Muchos creen que Dios quiere sanar, pero se encierran en la pregunta: ¿Por qué no soy sano si Dios me quiere sanar? Pienso que la pregunta se les dificulta por:
- Asumir que si Dios quiere algo, entonces debe suceder sí o sí.
- Asumir que si Dios quiere algo, entonces Él tiene que hacerlo.
Si Dios quiere algo, ¿debe suceder de todas maneras?
Lamentablemente la respuesta es No. ¡Qué bueno sería que siempre la voluntad de nuestro Padre Celestial ocurriera!, pero no es así. Yo sé que has escuchado muchas veces cosas como: "No te preocupes, no te esfuerces, porque si Dios quiere, sucederá", pero recuerda esto siempre: No porque todo lo digan quiere decir que es verdad.
Hay muchas cosas que suceden que nuestro Padre no quiere que sucedan.
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que alguien perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Tristemente, mucha gente muere sin conocer a Dios.
- Si la voluntad De Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó pedirle a nuestro Padre que su voluntad se haga en la tierra (Mateo 6:10)? ¿No se supone que ya se está haciendo?
- TODAS las cosas malas que suceden en el mundo o que te hayan sucedido no ocurrieron porque Dios quería (las razones de por qué ocurrieron las hablaré en otro post 😀). Sé que muchas veces cosas buenas "salieron" de esas cosas malas, pero eso no es razón para concluir que Dios las envió para que esas cosas buenas "salgan". Tu Padre no te envía algo malo para que salga algo bueno. Eso no es Bíblico. Lo que sí encontramos en la Biblia es que tu Padre Celestial puede, si se lo permites, tornar eso malo en algo bueno.
Si Dios quiere algo, ¿Él tiene que hacerlo?
Con respecto a las bendiciones que queremos recibir de Él, nos corresponde a nosotros tomarlas (lee mis post "Cree que lo tomarás, y vendrá"). Nuestro Padre Celestial ya ha hecho todo lo que le tocaba hacer para bendecirnos, ahora nos toca a nosotros TOMAR lo que Él ya nos dio. La sanidad, como una más de sus bendiciones, no es la excepción.
- Si queremos salvación, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla (en este caso es recibir a Jesús).
- Si queremos restauración matrimonial, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
- Si queremos prosperidad, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
- Si queremos victoria en algún área, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
- Si queremos sanidad, debemos creer y seguir los pasos que Él nos dé para tomarla.
Normalmente esos pasos se encuentran en su Palabra en forma de promesas y principios, y también Él nos habla cosas específicas para situaciones específicas (por ejemplo, Dios te puede decir que llames a tal persona, que busques una segunda opinion de un médico, que sigas orando, etc.). Pero tanto sus promesas, principios como Su guía, nos corresponde a nosotros ejecutarla.
¡Tu Padre Celestial quiere sanarte! ¡No lo dudes! Él te ha provisto la manera para que consigas esa sanidad, y esa manera no es dolorosa ni sacrificada, sino que se gana creyéndole y usando las herramientas que Él nos dio: la oración, la confesión de Su Palabra, manteniéndote en Su Presencia y obedeciendo su guía.
Me gusta ayudar a las personas con algunos consejos y enseñanzas, así que las escribo =). También escribo un poco de mi libro, de futbol (solo de mi selección), películas, o simplemente algo que quiero compartir en ese momento. -------------------- I love to help people with some advices and teachings, so that's why I post them =). I also write a little of my book, futbol soccer (just of my national team), movies, o just something I want to share in that moment.
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miércoles, 22 de noviembre de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado
¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)
Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.
Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.
La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").
Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!
Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!
Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."
(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)
¡Espero te haya ayudado!
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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃:
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- Sanidad Divina I - Dios Quiere Sanarte: Aprende que la voluntad de Dios para tu vida es que seas sanado y no hay excepciones para eso.
- Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad: Conoce que casi siempre la sanidad divina se recibe a través de un proceso y no instantáneamente. ¡Conoce ese proceso!
- Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado: Aquí enseño la mejor manera de recibir fe para recibir de Dios.
- "Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi Cuñado Jonathan fue Sanado!: No fue responsable con su cuerpo ni con sus finanzas, pero Dios lo sanó y proveyó inmerecidamente. Un testimonio que te animará a creer por lo que no te mereces.
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jueves, 18 de mayo de 2017
Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado
La mayoría no tiene problemas con creer que Dios TIENE PODER para sanar. Lo que les dificulta creer es que Dios QUIERE sanar. Por esa razón, no se atreven a pedir valientemente, confiadamente y osadamente (Hebreos 4:16, Biblia Amplificada).
El leproso de Mateo 8:1-3 ilustra perfectamente este punto porque él se le acercó a Jesús diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". El leproso sabía que Jesús podía sanarlo, pero dudaba si es que Él quería.
Muchos dicen:
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO primero tengo que aprender algo de esta enfermedad.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO tengo que esperar Su tiempo perfecto.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO ha permitido esta enfermedad por alguna razón.
Y así uno podría seguir.
La verdad es que ¡DIOS QUIERE SANARTE YA, AHORITA, NO QUIERE QUE TENGAS ESA ENFERMEDAD NI UN SEGUNDO MAS! "Entonces", muchos dicen, "¿por qué no soy sano ya?" Eso lo veremos en otro blog con un poco más de profundidad, pero adelanto que el recibir la sanidad (o cualquier otra bendición de Dios), no depende de Dios, sino de nosotros.
En Romanos 10:17 dice que "la fe viene por el oír de la Palabra de Dios". En el griego original, la palabra "Dios" es en verdad la palabra "Cristo", y esta palabra "Cristo" se refiere a la obra de Jesús de traernos nuevamente a la presencia de Dios para poder disfrutar de Él y Sus bendiciones. Este es el evangelio, la nuevas y buenas noticias. ¡Esta es la Gracia de Dios!
Entonces podemos decir que la fe viene por el oír de la gracia de Dios.
El contexto de Romanos 10:17 confirma esto porque habla acerca de obtener salvación a través de la fe, donde salvación, si bien es cierto se ha limitado a "irse al cielo después morir", su significado va mucho más allá. "Salvación" (soso, en griego) quiere decir prosperidad en todas las áreas de tu vida: espiritual, emocional, en tu cuerpo (¡sanidad!), finanzas y en tus relaciones con otros.
Cuando SEPAS que Jesús QUIERE SANARTE YA (¡en este momento!) SOLO PORQUE ÉL ES BUENO, te acercarás a pedirle sanidad de manera completamente diferente a como seguramente sueles hacerlo. No habrá lastimosos ruegos basados en la incertidumbre que si Él quiere sanarte o no, sino valentía y osadía de tomar lo que te pertenece, sabiendo que ÉL LO QUIERE TAMBIÉN.
Esa confianza estará basada que no estás haciendo nada en contra de Su voluntad, sino, por el contrario, estás haciendo algo que Él desea, porque ha sufrido latigazos por eso (Isaías 53:4-5), porque Él quiere darte lo que hay en su reino (Lucas 12:32), porque Él ha prometido que no desistirá en hacerte bien, y no solo eso, ¡Él se alegra al hacerte bien! (Jeremías 32:40-41).
Por eso el oír, y el oír, y el oír, y el oír del Favor Inmerecido de Dios te dará la fe que necesitas para recibir la sanidad de tu Padre Celestial (y cualquier otra de sus bendiciones). Jesús sabía eso, por eso predicaba las buenas y nuevas noticas del Reino de Dios, y cuando el pueblo escuchaba eso, la fe dentro de ellos crecía para recibir sanidad (Mateo 9:35, Lucas 4:43). En Hechos 14:3-10, Pablo predicaba de la gracia de Dios, y hombre cojo de nacimiento lo oía, y recibió la fe que necesitaba para ser sano gracias a esa palabra.
Una cosa es saber con tu mente de que Dios quiere sanarte, otra cosa es tener la seguridad de ello en tu corazón. Lo primero es conocimiento. Lo segundo, fe (Hebreos 11:1).
Estoy convencido de que Dios está levantando una iglesia que se atreverá a moverse en la sanidad divina basado en la gracia de Dios. ¡La revelación de la Gracia de nuestro Padre Celestial será el fundamento de esto!
"Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo
y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?
¡Por supuesto que no!
Es porque creen el mensaje que oyeron
acerca de Cristo."
Gálatas 3:5 NTV
¡Espero te haya ayudado!
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- Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad: Conoce que casi siempre la sanidad divina se recibe a través de un proceso y no instantáneamente. ¡Conoce ese proceso!
- Sanidad Divina IV: Tu Fe te ha Sanado: Aprende que no depende de Dios que seas sanado, sino de ti, de tu fe.
- "Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi Cuñado Jonathan fue Sanado!: No fue responsable con su cuerpo ni con sus finanzas, pero Dios lo sanó y proveyó inmerecidamente. Un testimonio que te animará a creer por lo que no te mereces.
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miércoles, 26 de abril de 2017
Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad
¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez: "Pero oré y no se sanó", o peor: "Pero yo puse manos sobre el enfermo, hice la oración de fe, y se murió. ¿Qué pasó?" ¡Eso último me ocurrió a mí una vez! 😩
Muchos personas se frustran porque oran por los enfermos y no son sanados. Creen haber seguido todos los pasos que la Biblia dice: imponer manos, ponerse de acuerdo con otros, llamar a un líder de la iglesia, etc., pero aún así se desaniman al no ver ningún fruto manifestarse.
Creo que, en la mayoría de los casos, esa frustración viene por esperar que la sanidad se manifieste en forma inmediata o, al menos, muy próximamente. Recuerda que "uno se frustra cuando recibe algo diferente a lo que espera". Ellos esperaron una sanidad instantánea, y no fue así. ¿Qué recibieron? Recibieron UN PROCESO, pero ellos no lo sabían.
"Pero Jean Paul, ¿acaso Jesús no sanaba en forma instantánea?" Sí lo hacía..., en algunos casos. En la gran mayoría de los casos el proceso de la sanidad duró días, semanas, meses y quizás hasta años.
Jesús sanó a cientos de miles de personas (quizás hasta millones), pero obviamente no tenemos registrada uno por uno cada sanidad en la Biblia. Lo que leemos son cosas como: "Jesús fue de ciudad en ciudad y los sanó a todos" (Mateo 4:23-24, 8:16, Lucas 4:40, 6:17-19, etc.). En esos versículos están condensados gran parte del tiempo del ministerio de sanidad de Jesús, porque ¡te puedes imaginar cuánto tiempo le tomó en sanar a todas esas personas! Porque no dice que sanó a algunos cuantos, sino ¡a TODOS! ¿Cuántas personas enfermas podrían haber en una sola ciudad? Considera que la ciencia médica (¡cuyos conocimientos vienen de Dios, por si acaso!) en ese entonces no era tan buena como hoy en día, por lo que no nos equivocaríamos en estimar un número alto de enfermos.
Uno podría decir, "pero Jesús tiene el poder de sanar a todos en un segundo". ¡Claro que lo tiene! Y, ¡claro que quiere hacerlo así! Pero el recibir la sanidad no depende de su poder ni de su voluntad, sino de tu fe (¡eso es para otro blog 😁!). Además, si hubiera ocurrido así en donde Jesús sanó a todas las ciudades (o al menos una) en forma instantánea, no tengo la menor duda que estuviera registrado aquel super milagro en la Biblia.
Mira cómo fue el proceso de sanidad de esas miles de personas:
La fe viene por el oír de la Palabra de Dios (Romanos 10:17, específicamente la Palabra de la Gracia de Dios, -eso también es para otro blog 😛).
- Esas cientos de miles de personas escucharon de algún modo la Palabra de Dios acerca de que Jesús puede sanarlos. Puede haber sido que lo escucharon directamente de Jesús, de algún otro, o por la cantidad innumerable de testimonios de sanidad. Yo me inclino por este último.
- Esa palabra empezó a ser meditada en su corazón por algún tiempo; el tiempo suficiente como para que se convencieran ("la convicción de lo que no se ve", Hebreos 11:1) que valdría la pena el esfuerzo de ir hasta donde estaba Jesús. Es ahí cuando se formó la fe en su corazón. Cuando apenas escucharon la Palabra de Dios, no era fe todavía, sino solo una semilla; pero la semilla maduró y se volvió fe gracias a que meditaron en ella. Por ejemplo, dice la Biblia que la mujer con el flujo de sangre se decía, "si tan solo toco el borde del manto de Jesús, seré sana" (Marcos 5:28). ¡Eso es meditar!
- "¡¿Ya se sanaron?!" Todavía no. Tenían que actuar sobre esa Palabra que se volvió fe, ya que "la fe sin obras es muerta" Santiago 2:17.
- Entonces, una vez convencidos que encontrarían la sanidad en Jesús, emprendieron su camino hasta donde Él estaba. A muchos les tomó mucho esfuerzo, sacrifico y tiempo, pero llegaron.
- Una vez con Jesús, Él los sanó instantáneamente. EL PROCESO TERMINÓ.
El proceso comenzó cuando escucharon por primera vez que Jesús los podía sanar y terminó cuando Jesús los sanó.El leproso de Mateo 8:1-3, el criado del centurión de Mateo 8:5-13, la mujer con el flujo de sangre de Marcos 5:21-42, el ciego Bartimeo de Marcos 10:46-51, la mujer sirofenicia de Marcos 7:24-30, entre otros, son ejemplos que ilustran este proceso. Todos ellos escucharon de alguna manera que Jesús podía sanarlos, meditaron en ello por algún tiempo hasta convencerse, es decir, hasta que se formó la fe, actuaron basados en esa fe y, finalmente, Jesús los sanó.
Así que, lo que leemos en los evangelios que Jesús puso la mano sobre alguien y sanó, es solamente la punta del iceberg, el final de un proceso que duró mucho para la mayoría.
Hubo veces que, sí, la sanidad fue instantánea y el enfermo no espero nada. Pero son excepciones a la regla. Creo que no llegan ni a 5 casos registrados: El hombre de la mano seca (Mateo 11:9-14), la resurrección del hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17, aunque esto no es sanidad sino resurrección), el paralítico de Betesda (Juan 5:1-11) y la mujer jorobada (Lucas 13:10-17). ¿Se me olvida uno? Si es así, ¡anótalo en el comentario!
Además, en estos casos mencionados, el enfermo no se acercó a Jesús, sino fue Jesús quien se acercó al enfermo; y en la mayoría de ellos fue un sábado (excepto el caso de la resurrección del hijo de la viuda de Naín). Creo que hay una linda enseñanza ahí. Si tienes alguna revelación, ¡me gustaría escucharla!
ENTONCES, te pregunto, ¿de dónde crees que se debe sacar la "regla a seguir" para recibir sanidad?, ¿de los millares de personas que siguieron el mismo proceso o de aquellas contadas excepciones? ¡Obviamente la pauta a seguir la marca aquellos cientos de miles que recibieron su sanidad a través de un proceso!
No dudo que Dios puede sanarte soberanamente sin que se lo pidas. Pero si se lo estás pidiendo y todavía no estás sanado, adivina qué, ¡estás dentro del proceso!
Así que, si estás orando por sanidad propia o por alguien más, ¡NO TE RINDAS! ¡No creas que porque no fue instantánea no se manifestará la sanidad! ¡Sigue declarando la Palabra! ¡Sigue pidiendo oración! ¡Sigue intercediendo hasta que veas la sanidad manifestada! No te frustres porque no ves la sanidad manifestada ya que ¡estás dentro del proceso! Y más aun, ¡estás dentro del proceso Bíblico!
"Así que no pierdan la confianza, porque esta será grandemente recompensada.
Ustedes necesitan perseverar para que,
después de haber cumplido la voluntad de Dios,
reciban lo que Él ha prometido."
Hebreos 10:35
¡Espero te haya ayudado!
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- Sanidad Divina IV: Tu Fe te ha Sanado: Aprende que no depende de Dios que seas sanado, sino de ti, de tu fe.
- "Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi Cuñado Jonathan fue Sanado!: No fue responsable con su cuerpo ni con sus finanzas, pero Dios lo sanó y proveyó inmerecidamente. Un testimonio que te animará a creer por lo que no te mereces.
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jueves, 20 de abril de 2017
"Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi cuñado Jonathan fue Sanado!
No se lo merecía, pero nos atrevimos a creer por ello. Fue su culpa que sus arterias se obstruyeran, pero Dios no nos da lo que nos merecemos (Salmos 103:10).
Muchos le dijimos a Jonathan por mucho tiempo: "Cuídate en cómo comes, estás muy gordo, te va a hacer daño". Pero no hacía caso. También, algunos les dijimos a él y Patty (su esposa, mi hermana) que saquen su seguro social de salud, pero nunca fue una prioridad para ellos y lo dejaron pasar.
Y lo que tenía que pasar, pasó. Lo que se sembró, se cosechó. El miércoles de la semana pasada a mi cuñado le dio un infarto de media intensidad (es peligroso) y lo llevaron de emergencia al hospital. El dolor en su pecho fue muy fuerte. Después de un día pareció que pasó el peligro y regresó a casa, pero al día siguiente casi le da un segundo infarto. Nuevamente tuvo el dolor fuerte en el pecho. Los médicos dijeron que un segundo infarto podría ser fatal así que lo trasladaron a UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) para que sea mejor controlado, pero ahí no podía recibir visitas. Mientras tanto, todos, en especial Patty y sus hijos (dos mayores, una adolescente y niño de 8 años) se preocuparon hasta las lágrimas. No era para menos.
Jonathan necesitaba dos operaciones: Un cateterismo y la colocación de un Stent en su arteria (es como un resorte para que su arteria no se cierre).
La incertidumbre de qué pasaría con él y cómo harían con los costos ya que no tenían seguro social quiso invadir sus corazones. A Jonathan le afectó más, pero mi hermana Patty se atrevió a creerle a su Padre Celestial por aquello que no se merecía. No se quedó como pobrecita diciendo: "esto me lo merezco por no prevenir", sino se paró en fe declarando la sanidad y la provisión del Padre que la ama. ¡Creyó por su favor inmerecido!
Por iniciativa de terceros se empezó a levantar fondos para las operaciones que era alrededor de 8 mil soles, pero faltaba mucho para llegar a la meta. La fe de Patty no claudicaba. Cientos no dejábamos de interceder. Una intercesora me dijo que oraba para que Dios "le dé las respuestas que Jonathan necesitaba saber". ¡Fue una oración guiada por Dios ya que no conocía a mi cuñado! Y en efecto, en su tiempo sin visita en UCI, sin TV, sin internet y sin mucho celular, ¡no le quedaba otra opción que hablar con Dios! Más que seguro que derramó su alma delante de su Padre Celestial que lo ama, mientras que Dios le hablaba para que se atreva a creerle por Su favor inmerecido. Así estuvo por cinco días, desde el sábado hasta ayer miércoles.
Patty le había dado el libro de Joseph Prince "El Poder de Creer Correctamente". Después de leerlo un poco, Jonathan lloraba diciéndole a Dios: "Tanto tiempo de cristiano y siento que no conozco tu gracia. ¡Quiero conocer tu gracia! ¡Quiero conocer tu favor inmerecido!"
Ayer los médicos le dijeron a Patty que ya lo tenían que operar. Patty había estado moviéndose sin parar para sacar el seguro social e iba a estar listo para el jueves, por lo que ¡el miércoles Patty le pedía al doctor que no lo opere, sino que espere hasta hoy! El doctor insistía que era muy peligroso. Ellos no sabían qué hacer. Estaban llorando y asustados por los gastos en los que se estarían endeudando. Así que oraron juntos para pedir dirección de Dios. Jonathan sintió que Dios le decía: "Yo no quiero compartir mi gloria con nadie. Yo te sanaré. Yo proveeré". Entonces accedieron a la operación sin seguro.
Al salir de la sala de operaciones, dejaron a Patty y una de sus hijas mayores ver a Jonathan, el cual se encontraba llorando por lo que acababa de vivir. Jonathan susurraba: "no tengo nada, no tengo nada". ¡Luego les dijo que el doctor había encontrado sus arterias libres, nada obstruidas, bien abiertas! Al poco rato se acercó el doctor y confirmó lo que Jonathan les dijo. Además les dijo que no era necesario la otra operación para ponerle el stent en su arteria. Los tres estaban llorando. Luego, el doctor le da unas palmadas en el hombro de Jonathan y le dice: "Borrón y cuenta nueva". ¡Aleluya!
¡Hoy jueves ya le dieron de alta! Ya que no fue necesaria la operación de ponerle el stent la cual era la más costosa, así que ¡se pudo pagar la cuenta del hospital con lo recaudado!
Muchos nos preocupábamos sobre cómo se pagaría todo ya que faltaba mucho, pero Dios hizo el milagro. ¡Jonathan fue sanado de su corazón físico, pero también del espiritual! Lo que iba a ser destrucción y fatalidad, ¡Dios lo tornó a bien!
Nuestro Padre no provocó el infarto ni tuvo nada que ver para que no saquen el seguro social. Por el contrario, Dios les advertía a través de las palabras de las personas que los amaban que se cuiden y sean precavidos, y fueron ellos los que decidieron no hacer caso. PERO DIOS no está ahí para restregarnos en nuestra cara nuestros pecados y fallas. Nuestro Padre NUNCA te dirá: "¡Ves, te dije! ¡Pero no me quisiste hacer caso! ¡Ahora PAGA tus consecuencias!" ¡NO! Por el contrario, JESUS PAGO LO QUE NOSOTROS NOS MERECIAMOS. EL TOMO NUESTRO LUGAR. EL CASTIGO DE NUESTRA PAZ FUE SOBRE EL. POR SUS LLAGAS FUIMOS NOSOTROS CURADOS. (Isaías 53:4-5)
Hebreos 4:15 dice que Jesús se compadece de nuestras debilidades porque Él, así como nosotros, fue tentado en todo (pero Él no cayó en la tentación). No dice que se burla de nuestras debilidades, que no puede entender por qué es que fallamos a cada rato, que no nos comprende. ¡NO! ¡Él se compadece! Y luego, en el siguiente versículo dice que te acerques CONFIADAMENTE al trono de la gracia (favor inmerecido) de Dios para recibir misericordia y ayuda. Es decir, después de haber sido débiles y no hacer lo que debimos hacer, después de fallar y pecar, tu Padre Celestial no te condena, ¡sino que te dice que te acerques confiadamente a Él! Y la Biblia Amplificada agrega: Osadamente y Valientemente. ¡Ese es tu Padre que te ama!
¿Fallaste? ¿Pecaste? ¿No hiciste lo que debiste haber hecho? Bueno, ¡bienvenido al grupo de los que no somos nada perfectos! No corras de Dios. ¡Corre a Dios! Jesús no vino por perfectos, sino por pecadores. Él no te condenará por lo que hiciste, sino que te abrazará, te confortará, te sanará, te dará todo el favor inmerecido que necesites. Está ahí, disponible para ti. ¡Atrévete a pedirlo! ¡ATRÉVETE A PEDIRLE A DIOS LO QUE NO TE MERECES! ¡Atrévete a pedir de su favor inmerecido!
"Acércate confiadamente al trono del Favor Inmerecido de Dios para recibir la ayuda que necesitas"
Hebreos 4:16
¡Espero te haya ayudado!
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martes, 18 de abril de 2017
Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!
¿Dios quiere sanarme? ¡Sí! Y, ¿si es mi culpa por la que estoy enfermo? ¡Igual te quiere sanar! Eso no cambia Su voluntad. ¡Tu Padre Celestial quiere sanarte siempre!
Yo sé que esto quizás haga que muchos que todavía no reciben la revelación de la gracia de Dios se incomoden un poco. Realmente espero que no. Espero que puedan recibir la revelación que nuestro Padre está enviando a la tierra en este tiempo. En cuanto al tema de la sanidad divina su voluntad es: DIOS QUIERE SANARTE ASI HAYA SIDO TU CULPA QUE ESTES ENFERMO.
Dios no cambia (Hebreos 13:8). Su voluntad no ha cambiado y no lo hará. Tú no harás cambiar Su voluntad con tus acciones. Él es tu Padre y siempre quiere darte lo mejor (3 Juan 2).
Recuerda esto siempre: Jesús refleja la perfecta voluntad del Padre. (Juan 14:9, Colosenses 2:9). Entonces, ¿a cuántos que se hayan acercado a Jesús por sanidad has visto que Jesús les haya preguntado primero: "Espera, para poder sanarte debo saber primero, ¿es tu culpa que estés enfermo?". Te ayudaré: ¡A ninguno! Inclusive, en una oportunidad los discípulos fueron los que querían saber las causas de la enfermedad de una persona (una ceguera, Juan 9:2). Querían saber si esa enfermedad era por culpa de sus pecados o el de sus padres. Pero a Jesús no le interesaba eso. ¡Jesús solo quería sanar!
Nuestro Padre no está enfermo de la cabeza para que quiera que suframos de alguna enfermedad para aprender algo. Él no te quiere sanar pero después de que hayas aprendido algo primero. Jesús nunca le preguntó a nadie: "Yo te sanaré pero primero tienes que aprender más carácter - (o cualquier otra cosa) - en medio de esta enfermedad". ¡No! ¡Él te quiere sanar ya! No ores para preguntarle si Él te quiere sanar. ¡Ora declarando la sanidad que Él te dio! ¡Todas sus promesas son en Él sí y Amén! (2 Corintios 1:20).
El leproso estaba seguro que Jesús PODIA sanarlo pero no estaba seguro si QUERIA sanarlo (Mateo 8:1-3). Por eso se le acercó diciendo: "Señor, SI QUIERES puedes limpiarme". La lepra en ese entonces era considerado una maldición por el pecado (específicamente, por la rebelión). Jesús no le dijo: "Apártete de mi, pecador, y ¡paga las consecuencias de tus propias acciones!". Muchas veces tenemos esa actitud porque no conocemos la voluntad de nuestro buen Padre Celestial, la cual es: ¡Quiero, se limpio!
Es cierto que muchas veces aprendemos cosas positivas en momentos difíciles, tal y como son las enfermedades. PERO decir que nuestro Padre QUISO que pasemos por esos momentos, o peor aun, que Él orquestó esos momentos, es equivocado. Uno no debe crear una creencia por uno o dos versículos, sino que debe ser algo sustentado de comienzo a fin de la Biblia.
Inclusive, esas cosas positivas que aprendimos u obtuvimos en medio de esa enfermedad (o cualquier situación difícil), ¡no fue gracias a la enfermedad en sí! Si eso fuera así, es decir, si la enfermedad produjera fortaleza de carácter, acercamiento familiar, una más profunda relación con Dios, etc., TODOS los que pasan por enfermedades saldrían mejor, y ese no es el caso. Aquello positivo que se obtuvo de la enfermedad fue porque la Palabra de Dios estuvo plantada de alguna manera en el corazón de la persona, y la persona decidió actuar en ella en esos momentos. Recuerda que TODO LO BUENO viene de Dios. La enfermedad, así como su creador el diablo, es para matarte, robarte y destruirte.
La enfermedad está en el mundo. A veces nosotros mismos nos la buscamos. Pero sea cual sea el caso, tu ¡Padre Celestial quiere sanarte! Jesús no solo está contigo en medio de esa enfermedad, Él quiere sanarte.
¡Espero te haya ayudado!
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- Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad: Conoce que casi siempre la sanidad divina se recibe a través de un proceso y no instantáneamente. ¡Conoce ese proceso!
- Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado: Aquí enseño la mejor manera de recibir fe para recibir de Dios.
- Sanidad Divina IV: Tu Fe te ha Sanado: Aprende que no depende de Dios que seas sanado, sino de ti, de tu fe.
- "Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi Cuñado Jonathan fue Sanado!: No fue responsable con su cuerpo ni con sus finanzas, pero Dios lo sanó y proveyó inmerecidamente. Un testimonio que te animará a creer por lo que no te mereces.
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