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jueves, 3 de enero de 2019

¿De qué partido político ser?

En ocasiones me preguntan de qué partido político soy. "¿Eres fujimorista, aprista, de derecha, de izquierda...?" ¿Realmente es tan importante ser de algún partido? Muchos dicen que sí es importante porque de ello depende el futuro de nuestro país. Realmente no lo creo. Soy un firme creyente que el futuro de nuestro país no depende de un grupo de personas de los políticos de turno, sino de todos y cada uno de nosotros. El Perú no cambiará cuando los políticos cambien, sino cuando nosotros cambiemos.

¿En contra de la política?
Si te han preguntado alguna vez de qué partido político eres, es muy probable que tu respuesta, si no coincidió con el partido de la persona que te preguntó, haya acabado en un intercambio de argumentos subido de tono. "¡Pero cómo puede ser posible que apoyes a tal persona después de lo que ha hecho!", "¿Me estás bromeando? ¿De verdad eres de ese partido?", "Si te informaras más, estoy seguro que cambiarías de parecer", son cosas que comúnmente se escuchan. Y si estás en las redes sociales, ¡prepárate a ser insultado!

No estoy en contra de la política, solo no creo que ahí se encuentre la solución para un mejor Perú, y mucho menos estando discutiendo e insultándose. La política no es buena ni mala, son las personas que la hacen buena o mala. Si a ti genuinamente te gusta la política y de corazón quieres ayudar a otros, ¡gente como tú es la que necesitamos en los puestos públicos! No te limites a solo discutir con otros, ¡sino sé parte del cambio!

Examínate
Es tan fácil enredarse en ese mundo porque casi todos hablan de eso. Y si no sabes del tema, te pueden decir que eres un despistado, ingenuo o sarcásticamente te preguntan dónde has estado. ¡Seguro habrá algunos que ven las noticias sólo para no ser el único que no sabe nada! Te animo a que examines tu propia vida y reflexiones si tanto involucramiento fue bueno para ti, para los que te rodean y para el Perú, o quizás solo te trajo estrés, cólera y frustración.

Recuerda que si haces lo que otros hacen, acabarás obteniendo sus mismos resultados. ¿Quieres renegar, frustrarte y desanimarte como lo hacen aquellos que solo pelean por eso? ¿Crees que valdrá la pena sacrificar tu salud emocional y, quizás, física, solo por "estar enterado"? Creo que no.

Parte del cambio
En lugar de hacer lo que los que se paran peleando hacen, mejor haz lo que hacen los que activamente contribuyen para un mejor país. Aunque sería bonito que participes de una iglesia, algún grupo de voluntarios para obras sociales, alguna organización sin fines de lucro, etc., no es necesario que así lo hagas para ser parte del cambio, porque mucho harás siendo un buen padre, una buena madre, un hijo(a), un buen hermano(a), un buen ciudadano(a), un buen empleado(a), un buen jefe(a), etc.

Si todos tomáramos conciencia de esto, estaríamos viviendo el cambio. Si todos nos volviéramos personas con valores, difícilmente escogeríamos a gobernantes sin valores; el plan de gobierno, aunque bien importante, ya no sería lo determinante para elegir a alguien, sino que en nuestra lista de cualidades estaría en primer lugar personas con un trasfondo genuino de ayudar a otros.

No cometas el mismo error
Ponte a pensar: de lo que más se ha protestado de nuestros gobernantes y ha causado tremendos malestares en la población es la corrupción y no su pobre capacidad de gestión. Sí hemos escuchado quejas sobre la pobre gestión de ciertos líderes políticos, pero esas quejas no se comparan con las protestas, frustración, desánimo y fastidio que genera la corrupción. Sin embargo, en las elecciones no exigimos como principal requisito a un candidato probo en su deseo de ayudar a otros. En nuestras conversaciones en el tiempo electoral lo que normalmente se escucha es: "No cometas el mismo error. ¡Revisa su plan de gobierno!"

¡Es culpa de los políticos!
Creo que el culpar a los políticos de la situación del país es una forma de evadir la responsabilidad que cada uno tiene en el cambio.

No solo tenemos responsabilidad porque nosotros somos los que los elegimos, sino porque, como dije, el verdadero cambio se encuentra en que CADA UNO de nosotros seamos parte activa en el cambio. Te lo vuelvo decir: nuestro país cambiará no cuando los políticos cambien, sino cuando nosotros cambiemos. El Perú no es la clase política. El Perú somos nosotros.

La madurez no viene con los años sino con la aceptación de responsabilidad (Dr. Cole). Entonces, dejemos de decir: "La corrupción de la clase política tiene al Perú como está", y comencemos a decir: "La corrupción en mí tiene al Perú como está" (lee mi post: Soy Corrupto, pero no tanto

¡Espero te haya ayudado!

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viernes, 26 de octubre de 2018

La Corrupción, el Cáncer y la Liposucción


Escuché de una persona que se operó para reducir el tamaño de su estómago, pero su hábito de tomar gaseosas era tan grande que, momentos después de despertarse al día siguiente de la operación, le exigió (de mala manera) a su empleada que lo estaba cuidando que le traiga una gaseosa. El temor a su jefe sumado a la ignorancia de lo peligroso que era para él, terminó con la vida de este hombre.

Conozco a una persona que quiere hacerse la liposucción, pero todavía no ha dejado sus malos hábitos alimenticios. Sin necesidad de ser adivino, ¿sabes que sucederá si se la hace? ¡Así es! Tarde o temprano caerá en lo mismo.
Las medidas extremas no solucionarán el problema si no se cambian las acciones que crearon el problema.
No estoy en contra de las marchas, solo dudo de su efectividad. No estoy en contra de los procesos judiciales contra las autoridades corruptas, pero sé que eso no solucionará el problema de la corrupción. Soy un convencido que la solución a la corrupción la tenemos nosotros, en nuestra vida diaria.

Dicen los médicos que todos tenemos células cancerígenas pero, como no son tantas, no son detectables. Solo cuando crecen a un determinado número es cuando son detectadas por los aparatos que usan los médicos. ¡Exactamente lo mismo sucede con la corrupción!

Todos tenemos corrupción en nosotros, pero no es detectada, o mejor dicho, no es considerada como corrupción. Solo cuando esta corrupción crece es cuando es detectada, y el "aparato" que se usa para reconocer algún acto como corrupción o no lo impone la Sociedad.

("Lista 1") Por ejemplo, esto ha decidido la Sociedad que NO es corrupción:
- Pasarse una luz roja.
- Comprar cosas robadas.
- Sobornar al policía de tránsito.
- Evadir impuestos (no mucho, claro).
- Comprar pirateado.
- Robar cable.
- Tirar basura en la calle.
- Etcétera.
Dudo mucho que alguien organice una marcha por una cosa de estas.

("Lista 2") Y esto ha decidido la Sociedad que SÍ es corrupción:
- Aceptar 20 millones de dólares para una empresa construya una carretera.
- Beneficiar por 40 años con un contrato abusivo para que controlen los peajes.
- Que un juez negocie sentencias al mejor postor.
- Que los medios de comunicación solo pasen las noticias que les conviene.
- Que los parlamentarios se blinden entre sí.
- Etcétera.

¡Pero nosotros conformamos esa Sociedad! ¡Nosotros podemos cambiar eso! ¿Cómo? ¡Cambiando nosotros primero! Cuando nuestros estándares cambien, la Sociedad cambiará porque nosotros formamos esa Sociedad! Y cuando el estándar con el que se califica si algo es corrupción o no cambie y la indignación aparezca cuando alguien haga algo de la "Lista 1", entonces cada vez serán más escasos los casos de la "Lista 2", porque si los actos corruptos de la "Lista 1" no son permitidos, ¡cómo se van a permitir los actos de la "Lista 2"!

Por eso, el esperar que nuestra indignación mostrada en las redes sociales, en marchas o en cualquier otra manifestación resuelva el problema de la corrupción es, para mí, muy ingenuo, muy poco efectivo. No digo que esté mal, pero sí digo con seguridad, que no resolverá nada. Esos intentos son solo una liposucción, una peligrosa quimioterapia, los cuales atacan el resultado del verdadero problema, pero no atacan al problema. Tarde o temprano volverán a aparecer más casos de corrupción  en nuestras autoridades.

¿Cuál es el verdadero problema? La corrupción en nosotros mostrada en nuestra vida diaria ("Lista 1"). Porque si las autoridades siguen saliendo de un pueblo con corrupción, ¡cómo se puede esperar que no se manifieste esa corrupción! ¡Sí se manifestará! ¡Tarde o temprano, lo hará!

¿Cuál es la solución? Deshacernos de esa corrupción NOSOTROS. Cuando en nosotros, el pueblo del cual salen nuestras autoridades, no tenga corrupción, entonces y solo entonces, no habrá corrupción en nuestras autoridades.

"¡Pero eso demorará mucho!" Así es, pero es la única solución. El problema es que nos gusta las soluciones rápidas, pero así como la corrupción en nuestras autoridades no apareció de la noche a la mañana, sino que fue a través de un proceso de decaimiento de valores en nosotros, la Sociedad, de la misma manera desaparecerá a través de un proceso de toma de resurgimiento de valores en nosotros, la Sociedad.

Ahora, hablar de valores es algo subjetivo, pero creo que la siguiente pregunta te ayudará a tenerlo un poco más claro: ¿qué es lo que te molesta de la corrupción en nuestras autoridades?

Si escarbas en tu interior, creo que llegarás a esta respuesta: que no estén en esos puestos de autoridad para servir a otros, sino para servirse a sí mismos. Porque usan su posición para servirse a sí mismos:
- Presidentes han pedido coimas para beneficiarlos con una obra importante.
- Jueces piden algo a cambio para ofrecer liberar o bajarle la pena a un delincuente.
- Medios de comunicación aceptan hacer énfasis a las noticias de aquellos que más les conviene, etc.

Entonces comencemos a hacer nosotros, el pueblo, lo que esperamos de nuestras autoridades. Seamos las personas que queremos que ellos sean.  Si queremos que ellos usen sus puestos para el beneficio de otros y no para el beneficio de sí mimos, comencemos a usar nuestros "puestos" en el que nos encontramos, donde sea que estemos, ya sea en la calle, en la casa, en el trabajo, en el centro de estudios, etc., para el beneficio de los demás y no el nuestro.

El problema está en nosotros. Nosotros hemos ocasionado el problema. Pero también, la solución está en nosotros. Nosotros podemos ocasionar la solución.

Comencemos a dejar de poner nuestra esperanza en soluciones inmediatas y mejor avancemos a lo seguro. Tomará tiempo, pero si cambiamos nosotros, nuestro Perú cambiará.

Comparte este mensaje con alguien. Sé parte de los muchos que ya han tomado conciencia de esto. ¡Únetenos! ¡Mientras más se unen al cambio, más fácil será! Ayuda a otros a tomar conciencia de que sí es posible tener un mejor Perú y que el problema fue que se ha estado intentando de la manera equivocada.

¡Espero te haya ayudado!

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viernes, 24 de agosto de 2018

Inmigración Venezolana - ¿Qué haría Jesús?


Como cristiano, una de las maneras que tengo de buscar claridad en alguna interrogante es preguntándome lo que haría Jesús en tal situación. En esta caso de la llegada de tantos venezolanos al Perú me pasó eso.

A pesar de que en forma natural mi posición era de ayudar a los venezolanos que venían al Perú, no me parecía un buen razón decir que sentía compasión por ellos. Fue así que en un comienzo me dejé llevar por los interminables argumentos, tanto a favor como en contra de la inmigración venezolana, y me di cuenta que no tuve una clara posición bíblica con respecto a ello. Entonces fue que me pregunté qué es lo que haría Jesús en esta situación y, poco a poco, la claridad llegó.

Sinceramente no me imagino a Jesús diciéndole a algún venezolano: "No te ayudaré". Me cuesta creer, según la convicción que tengo de Jesús como un Dios de amor, que Él le diga a uno de ellos: "Regresa a tu país". Por lo tanto, yo, como Su representante, no puedo hacer eso, porque los ojos de los que nos rodean están sobre mi y sobre ti que creemos en Jesús, y nuestras acciones las asumirán como si fueran de Jesús.

Hay algo que no debemos olvidar: Nosotros, los que creemos en Jesús, estamos aquí de pasada, pertenecemos a un Reino diferente, somos peregrinos en este mundo, nuestra verdadera tierra es el Cielo. Aquí somos embajadores del reino de nuestro Padre, Sus representantes, y esa representación es un trabajo el 100% del tiempo, no solo cuando estamos entre cristianos en la iglesia. Por lo tanto,  antes que peruanos, nosotros somos cristianos.

¡Pero esto no es algo malo! Por el contrario, de la misma manera que implica que mientras mejor cristianos seas, serás un mejor esposo o esposa, o un mejor hijo, o un mejor empleado, o un mejor jefe, o un mejor padre o madre, así también, ¡mientras mejor cristiano seas, un mejor peruano serás!

Así que, antes de adoptar una posición, asegúrate sin auto engaños que estás convencido de que crees que eres un representante de Jesús en todo tiempo, recordando SIEMPRE que tus palabras, tus acciones y tus posts en las redes sociales las toman como si vinieran de Él.

Si solamente te llenas de comentarios cargados de enojo y amargura, entonces enojo y amargura es lo que habrá dentro de ti. Y, adivina qué saldrá de ti cuando comentes sobre el tema: ¡enojo y amargura! Yo no llegué a discutir con nadie sobre esto, pero reconozco que estuve tentado en más de una ocasión de hacerlo. Y una vez dentro, es tan fácil moverse en ese círculo vicioso de interminables discusiones, defendiendo posturas con verdades acomodadas, las cuales solo llevan a pleitos, enemistades, divisiones y contiendas (lee Santiago 3:13-18).

Pero hay un mejor camino para ti. 1 Timoteo 2:1-4 dice en la visión Dios Habla Hoy:
"Se debe orar por lo que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador".
¿Lo haces? ¿Estás orando por tus autoridades? ¿Oras para que nuestro Padre los guarde, los guíe, les dé sabiduría, para que así nosotros podamos gozar de una vida tranquila, pacífica y digna? Te doy un secreto, podrás saber si la persona estuvo sinceramente orando por esta situación si el comentario que lees o escuchas lo sientes cargado de enojo, amargura y/o deseo de pleito.

Si NO estás de acuerdo con el proceder del gobierno con respecto a los inmigrantes venezolanos, ¡ora! Y si SÍ estás de acuerdo con el proceder del gobierno con respecto a los inmigrantes venezolanos, ¡ora! Ten presente que cuando oras, no solo le estás abriendo puertas a nuestro Padre Celestial para que Él pueda obrar, sino que principalmente te estás limpiando de toda esa amargura, enojo y deseos de competencia y pleito, y más aun, te estarás llenando del corazón de tu Padre con respecto a esta situación, y de esa manera podrás actuar más cómo Él lo haría, trayendo los frutos que Él quiere.

Mateo 25:34-40 dice: "Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: "Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron". Y le contestarán los justos: "Señor, ¿cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?" El Rey les responderá: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí"".

¿Sabes qué? Este versículo (entre otros) me dice que debemos apoyar a nuestros hermanos venezolanos, pero TAMBIÉN me dice que debemos apoyar a nuestros hermanos que sufren del frío en las alturas. Ayuda a uno o ayuda al otro, pero ayuda. Que el hecho que no puedas ayudar a todos no se vuelva la razón por la que no ayudas a nadie. Es por eso que amo tanto la iglesia de Jesús, especialmente mi familia Camino de Vida, porque no tenemos colores políticos, sociales ni económicos. Nosotros no queremos ayudar esperando que se nos dé algo a cambio, sino que queremos agregar valor a la vida de las personas.

¿No sabes qué hacer? Yo sí:
Uno: ¡ORA!
Dos: Ayuda a uno o al otro, o ambos, ¡pero ayuda!
Tres: Guarda tu corazón de pleitos, porque serás tú el más perjudicado.

¡Espero te haya ayudado!

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Estoy seguro que los siguientes links te serán de edificación:




sábado, 23 de diciembre de 2017

Chau 2017: ¡llegaste al otro lado!



¡Vaya año!

En 2017 pasaron muchas cosas. Comenzó con un muy acalorado verano que acompañaba a una situación política todavía más acalorada: interpelaciones, acusaciones, debates por la ideología de género, la orden de captura del expresidente Toledo, entre otras cosas. Inmediatamente después, huaycos en diferentes parte del Perú dejaron desolación y dolor por donde iban, y cuyas consecuencias todavía están lejos de ser restauradas.

Luego un trágico incendio conmovió a los peruanos por poner en evidencia la situación de esclavitud que muchos jóvenes padecen. El mundo de la política no dejaba de ponerse tenso. A medio año se ordenó la prisión preventiva del expresidente Ollanta y su esposa Nadine. Miles de escolares en peligro de perder su año escolar debido a las constantes huelgas de sus maestros.

Las interpelaciones a los ministros seguían y las acusaciones de corrupción alcanzaron al actual presidente del Perú. Cae el gabinete del gobierno. El año se coronó con el pedido de la vacancia presidencial.

Y esto solo es del Perú. Falta hablar de Venezuela, del Medio Oriente, del temor a una guerra nuclear, de los terremotos que azotaron diferentes lugares, de matanzas y tiroteos, etc. Y por supuesto, todo esto es solo el marco en donde nuestros problemas personales se desarrollaron.

Pero, ¿saben qué?, el 2017 terminó y seguimos aquí. Llegamos al otro lado. Las marcas que te dejó, no son de derrota, sino la prueba de que pasaste.

Te lo explico con esta historia: Una mamá vigilaba a su hijo de lejos mientras él jugaba en un río. De repente, un cocodrilo salió, agarró al niño del brazo y empezó a llevarlo río adentro. La mamá corrió con todas us fuerzas mientras gritaba por ayuda. Sorprendentemente ella llegó a tiempo para coger a su hijo del otro brazo. El niño era tirado, por una lado, por el cocodrilo y, por el otro, por su mamá. Gracias a Dios un cazador pudo escuchar los gritos de auxilio y rápidamente se acercó ayudar, matando al cocodrilo con su arma. El niño fue llevado de emergencia a un hospital.

Ya fuera de peligro el niño, su mamá aceptó que una periodista lo entreviste. La periodista le preguntó: "¿Qué piensas cuando ves las marcas que te dejó ese cocodrilo?" El niño le contestó: "Esas marcas no significan nada para mí". Luego le mostró su otro brazo y le dijo: "Estas marcas son las que tienen un gran valor para mí porque representan que mi mamá no me dejó y me salvó la vida".

Este 2017 seguro te dejó algunas marcas, pero esas marcas no son de derrota, porque si lo fueran, no estarías aquí. ¡Pero estás aquí! ¡Llegaste al otro lado! Esas marcas son las que te dejó tu Padre Celestial al no soltarte en todo este tiempo. Fue difícil, pero estás aquí en el otro lado. ¡Y tu Padre te promete que seguirá estando contigo en el 2018 sin importar lo que este traiga! ¿Habrán momentos duros? Seguro que sí, pero no estarás solo, Él te seguirá sosteniendo de la manó, y puedes estar seguro que NADA hará que te suelte.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Acompáñame a orar por nuestro Perú


Padre, bendice a mi Perú. Oro por tu favor inmerecido sobre esta tierra, sobre cada peruano, pero en especial, sobre cada uno de tus hijos que en estos momentos están levantando sus rostros hacia Ti con la fe de poder recibir esa ayuda que necesitan para pasar este momento de incertidumbre y desilusión.

Danos la fortaleza para poder decidir dejar de poner nuestra confianza y expectativa en nuestros gobernantes y autoridades, y comenzar a ponerla solo en Ti, como siempre debió haber sido. Asumimos la responsabilidad de esta desilusión, porque somos conscientes que uno se desilusiona cuando se recibe menos de lo esperado, y reconocemos que fue nuestro error esperar de ellos lo que siempre debimos esperar de Ti. Decidimos no volver a poner nuestra confianza en el hombre, sino solo en Ti.

Decidimos que la paz, el gozo, las oportunidades, la esperanza de un buen futuro y la certeza que lo mejor está por venir, ya no lo esperaremos de nuestras autoridades, sino de Ti. ¡Tú eres nuestro gozo y nuestra paz! ¡Tú nos abres las puertas para las oportunidades que necesitamos! ¡Creemos que contigo nunca nada está perdido, sino que todo va en constante mejora, de gloria en gloria, de victoria en victoria! ¡Creemos que con lo poco que te podemos dar, Tú puedes hacer mucho!

Oramos para que puedas tornar en algo bueno todo este tiempo de desestabilidad. Tú no enviaste este mal de la corrupción, pero sabemos que contigo TODO ayuda a bien. Oramos para que todos podamos aprender nuestra lección y tomar con seriedad y responsabilidad las próximas veces que tengamos que ir elegir a nuestros gobernantes, no solo informándonos bien, sino pidiéndote sabiduría para elegir correctamente. Y, sobre aquellas autoridades que no son elegidas por nosotros, como lo son los jueces, fiscales y otros, te pedimos que un temor caiga en aquellos sobre quienes está la responsabilidad de elegirlos, para que no se atrevan a hacerlo de manera egoísta, buscando el beneficio propio, sino el de todos los peruanos.

Oramos para que la corrupción caiga completamente, que la luz brille en la oscuridad y sean develados aquellos actos egoístas que se hicieron a escondidas robando los recursos de todos. Te pedimos que no vuelva a suceder, que hayan ángeles protegiendo lo que pertenece a todos los peruanos, que sean descubiertos y detenidos antes que se lleven a cabo aquellos planes de hurto. Oramos para que sus corazones se llenen de temor para que no se atrevan a tomar para sí lo que nos pertenece a todos, que sientan miedo de hacerlo, que se encuentren intranquilos hasta que desistan en realizar aquellas fechorías, que sus conciencias no los dejen tranquilos para que, de esta manera, decidan detener su maldad.

Padre, te pedimos para pongas en nuestras autoridades esa conciencia de que el cargo que tienen es un cargo santo porque está designado para servir a millones de personas. Que se den cuenta que es un privilegio que no muchos tienen que sus decisiones puedan afectar a tantas vidas. Oramos que esa convicción de que están ahí para servir sea muy real en ellos y lo tomen con responsabilidad, honestidad, sacrificio y entrega. Bendícelos con la sabiduría que ellos necesitan en cada paso que den. Bendice sus familias y vidas personales, y que sepan que Tú les recompensaste por sus servicios.

Padre, decidimos dejar de quejarnos y asumir la responsabilidad desde donde estamos. Como hijos tuyos, decidimos orar por ellos para que los cubras constantemente de toda tentación y que sean llenados de tu dirección para que desempeñen sus puestos con excelencia. ¡Háblanos Padre, dinos la maneras de cómo podemos contribuir a formar en mejor Perú, para no esperar que se nos dé un mejor Perú, sino ser, desde ya, formadores de él!

Gracias porque sabemos que Tú nos oyes, que estás con nosotros y que nunca nos abandonarás, y sabemos por ello que nosotros atravesaremos por todo esto, llegaremos al otro lado, y seremos más fuertes, más sabios, mejores personas, mejores peruanos y mejores cristianos.

Amén.

viernes, 28 de julio de 2017

Una Reflexión por 28 de Julio


La mayoría se queja, pocos son parte de la solución. Yo no quiero ser parte de los "criticólogos", sino los que están "en la cancha" ayudando.

Yo no quiero tener la excusa de la manada: "Cuando todos lo hagan, yo lo haré". No quiero ser parte de la manada. Quiero ser diferente.

Yo no quiero cambiar cuando la mayoría de peruanos cambie, porque entiendo que es al revés, ya que yo también soy parte de la mayoría de peruanos. Yo también soy peruano, y decido cambiar. ¡Ojalá la minoría, los que queremos hacer las cosas bien, seamos mayoría!

Yo no quiero cambiar por temor a un castigo, sino porque quiero un Perú mejor. Hace años fueron estrictos en multar a los que no se ponían cinturón de seguridad en el carro, y funcionó, ahora la mayoría lo usa. ¡Por qué se tuvo que esperar al castigo para hacer las cosas bien! ¿Por qué no mejor hacerlo porque quieres un Perú mejor?

Yo no quiero quejarme de la corrupción del Perú, cuando soy corrupto en pequeñas cosas.

Si quieres un Perú diferente, depende ti. Sí, de ti. No depende del presidente, del congreso, de los jueces o de cualquier otra autoridad. ¡Depende de ti porque todos ellos vinieron de ti!

Mi amigo peruano, mi amiga peruana, mi querido compatriota, tú que amas al Perú, no botes basura en la calle, no compres robado, no te pases la luz roja, no te estaciones donde no debes, no mientas, no seas "criollazo", respeta a tus vecinos, etc. "¡Qué exagerado!", quizás estés pensando, pero si piensas así, es porque no te das cuenta que el secreto de los grandes cambios se encuentra en los pequeños cambios. ¡Cambia tú primero!, y entonces, porque eres peruano, ¡el Perú cambiará!

Cuando nos demos cuenta que el poder de tener un mejor Perú está en nuestras manos, ese día..., ¡oh Dios mío!..., ese gran día...

¿Por qué ese gran día no puede ser hoy?

¡Felices fiestas patrias mi compatriota!

¡Qué Dios bendiga al Perú!

viernes, 14 de julio de 2017

"Soy Corrupto, pero no tanto"


Si yo tengo un ánfora con 95 pelotitas rojas y 5 blancas, y si meto mi mano para sacar una pelotita al azar, ¿qué pelota es más probable que saque, roja o blanca? ¡Es obvio que la roja!

Así es como me gusta explicar por qué es que hay tanta corrupción en nuestras autoridades.

Nuestras autoridades no siempre fueron autoridades, sino que alguna vez fueron parte del pueblo (¡y regresarán al pueblo!). ¿Por qué, entonces, hay tanta corrupción en nuestras autoridades? Porque la corrupción la llevamos nosotros: el pueblo.

No es que se vuelven corruptos cuando están en el poder. No. Esa corrupción siempre ha estado ahí, y luego se manifestó de la forma como lo vemos en las noticias.

Quizás el pueblo no cambió constantemente el contrato para la Línea 2 del Metro de Lima, pero sí trata de sobornar al policía para que no le ponga papeleta. Quizás el pueblo no hizo un "negociazo" de millones aceptando una coima por una carretera, pero sí se roba la señal de la TV por cable. Quizás el pueblo no robó lo donado para reconstruir Pisco por el terremoto, pero sí compra cosas robadas o pirateadas porque es más barato. Quizás el pueblo no puede burlarse de las autoridades y no anda prófugo de la justicia en EEUU, pero sí se burla de las leyes de tránsito.

Etcétera, etcétera y etcétera.

Corrupción es, por definición, la alteración de la norma o estructura de algo. En este caso, de las leyes peruanas. Y lo hacemos SIEMPRE EN BENEFICIO PROPIO.

Ya sea que esas autoridades hayan sido elegidas democráticamente, por llamamiento o postulación, todas esas autoridades vinieron del pueblo. Y si la mayoría del pueblo está corrupto, ¿qué probabilidad hay que llegue una autoridad honesta y deseosa de trabajar por el pueblo?

Nuestra "ánfora", el Perú, tiene "95 pelotitas de corrupción", es decir, la mayoría tienen corrupción en su corazón. Este no es un problema solo de ahora, sino de años. Hace casi 200 años Simón Bolívar denunció este hecho en una carta:

"Una de las principales causas de los desastres de la República,
ha sido la escandalosa dilapidación
de sus fondos..." - Simón Bolívar, 1824.

Sin querer decir que no estoy de acuerdo que los corruptos pasen por el proceso judicial, resalto el escándalo que muchos manifiestan al ver la corrupción. Señalan la corrupción como si estuvieran libre de ella. Se asustan como si la corrupción fuera algo nuevo, cuando, por el contrario, ha sido bien permitido en ellos por mucho tiempo. Ellos están diciendo sin darse cuenta: "¡Yo soy corrupto, pero no tanto!", o "un poquito de corrupción está bien, ¡pero mucho no, pues!"

MIENTRAS NO CAMBIEMOS, NO ESPEREMOS QUE NUESTRAS AUTORIDADES CAMBIEN. Nuestras autoridades no deben cambiar para que nosotros cambiemos. Es al revés. Cuando nosotros cambiemos, ellos cambiarán, porque ellos vienen de nosotros.

Si eres de los que pensaste que quejarse del sujeto que le faltó el respeto a Christian Cueva grabándose mientras lo insultaba por fallarse un penal es preocuparse de tonterías habiendo problemas más serios en el Perú, no has entendido el verdadero problema del Perú. Sujetos como ese hay muuuuchos, sin RESPETO POR LOS DEMÁS, y así llegan a puestos de autoridad.

Cuando las actuales autoridades corruptas no estaban en puestos de autoridad todavía, es más que seguro que era su estilo de vida normal el evadir impuestos, pasarse los semáforos en rojo, comprar pirateado, robar cable, engañar a sus clientes no ofreciéndoles lo mejor (estas dos últimas parecen ser el caso de este tipo), etc.

Y es más que seguro que si tu estilo de vida es parecido a ese, si llegas a tener un puesto de autoridad, serás un corrupto más.

Por eso, si SOLO estás harto de la corrupción de nuestras autoridades y no de la falta de respeto a los demás que se en la vida diaria, si es que llega a solucionar el problema de la corrupción actual de nuestros gobernantes, tarde o temprano volverán a surgir nuevos gobernantes corruptos.

El Perú tiene más de 30 millones de problemas. Uno de esos problemas me atañe a mí. Uno de esos problemas te atañe a ti. Cuando tú y yo cambiemos, el Perú cambiará. No antes.

sábado, 29 de abril de 2017

No sigas confiando en la Política

En 1824, Simón Bolívar se quejaba en una carta de la corrupción de los políticos.


Hoy en día, 193 años después, no solo seguimos con el mismo problema, sino que estamos enfrentando quizás una de las peores crisis de corrupción de la historia del Perú: un expresidente encarcelado, uno con orden de captura y dos con serias complicaciones. Y eso sin mencionar la larguísima lista de casos de corrupción de funcionarios públicos. ¡Y esto solo de los que sabemos! !Y esto solo hablando del Perú!

Y algunos siguen confiando en la política...

Desde pequeño poco me ha interesado la política. No era mucho de ver las noticias en la TV. Se burlaban de mí por estar "despistado", "en otra", nunca al tanto de lo que pasaba. Mi mundo era la iglesia (¡no me arrepiento en nada!).

Desde hace algunos años me ha interesado un poco más, pero no al nivel de estar pendiente de cada asunto. Quizás lo suficiente como para conversar un poco de la actualidad nacional. Es cierto, siempre es bueno estar informado. Pero, la verdad, desde el fondo de mi corazón, ¡más paz tenía cuando no estaba enterado!

¡Hay gente que solo opina de política! Después de eso, ¡no tienen vida!; y la verdad, no envidio en nada sus vidas, porque veo la poca paz en la que viven. Y hasta cierto punto, el interés que muchos tienen en la política es debido a la morbosidad por el chisme, por el interés que por fin agarren a ese político ladrón, ver cómo se peleen en el congreso, etc.

La verdadera paz NUNCA te la podrá dar ningún sistema político, porque el problema no radica en la democracia, el comunismo, el socialismo, en la izquierda, en la derecha, en el capitalismo, el liberalismo, etc. El problema se encuentra en el corazón del hombre. Mientras el ser humano siga pensando en sí mismo nada más, sin importar cuál sea el sistema que se adopte, fallará.

El amarse a sí mismo nada más, el buscar lo suyo propio, el ser uno mismo el centro de todo, hace que cualquier sistema no funcione. Sea político, económico, social, familiar, empresarial, etc., fallará mientras no se busque el bien de otras personas.

Dios le dijo a Josué que se esfuerce y sea valiente porque él tenia que repartir la tierra al pueblo (Josué 1:6). Salomón pidió sabiduría para dirigir al pueblo de Dios (1 Reyes 3:9). El corazón de los que están en autoridad debería ser servir al pueblo. Mientras esto no suceda, el sistema que se use, fallará; habrá injusticia, violencia, pobreza y delincuencia.

La solución siempre ha sido y siempre será Jesús. Él es el único que puede tratar con el verdadero problema: el corazón del hombre. Él puede, con su amor y gracia, cambiar el corazón de piedra a uno de carne, es decir, de uno que solo piensa en sí mismo a uno que lo dé todo por los demás.

Quizás la falta de paz que tengas puede ser porque te llenas mucho de esas cosas. Recuerda, UNO ES DE LO QUE UNO SE ALIMENTA. ¿De qué te estás llenando? "No te quejes de lo que permites", dice un refrán. Es decir, en lugar de quejarte de que no eres feliz, empieza a llenarte de cosas que sí te hagan feliz. Y si eres uno de esos que lo primero y lo último que haces en el día es prender el TV para ver las noticias, pues no te sorprendas de la amargura, enojo y frustración que permites que crezcan en tu vida.

¡Llénate de las cosas de Dios! ¡Anda a una buena iglesia que predique de la gracia y amor de nuestro Padre y sé parte de ella! Jesús es el único que puede traerte la verdadera paz, gozo y vida abundante que buscabas.