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viernes, 26 de mayo de 2017

Una Obra Maestra Oculta

El secreto del escultor es fijar su concentración en la obra que está dentro de la piedra. La mayoría de nosotros cuando vemos una roca vemos solo eso: una roca, un pedazo de materia sin mucho valor. Pero el escultor pudo ver una obra maestra encerrada dentro de un montón de piedra. ¿Qué es, entonces, esa obra maestra? Es solo lo que quedó después de deshacerse de todo lo que no dejaba verla. Se puede decir, desde cierto punto de vista, el escultor solo liberó la obra de las piedras que la ocultaban.


En tu vida hay una obra maestra prisionera por un montón de piedras. Hay muchas cosas en tu vida que no dejan que se "exhiba" la gran obra que eres. Dios dijo que eres Su obra maestra (Efesios 2:10, "hechura" = obra maestra en Griego). No tienes que crear una obra maestra de tu vida, ¡porque Jesús ya lo hizo por ti! Solo tienes que dejarte sacar por Él las cosas que no dejan verla.

El mal carácter, el enojo, la falta de perdón, falta de sonreír, una mentalidad pobre o mediocre, victimización, etc., son piedras que no dejan ver a la nueva criatura que Jesús creó en ti. Tu Padre Celestial es tu Escultor, y Él sacará todo eso de ti con Su gran amor y gracia, no con condenación y reglas sino amándote y bendiciéndote aun cuando no te lo mereces. Él lo hizo así aun desde el comienzo, y no ha cambiado Su estilo, porque cuando aun eras pecador (¡ya no lo eres por siacaso!, aun si pecas, ¡no lo eres! - pero eso lo vemos en otro blog 😛), ¡Cristo murió por ti! (Romanos 5:8). MIENTRAS MÁS TE LLENES DEL AMOR DE TU PADRE CELESTIAL, MÁS DE ESAS PIEDRAS SE IRÁN y así se podrá aquella obra de arte, esa Obra Maestra, creada en Cristo Jesús para buenas obras.

No tienes que forzar sonreír, porque las sonrisas están ahí dentro de ti. No tienes que forzarte a perdonar, porque el poder para perdonar está ahí dentro de ti. El amor, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la paciencia, la mansedumbre y la fuerza de voluntad crecerán como el fruto que es (Gálatas 5:22-23). El Espíritu Santo producirá ese fruto, no tú. Aprenderás que no es cuestión de dejar de hacer lo malo, sino de comenzar a hacer lo bueno, y lo bueno es llenarte del amor de tu Padre Celestial.

Así que, ¡llénate más del amor de tu Padre! ¡Llénate de la gracia de Jesús! ¡Aprende cuánto te ama! Llénate de Su Palabra, de su Presencia y se parte de una buena iglesia, y verás cómo te será más fácil cambiar esas cosas, y la Obra de Arte en ti será vista por todos, y ¡ellos serán bendecidos!

sábado, 6 de mayo de 2017

La Iglesia: El Cielo en la Tierra

Jesús está edificando Su Iglesia (Mateo 16:18). Él ama al mundo (Juan 3:16) pero no está edificando al mundo sino a Su familia, a la Iglesia. Yo creo que no existe otro lugar en la tierra que se parezca más al cielo que la iglesia. ¡De verdad!

Jesús está edificando Su iglesia y lo seguirá haciendo hasta que la iglesia sea el lugar más atractivo en la tierra (Isaías 2:2-3). ¡Yo no dejaré de ser parte de eso!

Es cierto que muchos actualmente mal representan la iglesia, y lo han hecho durante la historia, pero esos errores no son de Jesús sino de los integrantes de la iglesia. Justamente por eso Jesús la está edificando, ¡porque necesita ser edificada! Jesús no vino por los perfectos sino por los pecadores (Mateo 9:13). Cuando uno comienza a venir a la iglesia no es perfecto automáticamente (solo su espíritu, pero eso es otro tema), sino que entra en un proceso de perfeccionamiento (Filipenses 1:6). Así que no hay que asumir que porque uno está yendo a la iglesia, debería haber cambiado YA. Está en un proceso. ¡Estamos en un proceso!

Cuando yo voy a mi iglesia Camino de Vida, siento que entro a otro mundo. Es como si fuera un mundo dentro de otro mundo. Así como cuando Peter, Susan, Edmund y Lucy Pevensi entraron al mundo de Narnia a través del ropero, yo siento que entro al cielo en la tierra cuando paso por las puertas de entrada de mi iglesia.

Es mundo diferente, en donde encuentras sonrisas, atención, hospitalidad y amabilidad. Ahí no nos creemos superiores a los demás, sino que existe pasión por servir a otros. No aparentamos perfección, sino que puedes ver autenticidad. Nadie pretende "haber llegado", sino que reconocemos que estamos en un proceso. Ahí existe la libertad de llegar tal como uno es, porque sabemos que nadie nos condenará. No se nos exige a dar dinero ni a servir, sino que somos animados con el ejemplo que vemos por todas partes, y sobre todo, con los resultados: vidas cambiadas por doquier.

¿Todos tienen esas características? NO, pero un lugar con esas características (¡y faltan aun muchas más!), dudo que la encuentres en otro lugar. ¿Que somos perfectos? NO. Somos una familia, y ninguna familia es perfecta.

Yo sé que el cielo debe ser muchísimo mejor, pero aquí en la tierra es el lugar más parecido.

Jesús está perfeccionando toda Su iglesia en todo el mundo. Poco a poco se hace más atractiva a la gente porque pueden encontrar algo que el mundo necesita urgentemente: ESPERANZA. En el mundo experimentamos aflicción (Juan 16:33), pero tenemos la esperanza que no estamos solos sino que nuestro Padre está con nosotros.

Si no estás yendo a una iglesia, ¡te animo que busques una! No busques una perfecta, porque no la encontrarás; y si la encuentras, no vayas a ella porque la malograrás 😊. Pídele al Padre Celestial que te muestre una, y ¡Él te la mostrará!

viernes, 5 de mayo de 2017

Soy un Gran Escritor

¿Cuál fue tu reacción al leer ese título? Para muchos, estoy seguro que fue: "Y este, ¿qué se cree?", o quizás, "ya se le subió a la cabeza lo de escribir libros". Sabes, he estado orando y sentí hacerlo así a propósito.

Esa reacción no vino de mi, sino de ti. Yo no he creado esa reacción, sino tú mismo.

¿Cómo se llama esa reacción? Puede ser que sea envidia, cólera, celos, frustración. Y la razón principal (no la única) por la cual está ahí esa mala emoción es debido a las cosas de las que te has estado alimentando, es decir, aquello que has permitido que influencie en tu vida.

Hay otros que al leer el título se alegraron por mí, y otros que quizás dijeron: "¡Sí, yo voy a creer lo mismo con él", porque saben que todavía no soy ese gran escritor pero creen lo mejor conmigo.

Como dije, yo no soy el causante de esas reacciones, porque ellas estuvieron ahí todo el tiempo. Esa misma reacción, o quizás una parecida, hubiera salido con otra situación: que a tu compañero de trabajo lo asciendan y a ti no, que tu líder reconozca el esfuerzo públicamente de algún compañero tuyo pero no a ti, que todo lo bueno siempre le sucede a ese que piensas que no se lo merece y a ti solo te sigue "la nube negra", etc.

¿Tú te alegras por las bendiciones de los demás o te da envidia? ¿Lloras con los que lloran o te alegras porque "por fin recibieron lo que se merecieron"?

Hay una buena noticia: ¡Puedes cambiar!

En Lucas 15:11-32, en la conocida parábola del hijo pródigo (si no la conoces, ¡léela!), el padre de familia sale de la fiesta en homenaje a su hijo que había regresado para ROGARLE a su hijo mayor que también entre para que disfrute de la fiesta (así es, ¡LE ROGÓ!), y que celebre a su hermano que se encontraba bien.

¡Tú Padre Celestial no está enojado contigo porque no celebras a las bendiciones de los demás sino que te anima a que te alegres con él/ella por lo que le pasó! ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES DISFRUTAR DE LA FIESTA! ¡Es tu decisión!

Esos pensamientos que dicen que es injusto, que por qué a él, que por qué no a mi, etc., están ahí porque los has alimentado con personas mal agradecidas, chismes, malos programas de TV, radio o internet, etc. ¿Cuál es la solución? ¡Deja que esos pensamientos se mueran de hambre! ¡Deja de alimentarlos con lo mismo! Y comienza a alimentarte de cosas positivas: personas agradecidas y positivas, buenos programas de TV, radio o internet, pero sobretodo, de la Palabra de Dios, Su Presencia y Su Iglesia. Veras que, CON EL TIEMPO, tus reacciones cambiarán, empezarás a alegrarte de corazón con aquel que recibe aquello que quisiste, llorarás con lágrimas reales con aquellos que lloran, y la gratitud simplemente saldrá de ti. ¡Serás feliz de verdad!


sábado, 29 de abril de 2017

No sigas confiando en la Política

En 1824, Simón Bolívar se quejaba en una carta de la corrupción de los políticos.


Hoy en día, 193 años después, no solo seguimos con el mismo problema, sino que estamos enfrentando quizás una de las peores crisis de corrupción de la historia del Perú: un expresidente encarcelado, uno con orden de captura y dos con serias complicaciones. Y eso sin mencionar la larguísima lista de casos de corrupción de funcionarios públicos. ¡Y esto solo de los que sabemos! !Y esto solo hablando del Perú!

Y algunos siguen confiando en la política...

Desde pequeño poco me ha interesado la política. No era mucho de ver las noticias en la TV. Se burlaban de mí por estar "despistado", "en otra", nunca al tanto de lo que pasaba. Mi mundo era la iglesia (¡no me arrepiento en nada!).

Desde hace algunos años me ha interesado un poco más, pero no al nivel de estar pendiente de cada asunto. Quizás lo suficiente como para conversar un poco de la actualidad nacional. Es cierto, siempre es bueno estar informado. Pero, la verdad, desde el fondo de mi corazón, ¡más paz tenía cuando no estaba enterado!

¡Hay gente que solo opina de política! Después de eso, ¡no tienen vida!; y la verdad, no envidio en nada sus vidas, porque veo la poca paz en la que viven. Y hasta cierto punto, el interés que muchos tienen en la política es debido a la morbosidad por el chisme, por el interés que por fin agarren a ese político ladrón, ver cómo se peleen en el congreso, etc.

La verdadera paz NUNCA te la podrá dar ningún sistema político, porque el problema no radica en la democracia, el comunismo, el socialismo, en la izquierda, en la derecha, en el capitalismo, el liberalismo, etc. El problema se encuentra en el corazón del hombre. Mientras el ser humano siga pensando en sí mismo nada más, sin importar cuál sea el sistema que se adopte, fallará.

El amarse a sí mismo nada más, el buscar lo suyo propio, el ser uno mismo el centro de todo, hace que cualquier sistema no funcione. Sea político, económico, social, familiar, empresarial, etc., fallará mientras no se busque el bien de otras personas.

Dios le dijo a Josué que se esfuerce y sea valiente porque él tenia que repartir la tierra al pueblo (Josué 1:6). Salomón pidió sabiduría para dirigir al pueblo de Dios (1 Reyes 3:9). El corazón de los que están en autoridad debería ser servir al pueblo. Mientras esto no suceda, el sistema que se use, fallará; habrá injusticia, violencia, pobreza y delincuencia.

La solución siempre ha sido y siempre será Jesús. Él es el único que puede tratar con el verdadero problema: el corazón del hombre. Él puede, con su amor y gracia, cambiar el corazón de piedra a uno de carne, es decir, de uno que solo piensa en sí mismo a uno que lo dé todo por los demás.

Quizás la falta de paz que tengas puede ser porque te llenas mucho de esas cosas. Recuerda, UNO ES DE LO QUE UNO SE ALIMENTA. ¿De qué te estás llenando? "No te quejes de lo que permites", dice un refrán. Es decir, en lugar de quejarte de que no eres feliz, empieza a llenarte de cosas que sí te hagan feliz. Y si eres uno de esos que lo primero y lo último que haces en el día es prender el TV para ver las noticias, pues no te sorprendas de la amargura, enojo y frustración que permites que crezcan en tu vida.

¡Llénate de las cosas de Dios! ¡Anda a una buena iglesia que predique de la gracia y amor de nuestro Padre y sé parte de ella! Jesús es el único que puede traerte la verdadera paz, gozo y vida abundante que buscabas.

miércoles, 26 de abril de 2017

Sanidad Divina II - El Proceso de la Sanidad


¿Quién no ha escuchado o dicho alguna vez: "Pero oré y no se sanó", o peor: "Pero yo puse manos sobre el enfermo, hice la oración de fe, y se murió. ¿Qué pasó?" ¡Eso último me ocurrió a mí una vez! 😩

Muchos personas se frustran porque oran por los enfermos y no son sanados. Creen haber seguido todos los pasos que la Biblia dice: imponer manos, ponerse de acuerdo con otros, llamar a un líder de la iglesia, etc., pero aún así se desaniman al no ver ningún fruto manifestarse.

Creo que, en la mayoría de los casos, esa frustración viene por esperar que la sanidad se manifieste en forma inmediata o, al menos, muy próximamente. Recuerda que "uno se frustra cuando recibe algo diferente a lo que espera". Ellos esperaron una sanidad instantánea, y no fue así. ¿Qué recibieron? Recibieron UN PROCESO, pero ellos no lo sabían.

"Pero Jean Paul, ¿acaso Jesús no sanaba en forma instantánea?" Sí lo hacía..., en algunos casos. En la gran mayoría de los casos el proceso de la sanidad duró días, semanas, meses y quizás hasta años.

Jesús sanó a cientos de miles de personas (quizás hasta millones), pero obviamente no tenemos registrada uno por uno cada sanidad en la Biblia. Lo que leemos son cosas como: "Jesús fue de ciudad en ciudad y los sanó a todos" (Mateo 4:23-24, 8:16, Lucas 4:40, 6:17-19, etc.). En esos versículos están condensados gran parte del tiempo del ministerio de sanidad de Jesús, porque ¡te puedes imaginar cuánto tiempo le tomó en sanar a todas esas personas! Porque no dice que sanó a algunos cuantos, sino ¡a TODOS! ¿Cuántas personas enfermas podrían haber en una sola ciudad? Considera que la ciencia médica (¡cuyos conocimientos vienen de Dios, por si acaso!) en ese entonces no era tan buena como hoy en día, por lo que no nos equivocaríamos en estimar un número alto de enfermos.

Uno podría decir, "pero Jesús tiene el poder de sanar a todos en un segundo". ¡Claro que lo tiene! Y, ¡claro que quiere hacerlo así! Pero el recibir la sanidad no depende de su poder ni de su voluntad, sino de tu fe (¡eso es para otro blog 😁!). Además, si hubiera ocurrido así en donde Jesús sanó a todas las ciudades (o al menos una) en forma instantánea, no tengo la menor duda que estuviera registrado aquel super milagro en la Biblia.

Mira cómo fue el proceso de sanidad de esas miles de personas:
La fe viene por el oír de la Palabra de Dios (Romanos 10:17, específicamente la Palabra de la Gracia de Dios, -eso también es para otro blog 😛).

  1. Esas cientos de miles de personas escucharon de algún modo la Palabra de Dios acerca de que Jesús puede sanarlos. Puede haber sido que lo escucharon directamente de Jesús, de algún otro, o por la cantidad innumerable de testimonios de sanidad. Yo me inclino por este último.
  2. Esa palabra empezó a ser meditada en su corazón por algún tiempo; el tiempo suficiente como para que se convencieran ("la convicción de lo que no se ve",  Hebreos 11:1) que valdría la pena el esfuerzo de ir hasta donde estaba Jesús. Es ahí cuando se formó la fe en su corazón. Cuando apenas escucharon la Palabra de Dios, no era fe todavía, sino solo una semilla; pero la semilla maduró y se volvió fe gracias a que meditaron en ella. Por ejemplo, dice la Biblia que la mujer con el flujo de sangre se decía, "si tan solo toco el borde del manto de Jesús, seré sana" (Marcos 5:28). ¡Eso es meditar!
  3. "¡¿Ya se sanaron?!" Todavía no. Tenían que actuar sobre esa Palabra que se volvió fe, ya que "la fe sin obras es muerta" Santiago 2:17.
  4. Entonces, una vez convencidos que encontrarían la sanidad en Jesús, emprendieron su camino hasta donde Él estaba. A muchos les tomó mucho esfuerzo, sacrifico y tiempo, pero llegaron.
  5. Una vez con Jesús, Él los sanó instantáneamente. EL PROCESO TERMINÓ.

El proceso comenzó cuando escucharon por primera vez que Jesús los podía sanar y terminó cuando Jesús los sanó.
El leproso de Mateo 8:1-3, el criado del centurión de Mateo 8:5-13, la mujer con el flujo de sangre de Marcos 5:21-42, el ciego Bartimeo de Marcos 10:46-51, la mujer sirofenicia de Marcos 7:24-30, entre otros, son ejemplos que ilustran este proceso. Todos ellos escucharon de alguna manera que Jesús podía sanarlos, meditaron en ello por algún tiempo hasta convencerse, es decir, hasta que se formó la fe, actuaron basados en esa fe y, finalmente, Jesús los sanó.

Así que, lo que leemos en los evangelios que Jesús puso la mano sobre alguien y sanó, es solamente la punta del iceberg, el final de un proceso que duró mucho para la mayoría.

Hubo veces que, sí, la sanidad fue instantánea y el enfermo no espero nada. Pero son excepciones a la regla. Creo que no llegan ni a 5 casos registrados: El hombre de la mano seca (Mateo 11:9-14), la resurrección del hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17, aunque esto no es sanidad sino resurrección), el paralítico de Betesda (Juan 5:1-11) y la mujer jorobada (Lucas 13:10-17). ¿Se me olvida uno? Si es así, ¡anótalo en el comentario!

Además, en estos casos mencionados, el enfermo no se acercó a Jesús, sino fue Jesús quien se acercó al enfermo; y en la mayoría de ellos fue un sábado (excepto el caso de la resurrección del hijo de la viuda de Naín). Creo que hay una linda enseñanza ahí. Si tienes alguna revelación, ¡me gustaría escucharla!

ENTONCES, te pregunto, ¿de dónde crees que se debe sacar la "regla a seguir" para recibir sanidad?, ¿de los millares de personas que siguieron el mismo proceso o de aquellas contadas excepciones? ¡Obviamente la pauta a seguir la marca aquellos cientos de miles que recibieron su sanidad a través de un proceso!

No dudo que Dios puede sanarte soberanamente sin que se lo pidas. Pero si se lo estás pidiendo y todavía no estás sanado, adivina qué, ¡estás dentro del proceso!

Así que, si estás orando por sanidad propia o por alguien más, ¡NO TE RINDAS! ¡No creas que porque no fue instantánea no se manifestará la sanidad! ¡Sigue declarando la Palabra! ¡Sigue pidiendo oración! ¡Sigue intercediendo hasta que veas la sanidad manifestada! No te frustres porque no ves la sanidad manifestada ya que ¡estás dentro del proceso! Y más aun, ¡estás dentro del proceso Bíblico!


"Así que no pierdan la confianza, porque esta será grandemente recompensada.
Ustedes necesitan perseverar para que,
después de haber cumplido la voluntad de Dios,
reciban lo que Él ha prometido."
Hebreos 10:35

¡Espero te haya ayudado!

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jueves, 20 de abril de 2017

"Borrón y Cuenta Nueva" - ¡Mi cuñado Jonathan fue Sanado!


No se lo merecía, pero nos atrevimos a creer por ello. Fue su culpa que sus arterias se obstruyeran, pero Dios no nos da lo que nos merecemos (Salmos 103:10).

Muchos le dijimos a Jonathan por mucho tiempo: "Cuídate en cómo comes, estás muy gordo, te va a hacer daño". Pero no hacía caso. También, algunos les dijimos a él y Patty (su esposa, mi hermana) que saquen su seguro social de salud, pero nunca fue una prioridad para ellos y lo dejaron pasar.

Y lo que tenía que pasar, pasó. Lo que se sembró, se cosechó. El miércoles de la semana pasada a mi cuñado le dio un infarto de media intensidad (es peligroso) y lo llevaron de emergencia al hospital. El dolor en su pecho fue muy fuerte. Después de un día pareció que pasó el peligro y regresó a casa, pero al día siguiente casi le da un segundo infarto. Nuevamente tuvo el dolor fuerte en el pecho. Los médicos dijeron que un segundo infarto podría ser fatal así que lo trasladaron a UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) para que sea mejor controlado, pero ahí no podía recibir visitas. Mientras tanto, todos, en especial Patty y sus hijos (dos mayores, una adolescente y niño de 8 años) se preocuparon hasta las lágrimas. No era para menos.

Jonathan necesitaba dos operaciones: Un cateterismo y la colocación de un Stent en su arteria (es como un resorte para que su arteria no se cierre).

La incertidumbre de qué pasaría con él y cómo harían con los costos ya que no tenían seguro social quiso invadir sus corazones. A Jonathan le afectó más, pero mi hermana Patty se atrevió a creerle a su Padre Celestial por aquello que no se merecía. No se quedó como pobrecita diciendo: "esto me lo merezco por no prevenir", sino se paró en fe declarando la sanidad y la provisión del Padre que la ama. ¡Creyó por su favor inmerecido!

Por iniciativa de terceros se empezó a levantar fondos para las operaciones que era alrededor de 8 mil soles, pero faltaba mucho para llegar a la meta. La fe de Patty no claudicaba. Cientos no dejábamos de interceder. Una intercesora me dijo que oraba para que Dios "le dé las respuestas que Jonathan necesitaba saber". ¡Fue una oración guiada por Dios ya que no conocía a mi cuñado! Y en efecto, en su tiempo sin visita en UCI, sin TV, sin internet y sin mucho celular, ¡no le quedaba otra opción que hablar con Dios! Más que seguro que derramó su alma delante de su Padre Celestial que lo ama, mientras que Dios le hablaba para que se atreva a creerle por Su favor inmerecido. Así estuvo por cinco días, desde el sábado hasta ayer miércoles.

Patty le había dado el libro de Joseph Prince "El Poder de Creer Correctamente". Después de leerlo un poco, Jonathan lloraba diciéndole a Dios: "Tanto tiempo de cristiano y siento que no conozco tu gracia. ¡Quiero conocer tu gracia! ¡Quiero conocer tu favor inmerecido!"

Ayer los médicos le dijeron a Patty que ya lo tenían que operar. Patty había estado moviéndose sin parar para sacar el seguro social e iba a estar listo para el jueves, por lo que ¡el miércoles Patty le pedía al doctor que no lo opere, sino que espere hasta hoy! El doctor insistía que era muy peligroso. Ellos no sabían qué hacer. Estaban llorando y asustados por los gastos en los que se estarían endeudando. Así que oraron juntos para pedir dirección de Dios. Jonathan sintió que Dios le decía: "Yo no quiero compartir mi gloria con nadie. Yo te sanaré. Yo proveeré". Entonces accedieron a la operación sin seguro.

Al salir de la sala de operaciones, dejaron a Patty y una de sus hijas mayores ver a Jonathan, el cual se encontraba llorando por lo que acababa de vivir. Jonathan susurraba: "no tengo nada, no tengo nada". ¡Luego les dijo que el doctor había encontrado sus arterias libres, nada obstruidas, bien abiertas! Al poco rato se acercó el doctor y confirmó lo que Jonathan les dijo. Además les dijo que no era necesario la otra operación para ponerle el stent en su arteria. Los tres estaban llorando. Luego, el doctor le da unas palmadas en el hombro de Jonathan y le dice: "Borrón y cuenta nueva". ¡Aleluya!

¡Hoy jueves ya le dieron de alta! Ya que no fue necesaria la operación de ponerle el stent la cual era la más costosa, así que ¡se pudo pagar la cuenta del hospital con lo recaudado!

Muchos nos preocupábamos sobre cómo se pagaría todo ya que faltaba mucho, pero Dios hizo el milagro. ¡Jonathan fue sanado de su corazón físico, pero también del espiritual! Lo que iba a ser destrucción y fatalidad, ¡Dios lo tornó a bien!

Nuestro Padre no provocó el infarto ni tuvo nada que ver para que no saquen el seguro social. Por el contrario, Dios les advertía a través de las palabras de las personas que los amaban que se cuiden y sean precavidos, y fueron ellos los que decidieron no hacer caso. PERO DIOS no está ahí para restregarnos en nuestra cara nuestros pecados y fallas. Nuestro Padre NUNCA te dirá: "¡Ves, te dije! ¡Pero no me quisiste hacer caso! ¡Ahora PAGA tus consecuencias!" ¡NO! Por el contrario, JESUS PAGO LO QUE NOSOTROS NOS MERECIAMOS. EL TOMO NUESTRO LUGAR. EL CASTIGO DE NUESTRA PAZ FUE SOBRE EL. POR SUS LLAGAS FUIMOS NOSOTROS CURADOS. (Isaías 53:4-5)

Hebreos 4:15 dice que Jesús se compadece de nuestras debilidades porque Él, así como nosotros, fue tentado en todo (pero Él no cayó en la tentación). No dice que se burla de nuestras debilidades, que no puede entender por qué es que fallamos a cada rato, que no nos comprende. ¡NO! ¡Él se compadece! Y luego, en el siguiente versículo dice que te acerques CONFIADAMENTE al trono de la gracia (favor inmerecido) de Dios para recibir misericordia y ayuda. Es decir, después de haber sido débiles y no hacer lo que debimos hacer, después de fallar y pecar, tu Padre Celestial no te condena, ¡sino que te dice que te acerques confiadamente a Él! Y la Biblia Amplificada agrega: Osadamente y Valientemente. ¡Ese es tu Padre que te ama!

¿Fallaste? ¿Pecaste? ¿No hiciste lo que debiste haber hecho? Bueno, ¡bienvenido al grupo de los que no somos nada perfectos! No corras de Dios. ¡Corre a Dios! Jesús no vino por perfectos, sino por pecadores. Él no te condenará por lo que hiciste, sino que te abrazará, te confortará, te sanará, te dará todo el favor inmerecido que necesites. Está ahí, disponible para ti. ¡Atrévete a pedirlo! ¡ATRÉVETE A PEDIRLE A DIOS LO QUE NO TE MERECES! ¡Atrévete a pedir de su favor inmerecido!


"Acércate confiadamente al trono del Favor Inmerecido de Dios para recibir la ayuda que necesitas"
Hebreos 4:16
¡Espero te haya ayudado!

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martes, 18 de abril de 2017

Sanidad Divina I: ¡Dios quiere sanarte!


¿Dios quiere sanarme? ¡Sí! Y, ¿si es mi culpa por la que estoy enfermo? ¡Igual te quiere sanar! Eso no cambia Su voluntad. ¡Tu Padre Celestial quiere sanarte siempre!

Yo sé que esto quizás haga que muchos que todavía no reciben la revelación de la gracia de Dios se incomoden un poco. Realmente espero que no. Espero que puedan recibir la revelación que nuestro Padre está enviando a la tierra en este tiempo. En cuanto al tema de la sanidad divina su voluntad es: DIOS QUIERE SANARTE ASI HAYA SIDO TU CULPA QUE ESTES ENFERMO.

Dios no cambia (Hebreos 13:8). Su voluntad no ha cambiado y no lo hará. Tú no harás cambiar Su voluntad con tus acciones. Él es tu Padre y siempre quiere darte lo mejor (3 Juan 2).

Recuerda esto siempre: Jesús refleja la perfecta voluntad del Padre. (Juan 14:9, Colosenses 2:9). Entonces, ¿a cuántos que se hayan acercado a Jesús por sanidad has visto que Jesús les haya preguntado primero: "Espera, para poder sanarte debo saber primero, ¿es tu culpa que estés enfermo?". Te ayudaré: ¡A ninguno! Inclusive, en una oportunidad los discípulos fueron los que querían saber las causas de la enfermedad de una persona (una ceguera, Juan 9:2). Querían saber si esa enfermedad era por culpa de sus pecados o el de sus padres. Pero a Jesús no le interesaba eso. ¡Jesús solo quería sanar!

Nuestro Padre no está enfermo de la cabeza para que quiera que suframos de alguna enfermedad para aprender algo. Él no te quiere sanar pero después de que hayas aprendido algo primero. Jesús nunca le preguntó a nadie: "Yo te sanaré pero primero tienes que aprender más carácter - (o cualquier otra cosa) - en medio de esta enfermedad". ¡No! ¡Él te quiere sanar ya! No ores para preguntarle si Él te quiere sanar. ¡Ora declarando la sanidad que Él te dio! ¡Todas sus promesas son en Él sí y Amén! (2 Corintios 1:20).

El leproso estaba seguro que Jesús PODIA sanarlo pero no estaba seguro si QUERIA sanarlo (Mateo 8:1-3). Por eso se le acercó diciendo: "Señor, SI QUIERES puedes limpiarme". La lepra en ese entonces era considerado una maldición por el pecado (específicamente, por la rebelión). Jesús no le dijo: "Apártete de mi, pecador, y ¡paga las consecuencias de tus propias acciones!". Muchas veces tenemos esa actitud porque no conocemos la voluntad de nuestro buen Padre Celestial, la cual es: ¡Quiero, se limpio!

Es cierto que muchas veces aprendemos cosas positivas en momentos difíciles, tal y como son las enfermedades. PERO decir que nuestro Padre QUISO que pasemos por esos momentos, o peor aun, que Él orquestó esos momentos, es equivocado. Uno no debe crear una creencia por uno o dos versículos, sino que debe ser algo sustentado de comienzo a fin de la Biblia.

Inclusive, esas cosas positivas que aprendimos u obtuvimos en medio de esa enfermedad (o cualquier situación difícil), ¡no fue gracias a la enfermedad en sí! Si eso fuera así, es decir, si la enfermedad produjera fortaleza de carácter, acercamiento familiar, una más profunda relación con Dios, etc., TODOS los que pasan por enfermedades saldrían mejor, y ese no es el caso. Aquello positivo que se obtuvo de la enfermedad fue porque la Palabra de Dios estuvo plantada de alguna manera en el corazón de la persona, y la persona decidió actuar en ella en esos momentos. Recuerda que TODO LO BUENO viene de Dios. La enfermedad, así como su creador el diablo, es para matarte, robarte y destruirte.

La enfermedad está en el mundo. A veces nosotros mismos nos la buscamos. Pero sea cual sea el caso, tu ¡Padre Celestial quiere sanarte! Jesús no solo está contigo en medio de esa enfermedad, Él quiere sanarte.

¡Espero te haya ayudado!

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lunes, 10 de abril de 2017

La Transfiguración - ¡Escucha a Jesús!

¿Quiénes son tus súper héroes favoritos? ¿Supermán, Hulk, Gokú? Imagínate que los tienes juntos delante de ti. ¿Cómo te sentirías? Bueno, algo así me imagino que Pedro, Jacobo y Juan se sintieron al ver a Moisés y a Elías al frente de ellos (Mateo 17:1-7).

Hay que recordar que para los judíos de ese entonces Moisés y Elías eran los más más. No había Nuevo Testamento todavía y Jesús era considerado por algunos como Juan el Bautista, por otros como Elías mismo, y por otros por "algún profeta que resucitó" (Mateo 16:13-14). Y a pesar de que de que el Padre le reveló a Pedro que Jesús era el Hijo de Dios, sabemos que todavía no tuvieron bien firme esa revelación porque luego dejaron a Jesús solo en el calvario. Entonces, Jesús se lleva a Pedro, Jacobo y a Juan a la cima de un monte y, de repente, Moisés y Elías se le aparecen y comienzan a hablar de cosas importantes con Jesús.

Yo me imagino lo que Pedro, Jacobo y Juan comenzaron a pensar: "¡Wow, son Moisés y Elías!  ¡Jesús sí que debe ser importante!". Y luego Pedro dice: "¡Oh Maestro, qué honor que estemos aquí!". Estoy seguro que si hubieran existido los celulares con cámara, no hubieran desaprovechado la oportunidad de tomarse un selfie con ellos. ¡O quizás son capaces de pedirle a Jesús que les tome la foto!

Es ahí cuando Dios el Padre hace su intervención. Parafraseando, Dios les dice: "Pedro, Jacobo y Juan, ¡ESCUCHEN A MI HIJO JESUS!".

¡¿Te puedes imaginar eso?! Ellos tienen en frente a sus súper idolatrados Moisés y Elías, y Dios el Padre les dice: ¡Escuchen a Jesús!

¡Más claro no se puede poner!

Ellos pensaban que conocían a Dios, pero la verdad era que nadie lo conocía como el Hijo mismo. Dice en Hebreos que Moisés fue fiel pero como siervo, pero Jesús como Hijo. A través de la Ley nunca podrás conocer a Dios como realmente es. La Ley es una sombra de lo verdadero. Jesús te lo muestra como realmente es.

Dios no quiere que sigas intentando conocerlo a través de la Ley, es decir, a través de legalismos, de religión, de estándares, de reglas y mandamientos. No lograrás conocerlo así. Solo te frustrarás.

Por eso Jesús dijo: "A Dios nadie lo conoce" (Juan 1:18 - aquí la palabra "ver" significa "conocer" en griego), porque ellos solo pudieron conocer a Dios a través de el Antiguo Testamento, a través de la Ley. No conocían otra cosa. Pero Jesús dijo: "Yo, el unigénito hijo de Dios, lo doy a conocer".

Entonces, ¿quieres conocer a tu Padre celestial? ¡Conoce a Jesús! Jesús dijo: "El que a mí viene, yo no le echo fuera" (Juan 6:37), "yo he venido a que tengan vida en abundancia" (Juan 10:10), "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Él vino a sanar, salvar, restaurar. ¡Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo! (Juan 3:16-17).

jueves, 30 de marzo de 2017

Oración I: La Oración Flecha


Al ver tanto mal que ocurre en el mundo, tendemos a desanimarnos porque pensamos: "¿Qué puedo hacer yo? ¿Qué puedo hacer para ayudar a tantos damnificados por desastres naturales, a los que huyen con sus familias por las guerras, a nuestros hermanos en Venezuela, a los que son secuestrados para ser usados como esclavos sexuales, etc., etc., etc.?!"

Sí, sí puedes hacer algo. ¡PUEDES ORAR!

Menospreciamos el poder de la oración cuando pensamos: "Lo único que puedo hacer es orar."

No hagas caso de aquellos que dicen: "¡Sí, podemos orar, pero hay que hacerlo de verdad!" Ellos se refieren que hay que orar de ciertas maneras para que la oración funcione. Están equivocados. No es necesario que hagas una oración larguísima, gritando a todo pulmón, en ayuno y de rodillas para que la hagas efectiva. ¡Jesús fue el que hizo que tu oración sea efectiva! ¡Jesús fue el que hizo que tu oración pueda mucho porque Él fue el que te hizo justo! (Santiago 5:16, Romanos 5:1)

Esthercita Lu, una intercesora del Equipo de Oración de Camino de Vida, me enseño lo que ella llamó la Oración Flecha, basado en la historia de Nehemías 1 y 2.

Nehemías era el encargado de servirle el vino al rey. Una vez sucedió que, mientras le servía el vino al rey, éste notó que Nehemías estaba bien triste, por lo que le preguntó qué le sucedía. Nehemías le dijo que su pueblo sufría, y entonces el rey le dijo: "¿Qué cosa pides?" Dice la Biblia que Nehemías oró a Dios de los cielos y le respondió (Nehemías 2:1-5). Pero date cuenta que Nehemías no se fue a un lugar aparte para arrodillarse y orar "apropiadamente", tampoco le dijo al rey que le contestaría después de tres días de ayuno y flagelo. ¡Nehemías estaba sirviéndole el vino al rey!, y en ese mismo momento oró.

¡Cómo habrá orado Nehemías! ¡Seguro no fue más que un susurro, un silencioso y casi inaudible "Señor, ayúdame", "Señor, pon palabras en mi boca!" Pero la Biblia lo tiene registrado como que Nehemías oró.

No desprecies cuando oras en la calle, en el micro, caminando, en la ducha, en cualquier momento que te acuerdas de algo por lo que dices un: "Padre, haz algo por ellos", "Padre, bendícelos", etc. Mi esposa Cecilia, cada vez que escucha una sirena de ambulancia o de bomberos, ora por unos segundos por la emergencia. No creas que porque no lo haces con los "ademanes y posiciones correctos" no es efectivo lo que haces. Recuerda que tú no haces tu oración eficaz con tu forma de orar. ¡Jesús hizo tu oración eficaz con su sacrificio!

Además, es a través de la oración que quizás Dios te ponga algo en el corazón para hacer por aquellos que oras, o quizás se lo ponga a alguien más. La oración es la llave para que el reino de los cielos se manifieste en la tierra (Mateo 16:19).

Así que ora más por las cosas que están sucediendo en el mundo hoy. ¡Ora en todo momento! Jesús dijo que le pidamos al Padre que se haga su voluntad en la tierra como es en el cielo (Mateo 6:10). Ora confiado que el oído del Padre está atento a tu oración (Salmo 34:15), y ¡confiado que CADA PALABRA que le dices es escuchada y atendida!

¡Espero te haya ayudado!

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  • Oración II: Aprendiendo a Orar: En este post enseño que todos podemos aprender a orar como Jesús lo hizo, pero primero hay que aprender a un requisito indispensable.
  • Oración III: Llámalo Padre: Dios es nuestro Padre, y como tal, desea que lo llamemos así. Cuando lo entendamos, nuestra vida cambiará.
  • Un Oración para el 2018: Una oración que la colgué como modelo a comienzos de año, pero que sin duda alguna sigue siendo tan pertinente ahora.
  • Acompáñame a Orar por nuestro Perú: Una oración modelo por nuestro Perú a razón de los momentos duros que atravesamos por la corrupción.

lunes, 27 de marzo de 2017

Tu Ayuda viene de lo Alto

Cuando Pablo y Silas estaban encarcelados después de haber sido azotados, ellos empezaron a alabar a Dios; entonces las cadenas se soltaron y la puerta de la cárcel se abrió (Hechos 16:25-26). Cuando Josafat no sabía cómo enfrentar a un poderoso ejército enemigo, Dios le dijo que vayan primeros los adoradores (2 Crónicas 20:21-25). Cuando Moisés estaba acorralado entre el Mar Rojo y el ejército egipcio, él buscó a Dios (Éxodo 14:14-16). Cuando Josué iba a cruzar el río Jordán, Dios le dijo que vaya el Arca del Pacto primero, lo cual representa la presencia de Dios (Josué 3:14-17).

Amigo, amiga que estás pasando una situación horrible por motivo de los huaycos e inundaciones (o cualquier otra situación), te animo a que busques a tu buen Padre Celestial. Él puede cambiar esta situación completamente y hacer que de esto salgas bendecido (Romanos 8:28). Él no te está castigando ni quiere que aprendas algo de esto. ¡ÉL NO TE ENVIÓ ESTO! ¡Él es bueno! ¡Él te ama! El castigo de tus pecados (de todos tus pecados- pasados, presentes y futuros) fue sobre Jesús (Isaías 53:6, Colosenses 2:13). Tú no tienes por qué ser castigado nuevamente porque Jesús ya lo fue por ti.

Puedes acercarte confiadamente al trono de la Gracia de Dios para recibir gracia para el socorro que necesitas (Hebreos 4:16). Y sabes qué, ÉL no te ayudará con justo lo necesario, no te dará nada más para que pases con las justas y solo puedas sobrevivir. ¡NO! Él es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3:20).

Esta desgracia no es el fin de tu vida. El diablo quiere que lo pienses así, que ya no hay esperanzas, que todo está perdido, que toda tu vida se vino abajo. Pero quiero que sepas que el diablo vino para matar, robar y destruir (Juan 10:10), y la manera que lo hace es mintiéndote para que no tomes la vida abundante que Jesús vino a traerte.

Hay mucha gente que estamos tanto orando como haciendo algo para ayudarte. ¡Y lo vamos a seguir haciendo! ¡No pararemos! Pero necesitamos que tú también ores para que nuestro Padre multiplique toda esta ayuda, y que milagrosamente y a través de otros medios, Él pueda bendecir abundantemente a más personas. A través de la alabanza y la oración, tu Padre Celestial sanará tu corazón y nuestra tierra.

Ojalá que este mensaje pueda llegar a aquellos que lo necesitan, y sea recibido.


"Levantaré mis ojos a los montes. ¿Dé dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra"
(Salmos 121:1-2).

martes, 21 de marzo de 2017

¿Dónde está Dios en medio de tanta desgracia?

Si Dios existe, entonces ¿por qué hay tanto mal en el mundo? Si Él es real, ¿por qué hay tantas desgracias? ¡Dios no es el problema, sino la solución! Dios no es el autor de las cosas malas que suceden en el mundo, sino el autor de la solución. Vivimos en un mundo caído, y cosas malas seguirán sucediendo, pero confía, ¡Jesús ha vencido al mundo!

Me encantó la reflexión que mi pastor, Robert Barriger, dio en la iglesia con motivo a los huaycos que azotan la costa del Perú: "La gente se pregunta, ¿dónde está Dios en todo esto? Dios está en cada voluntario que va con un corazón dispuesto, en cada persona que dona algo para los que lo han perdido todo". ¡Me encanta esta respuesta!, porque la Biblia dice que la creación espera la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8:19).

Dios no está ausente. Dios está presente por medio de ti. Tú eres ahora los pies, las manos, la boca de Jesús. Quizás el único Dios que muchos verán es el que les permitas ver en tu vida. Eres Su representante. Y la manera en que se sabrán que eres su discípulo es por el amor por otros que reflejes (Juan 13:35).

Me encanta ver a mi Perú levantarse a ayudar a los damnificados. Me conmueve como muchos voluntariamente traen sus donaciones y se ofrecen a ir para ayudar en algo. ¡Te animo a que sigas haciéndolo! ¡Te animo a que animes a otros a hacerlo!

jueves, 16 de marzo de 2017

Por si acaso, Dios no está enviando Huaycos

Muchos están diciendo que Dios está enviando Huaycos como castigo. ¡Por favor, no creas eso! Dios es bueno y solo hace cosas buenas (Salmo 119:68).

Sé que muchos creen que Dios envía cosas malas porque en el Antiguo Testamento dice que Dios envió tal cosa mala (un ejército, una enfermedad, etc.), pero la palabra "enviar" en el Antiguo Testamento sería mejor traducida como "soltar", porque está bajo la idea que Dios estuvo conteniendo aquello malo que les iba a ocurrir como consecuencia de sus propias decisiones, pero, como no puede ir en contra del libre albedrío que Él les dio, "soltó" aquello malo.

Además, Jesús, en el Nuevo Testamento, dijo: "A Dios nadie lo vio jamás" (Juan 1:18), en donde "vio" quiere decir "conoció". Es decir, Jesús les estaba diciendo a los judíos en ese tiempo: "Ni uno de ustedes conocen a Dios porque ustedes lo conocen a través de la Ley." Y luego agrega: "Pero yo, el Hijo de Dios, lo doy a conocer". (Claro está que estoy parafraseando Juan 1:17-18).

Entonces, para conocer a Dios tienes que conocer a Jesús. Ahora, ¡¿a cuántos Jesús castigó por sus pecados?! ¡A nadie! ¡¿A cuántos Jesús dijo: "Tú te mereces esa enfermedad, así que no te sanaré"?! ¡A nadie! ¡¿A cuántos Jesús dijo: "No te sanaré porque quiero que aprendas algo de ello"?! ¡A nadie! Por el contrario, Él vino a cargar nuestros pecados, a recibir el castigo que merecíamos, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, ¡Él tomó nuestro lugar para que podamos recibir vida abundante!

"Amado hermano, no te equivoques, todo lo bueno y perfecto viene de lo alto, viene del Padre" (Santiago 1:16-17 parafraseada).


PD: ¡Sé parte de la ayuda contactándote con tu iglesia, juntándote con amigos, yendo a algún lugar donde estén organizándose para ayudar a los damnificados!


miércoles, 8 de marzo de 2017

Feliz día a las Mujeres - ¡A ti más Amorcito!

¡Qué mejor manera de empezar mi blog que honrando a las mujeres por su día! Realmente, ¡qué haríamos sin ustedes! ¡Son las mejores!

Pero mi amorcito Cecilia, es la más especial, mi única.

En Génesis 2:18-24 vemos lo que es el concepto de Ayuda Idónea. La "ayuda" no fue para el trabajo que Adán tenía que hacer, lo cual era cuidar, cultivar y hacer producir el huerto. Para tal caso, mejor Dios le hubiera presentado a Adán un ingeniero agrónomo o algo así. Dios, como para que Adán se de cuenta qué clase de ayuda le sería Eva, primero le dijo que nombre a todos los animales. Adán lo hizo, pero "no halló ayuda idónea" en ello (Gen 2:20). Es decir, ¡hombre!, tu COMPLETA satisfacción no lo hallarás en tu trabajo, tus logros personales o alcanzando todo lo que te propones. Entonces, ¿en dónde hallamos esa satisfacción? Nuestra satisfacción completa se encuentra en relacionarnos con nuestro Padre Celestial. Adán, antes de ser el jefe encargado del huerto, era hijo de Dios. Su satisfacción no se encontraría en su trabajo sino en su relación con su Padre. Dios no creó a Adán porque quería que alguien extienda el huerto por toda la tierra, sino porque quería tener una familia. Y para ese propósito, Eva era la ayuda perfecta.

Eva fue creada para ser la ayuda idónea de Adán en su relación con su Padre. De la misma manera que las costillas cuidan principalmente los pulmones y el corazón, Eva "cuidaría" lo más importante en Adán: su relación con su Padre Celestial. Por eso las mujeres son más espirituales y más sensibles. Tienen ese "sexto sentido" el cual yo creo que es una percepción sobrenatural que Dios les dio para ver cosas que los hombres no vemos. Por eso siempre nos empujan a buscar más de Dios, a ser mejores. Por eso las esposas se sienten seguras cuando
ven a sus esposos adorar a Dios. Pero nosotros, terco y orgullosos, ¡no les hacemos caso! =(

Estás características las vi en mi mamá desde que era chico (y hasta ahora las tiene), y ahora las veo en mi amorcito.

Ceci, amor, tú cuidas mi corazón al empujarme a buscar más de mi Padre; lo haces no solo con tus palabras sino también con tu ejemplo. Me animas a ser mejor, a lograr más, a creer más en Sus promesas. Me enseñas todos los días a ser feliz a pesar de la circunstancias. Yo sé la "teología" de eso, pero tú realmente sabes la práctica. Me siento seguro teniéndote a mi lado. Me alegra saber que mis Juanes elegirán a alguien como tú para casarse.

Te amo.

¡Feliz día de la mujer!