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lunes, 26 de junio de 2023

Invierte en tu matrimonio

¿Qué quieres mejorar en tu vida? Invierte en ello. A lo que le das, crece. A lo que no le das, decrece. Normalmente solo le damos al área profesional: el colegio, la universidad y otros estudios que usualmente apuntan a mejorar nuestra capacidad profesional para poder ganarnos mejor la vida. Eso es algo necesario que hacer, pero la mayoría falla en mejorar otra área que es inclusive más importante: el matrimonio.

Muchos de los problemas que una familia enfrenta, y normalmente aquellos que duelen más, son en esta área; y también es una que la mayoría de nosotros menos invertimos, si es que invertimos algo. Esta es una de las razones principales del fracaso del matrimonio hoy en día, porque a lo que no le das, decrece.

¿Cuál es la solución? ¡Invierte en tu matrimonio! ¡Porque a lo que le das, crece! Aquellos que disfrutan de un gran matrimonio no fue por suerte, sino porque supieron invertir en él. ¿Cómo invertimos en nuestro matrimonio? Leyendo libros, yendo a seminarios, consiguiendo mentores, escuchando enseñanzas. El hacer todo esto es DAR a tu matrimonio, por lo tanto, tu matrimonio mejorará, te convertirás en un mejor esposo(a). Tu pareja y tus hijos te lo agradecerán!

Haz esto continuamente. Por ejemplo, si acabaste un libro sobre cómo ser un mejor esposo, ¡no esperes un año para comenzar otro libro! El invertir en tu matrimonio tiene que ser constante. ¡Consistencia es la clave!

El ser un buen esposo(a) es una de las cosas que te dará más satisfacción que cualquier otra. Es mucho más recompensador que tener éxito en las finanzas. Así que, todas las semanas, sacrifica dos o tres horas de algo, como de las redes sociales, de TV o de cualquier otra actividad de ocio. El no tener tiempo es solo un excusa. ¡Sí tienes tiempo! Es solo cuestión de quererlo suficientemente.

Si eres un esposo(a), o si estás en una relación con alguien, o incluso si estás soltero(a) sin ninguna pareja, prepárate para que seas un mejor esposo(a) desde ya. Invierte en ti mismo en esta área. No permitas que seas enseñado por las películas, o amigos y familiares que, a pesar que quieran lo mejor para ti, te estarán diciendo cosas de sus experiencias, las cuales, en muchos casos, no son necesariamente las correctas. Sigue el ejemplo y enseñanza de aquellos que admiras en esa área, de aquellos de los cuales quieres ser como ellos. Recuerda esto: llénate de aquello que quieres que salga de ti. Ese conocimiento no vendrá a ti de casualidad, tiene que ser buscado.

¡Espero te ayude!

domingo, 4 de noviembre de 2018

¿Por qué cuando oro no pasa nada?


Algo que tenemos que recordar es que cuando oramos SIEMPRE pasa algo. El problema no se encuentra en nuestra oración ni en Dios, sino en nuestra expectativa. ¿Qué es lo que esperamos que suceda cuando oramos? Creo que la mayoría espera inconscientemente que la respuesta VENGA inmediatamente, a las pocas horas o, en el peor de los casos, en los próximos días.

Nos hemos desilusionado por nuestra oración debido a la expectativa que teníamos. Uno se desilusiona cuando recibe algo diferente a lo esperado. Pero si entendemos bien qué debemos esperar cuando oramos, entonces no solo la desilusión desaparecerá sino, que también podremos posicionarnos mejor para obtener la respuesta que buscábamos.

Tenemos que cambiar nuestra mentalidad de "LA RESPUESTA VENDRÁ" a "IR A TOMAR LA RESPUESTA". No dudo que haya ocasiones que "la respuesta viene" sin que nosotros movamos un dedo, pero normalmente no es así, sino que tú y tu Padre trabajan juntos.

En 2 Crónicas 20:17 nuestro Padre le dice a Josafat que "por esta vez ellos no tendrán que pelear". ¿Por qué les dice "por esta vez"? ¡Porque normalmente eran ellos los que peleaban!

En Marcos 11:24 Jesús dijo que todo lo que pidamos en oración, debemos creer que lo recibiremos, y vendrá. En mi post Cree que lo tomarás, y vendrá explico que la palabra griega que fue traducida como "recibir" en verdad significa "tomar". Por lo tanto, ¡Jesús está diciendo que todo lo que pidamos en oración, debemos creer que lo tomaremos, y lo obtendremos!

La oración no cambia a Dios, sino a nosotros. Hay que tener en claro que cuando oramos no estamos convenciendo a nuestro Padre que nos conceda lo que le pedimos. ¡Es imposible convencer a nuestro Padre de algo! Si es algo bueno lo que le estamos pidiendo, ¡Él ya lo quiere para nosotros! ¡Inclusive lo ha querido desde antes que nosotros y ha hecho más que nosotros para que podamos recibirlo! Y si es malo lo que le pedimos, ¡nunca lo convencerás!

¿De qué somos cambiados nosotros en cuando oramos? Principalmente de nuestra mentalidad de "RECIBIR LA RESPUESTA" a "TOMAR LA RESPUESTA".

Nuestro Padre siempre ha usado personas para hacer Su voluntad aquí en la tierra. Inclusive para salvar a la humanidad, tuvo que hacerse persona para eso, ¡y nació Jesús! Eso que le estás pidiendo a tu Padre Celestial en oración, no es más que una expresión de Su voluntad, porque recuerda y convéncete de esto: ¡LA VOLUNTAD DE TU PADRE CELESTIAL ES BENDECIRTE!

Entonces, ya que eso que le pides es de acuerdo a Su voluntad, usará a alguna persona para eso, y lo más seguro que esa persona seas tú.

Ese proceso de cambiar nuestra mentalidad de "RECIBIR" a "TOMAR", toma tiempo, pero inclusive si ya estamos convencidos que Él quiere bendecirnos, tomará tiempo el escuchar la dirección que nos da para ir a tomar la respuesta. Durante ese tiempo, seguramente habrán intentos fallidos, pero si no nos rendimos, tarde o temprano tomaremos nuestra respuesta.

Entendiendo esto, esa demora que experimentamos en la respuesta de nuestras oraciones es básicamente por:
1. Pensar que nosotros no haríamos nada, sino que todo lo haría nuestro Padre.
2. Demorar en convencernos que nosotros somos los principales medios que nuestro Padre usaría para que esa oración sea contestada.
3. Escuchar la dirección de nuestro Padre acerca de cómo tomar esa oración.

¿Qué le estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Sanidad de alguna enfermedad, provisión para algún proyecto, restauración matrimonial, un viaje, un auto, más amigos? Esa respuesta a nuestra oración, esa tierra prometida, esa promesa hecha realidad, ¡es la voluntad de Padre porque Él te ama! ¡Y también quiere ayudarte a que las tomes!

¡Espero te haya ayudado!

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miércoles, 3 de octubre de 2018

Cómo escuchar la Voz de Dios


Hay muchos que quieren escuchar que Dios les hable, normalmente porque quieren sentir Su dirección, lo que Él haría en tal o cual situación. ¿Eso es bueno? ¡Claro que sí! Si tú eres uno de ellos, te animo a que sigas intentándolo, y aquí te enseño la razón por la cual quizás no has tenido éxito con ello.

En Juan 5:47 Jesús nos dejó el secreto de ello: "Si no crees a sus escritos, ¿cómo creerán mis palabras?" Los escritos a los que Él se refería eran los escritos de Moisés, es decir, el Torah, el Pentateuco, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento. En esos tiempos, conjuntamente con los libros proféticos y poéticos, eran la única Biblia que tenían, eran la Palabra de Dios a los que ellos hacían referencia. Pero hoy en día, gracias al Nuevo Pacto con Jesús, también tenemos el Nuevo Testamento, la cual, conjuntamente con el Antiguo Testamento, es la Palabra de Dios escrita para nosotros.

En Juan 5, Jesús les está hablando cosas nuevas, las cuales están basadas en las palabras que ya están escritas. La palabra en Juan 5:47 que Jesús usa cuando dice "¿cómo creerán mis palabras?" es la palabra griega "rhema", la cual es una palabra específica para un tiempo específico. En otras palabras, Jesús les estaba diciendo cosas nuevas, específicas, cosas que ellos necesitaban escuchar, pero esas Palabras Nuevas estabas basadas en la Palabra Escrita.

De ahí viene la corrección de Jesús cuando les dice (parafraseando):
"¿Cómo van a creer las palabras nuevas que les doy, si no creen la Palabra Escrita que ya les dejé?"
Entonces, la razón por la cual muchos cristianos fallan en escuchar la voz de nuestro Padre Celestial cuando Él los quiere guiar en algún área, es porque no conocen o no creen la Biblia, la Palabra escrita de Dios que ya les dejó.

Algunos quizás digan: "¡Pero yo sí creo lo que la Biblia dice y Dios no me habla nada!" Una enseñanza del Dr. Cole puede explicar esto:
 "La única Biblia que creemos es la Biblia que obedecemos".
Muchos se engañan a sí mismo pensando que creen lo que la Biblia dice, pero en realidad no la creen porque sus acciones no la respaldan. Si quieres ver lo que una persona realmente cree, no pongas atención a sus palabras, sino a sus acciones. Si quieres ver lo que realmente crees, no pongas atención a tus palabras, sino a tus acciones.

El pastor Robert suele contar que cuando sube a un taxi aquí en Lima, los taxistas casi siempre le preguntan, después de averiguar que sí habla español y que es pastor, que si es verdad que los cristianos no fuman, no se emborrachan y no se drogan, a lo que él siempre contesta: "Sí, es verdad, no lo hacemos." Pero le parece curioso que muchas veces los jóvenes de la iglesia se le acercan para preguntarle si es que ellos pueden fumar, emborracharse y tomar algunas drogas. Entonces el pastor les contesta: "¡No sé! ¡Pregúntenle al taxista!"

El pastor Robert siempre termina diciendo que muchos de nosotros sí sabemos lo que debemos hacer, pero muchas veces no queremos y buscamos excusas para no hacerlo.

¿No sabes qué hacer en cierta situación? ¡No importa! ¡Sigue haciendo lo que sabes que tienes que hacer! Sigue sirviendo, sigue perdonando, sigue orando, sigue siendo parte de tu iglesia. No mientas, no robes, no le hagas a otros lo que no te gustaría que hagan contigo. "¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?", quizás te preguntes. ¡Mucho!, porque Hebreos 5:14 enseña que el "alimento sólido" (entiéndelo como "palabra de Dios específica) es para los que han ejercitado sus sentidos a través de la práctica para discernir lo que es bueno y malo.

Así que, mientras mantengas una buena actitud y sigas obedeciendo lo que la Biblia dice, más te estarás ejercitando en escuchar la voz de tu Padre Celestial y cada vez te será más fácil oírla, porque sabrás que Él no te pediría que hagas tal cosa, reconocerás Su mover y lograrás identificar Su voluntad específica para algo.

¡Espero te haya ayudado!

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jueves, 20 de septiembre de 2018

Reprende el Viento y el Mar se tranquilizará


La historia de Jesús calmando la tempestad es contada en el evangelio de Marcos especificando un detalle en particular: que Jesús no reprendió al mar, sino al viento (Marcos 4:39). Esto fue así porque era el viento lo que provocaba las grandes olas que cubrían la barca. En otras palabras, Jesús se encargó de la causa del problema y no solo del problema en sí.

Los discípulos no tenían temor del viento, sino de las olas porque éstas anegaban la barca (Marcos 4:37) y podían hundirse y morir ahogados. Los discípulos miraban las olas que se levantaban y cómo caían contra la barca y su corazón se llenaba de miedo. Los discípulos no miraban a la fuerza invisible que provocaba el alza del mar, sino que su enfoque era el mar. Jesús no solo trató con el problema (las olas), sino con la causa de él (el viento).

Fíjate en lo que dice Marcos 4:37 en la versión Reina Valera, "Pero se levantó una gran tempestad de viento." Jesús reconoció cuál era la esencia de la tempestad: el viento. Los discípulos no. Ellos pensaron que su único problema era las olas del mar. No se daban cuenta que si Jesús no reprendía el viento y si solo le decía al mar que se tranquilice, era cuestión de tiempo que las olas se vuelvan a levantar. Por eso primero reprendió al viento, y luego tranquilizó al mar.

¿Has reconocido cuál es la esencia de la tempestad por la que atraviesas? Quizás estás mirando solo "las olas que caen a tu barca" y estas te llenan de temor, pero no miras lo que provocan esas olas. Quizás dices:
- Mi problema son las pesadillas de mi hijo, pero no te enfocas de lo que causa esas pesadillas.
- Mi problema son las deudas, pero no te enfocas de los malos hábitos que causan esas deudas.
- Mi problema es el distanciamiento con mi esposo(a), pero no te enfocas de lo que causa ese distanciamiento.
- Mi problema es que soy enfermizo, pero no te enfocas en tus hábitos alimenticios y la falta de ejercicios que provocan esas enfermedades.
- Etc., etc., etc.

Proverbios 26:2 dice que la maldición nunca viene sin causa. No te enfrasques en los síntomas, y mejor trata la causa de esos síntomas. Deja de desperdiciar tiempo y energía resolviendo el mismo problema una y otra vez, y mejor utiliza ese mismo tiempo y energía para tratar con las causas de ese problema.

Quizás has estado tratando por mucho tiempo solo con el problema, pero no con lo que causa ese problema. ¡Por eso es que vuelve a aparecer, porque nunca trataste con lo que provoca el problema! Si quieres deshacerte de una vez por todas de ese problema, pídele ayuda a tu Padre Celestial para que te ayude a reconocer aquello que haces o quizás a lo que estás expuesto, lo cual provoca tu problema, y por supuesto, pídele sabiduría para deshacerte de él para siempre.

¡Espero te haya ayudado!

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jueves, 13 de septiembre de 2018

El Camino para Cumplir con la Visión que Dios te dio


Tú, que has recibido una visión de parte de Dios, puedes aprender bastante del testimonio de José para no cometer los mismos errores que él cometió, porque si José hubiera sabido una serie de elementos propios de la vision que viene de Dios, seguramente se hubiera ahorrado muchos malos momentos.

CUÁNDO se iba a cumplir la Visión
José no sabía para cuándo Dios tenía planeado que se cumpla esa visión. Por lo emocionado que va a contarle a sus hermanos sobre su sueño (Génesis 37:5-11), José seguro pensó que se cumpliría a los pocos días, quizás hasta semanas, pero no fue así, sino que ¡su vision se cumplió más de 20 años después de recibirla!

¿Has recibido una visión de parte de tu Padre Celestial que todavía no se cumple? ¡Espérala, porque aunque tardare, llegará! (Habacuc 2:3) No importa si ya han pasado varios años, ¡tu Padre fue fiel en poner aquello en tu corazón y será fiel en cumplirla! Recuerda, Él es el Autor y Consumador de tu fe (Hebreos 12:2).

DÓNDE se iba a cumplir la Visión
José tampoco sabía dónde se iba a cumplir la visión que recibió de Dios. Seguramente pensó que se cumpliría ahí mismo donde vivía en Canaán, pero no fue así, sino que fue en Egipto, una tierra diferente, con una cultura, creencias, costumbres e idioma diferentes.

A menos que hayas sentido que tu Padre te habló de un lugar específico, te recomiendo que no des por sentado que sabes dónde será que se cumplirá la visión que Él te dio, porque si estás asumiendo un lugar que Él nunca te dijo, puede ser que te estés sintiendo frustrado al ver que no estás en ese lugar o quizás estás tomando decisiones equivocadas agarrando como referencia un lugar equivocado.

CÓMO se iba a cumplir la Visión
Definitivamente José pensó que su familia iba a decir "¡amén!" a su visión e inmediatamente se iban a postrar delante de él para cumplir la visión. No fue así. La imprudencia de José sumado al odio de sus hermanos dio como resultado un camino muy triste para José. Pero recuerda esto: Las cosas que te suceden no determinan si tu visión se cumplirá o no. Las decisiones que tomas, sí.

¿Te están sucediendo muchas cosas que te hacen pensar que te están alejando de lo que tu Padre Celestial tiene para ti? Bueno, si llegas a pensar que te estás alejando de tu visión, entonces sí te estás alejando; pero si sigues siendo fiel a Jesús, sigues caminando un paso tras otro, sigues sirviendo a otros, sigues aprovechando las oportunidades que se presentan lo mejor que puedes, déjame decirte que no te has apartado de cumplir con lo que tu Padre Celestial tiene para ti. Estás en el camino correcto. ¡Sigue adelante! ¡El cumplimiento de tu visión se acerca!

Recuerda que tu Padre Celestial te dio la visión A TI. No se la dio a otros ni al diablo. ¡Tú eres el dueño de esa visión! Por lo tanto, NADIE tiene el poder de alejarte de ellaLa única persona que puede alejarte de tu visión eres tú.

El POR QUÉ de la Visión
Quizás la parte más importante en la que José falló en entender fue la razón de la visión que recibió de Dios. Al ver en sus sueños que los manojos y las estrellas se inclinaban delante de él (Génesis 37:5-11), José pensó que su familia le serviría a él, pero la intención de Dios era justamente lo contrario: José iba a servir a su familia dándoles el alimento para que no mueran.

Este principio funciona para TODAS las visiones que provengan de nuestro Padre Celestial. En otras palabras, si el fin supremo de tu visión no es servir a otros, esa visión no vino de Dios. Estás confundiendo una deseo personal con una visión que tu Padre te ha dado. Recuerda esto: Dios no te llamó para que otros te sirvan, te vean, te aplaudan, te alaben, te admiren, para que te agreguen valor ni para que los uses. Tu Padre Celestial te llamó a servir, cuidar, levantar, ayudar y agregar valor a otros.
No importa a qué te llamó Dios, Dios te llamó a servir.
No importa en qué posición te encuentres, si eres líder o no, si estás a la cabeza o no, si eres conocido o no, si tienes años sirviendo o si recién has comenzado, no importa lo que estés haciendo, el fin supremo de la visión que Dios te dio es el servir a otros. Por eso, si estás sirviendo a otros, estás en camino de cumplir la visión que tu Padre te dio.

Por eso José nunca se desvió del camino para cumplir su visión, porque él servía en donde se encontraba: sirvió a otros como esclavo, sirvió a otros como preso y sirvió a otros como primer ministro de Egipto.

NOTA: Los hermanos de José no rechazaron la vision de Dios, sino la presentación de José de esa visión. ¡Cómo los hermanos de José iban a estar en contra de alguien que los salvaría! Pero José no se presentó así, sino como uno a quien ellos debían servir. Cuando la gente entienda correctamente el por qué de la visión que Dios te dio, casi siempre la recibirán con los brazos abiertos. La gente rechaza a Dios normalmente porque nosotros, los cristianos, no lo presentamos correctamente. Nuestro Padre sabe que la mejor manera de ganarse el corazón de las personas es sirviéndolos, atendiendo a sus necesidades, mostrándoles amor, y la visión que Él te dio no es la excepción. Cuando entiendas de corazón el por qué de tu visión, la gente la recibirá.

El ALCANCE de la Visión
La visión que José recibió fue solo una pequeña parte de lo que Dios tenía para él, porque Dios le mostró a los 17 años que serviría a su familia, pero terminó sirviendo a todas las naciones de aquella región que fueron afectadas por la hambruna. El alcance total, es decir, a cuántas personas realmente ayudó y el impacto trascendental de ello, José nunca lo supo.

¿Crees que la visión que tienes en tu corazón es todo lo que tu Padre Celestial tiene para ti? Si lo crees así, te equivocas. Es solo una parte de un gigantesco todo. Tu Padre tiene mucho más de aquello que te mostró, más impacto en otros de lo que imaginas, más vidas tocadas de lo que crees. Solo en el Cielo nos enteraremos del verdadero alcance de la visión que nuestro Padre Celestial nos dio.

¡Espero te haya ayudado!

miércoles, 22 de agosto de 2018

Atrévete a pedir lo que No te Mereces


¿Qué cosa les estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Es algo que si te lo da, Él sería glorificado porque la gente no encontraría otra explicación más que pensar que "Dios se propuso bendecirte", o es algo que cuando lo recibes la mayoría pensaría que fuiste tú quien lo obtuvo por tu esfuerzo, disciplina, mérito y/o suerte?

Cuando leía Efesios 2:1-10, siempre se me venía a la mente mi proceso de salvación que mi Padre obró en mí, de pecador a redimido, de incrédulo a creyente; pero ahora, a través de los lentes de la gracia de Jesús, me doy cuenta que hay mucho más que eso, porque, si bien es cierto, los primeros tres versículos ilustran de qué condición Jesús me rescató, los siguientes versículos no se limitan a decir que ahora me espera el Cielo cuando muera (¡lo cual es SÚPER!), sino que, después de describir mi nueva condición de autoridad (Efesios 2:4-6), el versículo siete dice el propósito de ello:
"Para MOSTRAR en los tiempos venideros LAS ABUNDANTES RIQUEZAS DE SU GRACIA en Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Efesios 2:7)
¡Esto todavía lo estoy procesando! ¡Reconozco que todavía me cuesta creerlo! El pensamiento de que mi Padre Celestial quiere mostrar en mi vida las abundantes riquezas de Su gracia, es decir, que quiere mostrar a otros cuán bueno es Él bendiciéndome inmerecidamente, ¡es algo que descuadra mis pensamientos esquematizados en que Dios me quiere bendecir basado en mis méritos!

Luego sigue el conocido Efesios 2:8 que dice: "Porque por gracia son salvos por medio de la fe", cuyo significado siempre se había limitado a que uno es salvo del infierno por medio de la fe, lo cual es cierto, pero no se limita a eso, porque la palabra Griega que se traduce como "salvo" es la palabra "soso", que significa en síntesis "restauración en todas las áreas de mi vida", o como se lo dije a mis hijos: "completamente bendecido", y "gracia" quiere decir "favor inmerecido". Reemplazando los significados, Efesios 2:8 quedaría así:
"Porque inmerecidamente somos completamente bendecidos por medio del creer".
¡Ah, me olvidaba! Falta un pedazo en Efesios 2:8, "..., pues es un don de Dios". En otras palabras, esto es un regalo de nuestro Padre, ¡y los regalos son gratuitos!

Es decir, Efesios 2:8 completa el mensaje de Efesios 2:7 que dice que Dios quiere mostrar cuán bueno es Él bendiciéndome inmerecidamente, porque ¡inmerecidamente somos completamente bendecidos por medio del creer, y esto es un regalo de nuestro Padre!

¡Hay que aceptar Su regalo!

Pero, aunque parezca mentira, ¡ahí no acaba todo! ¡Hay más!

Efesios 2:9 dice: "no por obras, para nadie se gloría". ¡Así es! Nuestro amoroso Padre Celestial, queriendo que quede claro que quiere bendecirte inmerecidamente para mostrar a otros cuán bueno es Él, agrega el verso nueve el cual aclara que no quiere que sea por tus obras, tu disciplina, tu esfuerzo y/o tu suerte, para que NADIE SE GLORÍE, sino para que ÉL, y solo ÉL, sea quien se lleve la gloria.

Y para finalizar está Efesios 2:10 que dice: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras". En otras palabras, todas estas bendiciones que tu Padre te quiere dar inmerecidamente es para que a su vez tú seas de bendición.

Tu Padre Celestial te quiere bendecir inmerecidamente. Él quiere darte tanta bendición que no quiere que otras personas cuando lo vean piensen que fuiste tú. Tu Padre quiere que piensen de ti: "Él/ella ha sido tan bendecido que TIENE que haber sido Dios, porque no creo que él/ella haya podido alcanzar tanta bendición por sí solo".

Lamentablemente, la mayoría de las veces no le pedimos a ese nivel, sino que bajamos el estándar a algo más alcanzable para nosotros, algo más creíble, algo en donde no necesitemos de confiar en Dios, sino solo en nosotros mismos.

Yo te animo a que le pidas cada vez más a tu buen Padre Celestial en todas las áreas de tu vida. Sé específico. Pídele por tus finanzas, por tu salud, por tu matrimonio, por tus hijos, por tu empresa, por tus sueños, por tu ministerio. Deja que sea Él que te llene de sueños, y luego tú pídele todo eso, y Él será poderoso para darte mucho más abundantemente de lo que pides o entiendes (Efesios 3:20). Eleva tu expectativa. ¡Atrévete a pedirle aquello que no te mereces! ¡Atrévete a pedirle aquello que Jesús ganó por ti!

¡Espero te haya ayudado!

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viernes, 6 de octubre de 2017

Ser Confiado o Desconfiado


Muchas personas bajan la guardia en la iglesia, en el sentido que piensan que todos son perfectos, todos son buenos y, por lo tanto, todos son dignos de confianza. ¡Grave error!

Una característica de muchos cristianos es que simplemente son confiados. Seguramente piensan: "Esta persona se ve que es todo un cristiano porque levanta sus manos en las canciones y dice Amén y Aleluya a cada rato. Además se despide con un: 'Dios te bendiga'. Definitivamente esta persona es digna de mi confianza." Y por ello, sin mayor investigación, le prestan dinero, abren su corazón, y le regalan toda su confianza. Asumen que todo va a salir bien por el solo hecho que son cristianos.

Recuerda esto siempre: LA CONFIANZA SE GANA, NO SE REGALA. Y para que alguien sea digno de confianza requiere TIEMPO.

Si has estado regalando tu confianza, es más que seguro que ya te has desilusionado y/o metido en algún problema. Hazte un favor, y no vuelvas a regalar tu confianza.

El solo hecho que la persona venga a la iglesia, inclusive si tiene tiempo asistiendo, no garantiza nada. Antes de entablar un negocio, iniciar una relación sentimental, confiar a tus hijos a alguien, etc., revisa su trayectoria, que haya tenido frutos en esa área. ¡Sé exigente con esa trayectoria! No caigas en palabras persuasivas de personas que, consciente o inconscientemente, engañan (Proverbios 7:21-23).

No pienses que ser desconfiado es malo. Por el contrario, ser confiado y, por ello, mal administrar lo que Dios nos ha dado, eso es malo, y trae muchas malas consecuencias. Obviamente el extremo de no confiar en alguien a pesar de demostrar una impecable trayectoria (lo cual requiere tiempo), solo demuestra un problema personal de no poder confiar en la gente (¡pero Dios te puede sanar!).

No es malo que seas exigente en dar tu confianza. Eso, más bien, es ser sabio.

"Pero, si desconfío de todos, me quedaré sin amigos". No regales tu confianza por necesidad de amistad. Si la gente deja de ser tu "amigo" porque desconfiaste de ellos, creo que nunca fueron tus amigos.

¿Quieres llegar a tener éxito en todas las áreas? Entonces, haz lo que los que han tenido éxito han hecho, y dudo mucho que encuentres un exitoso en los negocios que simplemente haya dado su dinero a cualquiera, o que encuentres a alguien que haya abierto su corazón a un desconocido que haya disfrutado de una relación sólida y floreciente. ¿Hay excepciones? Sí, pero ¿estás seguro que quieres arriesgarte?

Si dices: "¡Por qué no leí esto antes de tomar esa decisión!", no te preocupes que nuestro Padre Celestial no nos condena, sino que ¡nos ayuda para restaurar todo! ¡Corre a Él y encontrarás ayuda y la dirección que necesitabas!

¡Espero te haya ayudado!

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lunes, 25 de septiembre de 2017

Buscando a Dios sólo cuando lo necesitas

Escuché decir a una persona que le disgustaba el hecho de ver que la mayoría clama a Dios sólo cuando pasan por problemas, y aunque hablaba en forma general, se refería al tema de los terremotos sucedidos en México. Yo me pregunto, ¡por qué no busca algo mejor de qué disgustarse!

¡ESTA PERSONA NO ENTIENDE EL CORAZON DEL PADRE!

Lamentablemente, aunque lo escuché (en verdad, lo leí en Facebook) solo una vez, muchos piensan igual. Parecen que tienen la idea que nuestro Padre Celestial está disgustado con ellos porque sólo lo buscan cuando tienen problemas. ¡Eso es un error! ¡Dios no está molesto por eso con nadie! Es más, ¡Dios no está molesto en absoluto con nadie por ningún problema! ¡Él prometió que nunca se enojaría con nosotros! (Isaías 54:9)

POR EL CONTRARIO, ¡¡TU PADRE CELESTIAL ESTA FELIZ CUANDO VAS A ÉL POR AYUDA AUNQUE SEA SOLO EN ESOS MOMENTOS QUE LO BUSCAS!! Un problema de las personas que todavía no reciben la revelación de la gracia de Dios en sus vidas es que, sin darse cuenta (¡eso espero!), se inventan cosas que no están en la Biblia y las hablan a otros como si fueran bíblicas. Que Dios está enojado contigo porque sólo vas a Él cuando lo necesitas, es un ejemplo, porque eso no tiene fundamento Bíblico. Puede ser que tu Padre Celestial esté TRISTE por ello, porque todavía no te das cuenta que más te conviene amarlo, que tu verdadera vida la encontrarás en ÉL y en su Palabra, porque no puedes ser completamente bendecido como Él quiere que lo seas. ¡Pero estar TRISTE y estar ENOJADO son dos cosas MUY diferentes!

"Pero, ¿cómo crees que Dios no se enojará si solo lo buscan para que le solucionen problemas? ¿Acaso Dios es una secretaria?" Bueno, pregúntale al papá del hijo pródigo por qué no se enojó con su hijo después de que él lo humilló públicamente al pedirle su herencia antes de que él muera, luego al gastar el dinero en borracheras y prostitutas, y luego que haya sido el hambre que lo haya hecho entrar en razón. Pregúntale por qué lo estuvo esperando, por qué corrió a él, por qué lo abrazó y besó, por qué le devolvió su dignidad y por qué le hizo una gran fiesta (Lucas 15:20-24).

Es cierto que nuestro Padre Celestial no quiere que sólo lo busques cuando pasas por un problema, sino que Él quiere que lo ames y que lo busques siempre. Pero si te has alejado de Dios, y estás pasando por algún problema, ¡BÚSCALO, CORRE A TU PADRE, PORQUE ÉL NO TE ECHARÁ EN CARA QUE SOLO LO HAYAS BUSCADO PORQUE LO NECESITAS, SINO QUE ÉL TE ESTUVO ESPERANDO, CORRERÁ HACIA TI, TE ABRAZARÁ Y TE BESARÁ, TE DEVOLVERÁ TU DIGNIDAD Y HARÁ UNA GRAN FIESTA POR TU REGRESO. ¡ÉL TE AMA!



lunes, 7 de agosto de 2017

Sanidad Divina IV - Tu fe te ha sanado


¿Te has dado cuenta que en muchos de los casos de sanidades hechas por Jesús, Él hizo referencia que fue gracias a la fe de ellos que consiguieron la sanidad? (Marcos 10:52, Marcos 5:34, Mateo 9:22-30, Lucas 7:50)

El que recibas la sanidad por la que estás orando depende ti. No de Dios. Quizás te parezca un poco raro leer eso porque uno está acostumbrado a escuchar cosas como: "Dejémoslo todo a la voluntad de Dios", "acepto con humildad su voluntad" (refiriéndose a una enfermedad), "si Dios quiere, sucederá", y cosas semejantes. Aunque aquellas frases estén basadas en un sincero corazón de obediencia a Dios, no está basado en lo que la Biblia dice.

Yo creo que ese pensamiento está basado en no estar convencido de la voluntad de Dios para ellos con respecto a la sanidad. Esta es Su voluntad: DIOS QUIERE SANARTE. Punto. No hay otra. No hay excepciones. ¡Nuestro buen Padre Celestial, bajo NINGÚN motivo, te quiere enfermo! Te animo a que leas mi post "Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!", en donde hablo un poco más de ello.

Pero, una vez que nos convencemos que nuestro Padre Celestial nos quiere sanar, viene esta pregunta: "Entonces, ¿por qué no soy sanado?" Preguntamos esto porque asumimos que toda la voluntad de Dios SIEMPRE ocurre. Disculpa que te rompa otro paradigma, pero eso también está equivocado. No siempre ocurre la voluntad de Dios. No todo lo que ocurre es porque Dios así lo quiso. Te daré solo dos ejemplos de ello, pero prometo profundizar un poco más en otro post.
- Si la voluntad de Dios siempre ocurre, ¿por qué Jesús nos enseñó a orar pidiendo que su voluntad ocurra en la tierra como es en el cielo? (Mateo 6:10).
- La Biblia dice que no es la voluntad de Dios que nadie se perezca (2 Pedro 3:9). ¿Eso sucede? No. Entonces, no se cumple siempre Su voluntad.

La sanidad, a pesar de que es la voluntad de Dios, depende de ti que la consigas. Mejor dicho, de tu fe. Hay excepciones en donde no intervino la fe de la persona, sino solo voluntad de Jesús para sanar, pero, como dije, son excepciones. Jesús sanó a cientos de miles de personas, quizás millones, usando la fe de ellos, pero solo a unos cuantos únicamente porque Él lo quiso (esto está más explicado en mi post: "Sanidad Divina II: El Proceso de la Sanidad").

Así que, ¡DEPENDE DE TI, NO DE DIOS! Si dependiera de Dios, ¡hace tiempo ya hubieras sido sanado! Es más, ¡ni siquiera te hubieras enfermado! Tampoco depende del diablo, porque si dependiera de él, estarías en una situación mucho peor. ¡Depende ti el que recibas la sanidad! ¡Depende de tu fe!

Nuestro buen Padre Celestial ya te ha dado todo el poder, toda la autoridad (Mateo 10:1), todas Sus promesas (2 Pedro 1:4), TODA Su presencia (Mateo 28:20) para que tú recibas TODO lo que hay en el cielo. ¡Todo lo que tiene el Padre es tuyo! (Lucas 15:31) ¡Úsalo! Jesús lo ganó para ti. Él no te quiero enfermo, sino sano (3 Juan 2, Lucas 12:32). Su mismo Espíritu vivifica (da energías, vitaliza) tu cuerpo (Romanos 8:11). No te resignes a ninguna enfermedad, ¡pelea contra ella con las armas que Jesús te dio!

Antes de la revelación de la Gracia de Dios, la única manera que aprendimos para hacer crecer nuestra fe para ser sanados era a través de la confesión de la Palabra de Dios sobre sanidad, y muchos se frustraban porque dependían de su habilidad (eso es Ley) de memorizar, la disciplina para darse el tiempo, etc. Pero Jesús, a través de su gracia, nos hizo ver que hay una mejor manera la cual la explico un poco más en mi post "Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado."

(Ten en cuenta que un post es muy breve para cubrir varios puntos, por eso hago referencia a otros posts que puedan explicarlos mejor. Aun así, quizás hayan quedado puntos en el aire los cuales, si me los haces saber, prometo profundizar en ellos 😁)

¡Espero te haya ayudado!

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martes, 6 de junio de 2017

¡¿Por qué el Señor me la quitó?! - Asumiendo Responsabilidad

"¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué me la quitó el Señor? Se ha ido al cielo y para poder ir yo debo también ser bueno para estar con mi amor?", dice la letra de una antigua canción. ¡Me gustaba cantarla!

Existe ese pensamiento innato en el ser humano de responsabilizar a Dios por las cosas malas que suceden. Nadie nos enseña eso. Está ahí. Nacemos con ello.

Como escuché decir al pastor Daniel Gutierrez el domingo pasado: "Cuando algo malo sucede, decimos: "¿Por qué Dios me envió esto?", pero cuando es algo bueno, decimos: "¡Qué bueno mi vecino que estuvo ahí!""

Cuando recibimos la revelación de la gracia de Dios, Su favor inmerecido, ese pensamiento poco a poco es corregido. Eso me pasó a mí, y me di cuenta de ello cuando una vez, ya habiendo recibido la revelación de la gracia de Dios, escuché esa canción y, por primera vez, la analicé. Me di cuenta que el autor responsabiliza a Dios de haberle quitado a su enamorada cuando él mismo cuenta, previamente en la canción, ¡que fue su irresponsabilidad la tragedia que ocurrió!

La letra va así: "Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba, iba a más de 100, prendí la luz para leer. Había un letrero de desviación, el cual pasamos sin precaución. Muy tarde fue y al frenar, el carro volcó y hasta el fondo fue a dar."

¡Y luego escribe: "¿Por qué el Señor me la quitó?"! ¡Por favor!

Es común escuchar eso. Personas que se enferman porque no se cuidaron diciendo: "¿Por qué Dios me mandó esta enfermedad?" Personas que no administran responsablemente su dinero diciendo: "¿No sé por qué el Señor permite este tiempo de escasez?" Personas que no han invertido en su matrimonio diciendo: "Quizás Dios quiso que nos divorciemos".

¡Tu Padre Celestial es bueno! ¡No te engañes ni dejes engañar, todo lo bueno y perfecto viene de Él, porque así es Su voluntad: buena, agradable y perfecta! (Santiago 1:16-17, Romanos 12:2). ¡Tu Padre Celestial no es malo! Ya sea directa o indirectamente, eso bueno que recibiste, vino de Dios.

Aprende a asumir responsabilidad por tus propias acciones. En lugar de decir que Dios fue el responsable, di: "Gracias Padre porque no me condenas. Yo me equivoqué, pero aun así no estás en contra mía, y me ayudas a salir de aquí."

Si no reconoces que tuviste responsabilidad, lo más probable es que lo vuelvas a hacer ya que seguirás con el mismo mal proceder, y se convertirá en un círculo vicioso de cosas malas que te sucedan. No tiene nada malo de reconocer que te equivocaste. Si cometiste un error, ¡bienvenido al club! Si pecaste, ¡bienvenido al club! Recuerda que Jesús vino por pecadores, no por perfectos.

Recuerda esto: TU PADRE CELESTIAL LE DA DE SU FAVOR INMERECIDO AL HUMILDE, al que no se cree perfecto, que no se equivocó, sino que reconoce su condición, pero confía que Él bendice inmerecidamente.


lunes, 29 de mayo de 2017

¡Qué maravilloso lunes tuve!

De lunes a viernes normalmente mi día comienza a las 4:30am. Bueno, en realidad a esa hora suena mi despertador. Ya estoy de pie alrededor de las 5am preparando el almuerzo a mis Juanes para su colegio. La dejo a mi esposita dormir.

Después de los respectivos ajetreos mañaneros: "¡Apúrate!, ¡se hace tarde!, ¡toma tu desayuno!, ¡no te demores que quiero evitar el tráfico!", etc., estoy saliendo máximo a las 6:50am (si salgo más de las 7am, el tráfico hace que lleguemos tarde). Después de dejarlos al colegio antes de las 7:30 me dirijo a comprar insumos para el comedor. Normalmente regreso a casa alrededor del medio día.

De 12pm hasta casi las 4pm escribo. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de la trilogía de "Gadol en Busca de la verdad", esta segunda parte se llama "La Autojusticación". Después llegan mis Juanes del colegio, y estoy con ellos hasta su hora de dormir que es a las 8pm. En ese tiempo estoy con ellos, hacemos tareas, les doy su cena, y mientras juegan, sigo escribiendo. Mi esposita Cecilia llega del comedor como a las 6pm, y mis Juanes la quieren aprovechar al máximo. Dos o tres veces por semana hacemos Santa Cena en familia antes que duerman.

Así fue hoy mi lunes. Fue un día normal. No hubo nada de "extraordinario". Pero gracias a Dios, pensando en "mi lunes", ¡me di cuenta que fue maravilloso!

Mi Padre me abrió los ojos por un momento y vi cuán bendecido soy por tener a mi esposita Cecilia a mi lado, y a mis hijos Juan Esteban y Juan Pablo conmigo. Me di cuenta que todos estamos sanos. Mi Padre me hizo ver que tengo un lugar propio para vivir, carro, colegio para mis hijos, dos trabajos independientes, y muchos sueños todavía por cumplir. Me di cuenta que pertenezco a la iglesia más maravillosa del mundo: Camino de Vida, y que tengo muchos amigos extraordinarios. Mi Padre me hizo apreciar por un momento mi día "normal", porque en el futuro, estos días serán los que más añoraré.

Sobre todo, mi Padre Celestial me hizo ver que todo esto es gracias a que Él es bueno y no me da lo me merezco sino según su Favor Inmerecido. Me hizo apreciar una vez que soy personado por la sangre de Jesús y aceptado como Su hijo. El cielo es mi futuro, el de mi familia y el de mis amigos.

Realmente ahora puedo decir ¡qué maravilloso lunes tuve!

Oro para que todos los días los pueda ver así.

Y, ¿cómo fue tu lunes?

viernes, 26 de mayo de 2017

Una Obra Maestra Oculta

El secreto del escultor es fijar su concentración en la obra que está dentro de la piedra. La mayoría de nosotros cuando vemos una roca vemos solo eso: una roca, un pedazo de materia sin mucho valor. Pero el escultor pudo ver una obra maestra encerrada dentro de un montón de piedra. ¿Qué es, entonces, esa obra maestra? Es solo lo que quedó después de deshacerse de todo lo que no dejaba verla. Se puede decir, desde cierto punto de vista, el escultor solo liberó la obra de las piedras que la ocultaban.


En tu vida hay una obra maestra prisionera por un montón de piedras. Hay muchas cosas en tu vida que no dejan que se "exhiba" la gran obra que eres. Dios dijo que eres Su obra maestra (Efesios 2:10, "hechura" = obra maestra en Griego). No tienes que crear una obra maestra de tu vida, ¡porque Jesús ya lo hizo por ti! Solo tienes que dejarte sacar por Él las cosas que no dejan verla.

El mal carácter, el enojo, la falta de perdón, falta de sonreír, una mentalidad pobre o mediocre, victimización, etc., son piedras que no dejan ver a la nueva criatura que Jesús creó en ti. Tu Padre Celestial es tu Escultor, y Él sacará todo eso de ti con Su gran amor y gracia, no con condenación y reglas sino amándote y bendiciéndote aun cuando no te lo mereces. Él lo hizo así aun desde el comienzo, y no ha cambiado Su estilo, porque cuando aun eras pecador (¡ya no lo eres por siacaso!, aun si pecas, ¡no lo eres! - pero eso lo vemos en otro blog 😛), ¡Cristo murió por ti! (Romanos 5:8). MIENTRAS MÁS TE LLENES DEL AMOR DE TU PADRE CELESTIAL, MÁS DE ESAS PIEDRAS SE IRÁN y así se podrá aquella obra de arte, esa Obra Maestra, creada en Cristo Jesús para buenas obras.

No tienes que forzar sonreír, porque las sonrisas están ahí dentro de ti. No tienes que forzarte a perdonar, porque el poder para perdonar está ahí dentro de ti. El amor, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la paciencia, la mansedumbre y la fuerza de voluntad crecerán como el fruto que es (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo producirá ese fruto, no tú. Aprenderás que no es cuestión de dejar de hacer lo malo, sino de comenzar a hacer lo bueno, y lo bueno es llenarte del amor de tu Padre Celestial.

Así que, ¡llénate más del amor de tu Padre! ¡Llénate de la gracia de Jesús! ¡Aprende cuánto te ama! Llénate de Su Palabra, de su Presencia y se parte de una buena iglesia, y verás cómo te será más fácil cambiar esas cosas, y la Obra de Arte en ti será vista por todos, y ¡ellos serán bendecidos!

lunes, 22 de mayo de 2017

Actuando Honorablemente ante Dios

No creo que haya alguien que en su sano juicio diga: "No, yo no quiero que Dios me estime como honorable." Todos queremos que Dios diga sobre nosotros: "Jean Paul es digno de honor". ¡Tú pon tu nombre ahí!

¿Cuál es la manera entonces? Solamente recibiendo el sacrificio que Jesús hizo por nosotros. ¡No existe otra manera! Nunca podremos hacer algo tan grandioso como para que Dios diga: "¡Wow, mira lo que hizo él. Este sí es digno de honor!" Nunca podrás sorprender a Dios. Ni siquiera con el estilo de vida más santo que te puedas imaginar, no lo lograrás. Pero si has creído en Jesús, ya estás revestido de Él, así que cuando Dios te ve, Él sí dice: ¡Wow, mira lo que hizo Jesús. Este sí es digno de honor gracias a Jesús! 

En el Antiguo Testamento hubo una persona al que Dios se refirió como "honorable". Este fue Jabes (1 Crónicas 4:9-10). ¿Qué hizo Jabes? Simplemente pidió ser bendecido. Jabes significa tristeza o dolor, pero él rechazó vivir una vida así, rechazó lo que "el destino" le deparó. Él quiso ser bendecido. Esta fue su oración:

"Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no me dañe".
1 Crónicas 9:10

¿Por qué Jabes fue considerado "honorable" si sólo pidió para sí mismo? ¿No debió ser considerado mejor como "egoísta"? Bajo una mentalidad basada en la Ley sí, es decir, una mentalidad donde te tienes que ganar el favor de Dios. Pero con una mentalidad basado en la gracia de Dios, en su Favor Inmerecido, nuestro Padre Celestial lo ve como honorable. Jabes se atrevió a pedir algo que no se merece: ser bendecido por Dios. Porque aun estando en el Antiguo Testamento, cuando Jesús no había muerto por sus pecados, Jabes pidió por aquello que nunca le fue prohibido. No tengo la menor duda que debió de haber habido muchísima gente que seguramente le dijo: "Tú no eres digno de pedirle a Dios que te bendiga, así que no lo hagas". Ellos pensaban según la Ley, y solo se atrevían a pedir algo que pensaban que sí se lo merecían. Pero Jabes no.

En Gálatas 3:17 dice que la Ley no anulaba la promesa de bendición de Dios. No creo que Jabes haya entendido esto, pero sí creo que se atrevió, contra todo pronóstico, a pedirle algo que sabía que no se merecía.

La palabra que se usa en 1 Crónicas 9:9 para "honorable" ("ilustre", en algunas Biblias), es la palabra hebrea Kabad, que quiere decir: pesado. Es decir, CUANDO LE PONES EL PESO QUE SE MERECE AL SACRIFICIO DE JESUS, DIOS TE VE COMO HONORABLE.

En Jeremías 32:40 dice que el pacto eterno que nuestro Padre hace con nosotros es que ¡NO DESISTIRÁ DE HACERNOS BIEN! Esto se cumple con Jesús. ¡Creer esto es darle peso a lo que Jesús hizo por nosotros!

Contrariamente al pensamiento religioso que dice que eres egoísta si sólo pides para ti, vemos que nuestro Padre Celestial piensa distinto.

¿Les estás pidiendo a tu Padre Celestial? ¿Te avergüenza pedirle por una casa, un auto, ir de viaje, tener dinero para tal cosa, etc, y solo te limitas a pedirle por sanidad para alguien, salvación de algún familiar o restauración de la vida de esa personas? ¿Piensas que pedirle para ti es ser egoísta y pedirle por otros te hace santo, y son esas las oraciones que tu Padre sí escucha? Si estás pensando de esa manera, estás equivocado. No estoy diciendo (porque siempre hay alguien que entiende algo que no se dijo) que no pidas por otro; lo que digo es que si te sientes mal por pedirle para ti, estás pensando según la Ley. Estás equivocado.

¿Quieres actuar honorablemente ante Dios? ¡Cree que eres digno de ser bendecido gracias a Jesús! ¡Atrévete a pedirle lo que no te mereces! ¡Atrévete a pedirle de su Favor INMERECIDO! Cuando tu Padre Celestial ve eso, Él piensa: "Aquí hay alguien que le pone más peso al sacrificio de Jesús que a sus propios sacrificios. ¡Él es honorable!"

jueves, 18 de mayo de 2017

Sanidad Divina III: Fe para Ser Sanado


La mayoría no tiene problemas con creer que Dios TIENE PODER para sanar. Lo que les dificulta creer es que Dios QUIERE sanar. Por esa razón, no se atreven a pedir valientemente, confiadamente y osadamente (Hebreos 4:16, Biblia Amplificada).

El leproso de Mateo 8:1-3 ilustra perfectamente este punto porque él se le acercó a Jesús diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme". El leproso sabía que Jesús podía sanarlo, pero dudaba si es que Él quería.

Muchos dicen:
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO primero tengo que aprender algo de esta enfermedad.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO tengo que esperar Su tiempo perfecto.
- Yo sé que Dios quiere sanarme, PERO ha permitido esta enfermedad por alguna razón.

Y así uno podría seguir.

La verdad es que ¡DIOS QUIERE SANARTE YA, AHORITA, NO QUIERE QUE TENGAS ESA ENFERMEDAD NI UN SEGUNDO MAS! "Entonces", muchos dicen, "¿por qué no soy sano ya?" Eso lo veremos en otro blog con un poco más de profundidad, pero adelanto que el recibir la sanidad (o cualquier otra bendición de Dios), no depende de Dios, sino de nosotros.

En Romanos 10:17 dice que "la fe viene por el oír de la Palabra de Dios". En el griego original, la palabra "Dios" es en verdad la palabra "Cristo", y esta palabra "Cristo" se refiere a la obra de Jesús de traernos nuevamente a la presencia de Dios para poder disfrutar de Él y Sus bendiciones. Este es el evangelio, la nuevas y buenas noticias. ¡Esta es la Gracia de Dios!

Entonces podemos decir que la fe viene por el oír de la gracia de Dios.

El contexto de Romanos 10:17 confirma esto porque habla acerca de obtener salvación a través de la fe, donde salvación, si bien es cierto se ha limitado a "irse al cielo después morir", su significado va mucho más allá. "Salvación" (soso, en griego) quiere decir prosperidad en todas las áreas de tu vida: espiritual, emocional, en tu cuerpo (¡sanidad!), finanzas y en tus relaciones con otros.

Cuando SEPAS que Jesús QUIERE SANARTE YA (¡en este momento!) SOLO PORQUE ÉL ES BUENO, te acercarás a pedirle sanidad de manera completamente diferente a como seguramente sueles hacerlo. No habrá lastimosos ruegos basados en la incertidumbre que si Él quiere sanarte o no, sino valentía y osadía de tomar lo que te pertenece, sabiendo que ÉL LO QUIERE TAMBIÉN.

Esa confianza estará basada que no estás haciendo nada en contra de Su voluntad, sino, por el contrario, estás haciendo algo que Él desea, porque ha sufrido latigazos por eso (Isaías 53:4-5), porque Él quiere darte lo que hay en su reino (Lucas 12:32), porque Él ha prometido que no desistirá en hacerte bien, y no solo eso, ¡Él se alegra al hacerte bien! (Jeremías 32:40-41).

Por eso el oír, y el oír, y el oír, y el oír del Favor Inmerecido de Dios te dará la fe que necesitas para recibir la sanidad de tu Padre Celestial (y cualquier otra de sus bendiciones). Jesús sabía eso, por eso predicaba las buenas y nuevas noticas del Reino de Dios, y cuando el pueblo escuchaba eso, la fe dentro de ellos crecía para recibir sanidad (Mateo 9:35, Lucas 4:43). En Hechos 14:3-10, Pablo predicaba de la gracia de Dios, y hombre cojo de nacimiento lo oía, y recibió la fe que necesitaba para ser sano gracias a esa palabra.

Una cosa es saber con tu mente de que Dios quiere sanarte, otra cosa es tener la seguridad de ello en tu corazón. Lo primero es conocimiento. Lo segundo, fe (Hebreos 11:1).

Estoy convencido de que Dios está levantando una iglesia que se atreverá a moverse en la sanidad divina basado en la gracia de Dios. ¡La revelación de la Gracia de nuestro Padre Celestial será el fundamento de esto!

"Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo
y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?
¡Por supuesto que no!
Es porque creen el mensaje que oyeron
acerca de Cristo."
Gálatas 3:5 NTV

¡Espero te haya ayudado!

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sábado, 13 de mayo de 2017

Mi mamá se llama Flor

No, mi mamá no sabe cantar. Como mi pastor Robert dice: "Yo soy libre al cantar porque me voy a cualquier nota en cualquier momento." ¡Ella hace lo mismo! Pero esa voz me despertó innumerables veces con canciones que salían del corazón y llegaban al oído de Dios. Yo la escuchaba y me traía paz. A veces, al despertar, todavía recuerdo esa voz.

Mamá, fuiste tocada por nuestro Padre Celestial y separada para ayudar a muchos. Y realmente pude ver eso en tu vida. Nunca desperdiciaste una oportunidad de compartir lo que Jesús ha hecho contigo a otras personas. ¡Aun sigues con ese fuego! Todavía me animas al ver esa pasión por dar esperanza. Gracias mamá porque fue esa pasión que me dio la confianza a seguir lo que estaba en mi corazón

Me emociona pensar que nuestro Padre no ha acabado contigo todavía, que aun tienes mucho para dar, que todavía hay muchas personas por ser ministradas por ti. Realmente lo mejor está por venir para ti.

Me acuerdo de una palabra que me contaste que Dios te dio: "Tú eres la flor de mi jardín, y cuando te veo, me alegras". No solo tu nombre es Flor, sino que eres La Flor de Su jardín, y siempre lo serás del mío también, porque cuando te veo, me alegras.

Te amo mamá.

¡¡Feliz día!!

miércoles, 10 de mayo de 2017

La fuerza para decidir mejor

Tú, lo que eres hoy, como piensas, como reaccionas, como decides, tus expectativas y sueños que tienes, el desánimo o ánimo que sientes, lo negativo o positivo que eres, etc., es el resultado de TODAS LAS DECISIONES que has tomado en toda tu vida. Así que, si no te gusta lo que eres, cambia tus decisiones.

No esperes ser diferente mañana si sigues haciendo hoy lo mismo de siempre. No esperes cambiar bastante mañana si no has cambiado en mucho tus decisiones hoy. Es tonto esperar un mañana diferente haciendo exactamente lo mismo hoy.

Muchos se quejan de su vida. Cuando conversas con ellos siempre escucharás la lista de culpables de por qué son como son. Todos son responsables: el gobierno, la economía, la familia que tuvieron, el jefe que tuvieron, etc., MENOS ELLOS. No se dan cuenta que ellos mismos permitieron ser como son.

Así que, SI QUIERES SER DIFERENTE, COMIENZA A DECIDIR DIFERENTEMENTE.

Pero, ahí está el problema. Eso no es tan fácil.

Si le dices al que quiere bajar de peso: "La solución es muy simple: Solo come saludablemente", seguramente te pondrá una cara que te dirá con sarcasmo: "¿Cómo haces para ser tan inteligente?" Es que normalmente sí sabemos qué hacer o qué no hacer, el problema es que no lo hacemos porque no tenemos la fuerza de voluntad de hacerlo.

Te voy a dar un Tip que estoy seguro te ayudará. LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA QUE DECIDIMOS MAL ES PORQUE NOS LLENAMOS DE MALAS COSAS. No es la única razón, pero definitivamente es la principal.
Lo que dejas que entre en ti, saldrá de ti. 
Si salió de ti, es porque entró en ti.
Examina un mes al azar de tu vida y date cuenta cuánto tiempo has pasado con amigos que no son una buena influencia, cuánto tiempo has pasado en la TV, radio o internet, llenándote así ya sea de cosas que no son buenas o de cosas que no te ayudan a alcanzar tu meta. ¿Qué haces en tus tiempos libres? ¿Qué piensas cuando estás solo? Todo eso es de lo que realmente te has estado llenando. Esa es tu verdadera influencia.

"Pero, ¡este amigo o este programa de TV no tiene nada de malo!" Quizás tengas razón, pero muchas veces no es lo malo que hacemos sino lo bueno que no hacemos. Pregúntate: ¿Este amigo o programa de TV (o lo que sea) contribuye a llevarme a donde quiero ir? Si la respuesta es un NO, entonces lo único que hace es hacerte perder el tiempo para que salgas adelante. Te estás llenando de ocio.

Entonces, este es el Tip: No te preocupes tanto por decidir diferentemente, sino por cambiar tus influencias, porque cuando cambies aquello que te influye, entonces estarás eventualmente cambiando las malas decisiones que tomas.

Cambia tus amistades, deja de ir a ese lugar, deja de mirar ese programa de TV, radio o internet, pasa menos tiempo haciendo aquello que sabes que no contribuye a alcanzar tus sueños, lee más libros, anda a seminarios, toma clases de algo. Esto es empezar a decidir diferentemente. Esto es llenarse de cosas buenas que te darán la fuerza de voluntad de decidir correctamente.

El asistir a la iglesia y ser parte de ella es quizás la mejor decisión que puedas tomar en ese aspecto. No encontrarás gente que ame a Dios, que te anime a ser mejor, que te enseñe la Palabra, que te levanten cuando estés caído, etc., tanto como en la iglesia. ¡Involúcrate cada vez más en tu iglesia y verás como toda tu vida poco a poco cambiará para mejor!

sábado, 6 de mayo de 2017

La Iglesia: El Cielo en la Tierra

Jesús está edificando Su Iglesia (Mateo 16:18). Él ama al mundo (Juan 3:16) pero no está edificando al mundo sino a Su familia, a la Iglesia. Yo creo que no existe otro lugar en la tierra que se parezca más al cielo que la iglesia. ¡De verdad!

Jesús está edificando Su iglesia y lo seguirá haciendo hasta que la iglesia sea el lugar más atractivo en la tierra (Isaías 2:2-3). ¡Yo no dejaré de ser parte de eso!

Es cierto que muchos actualmente mal representan la iglesia, y lo han hecho durante la historia, pero esos errores no son de Jesús sino de los integrantes de la iglesia. Justamente por eso Jesús la está edificando, ¡porque necesita ser edificada! Jesús no vino por los perfectos sino por los pecadores (Mateo 9:13). Cuando uno comienza a venir a la iglesia no es perfecto automáticamente (solo su espíritu, pero eso es otro tema), sino que entra en un proceso de perfeccionamiento (Filipenses 1:6). Así que no hay que asumir que porque uno está yendo a la iglesia, debería haber cambiado YA. Está en un proceso. ¡Estamos en un proceso!

Cuando yo voy a mi iglesia Camino de Vida, siento que entro a otro mundo. Es como si fuera un mundo dentro de otro mundo. Así como cuando Peter, Susan, Edmund y Lucy Pevensi entraron al mundo de Narnia a través del ropero, yo siento que entro al cielo en la tierra cuando paso por las puertas de entrada de mi iglesia.

Es mundo diferente, en donde encuentras sonrisas, atención, hospitalidad y amabilidad. Ahí no nos creemos superiores a los demás, sino que existe pasión por servir a otros. No aparentamos perfección, sino que puedes ver autenticidad. Nadie pretende "haber llegado", sino que reconocemos que estamos en un proceso. Ahí existe la libertad de llegar tal como uno es, porque sabemos que nadie nos condenará. No se nos exige a dar dinero ni a servir, sino que somos animados con el ejemplo que vemos por todas partes, y sobre todo, con los resultados: vidas cambiadas por doquier.

¿Todos tienen esas características? NO, pero un lugar con esas características (¡y faltan aun muchas más!), dudo que la encuentres en otro lugar. ¿Que somos perfectos? NO. Somos una familia, y ninguna familia es perfecta.

Yo sé que el cielo debe ser muchísimo mejor, pero aquí en la tierra es el lugar más parecido.

Jesús está perfeccionando toda Su iglesia en todo el mundo. Poco a poco se hace más atractiva a la gente porque pueden encontrar algo que el mundo necesita urgentemente: ESPERANZA. En el mundo experimentamos aflicción (Juan 16:33), pero tenemos la esperanza que no estamos solos sino que nuestro Padre está con nosotros.

Si no estás yendo a una iglesia, ¡te animo que busques una! No busques una perfecta, porque no la encontrarás; y si la encuentras, no vayas a ella porque la malograrás 😊. Pídele al Padre Celestial que te muestre una, y ¡Él te la mostrará!

viernes, 5 de mayo de 2017

Soy un Gran Escritor

¿Cuál fue tu reacción al leer ese título? Para muchos, estoy seguro que fue: "Y este, ¿qué se cree?", o quizás, "ya se le subió a la cabeza lo de escribir libros". Sabes, he estado orando y sentí hacerlo así a propósito.

Esa reacción no vino de mi, sino de ti. Yo no he creado esa reacción, sino tú mismo.

¿Cómo se llama esa reacción? Puede ser que sea envidia, cólera, celos, frustración. Y la razón principal (no la única) por la cual está ahí esa mala emoción es debido a las cosas de las que te has estado alimentando, es decir, aquello que has permitido que influencie en tu vida.

Hay otros que al leer el título se alegraron por mí, y otros que quizás dijeron: "¡Sí, yo voy a creer lo mismo con él", porque saben que todavía no soy ese gran escritor pero creen lo mejor conmigo.

Como dije, yo no soy el causante de esas reacciones, porque ellas estuvieron ahí todo el tiempo. Esa misma reacción, o quizás una parecida, hubiera salido con otra situación: que a tu compañero de trabajo lo asciendan y a ti no, que tu líder reconozca el esfuerzo públicamente de algún compañero tuyo pero no a ti, que todo lo bueno siempre le sucede a ese que piensas que no se lo merece y a ti solo te sigue "la nube negra", etc.

¿Tú te alegras por las bendiciones de los demás o te da envidia? ¿Lloras con los que lloran o te alegras porque "por fin recibieron lo que se merecieron"?

Hay una buena noticia: ¡Puedes cambiar!

En Lucas 15:11-32, en la conocida parábola del hijo pródigo (si no la conoces, ¡léela!), el padre de familia sale de la fiesta en homenaje a su hijo que había regresado para ROGARLE a su hijo mayor que también entre para que disfrute de la fiesta (así es, ¡LE ROGÓ!), y que celebre a su hermano que se encontraba bien.

¡Tú Padre Celestial no está enojado contigo porque no celebras a las bendiciones de los demás sino que te anima a que te alegres con él/ella por lo que le pasó! ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES DISFRUTAR DE LA FIESTA! ¡Es tu decisión!

Esos pensamientos que dicen que es injusto, que por qué a él, que por qué no a mi, etc., están ahí porque los has alimentado con personas mal agradecidas, chismes, malos programas de TV, radio o internet, etc. ¿Cuál es la solución? ¡Deja que esos pensamientos se mueran de hambre! ¡Deja de alimentarlos con lo mismo! Y comienza a alimentarte de cosas positivas: personas agradecidas y positivas, buenos programas de TV, radio o internet, pero sobretodo, de la Palabra de Dios, Su Presencia y Su Iglesia. Veras que, CON EL TIEMPO, tus reacciones cambiarán, empezarás a alegrarte de corazón con aquel que recibe aquello que quisiste, llorarás con lágrimas reales con aquellos que lloran, y la gratitud simplemente saldrá de ti. ¡Serás feliz de verdad!


sábado, 29 de abril de 2017

No sigas confiando en la Política

En 1824, Simón Bolívar se quejaba en una carta de la corrupción de los políticos.


Hoy en día, 193 años después, no solo seguimos con el mismo problema, sino que estamos enfrentando quizás una de las peores crisis de corrupción de la historia del Perú: un expresidente encarcelado, uno con orden de captura y dos con serias complicaciones. Y eso sin mencionar la larguísima lista de casos de corrupción de funcionarios públicos. ¡Y esto solo de los que sabemos! !Y esto solo hablando del Perú!

Y algunos siguen confiando en la política...

Desde pequeño poco me ha interesado la política. No era mucho de ver las noticias en la TV. Se burlaban de mí por estar "despistado", "en otra", nunca al tanto de lo que pasaba. Mi mundo era la iglesia (¡no me arrepiento en nada!).

Desde hace algunos años me ha interesado un poco más, pero no al nivel de estar pendiente de cada asunto. Quizás lo suficiente como para conversar un poco de la actualidad nacional. Es cierto, siempre es bueno estar informado. Pero, la verdad, desde el fondo de mi corazón, ¡más paz tenía cuando no estaba enterado!

¡Hay gente que solo opina de política! Después de eso, ¡no tienen vida!; y la verdad, no envidio en nada sus vidas, porque veo la poca paz en la que viven. Y hasta cierto punto, el interés que muchos tienen en la política es debido a la morbosidad por el chisme, por el interés que por fin agarren a ese político ladrón, ver cómo se peleen en el congreso, etc.

La verdadera paz NUNCA te la podrá dar ningún sistema político, porque el problema no radica en la democracia, el comunismo, el socialismo, en la izquierda, en la derecha, en el capitalismo, el liberalismo, etc. El problema se encuentra en el corazón del hombre. Mientras el ser humano siga pensando en sí mismo nada más, sin importar cuál sea el sistema que se adopte, fallará.

El amarse a sí mismo nada más, el buscar lo suyo propio, el ser uno mismo el centro de todo, hace que cualquier sistema no funcione. Sea político, económico, social, familiar, empresarial, etc., fallará mientras no se busque el bien de otras personas.

Dios le dijo a Josué que se esfuerce y sea valiente porque él tenia que repartir la tierra al pueblo (Josué 1:6). Salomón pidió sabiduría para dirigir al pueblo de Dios (1 Reyes 3:9). El corazón de los que están en autoridad debería ser servir al pueblo. Mientras esto no suceda, el sistema que se use, fallará; habrá injusticia, violencia, pobreza y delincuencia.

La solución siempre ha sido y siempre será Jesús. Él es el único que puede tratar con el verdadero problema: el corazón del hombre. Él puede, con su amor y gracia, cambiar el corazón de piedra a uno de carne, es decir, de uno que solo piensa en sí mismo a uno que lo dé todo por los demás.

Quizás la falta de paz que tengas puede ser porque te llenas mucho de esas cosas. Recuerda, UNO ES DE LO QUE UNO SE ALIMENTA. ¿De qué te estás llenando? "No te quejes de lo que permites", dice un refrán. Es decir, en lugar de quejarte de que no eres feliz, empieza a llenarte de cosas que sí te hagan feliz. Y si eres uno de esos que lo primero y lo último que haces en el día es prender el TV para ver las noticias, pues no te sorprendas de la amargura, enojo y frustración que permites que crezcan en tu vida.

¡Llénate de las cosas de Dios! ¡Anda a una buena iglesia que predique de la gracia y amor de nuestro Padre y sé parte de ella! Jesús es el único que puede traerte la verdadera paz, gozo y vida abundante que buscabas.

miércoles, 26 de abril de 2017

Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad


¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez: "Pero oré y no se sanó", o peor: "Pero yo puse manos sobre el enfermo, hice la oración de fe, y se murió. ¿Qué pasó?" ¡Eso último me ocurrió a mí una vez! 😩

Muchos personas se frustran porque oran por los enfermos y no son sanados. Creen haber seguido todos los pasos que la Biblia dice: imponer manos, ponerse de acuerdo con otros, llamar a un líder de la iglesia, etc., pero aún así se desaniman al no ver ningún fruto manifestarse.

Creo que, en la mayoría de los casos, esa frustración viene por esperar que la sanidad se manifieste en forma inmediata o, al menos, muy próximamente. Recuerda que "uno se frustra cuando recibe algo diferente a lo que espera". Ellos esperaron una sanidad instantánea, y no fue así. ¿Qué recibieron? Recibieron UN PROCESO, pero ellos no lo sabían.

"Pero Jean Paul, ¿acaso Jesús no sanaba en forma instantánea?" Sí lo hacía..., en algunos casos. En la gran mayoría de los casos el proceso de la sanidad duró días, semanas, meses y quizás hasta años.

Jesús sanó a cientos de miles de personas (quizás hasta millones), pero obviamente no tenemos registrada uno por uno cada sanidad en la Biblia. Lo que leemos son cosas como: "Jesús fue de ciudad en ciudad y los sanó a todos" (Mateo 4:23-24, 8:16, Lucas 4:40, 6:17-19, etc.). En esos versículos están condensados gran parte del tiempo del ministerio de sanidad de Jesús, porque ¡te puedes imaginar cuánto tiempo le tomó en sanar a todas esas personas! Porque no dice que sanó a algunos cuantos, sino ¡a TODOS! ¿Cuántas personas enfermas podrían haber en una sola ciudad? Considera que la ciencia médica (¡cuyos conocimientos vienen de Dios, por si acaso!) en ese entonces no era tan buena como hoy en día, por lo que no nos equivocaríamos en estimar un número alto de enfermos.

Uno podría decir, "pero Jesús tiene el poder de sanar a todos en un segundo". ¡Claro que lo tiene! Y, ¡claro que quiere hacerlo así! Pero el recibir la sanidad no depende de su poder ni de su voluntad, sino de tu fe (¡eso es para otro blog 😁!). Además, si hubiera ocurrido así en donde Jesús sanó a todas las ciudades (o al menos una) en forma instantánea, no tengo la menor duda que estuviera registrado aquel super milagro en la Biblia.

Mira cómo fue el proceso de sanidad de esas miles de personas:
La fe viene por el oír de la Palabra de Dios (Romanos 10:17, específicamente la Palabra de la Gracia de Dios, -eso también es para otro blog 😛).

  1. Esas cientos de miles de personas escucharon de algún modo la Palabra de Dios acerca de que Jesús puede sanarlos. Puede haber sido que lo escucharon directamente de Jesús, de algún otro, o por la cantidad innumerable de testimonios de sanidad. Yo me inclino por este último.
  2. Esa palabra empezó a ser meditada en su corazón por algún tiempo; el tiempo suficiente como para que se convencieran ("la convicción de lo que no se ve",  Hebreos 11:1) que valdría la pena el esfuerzo de ir hasta donde estaba Jesús. Es ahí cuando se formó la fe en su corazón. Cuando apenas escucharon la Palabra de Dios, no era fe todavía, sino solo una semilla; pero la semilla maduró y se volvió fe gracias a que meditaron en ella. Por ejemplo, dice la Biblia que la mujer con el flujo de sangre se decía, "si tan solo toco el borde del manto de Jesús, seré sana" (Marcos 5:28). ¡Eso es meditar!
  3. "¡¿Ya se sanaron?!" Todavía no. Tenían que actuar sobre esa Palabra que se volvió fe, ya que "la fe sin obras es muerta" Santiago 2:17.
  4. Entonces, una vez convencidos que encontrarían la sanidad en Jesús, emprendieron su camino hasta donde Él estaba. A muchos les tomó mucho esfuerzo, sacrifico y tiempo, pero llegaron.
  5. Una vez con Jesús, Él los sanó instantáneamente. EL PROCESO TERMINÓ.

El proceso comenzó cuando escucharon por primera vez que Jesús los podía sanar y terminó cuando Jesús los sanó.
El leproso de Mateo 8:1-3, el criado del centurión de Mateo 8:5-13, la mujer con el flujo de sangre de Marcos 5:21-42, el ciego Bartimeo de Marcos 10:46-51, la mujer sirofenicia de Marcos 7:24-30, entre otros, son ejemplos que ilustran este proceso. Todos ellos escucharon de alguna manera que Jesús podía sanarlos, meditaron en ello por algún tiempo hasta convencerse, es decir, hasta que se formó la fe, actuaron basados en esa fe y, finalmente, Jesús los sanó.

Así que, lo que leemos en los evangelios que Jesús puso la mano sobre alguien y sanó, es solamente la punta del iceberg, el final de un proceso que duró mucho para la mayoría.

Hubo veces que, sí, la sanidad fue instantánea y el enfermo no espero nada. Pero son excepciones a la regla. Creo que no llegan ni a 5 casos registrados: El hombre de la mano seca (Mateo 11:9-14), la resurrección del hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17, aunque esto no es sanidad sino resurrección), el paralítico de Betesda (Juan 5:1-11) y la mujer jorobada (Lucas 13:10-17). ¿Se me olvida uno? Si es así, ¡anótalo en el comentario!

Además, en estos casos mencionados, el enfermo no se acercó a Jesús, sino fue Jesús quien se acercó al enfermo; y en la mayoría de ellos fue un sábado (excepto el caso de la resurrección del hijo de la viuda de Naín). Creo que hay una linda enseñanza ahí. Si tienes alguna revelación, ¡me gustaría escucharla!

ENTONCES, te pregunto, ¿de dónde crees que se debe sacar la "regla a seguir" para recibir sanidad?, ¿de los millares de personas que siguieron el mismo proceso o de aquellas contadas excepciones? ¡Obviamente la pauta a seguir la marca aquellos cientos de miles que recibieron su sanidad a través de un proceso!

No dudo que Dios puede sanarte soberanamente sin que se lo pidas. Pero si se lo estás pidiendo y todavía no estás sanado, adivina qué, ¡estás dentro del proceso!

Así que, si estás orando por sanidad propia o por alguien más, ¡NO TE RINDAS! ¡No creas que porque no fue instantánea no se manifestará la sanidad! ¡Sigue declarando la Palabra! ¡Sigue pidiendo oración! ¡Sigue intercediendo hasta que veas la sanidad manifestada! No te frustres porque no ves la sanidad manifestada ya que ¡estás dentro del proceso! Y más aun, ¡estás dentro del proceso Bíblico!


"Así que no pierdan la confianza, porque esta será grandemente recompensada.
Ustedes necesitan perseverar para que,
después de haber cumplido la voluntad de Dios,
reciban lo que Él ha prometido."
Hebreos 10:35

¡Espero te haya ayudado!

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Visita estos links que hablan de sanidad divina para seguir profundizando un poquito más 😃: