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martes, 31 de diciembre de 2024

Tres poderosos consejos para comenzar con expectativa este 2025


Aquí tienes tres poderosos consejos que te ayudarán a comenzar con expectativa este 2025:

1. No te bases en tu en pasado, sino en tu presente y en la Palabra de Dios.

Es difícil no basar tus planes en lo que has vivido, porque pensamos en nuestras antiguos fracasos y en lo que no tenemos. Decimos: "¿Por qué ha de ser diferente ahora? ¿Para qué intentarlo?". Esa manera de pensar es equivocada. La manera correcta es ver TU PRESENTE y ver las promesas de Padre celestial.

Cuando veas tu presente enfócate en lo que tienes, tus habilidades, tus talentos, tus oportunidades. Lo que no tienes no es tu presente. Tu falta de dinero, de oportunidades, de talentos, etc., no es parte de ti, no es parte de tu presente, ¡por eso es que no lo tienes! Por ejemplo, si no tienes 20 millones de dólares, ¿esos 20 millones es tu presente? ¡Obvio que no! Tu presente puede que sea solo 10 soles. Bueno, ¡con eso comienza!

Y si a lo que tienes lo combinas con las promesas de nuestro Padre celestial, ¡esos 10 soles se vuelven más que suficiente para comenzar! Tu Padre celestial quiere que uses lo que tienes, no lo que no tienes.

2. Piensa en grande, comienza en pequeño.

TODA obra grande comienza en pequeño, crece en pequeño y se logra en pequeño. Por ejemplo, el "pequeño paso" que hizo Neil Armsgtrong (ese "pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad") fue la culminación de millones de pequeños pasos tomados por él y un sin número de personas que trabajaron juntos que llegar a la luna. No podemos hacer algo grande con una sola decisión, sino con la acumulación de miles de pequeñas decisiones.

Así que, apunta a alcanzar tus sueños, ¡que sean grandes!, escríbelos, PERO, sabe que no los alcanzarás después de tomar 10 o 20 pasos. ¡No te rindas! Sigue construyendo de desde donde te quedaste ayer. Sigue poniendo ladrillo sobre ladrillo, sigue caminando paso a paso, corrigiendo tu camino a medida que avanzas. NO DESPRECIES LO PEQUEÑO, porque de ello está formado los grandes sueños.

3. ¡Vive en paz y gozo ahora!

Quizás la mentalidad más engañosa del mundo es que tienes que alcanzar tu sueños para feliz. Seguro piensas que me equivoqué en escribir eso. Pero lo repetiré para que estés seguro que lo escribí bien: NO TIENES QUE ALCANZAR TUS SUEÑOS PARA SER FELIZ. ¡Puedes ser feliz ya!

Jesús dijo en Juan 14:27, "Mi paz les dejo, mi paz se las doy". Y luego agrega una parte clave: "Yo no la doy como el mundo la da". La pregunta es, ¿cómo la da el mundo? El mundo da la paz condicionalmente. Es decir, tienes que hacer algo para tener paz. Tienes que alcanzar sueños, pertenecer al grupo, tener dinero, viajar, casarte, adelgazar, sacar músculo, estar sano, etc. Todas son cosas buenas y todas son cosas que nuestro Padre celestial quiere darte, pero nunca como condición para que tengas paz, sino como consecuencia de haberlo buscado a Él primeramente (Mateo 6:33, Romanos 14:17, Salmos 23:6). Así "que tu corazón esté tranquilo, no tengas miedo" (Juan 14:27), porque Jesús te regala su paz. Y su gozo también! (Filipenses 4:4).

¡Feliz año 2025!

lunes, 7 de agosto de 2017

Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado


¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)

El que recibas la sanidad por la que estás orando depende ti. No de Dios. Quizás te parezca un poco raro leer eso porque uno está acostumbrado a escuchar cosas como: "Dejémoslo todo a la voluntad de Dios", "acepto con humildad su voluntad" (refiriéndose a una enfermedad), "si Dios quiere, sucederá", y cosas semejantes. Aunque aquellas frases estén basadas en un sincero corazón de obediencia a Dios, no está basado en lo que la Biblia dice.

Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.

Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.

La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").

Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!

Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!

Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."

(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)

¡Espero te haya ayudado!

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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:

jueves, 16 de marzo de 2017

Por si acaso, Dios no está enviando Huaycos

Muchos están diciendo que Dios está enviando Huaycos como castigo. ¡Por favor, no creas eso! Dios es bueno y solo hace cosas buenas (Salmo 119:68).

Sé que muchos creen que Dios envía cosas malas porque en el Antiguo Testamento dice que Dios envió tal cosa mala (un ejército, una enfermedad, etc.), pero la palabra "enviar" en el Antiguo Testamento sería mejor traducida como "soltar", porque está bajo la idea que Dios estuvo conteniendo aquello malo que les iba a ocurrir como consecuencia de sus propias decisiones, pero, como no puede ir en contra del libre albedrío que Él les dio, "soltó" aquello malo.

Además, Jesús, en el Nuevo Testamento, dijo: "A Dios nadie lo vio jamás" (Juan 1:18), en donde "vio" quiere decir "conoció". Es decir, Jesús les estaba diciendo a los judíos en ese tiempo: "Ni uno de ustedes conocen a Dios porque ustedes lo conocen a través de la Ley." Y luego agrega: "Pero yo, el Hijo de Dios, lo doy a conocer". (Claro está que estoy parafraseando Juan 1:17-18).

Entonces, para conocer a Dios tienes que conocer a Jesús. Ahora, ¡¿a cuántos Jesús castigó por sus pecados?! ¡A nadie! ¡¿A cuántos Jesús dijo: "Tú te mereces esa enfermedad, así que no te sanaré"?! ¡A nadie! ¡¿A cuántos Jesús dijo: "No te sanaré porque quiero que aprendas algo de ello"?! ¡A nadie! Por el contrario, Él vino a cargar nuestros pecados, a recibir el castigo que merecíamos, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, ¡Él tomó nuestro lugar para que podamos recibir vida abundante!

"Amado hermano, no te equivoques, todo lo bueno y perfecto viene de lo alto, viene del Padre" (Santiago 1:16-17 parafraseada).


PD: ¡Sé parte de la ayuda contactándote con tu iglesia, juntándote con amigos, yendo a algún lugar donde estén organizándose para ayudar a los damnificados!