amigo, un familiar, un testimonio, etc., lo cual no es otra cosa que la Palabra hecha carne en otra persona, la Palabra en acción, la Palabra dando resultado, pero sigue siendo la Palabra de Dios.

"Él prepara mis manos para la batalla" (Salmos 18:34). Tu Padre es el que te prepara para la batalla, no es el que prepara la batalla. Muchas batallas en el Antiguo Testamento ya estaban ahí, eran inevitables para tomar la tierra prometida. Es decir, si quieres tomar tu tierra prometida, las batallas serán inevitables, no fueron enviadas por tu Padre Celestial, sino que ya estaban ahí. ¡Pero tu Padre te ayudará a vencer!

Otra forma de decir lo mismo es: "Si le pides a Dios paciencia, Él te envía un problema para que saques paciencia". ¿Los problemas producen paciencia? ¡No! Los problemas no producen nada, ni cosas buenas ni cosas malas. La paciencia vino de otras cosas buenas de las que te has estado llenando en el pasado.

Por ese razonamiento muchos le agradecen a Dios por el problema, otros no están determinados a salir de él porque creen que está cumpliendo un propósito de Dios, otros están esperando el tiempo de Dios para salir, etc. Una creencia equivocada produce una conducta equivocada.

Una cosa es decir que Dios torna lo malo que te sucedió en algo bueno a decir que Él envió eso malo para luego tornarlo en bueno.

"Dios no envió los problemas, pero sí los permitió por alguna razón. ¡Hay que confiar en Él!" Para que confíes en tu Padre Celestial, tienes que basarte en lo que Su Palabra dice. ¿Encuentras base Bíblica que respalde eso? No solo dos o tres versículos, sino enseñanza sustentada de comienzo a fin de la Biblia. Sabes qué, no lo encontrará. Por lo tanto te recomiendo que no lo creas. No es suficiente que lo hayas escuchado de tus predicadores favoritos. Tienes que verlo tú mismo en la Biblia sustentado.

Si tú decides creer que tu Padre Celestial no te envió el problema por el que estás pasando, pero sí lo permitió por alguna razón la cual no alcanzas a entender ahora, pero la entenderás después, entonces estarás aceptando ese problema en tu vida en lugar de luchar contra él. Recuerda esto: Dios no te da armas para que pelees contra los enemigos que Él te envía, o bien, que Él permite que te ataquen. Uno podría pensar: ¡Y no sería mucho mejor que simplemente no me envíe ningún problema!

Si estás pasando por algún problema, tienes que saber que tu Padre no lo envió, sino que, por el contrario, Él te fortalecerá, te ayudará y te guiará a salir victorioso de allí. Así que, en lugar de decir: "Si no hubiera sido por ese problema, no hubiera obtenido esta bendición", mejor di: "Si no hubiera sido por mi Padre Celestial que me ayudó en medio de ese problema, no hubiera obtenido esta bendición."

¡Espero te haya ayudado!