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martes, 28 de agosto de 2018

La Necesidad del Bautismo en el Espíritu Santo


Después de que Jesús resucitó, leemos en Hechos 1:3 que estuvo 40 días hablándole a sus discípulos sobre su pasión: el Reino de Dios. Jesús comenzó su ministerio diciendo que el Reino de Dios se había acercado (Mateo 4:17), luego enseño sobre el Reino de Dios (Mateo 13), mostró el Reino de Dios (Juan 5:19) y, finalmente, murió para hacernos accesibles al Reino de Dios (Romanos 5:1). Sin embargo, justo antes de ascender a los cielos, en lugar de encomendarles de una vez la tarea de la extension del Reino de Dios, Jesús le dijo a sus discípulos: "Esperen" (Hechos 1:4).

¡¿Esperar qué?! ¡Qué ya no estaba todo listo! ¡No había dicho que todo esta terminado! (Juan 19:30). ¡¿Por qué tenían que esperar?! ¡¿Qué cosa tenían que esperar?!

Si Jesús les dijo a sus discípulos que tenían que esperar a pesar de que Él mismo era el más interesado de que ya comience la extensión de Su Reino, era porque aquello que tenían que esperar era, sin lugar a dudas, de vital importancia para el éxito de la extensión de Su Reino.

¿Qué era, entonces, lo que tenían que esperar? La Promesa del Padre.

¿Cuál era esa promesa? ¿Qué había prometido el Padre? Cuando la Biblia habla de LA Promesa, hace referencia a la promesa a Abraham, a través de la cual bendecirá a todo el mundo (Génesis 12:1-3). Pero cuando Jesús les dice en Hechos 1:4 que esperen la promesa del Padre, agrega algo: "la cual oyeron de mí". Jesús está hablando específicamente del Espíritu Santo (Juan 14:16). Y es que, para obtener toda la bendición que tu Padre te prometió, necesitarás la ayuda del Espíritu Santo.

Pero, ¿ya no tenían el Espíritu Santo cuando Jesús sopló en ellos la noche en que resucitó? (Juan 20:22)

¡Así es! ¡Se vé que lees tu Biblia! Pero la Biblia muestra claramente una diferencia entre recibir el Espíritu Santo y ser lleno de Su poder. Hechos 1:5 habla acerca de ser sumergidos ("bautizado" en griego es "sumergido") en el Espíritu Santo, y luego en el versículo 8 aclara que eso es recibir poder. Inclusive, Juan el Bautista agrega: "...bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11). ¡Qué power!

P O D E R   P A R A   T E S T I F I C A R
En el mismo Hechos 1:8 Jesús da la razón por la cual otorga ese poder: para poder ser testigos de Él. ¿Qué es ser testigos de Jesús? Ser testigos de Jesús es poder EXPERIMENTAR que Él y sus palabras son reales y dan resultados. En otras palabras, tu Padre Celestial quiere que experimentes que Jesús es real en tu vida, en tu matrimonio, con tus hijos, en tus finanzas, en tu cuerpo, ¡en toda área de tu vida!, porque Él sabe que esa es la mejor manera de hacer que más personas crean en Él.

Jesús les dijo a sus discípulos que esperen ser revestidos del poder del Espíritu Santo, porque sabía que sin Su poder sobrenatural obrando en ellos, no lo lograrían. Ellos iban a necesitar guianza, provisión, sanidad, paz y gozo en medio de las pruebas, y todo ello sólo el Espíritu Santo lo puede dar.

¡Ese poder también está disponible para ti! Tu Padre Celestial quiere que experimentes una relación con Él, que lo conozcas, que vivas la vida abundante que Él te da (Juan 10:10), que pruebes que Él es bueno contigo en toda área (Salmo 34:8), Él quiere que seas TESTIGO que lo que Jesús ha enseñado es verdad. En otras palabras, Él quiere que vivas el Reino de Dios en tu vida. Él quiere guiarte, ayudarte, consolarte, fortalecerte, y todo ello es más fácil con la ayuda del poder del Espíritu Santo. De esta manera estarás atrayendo personas al Reino de tu Padre Celestial solo con tu estilo de vida.

Y por supuesto, no hay nada mejor que ser usado por el Espíritu Santo para dar palabras de ánimo o consuelo a otra persona, poner manos sobre ellos y orar por alguna necesidad, dar un abrazo de parte de Jesús alguien que lo necesita. Tú serás testigo de todo eso y más en tu vida con la ayuda del poder del Espíritu Santo.

¿Quieres recibir el bautismo en el Espíritu Santo? ¡En el próximo post hablaré de eso! 😁

¡Espero te haya ayudado!

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miércoles, 1 de noviembre de 2017

El poder que Jesús le dio a mi hijo

Cuando Juan Esteban tenía 2 años sufría de pesadillas a menudo. Mi esposa y yo estábamos preocupados porque veíamos su carita de temor cuando lloraba y nos llamaba por las madrugadas.

Una noche, corrí a su cuarto porque empezó a llorar otra vez, y cuando me vio, me abrazó, y luego empezó a señalar asustado a una de las esquinas del cuarto. Cuando mi esposa y yo miramos a esa dirección, no veíamos nada, pero era obvio que él sí podía ver algo.

Nosotros oramos por muchas semanas hasta que un día le comenzamos a hablar acerca de la autoridad que Jesús le había dado. Sentíamos cómo Jesús le hablaba en ese momento. Le dijimos: "Hijito, Jesús ha vencido al diablo, él no tiene nada de poder ni autoridad sobre ti. ¡Tú le puede decir que se VAYA y botarlo de ese lugar porque tú tienes el poder de Jesús!"

La verdad no supimos cuánto nos entendió hasta que esa misma noche ya no nos despertamos porque lloraba o porque nos llamaba, sino porque escuchamos sus gritos que decían: "¡Vaya! ¡Vaya!" Nuestro hijito, a los dos años, estaba echando fuera al diablo de ese lugar.

(esta foto es cuando tenía 2 años)

Estoy seguro que la respuesta a nuestras oraciones por él fue que sentimos hablarle a Juan Esteban de la autoridad y poder que Jesús le dio. Nunca se me habría ocurrido hacer eso porque instintivamente yo me sentía responsable de defenderlo, sobre todo a esa edad, pero veo que nuestro Padre Celestial, quien lo ama y cuida mucho más que yo, quería defenderlo Él mismo. En lugar que Juan Esteban dependa de mí, mi Padre Celestial quería que dependa de Él.

Moraleja: Más que preocuparnos de cuidarlos todo el tiempo, mejor enseñémosle que el Todopoderoso, el Creador de todo, es su Padre y Él mismo los defiende.

¡Espero te haya ayudado!

domingo, 30 de julio de 2017

Jesús, Sabiduría y Poder

¿Sabes qué hacer para mejorar tu matrimonio? ¿Sabes cuáles son los pasos a seguir para mejorar tu situación económica? ¿Sabes cómo alcanzar tus sueños? Muchos nos estancamos porque simplemente no sabemos qué hacer, nos falta la sabiduría para saber qué paso tomar. Si ese es tu caso, ¡hay una buena noticia para ti! ¡Jesús sí sabe qué hacer! ¡Jesús es la sabiduría que necesitas!

Hay otro grupo de personas que sí saben qué hacer, pero no pueden hacerlo. Saben qué hacer para salir de esa adicción, para dejar de pelear con su pareja, para ser mejores padres, para salir de las deudas, etc., pero simplemente no lo hacen. No es que no quieran hacerlo, sino que no pueden hacerlo. Este grupo se identifica con el apóstol Pablo en Romanos 7:15 donde dijo: "Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que desteto, eso hago." Te falta el poder para hacer lo que sabes que debes hacer.  Si ese es tu caso, ¡hay una buena noticia para ti! ¡Jesús es el poder que necesitas!

¡La Biblia dice que Jesús es la sabiduría y el poder de Dios! (1 Corintios 1:24). La sabiduría y el poder de Dios que necesitas, se encuentran en Jesús. Sino sabes qué hacer, Jesús te da la sabiduría que necesitas (Santiago 1:5), y si sí sabes qué hacer, pero no tienes el poder para hacerlo, Jesús te da ese poder (Filipenses 2:13). Tu respuesta no solo se encuentra en Jesús. ¡Tu respuesta es Jesús!

Jesús dijo: "Yo soy el camino" (Juan 14:6). Jesús también le dijo a cuatro pescadores: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres" (Marcos 1:17). Es decir, Jesús no solo quiere darte las instrucciones necesarias para mejorar, ni tampoco un poder eventual para hacer lo que tienes que hacer. JESÚS QUIERE TRANSFORMARTE EN UNA PERSONA MÁS SABIA Y PODEROSA. Él lo puede hacer. Él superará tus expectativas.

En otras palabras, Jesús no solo quiere decirte qué hacer para sacarte de tus deudas, ¡Jesús quiere que vivas en prosperidad! Jesús no solo quiere darte el poder para perdonar, ¡Jesús quiere que ya no te afecten esas ofensas! Jesús no solo quiere que te reconcilies con tu esposo, ¡Jesús quiere que vivas el Cielo en la tierra en tu matrimonio!

Si permaneces en Él, constantemente buscándolo, meditando en Su Palabra, JESÚS HARÁ DE TI UNA MEJOR PERSONA EN TODO SENTIDO. Florecerás, en TODAS la áreas de tu vida. Sólo Jesús sabrá sacar lo mejor de ti. No te preocupes cómo lo hará. ¡Solo preocúpate de permanecer en el Camino! ¡Él es el Camino!

jueves, 30 de marzo de 2017

Oración I: La Oración Flecha


Al ver tanto mal que ocurre en el mundo, tendemos a desanimarnos porque pensamos: "¿Qué puedo hacer yo? ¿Qué puedo hacer para ayudar a tantos damnificados por desastres naturales, a los que huyen con sus familias por las guerras, a nuestros hermanos en Venezuela, a los que son secuestrados para ser usados como esclavos sexuales, etc., etc., etc.?!"

Sí, sí puedes hacer algo. ¡PUEDES ORAR!

Menospreciamos el poder de la oración cuando pensamos: "Lo único que puedo hacer es orar."

No hagas caso de aquellos que dicen: "¡Sí, podemos orar, pero hay que hacerlo de verdad!" Ellos se refieren que hay que orar de ciertas maneras para que la oración funcione. Están equivocados. No es necesario que hagas una oración larguísima, gritando a todo pulmón, en ayuno y de rodillas para que la hagas efectiva. ¡Jesús fue el que hizo que tu oración sea efectiva! ¡Jesús fue el que hizo que tu oración pueda mucho porque Él fue el que te hizo justo! (Santiago 5:16, Romanos 5:1)

Esthercita Lu, una intercesora del Equipo de Oración de Camino de Vida, me enseño lo que ella llamó la Oración Flecha, basado en la historia de Nehemías 1 y 2.

Nehemías era el encargado de servirle el vino al rey. Una vez sucedió que, mientras le servía el vino al rey, éste notó que Nehemías estaba bien triste, por lo que le preguntó qué le sucedía. Nehemías le dijo que su pueblo sufría, y entonces el rey le dijo: "¿Qué cosa pides?" Dice la Biblia que Nehemías oró a Dios de los cielos y le respondió (Nehemías 2:1-5). Pero date cuenta que Nehemías no se fue a un lugar aparte para arrodillarse y orar "apropiadamente", tampoco le dijo al rey que le contestaría después de tres días de ayuno y flagelo. ¡Nehemías estaba sirviéndole el vino al rey!, y en ese mismo momento oró.

¡Cómo habrá orado Nehemías! ¡Seguro no fue más que un susurro, un silencioso y casi inaudible "Señor, ayúdame", "Señor, pon palabras en mi boca!" Pero la Biblia lo tiene registrado como que Nehemías oró.

No desprecies cuando oras en la calle, en el micro, caminando, en la ducha, en cualquier momento que te acuerdas de algo por lo que dices un: "Padre, haz algo por ellos", "Padre, bendícelos", etc. Mi esposa Cecilia, cada vez que escucha una sirena de ambulancia o de bomberos, ora por unos segundos por la emergencia. No creas que porque no lo haces con los "ademanes y posiciones correctos" no es efectivo lo que haces. Recuerda que tú no haces tu oración eficaz con tu forma de orar. ¡Jesús hizo tu oración eficaz con su sacrificio!

Además, es a través de la oración que quizás Dios te ponga algo en el corazón para hacer por aquellos que oras, o quizás se lo ponga a alguien más. La oración es la llave para que el reino de los cielos se manifieste en la tierra (Mateo 16:19).

Así que ora más por las cosas que están sucediendo en el mundo hoy. ¡Ora en todo momento! Jesús dijo que le pidamos al Padre que se haga su voluntad en la tierra como es en el cielo (Mateo 6:10). Ora confiado que el oído del Padre está atento a tu oración (Salmo 34:15), y ¡confiado que CADA PALABRA que le dices es escuchada y atendida!

¡Espero te haya ayudado!

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  • Oración II: Aprendiendo a Orar: En este post enseño que todos podemos aprender a orar como Jesús lo hizo, pero primero hay que aprender a un requisito indispensable.
  • Oración III: Llámalo Padre: Dios es nuestro Padre, y como tal, desea que lo llamemos así. Cuando lo entendamos, nuestra vida cambiará.
  • Un Oración para el 2018: Una oración que la colgué como modelo a comienzos de año, pero que sin duda alguna sigue siendo tan pertinente ahora.
  • Acompáñame a Orar por nuestro Perú: Una oración modelo por nuestro Perú a razón de los momentos duros que atravesamos por la corrupción.

lunes, 27 de marzo de 2017

Tu Ayuda viene de lo Alto

Cuando Pablo y Silas estaban encarcelados después de haber sido azotados, ellos empezaron a alabar a Dios; entonces las cadenas se soltaron y la puerta de la cárcel se abrió (Hechos 16:25-26). Cuando Josafat no sabía cómo enfrentar a un poderoso ejército enemigo, Dios le dijo que vayan primeros los adoradores (2 Crónicas 20:21-25). Cuando Moisés estaba acorralado entre el Mar Rojo y el ejército egipcio, él buscó a Dios (Éxodo 14:14-16). Cuando Josué iba a cruzar el río Jordán, Dios le dijo que vaya el Arca del Pacto primero, lo cual representa la presencia de Dios (Josué 3:14-17).

Amigo, amiga que estás pasando una situación horrible por motivo de los huaycos e inundaciones (o cualquier otra situación), te animo a que busques a tu buen Padre Celestial. Él puede cambiar esta situación completamente y hacer que de esto salgas bendecido (Romanos 8:28). Él no te está castigando ni quiere que aprendas algo de esto. ¡ÉL NO TE ENVIÓ ESTO! ¡Él es bueno! ¡Él te ama! El castigo de tus pecados (de todos tus pecados- pasados, presentes y futuros) fue sobre Jesús (Isaías 53:6, Colosenses 2:13). Tú no tienes por qué ser castigado nuevamente porque Jesús ya lo fue por ti.

Puedes acercarte confiadamente al trono de la Gracia de Dios para recibir gracia para el socorro que necesitas (Hebreos 4:16). Y sabes qué, ÉL no te ayudará con justo lo necesario, no te dará nada más para que pases con las justas y solo puedas sobrevivir. ¡NO! Él es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3:20).

Esta desgracia no es el fin de tu vida. El diablo quiere que lo pienses así, que ya no hay esperanzas, que todo está perdido, que toda tu vida se vino abajo. Pero quiero que sepas que el diablo vino para matar, robar y destruir (Juan 10:10), y la manera que lo hace es mintiéndote para que no tomes la vida abundante que Jesús vino a traerte.

Hay mucha gente que estamos tanto orando como haciendo algo para ayudarte. ¡Y lo vamos a seguir haciendo! ¡No pararemos! Pero necesitamos que tú también ores para que nuestro Padre multiplique toda esta ayuda, y que milagrosamente y a través de otros medios, Él pueda bendecir abundantemente a más personas. A través de la alabanza y la oración, tu Padre Celestial sanará tu corazón y nuestra tierra.

Ojalá que este mensaje pueda llegar a aquellos que lo necesitan, y sea recibido.


"Levantaré mis ojos a los montes. ¿Dé dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra"
(Salmos 121:1-2).