Muchos creen que Dios quiere sanar, pero se encierran en la pregunta: ¿Por qué no soy sano si Dios me quiere sanar? Pienso que la pregunta se les dificulta por:
- Asumir que si Dios quiere algo, entonces debe suceder sí o sí.
- Asumir que si Dios quiere algo, entonces Él tiene que hacerlo.
Si Dios quiere algo, ¿debe suceder de todas maneras?
Lamentablemente la respuesta es No. ¡Qué bueno sería que siempre la voluntad de nuestro Padre Celestial ocurriera!, pero no es así. Yo sé que has escuchado muchas veces cosas como: "No te preocupes, no te esfuerces, porque si Dios quiere, sucederá", pero recuerda esto siempre: No porque todo lo digan quiere decir que es verdad.
Hay muchas cosas que suceden que nuestro Padre no quiere que sucedan.
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que alguien perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Tristemente, mucha gente muere sin conocer a Dios.
- Si la voluntad De Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó pedirle a nuestro Padre que su voluntad se haga en la tierra (Mateo 6:10)? ¿No se supone que ya se está haciendo?
- TODAS las cosas malas que suceden en el mundo o que te hayan sucedido no ocurrieron porque Dios quería (las razones de por qué ocurrieron las hablaré en otro post 😀). Sé que muchas veces cosas buenas "salieron" de esas cosas malas, pero eso no es razón para concluir que Dios las envió para que esas cosas buenas "salgan". Tu Padre no te envía algo malo para que salga algo bueno. Eso no es Bíblico. Lo que sí encontramos en la Biblia es que tu Padre Celestial puede, si se lo permites, tornar eso malo en algo bueno.
Si Dios quiere algo, ¿Él tiene que hacerlo?
Con respecto a las bendiciones que queremos recibir de Él, nos corresponde a nosotros tomarlas (lee mis post "Cree que lo tomarás, y vendrá"). Nuestro Padre Celestial ya ha hecho todo lo que le tocaba hacer para bendecirnos, ahora nos toca a nosotros TOMAR lo que Él ya nos dio. La sanidad, como una más de sus bendiciones, no es la excepción.
- Si queremos salvación, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla (en este caso es recibir a Jesús).
- Si queremos restauración matrimonial, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
- Si queremos prosperidad, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
- Si queremos victoria en algún área, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
- Si queremos sanidad, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
Normalmente esos pasos se encuentran en su Palabra en forma de promesas y principios, y también Él nos habla cosas específicas para situaciones específicas (por ejemplo, Dios te puede decir que llames a tal persona, que busques una segunda opinion de un médico, que sigas orando, etc.). Pero tanto sus promesas, principios como Su guía, nos corresponde a nosotros ejecutarla.
¡Tu Padre Celestial quiere sanarte! ¡No lo dudes! Él te ha provisto la manera para que consigas esa sanidad, y esa manera no es dolorosa ni sacrificada, sino que se gana creyéndole y usando las herramientas que Él nos dio: la oración, la confesión de Su Palabra, manteniéndote en Su Presencia y obedeciendo su guía.
Me gusta ayudar a las personas con algunos consejos y enseñanzas, así que las escribo =). También escribo un poco de mi libro, de futbol (solo de mi selección), películas, o simplemente algo que quiero compartir en ese momento. -------------------- I love to help people with some advices and teachings, so that's why I post them =). I also write a little of my book, futbol soccer (just of my national team), movies, o just something I want to share in that moment.
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miércoles, 22 de noviembre de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado
¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)
Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.
Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.
La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").
Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!
Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!
Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."
(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)
¡Espero te haya ayudado!
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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:
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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:
- Sanidad Divina I - Dios Quiere Sanarte: Aprende que la voluntad de Dios para tu vida es que seas sanado y no hay excepciones para eso.
- Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad: Conoce que casi siempre la sanidad divina se recibe a través de un proceso y no instantáneamente. ¡Conoce ese proceso!
- Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado: Aquí enseño la mejor manera de recibir fe para recibir de Dios.
- "Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi Cuñado Jonathan fue Sanado!: No fue responsable con su cuerpo ni con sus finanzas, pero Dios lo sanó y proveyó inmerecidamente. Un testimonio que te animará a creer por lo que no te mereces.
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martes, 6 de junio de 2017
¡¿Por qué el Señor me la quitó?! - Asumiendo Responsabilidad
"¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué me la quitó el Señor? Se ha ido al cielo y para poder ir yo debo también ser bueno para estar con mi amor?", dice la letra de una antigua canción. ¡Me gustaba cantarla!
Existe ese pensamiento innato en el ser humano de responsabilizar a Dios por las cosas malas que suceden. Nadie nos enseña eso. Está ahí. Nacemos con ello.
Como escuché decir al pastor Daniel Gutierrez el domingo pasado: "Cuando algo malo sucede, decimos: "¿Por qué Dios me envió esto?", pero cuando es algo bueno, decimos: "¡Qué bueno mi vecino que estuvo ahí!""
Cuando recibimos la revelación de la gracia de Dios, Su favor inmerecido, ese pensamiento poco a poco es corregido. Eso me pasó a mí, y me di cuenta de ello cuando una vez, ya habiendo recibido la revelación de la gracia de Dios, escuché esa canción y, por primera vez, la analicé. Me di cuenta que el autor responsabiliza a Dios de haberle quitado a su enamorada cuando él mismo cuenta, previamente en la canción, ¡que fue su irresponsabilidad la tragedia que ocurrió!
La letra va así: "Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba, iba a más de 100, prendí la luz para leer. Había un letrero de desviación, el cual pasamos sin precaución. Muy tarde fue y al frenar, el carro volcó y hasta el fondo fue a dar."
¡Y luego escribe: "¿Por qué el Señor me la quitó?"! ¡Por favor!
Es común escuchar eso. Personas que se enferman porque no se cuidaron diciendo: "¿Por qué Dios me mandó esta enfermedad?" Personas que no administran responsablemente su dinero diciendo: "¿No sé por qué el Señor permite este tiempo de escasez?" Personas que no han invertido en su matrimonio diciendo: "Quizás Dios quiso que nos divorciemos".
¡Tu Padre Celestial es bueno! ¡No te engañes ni dejes engañar, todo lo bueno y perfecto viene de Él, porque así es Su voluntad: buena, agradable y perfecta! (Santiago 1:16-17, Romanos 12:2). ¡Tu Padre Celestial no es malo! Ya sea directa o indirectamente, eso bueno que recibiste, vino de Dios.
Aprende a asumir responsabilidad por tus propias acciones. En lugar de decir que Dios fue el responsable, di: "Gracias Padre porque no me condenas. Yo me equivoqué, pero aun así no estás en contra mía, y me ayudas a salir de aquí."
Si no reconoces que tuviste responsabilidad, lo más probable es que lo vuelvas a hacer ya que seguirás con el mismo mal proceder, y se convertirá en un círculo vicioso de cosas malas que te sucedan. No tiene nada malo de reconocer que te equivocaste. Si cometiste un error, ¡bienvenido al club! Si pecaste, ¡bienvenido al club! Recuerda que Jesús vino por pecadores, no por perfectos.
Recuerda esto: TU PADRE CELESTIAL LE DA DE SU FAVOR INMERECIDO AL HUMILDE, al que no se cree perfecto, que no se equivocó, sino que reconoce su condición, pero confía que Él bendice inmerecidamente.
Existe ese pensamiento innato en el ser humano de responsabilizar a Dios por las cosas malas que suceden. Nadie nos enseña eso. Está ahí. Nacemos con ello.
Como escuché decir al pastor Daniel Gutierrez el domingo pasado: "Cuando algo malo sucede, decimos: "¿Por qué Dios me envió esto?", pero cuando es algo bueno, decimos: "¡Qué bueno mi vecino que estuvo ahí!""
Cuando recibimos la revelación de la gracia de Dios, Su favor inmerecido, ese pensamiento poco a poco es corregido. Eso me pasó a mí, y me di cuenta de ello cuando una vez, ya habiendo recibido la revelación de la gracia de Dios, escuché esa canción y, por primera vez, la analicé. Me di cuenta que el autor responsabiliza a Dios de haberle quitado a su enamorada cuando él mismo cuenta, previamente en la canción, ¡que fue su irresponsabilidad la tragedia que ocurrió!
La letra va así: "Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba, iba a más de 100, prendí la luz para leer. Había un letrero de desviación, el cual pasamos sin precaución. Muy tarde fue y al frenar, el carro volcó y hasta el fondo fue a dar."
¡Y luego escribe: "¿Por qué el Señor me la quitó?"! ¡Por favor!
Es común escuchar eso. Personas que se enferman porque no se cuidaron diciendo: "¿Por qué Dios me mandó esta enfermedad?" Personas que no administran responsablemente su dinero diciendo: "¿No sé por qué el Señor permite este tiempo de escasez?" Personas que no han invertido en su matrimonio diciendo: "Quizás Dios quiso que nos divorciemos".
¡Tu Padre Celestial es bueno! ¡No te engañes ni dejes engañar, todo lo bueno y perfecto viene de Él, porque así es Su voluntad: buena, agradable y perfecta! (Santiago 1:16-17, Romanos 12:2). ¡Tu Padre Celestial no es malo! Ya sea directa o indirectamente, eso bueno que recibiste, vino de Dios.
Aprende a asumir responsabilidad por tus propias acciones. En lugar de decir que Dios fue el responsable, di: "Gracias Padre porque no me condenas. Yo me equivoqué, pero aun así no estás en contra mía, y me ayudas a salir de aquí."
Si no reconoces que tuviste responsabilidad, lo más probable es que lo vuelvas a hacer ya que seguirás con el mismo mal proceder, y se convertirá en un círculo vicioso de cosas malas que te sucedan. No tiene nada malo de reconocer que te equivocaste. Si cometiste un error, ¡bienvenido al club! Si pecaste, ¡bienvenido al club! Recuerda que Jesús vino por pecadores, no por perfectos.
Recuerda esto: TU PADRE CELESTIAL LE DA DE SU FAVOR INMERECIDO AL HUMILDE, al que no se cree perfecto, que no se equivocó, sino que reconoce su condición, pero confía que Él bendice inmerecidamente.
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