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jueves, 20 de septiembre de 2018

Reprende el Viento y el Mar se tranquilizará


La historia de Jesús calmando la tempestad es contada en el evangelio de Marcos especificando un detalle en particular: que Jesús no reprendió al mar, sino al viento (Marcos 4:39). Esto fue así porque era el viento lo que provocaba las grandes olas que cubrían la barca. En otras palabras, Jesús se encargó de la causa del problema y no solo del problema en sí.

Los discípulos no tenían temor del viento, sino de las olas porque éstas anegaban la barca (Marcos 4:37) y podían hundirse y morir ahogados. Los discípulos miraban las olas que se levantaban y cómo caían contra la barca y su corazón se llenaba de miedo. Los discípulos no miraban a la fuerza invisible que provocaba el alza del mar, sino que su enfoque era el mar. Jesús no solo trató con el problema (las olas), sino con la causa de él (el viento).

Fíjate en lo que dice Marcos 4:37 en la versión Reina Valera, "Pero se levantó una gran tempestad de viento." Jesús reconoció cuál era la esencia de la tempestad: el viento. Los discípulos no. Ellos pensaron que su único problema era las olas del mar. No se daban cuenta que si Jesús no reprendía el viento y si solo le decía al mar que se tranquilice, era cuestión de tiempo que las olas se vuelvan a levantar. Por eso primero reprendió al viento, y luego tranquilizó al mar.

¿Has reconocido cuál es la esencia de la tempestad por la que atraviesas? Quizás estás mirando solo "las olas que caen a tu barca" y estas te llenan de temor, pero no miras lo que provocan esas olas. Quizás dices:
- Mi problema son las pesadillas de mi hijo, pero no te enfocas de lo que causa esas pesadillas.
- Mi problema son las deudas, pero no te enfocas de los malos hábitos que causan esas deudas.
- Mi problema es el distanciamiento con mi esposo(a), pero no te enfocas de lo que causa ese distanciamiento.
- Mi problema es que soy enfermizo, pero no te enfocas en tus hábitos alimenticios y la falta de ejercicios que provocan esas enfermedades.
- Etc., etc., etc.

Proverbios 26:2 dice que la maldición nunca viene sin causa. No te enfrasques en los síntomas, y mejor trata la causa de esos síntomas. Deja de desperdiciar tiempo y energía resolviendo el mismo problema una y otra vez, y mejor utiliza ese mismo tiempo y energía para tratar con las causas de ese problema.

Quizás has estado tratando por mucho tiempo solo con el problema, pero no con lo que causa ese problema. ¡Por eso es que vuelve a aparecer, porque nunca trataste con lo que provoca el problema! Si quieres deshacerte de una vez por todas de ese problema, pídele ayuda a tu Padre Celestial para que te ayude a reconocer aquello que haces o quizás a lo que estás expuesto, lo cual provoca tu problema, y por supuesto, pídele sabiduría para deshacerte de él para siempre.

¡Espero te haya ayudado!

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Estoy seguro que estos links sobre más enseñanzas de fe y gracia te ayudarán:

domingo, 29 de julio de 2018

3 Pasos para Ser un Buen Fracasado


Quiero compartirte tres consejos que, sin lugar a dudas, te llevarán al fracaso. Recuerda que todo buen fracasado hace regularmente lo que los exitosos casi nunca hacen. Todo buen fracasado se excusa, escucha a todo el mundo y no planea nada. Así que, si quieres ser un fracasado toda tu vida, ¡no dejes de seguir estos consejos!

1. Excúsate

No todo es tu culpa, así que, ¿por qué tienes que asumir responsabilidad de todo lo que te pasa? ¿Acaso tú tomas las decisiones del gobierno? ¿Acaso tú planeaste eso feo que te pasó, que te marcó y que te imposibilitó emocional y/o físicamente? ¿Tú tienes la culpa que ese hombre, mujer, jefe, compañeros de trabajo, sean como son? ¡Por su puesto que no!

Deja de escuchar a los que te animan porque lo más seguro es que no pasaron por lo que tú. ¡Tú eres el pobrecito que merece la ayuda de todos! ¡Ellos no! Ellos seguramente crecieron favorecidos por el destino y jamás entenderán tu situación.

Así que, cada vez que tengas alguna oportunidad de mejorar en algún área, recuerda que tienes todo el derecho de excusarte cuando veas alguna dificultad. Tu trabajo es esperar las condiciones perfectas para recién hacer algo.


2. Escucha a todos

A menos que quieras ser un ermitaño y exiliarte a una isla desierta, tienes que comenzar a compararte con el resto. No seas autosuficiente y orgulloso en pensar que estás bien. ¿Por qué escuchar solo a los sabios, a los que se interesan por ti y a los que han alcanzado el éxito? ¡Qué clase de discriminación es esa! No estamos en una monarquía ni en una dictadura. ¡Vivimos en democracia!, y en una democracia todos merecen ser escuchados.

Así que comienza de una buena vez a escuchar a TODOS tus críticos, a todos aquellos que les gusta opinar cómodamente sentados en las tribunas pero que nunca entrarían a jugar en la cancha, a todos aquellos envidiosos que les gustaría tener lo que tú tienes, a todos esos trolls de las redes sociales que pasan cinco horas diarias detrás de una pantalla ejerciendo su don de criticar a otros. ¡Escúchalos a todos! ¿O, acaso, te crees superior a ellos?

Ah, y por supuesto, trata de agradar a todos. ¡Deja de ser selectivo cuando de servir se trata! Jesús dijo que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:39) y que debemos hacer bien a todos (Gálatas 6:10), ¿o no?


3. No planees

Los planes son el invento moderno de los auto llamados "amos de la motivación y liderazgo" para mantenerte esclavizado, ¡y Dios quiere que vivas libre! (Gálatas 5:13)

¿Planes de corto, mediano y largo plazo? ¿Para qué?, si de todas maneras no cumplirás nada y para lo único que te servirá es para sentirte mal y condenado por ello, y luego estés comprando el libro sobre cómo salir de la condenación, ¡y seguro escrito por los mismos autores!

¡Mejor es vivir libre, guiado por el Espíritu Santo a dónde Él quiera llevarte! Deja ya esos planes para adelgazar, esas metas de aprender inglés, esa rutina de ejercicios y todas esas tonterías que lo único que hacen es quitarte el tiempo de tu libertad.

¡Sigue así!
Si has estado siguiendo estos consejos, es más que seguro que tu vida se dirige al fracaso. ¡Sigue así! ¡No te detengas! Y si no los has seguido, seguramente tu vida se está convirtiendo en una de esas pocas excepciones en donde, con el tiempo, todo le sale bien. Pero, ¿por qué quieres ser la excepción? ¿Por qué quieres vivir solo? ¡Únete a la gran familia de fracasados de todo el mundo y te aseguro que "Soledad" es algo que nunca sentirás!


PD: Sí, sí he estado siendo irónico =)

sábado, 6 de enero de 2018

Enfócate en lo que tu Padre Celestial hace


Tu Padre Celestial no está intentando alcanzar al diablo, sino al revés. ¡Es el diablo que está intentando alcanzar a tu Padre! No hay competencia entre ellos. ¡Jesús ya venció!

¿A qué me refiero? Casi siempre pensamos que cuando tenemos problemas tu Padre Celestial tiene que hacer algo para solucionar la situación, es decir, que el diablo atacó primero y luego tu Padre viene a solucionar el problema, pero yo creo que es al revés. ¡Es tu Padre Celestial que ya está haciendo algo para bendecirte y el diablo está intentando que no lo recibas, y por eso te ataca!
Esos problemas no son otra cosa que el diablo que está haciendo algo para que no recibas lo que tu Padre Celestial está haciendo por ti.
Tu Padre no está cruzado de brazos mirándote cómo pasas por problemas y esperando que le pidas ayuda para recién hacer algo al respecto. Él ha comenzado a hacer algo aun desde antes de la fundación del mundo y lo terminó todo con Jesús, y es el diablo que intenta mentirte para que no recojas las bendiciones que te pertenecen.

Así que, cuando veas que estás pasando por muchos ataques, tómalos como una señal de desesperación del diablo que intenta hacer algo para que no recibas lo que tu Padre ya ha enviado. No te desanimes mirando sólo los problemas, porque justamente eso es lo que quiere el diablo. Muchas veces vemos más lo que el diablo hace que lo que nuestro Padre hace, y por eso nos desanimamos y no tomamos nuestra bendición.

Cuando Jesus nació, el diablo intentó hacer algo para matarlo (Mateo 2:16-18). Lo mismo pasó cuando Moisés nació (Éxodo 1:22). Para el pueblo de ese entonces, el tiempo que vivían era el más oscuro y, por su desánimo, no veían la bendición que había nacido, que estaba entre ellos.

Te animo a que abras los ojos y veas lo que tu Padre Celestial está haciendo. Todos esos problemas, muchos de ellos inexplicables, no son otra cosa que el diablo que intenta desanimarte, para que pienses que tu Padre no ha hecho nada, que se ha olvidado de ti y así decidas no tomar lo que te pertenece.

Cuando la Biblia dice que la tierra está llena de su gloria (Isaías 6:3), o que cada día te colma de bendiciones (Salmo 68:19), o que ya eres bendecido gracias a Jesús (Efesios 1:3), no es una mentira para que te sientas mejor, no es un truco motivacional para que aprendas a ver el vaso medio lleno y no medio vacío, sino que ¡es la verdad!

¡Sé fuerte y valiente y atrévete a mirar sólo que tu Padre Celestial está haciendo, y verás que tu ánimo cambiará, empezarás a ver lo que Él ya estaba haciendo y notarás que habían oportunidades y bendiciones donde antes no las habías visto!

¡Espero te haya bendecido! 😀

viernes, 29 de diciembre de 2017

Una oración para el 2018


Padre Celestial, te doy gracias por el año 2017 que pasó, porque sé que estuviste conmigo todo el tiempo. Quizás muchas veces no me di cuenta que estabas ahí, pero eso no quiere decir que no lo estabas. Y por lo mismo sé que seguirás estando conmigo en todo este 2018.

Te pido que me ayudes a poder verte todo este año que comienza. No quiero dejarme guiar por mis sentimientos, sino que quiero aprender a vivir por fe. Sé que habrá problemas, situaciones que me harán tambalear y quizás llegue a quitar la mirada de Ti, pero ayúdame a volver a poner mis ojos en Ti rápidamente, sabiendo que no me condenarás por haber dudado de Ti, sino que estarás listo a recibirme, abrazarme y ayudarme a salir de ese problema.

Gracias porque sé que Tú no buscas perfección en mí. Tú no pides que yo sea un hijo perfecto, porque sabes que eso es imposible para mí. Gracias, más bien, porque Tú diste a tu Hijo perfecto para que muera por mis imperfecciones, y gracias a Él, ahora Tú me ves perfecto, santo, puro, sin mancha. Gracias porque eso me da la confianza en que este 2018 puedo intentar nuevos retos sin temor a equivocarme delante Ti, porque sé que Tú no te sentirás desilusionado de mí, que no te cansarán mis errores ni pecados, sino que siempre estarás dispuesto con amor a ayudarme, corregirme y encaminarme.

Gracias porque tu Palabra dice que Tú vas delante de mí (Deuteronomio 31:8) y que preparas el camino para mí (Efesios 2:10). Esto quiere decir que el 2018 no es nuevo para Ti. Yo no sé qué cosas enfrentaré este año que comienza, pero Tú sí. Y sé que en tu fidelidad ya te aseguraste que cualquier cosa que enfrente no sea más de lo que pueda soportar, sino que has puesto una salida para mí (1 Corintios 10:13). Así que caminaré con la confianza que Tú ya estuviste por donde caminaré y lo arreglaste todo para mí.

No temeré a las malas noticias que el 2018 me traiga porque mi corazón estará confiado en Ti (Salmo 112:7). No me abandonarás en ningún momento, no te alejarás de mí, no me dejarás solo, sino que SIEMPRE estarás conmigo (Mateo 28:20). Decido mirar tu bondad (Salmo 27:13), decido creer que la tierra está llena de tu gloria (Isaías 6:3), y eso incluye mi familia, mi negocio, mi iglesia y mi país. Mi boca declarará tus buenas noticias y no las malas noticas que escucharé. El médico no tiene la última palabra, ni mi jefe, ni el presidente, ni las autoridades, ni las cosas que veo en mi familia. Decido creer que la última palabra la tienes Tú. Decido creer tu Palabra y poner mis ojos solo en Ti.

Gracias Padre porque me amas y siempre me amarás, y ese amor es el ancla que mi alma necesita. Me siento seguro en Ti.

Amén

martes, 26 de diciembre de 2017

¿Año Nuevo o Tú Nuevo?


La mayoría de personas en esta época del año comienzan a compartir lo que desearían para el próximo año: más salud, más oportunidades de trabajo, más unidad en la familia, etc. El problema se encuentra en que muchos esperan que simplemente sucedan esas mejoras, y pocos son los que asumen la responsabilidad ello suceda.

Si piensas que este año 2017 fue igual al 2016, y éste a su vez fue igual al 2015, y así sucesivamente, creo que el problema no se encuentra en los años, sino en ti. Y puedo asegurar sin temor a equivocarme, que para ti, si sigues así, el 2018 será igual también.

En lugar de desear que el año 2018 sea diferente, mejor asume responsabilidad de ti mismo para tú seas diferente, y verás que sentirás que tienes más autoridad y poder para hacer los cambios que necesitas.

Si no te gustó tu 2017, no le eches la culpa al 2017. Por supuesto que no tenías control sobre las cosas que te sucedieron, pero sí tenías el control sobre tu respuesta. Y será lo mismo el 2018. Como dice John Maxwell: "No puedes controlar los vientos, pero sí las velas".

La Biblia enseña en Eclesiastés 9:11 que la oportunidad les llega a todos. Eso quiere decir que el 2017 sí hubo oportunidades para ti, y quiere decir también que en el 2018 las seguirán habiendo. Entonces, ¿estarás preparado para cuando lleguen?, ¿tendrás la actitud correcta? ¿estarás expectante cada día para cuando lleguen o seguirás lamentándote por las que te perdiste?

Te animo a que tengas la actitud de un más que vencedor durante todo este año 2018, sabiendo que tu Padre Celestial estará contigo en todo momento para ayudarte en cualquier circunstancia por la que atravieses. ¡Ya no más lamentos, ya no más quejas! ¡Tu Padre te ha dado todo lo que necesitas para que puedas ver tus sueños hacerse realidad!

sábado, 23 de diciembre de 2017

Chau 2017: ¡llegaste al otro lado!



¡Vaya año!

En 2017 pasaron muchas cosas. Comenzó con un muy acalorado verano que acompañaba a una situación política todavía más acalorada: interpelaciones, acusaciones, debates por la ideología de género, la orden de captura del expresidente Toledo, entre otras cosas. Inmediatamente después, huaycos en diferentes parte del Perú dejaron desolación y dolor por donde iban, y cuyas consecuencias todavía están lejos de ser restauradas.

Luego un trágico incendio conmovió a los peruanos por poner en evidencia la situación de esclavitud que muchos jóvenes padecen. El mundo de la política no dejaba de ponerse tenso. A medio año se ordenó la prisión preventiva del expresidente Ollanta y su esposa Nadine. Miles de escolares en peligro de perder su año escolar debido a las constantes huelgas de sus maestros.

Las interpelaciones a los ministros seguían y las acusaciones de corrupción alcanzaron al actual presidente del Perú. Cae el gabinete del gobierno. El año se coronó con el pedido de la vacancia presidencial.

Y esto solo es del Perú. Falta hablar de Venezuela, del Medio Oriente, del temor a una guerra nuclear, de los terremotos que azotaron diferentes lugares, de matanzas y tiroteos, etc. Y por supuesto, todo esto es solo el marco en donde nuestros problemas personales se desarrollaron.

Pero, ¿saben qué?, el 2017 terminó y seguimos aquí. Llegamos al otro lado. Las marcas que te dejó, no son de derrota, sino la prueba de que pasaste.

Te lo explico con esta historia: Una mamá vigilaba a su hijo de lejos mientras él jugaba en un río. De repente, un cocodrilo salió, agarró al niño del brazo y empezó a llevarlo río adentro. La mamá corrió con todas us fuerzas mientras gritaba por ayuda. Sorprendentemente ella llegó a tiempo para coger a su hijo del otro brazo. El niño era tirado, por una lado, por el cocodrilo y, por el otro, por su mamá. Gracias a Dios un cazador pudo escuchar los gritos de auxilio y rápidamente se acercó ayudar, matando al cocodrilo con su arma. El niño fue llevado de emergencia a un hospital.

Ya fuera de peligro el niño, su mamá aceptó que una periodista lo entreviste. La periodista le preguntó: "¿Qué piensas cuando ves las marcas que te dejó ese cocodrilo?" El niño le contestó: "Esas marcas no significan nada para mí". Luego le mostró su otro brazo y le dijo: "Estas marcas son las que tienen un gran valor para mí porque representan que mi mamá no me dejó y me salvó la vida".

Este 2017 seguro te dejó algunas marcas, pero esas marcas no son de derrota, porque si lo fueran, no estarías aquí. ¡Pero estás aquí! ¡Llegaste al otro lado! Esas marcas son las que te dejó tu Padre Celestial al no soltarte en todo este tiempo. Fue difícil, pero estás aquí en el otro lado. ¡Y tu Padre te promete que seguirá estando contigo en el 2018 sin importar lo que este traiga! ¿Habrán momentos duros? Seguro que sí, pero no estarás solo, Él te seguirá sosteniendo de la manó, y puedes estar seguro que NADA hará que te suelte.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Navidad: La respuesta en forma de semilla


¿Qué es lo que te gustaría recibir como respuesta de oración si estás pasando por una grave enfermedad? Pues, ¡un milagro!, ¡que de repente, en un abrir y cerrar de ojos, sea sanado! Creo que eso sería lo que te gustaría recibir si eres como la mayoría de nosotros, ¿no? Pero, ¿qué es lo que normalmente se recibe? Un proceso, una semilla que hay que cultivar, algo pequeño que tenemos que cuidar para que crezca de a pocos.

Lo mismo es si, por ejemplo, estás pasando por una crisis matrimonial. ¡Todos quisiéramos que, de repente, todo sea solucionado, y ya vivir ese matrimonio de ensueño! Pero, ¿qué es lo que normalmente se recibe como respuesta a nuestra oración? Un proceso, una semilla que hay que cultivar, algo pequeño que tenemos que cuidar para que crezca de a pocos.

Ser libre de una adicción, salir de esa deuda, que se solucione ese problema familiar, etc., normalmente son oraciones que nuestro Padre Celestial nos contesta pero de a pocos, utilizando lo poco que hay en nuestras manos, llevándonos de la mano a través de un proceso, siendo fieles en lo poco y recibiendo cada vez más, de gloria en gloria y de victoria en victoria.

¿Qué hizo nuestro Padre para salvar a toda la humanidad? ¿Envió a Superman, a Gokú, a Iroman, o algún ángel? No. Nuestro Padre envió a un bebé. Era el Salvador del mundo pero en forma de niño. Era una semilla que tenía que crecer y pasar por un proceso. Nuestro Salvador fue fiel en lo poco y se le dio más, y luego siguió siendo fiel hasta la muerte y heredó la gloria eterna.

Quizás estás pasando por un momento difícil en algún área de tu vida y estás orando por una solución. Sabes, lo más probable es que tu Padre Celestial ya ha comenzado a contestarte, pero como esa respuesta tiene "forma de bebé", seguro que no te has dado cuenta, y quizás te estás desesperando y pensando que Él no te ha escuchado. Pero no fue así.

¡Abre los ojos y mira! ¡Más que seguro que la respuesta ya está a tu alrededor! Deja de esperar ese "milagro", y busca, más bien, la semilla de ese milagro. Aprende a buscar lo extraordinario en lo ordinario.

¿Tú crees que nuestro Padre Celestial RECIÉN hace algo al respecto cuando le pides ayuda? Si crees eso, ¡te equivocas! ¡Él ya hizo algo desde antes de la fundación del mundo, el camino ya está preparado, NADA lo sorprende! Pídele ayuda para que puedas ver lo que Él ya está haciendo, y sabiduría y fuerzas para pasar por ese proceso hacia tu victoria.

¡Espero te haya ayudado!

domingo, 5 de noviembre de 2017

El Mejor Momento para Destruir a tu Enemigo


Todos hemos luchado (o estamos luchando) con un fuerte enemigo: una adicción, enfermedades por comer mal, problemas matrimoniales, con los hijos, económicos, etc. Para muchos nos fue muy difícil poder librarnos de él; otros, lamentablemente siguen luchando. Y es que TODOS hemos cometido este error: hemos dejado que nuestro enemigo crezca.

No siempre nuestro enemigo fue tan fuerte. Para la mayoría, hubo un tiempo que este enemigo fue débil, y como pensamos que no nos haría daño, dejamos que viva con nosotros, y lo dejamos crecer. Fue así que:
- El "pero solo fue una probadita de esta sustancia, no pasará nada", se convirtió en robarle a tu familia para comprar droga.
- El "no tengo que decirle 'te amo' todos los días a mi esposa, así somos muy felices", se convirtió en una situación insostenible en el matrimonio provocado por la indiferencia.
- El "solo estamos conversando, además ella necesita ayuda, mi esposa entenderá", se convirtió en adulterio.
Y así hay muchos ejemplos.

El Salmo 137:9 dice: "Bienaventurado el que estrelle a tus niños contra la peña". El salmista seguramente exclamó esas duras palabras al ver las atrocidades que Babilonia hacía a su pueblo cuando los capturaron y los llevaron cautivos, pero el Espíritu Santo las dejó registradas para poder tomar enseñanza de ello. ¿Cuál es la enseñanza? El mejor momento de librarte de tu enemigo es cuando es pequeño, es decir, cuando tú todavía eres más fuerte.

Ahora, en este mismo momento de tu vida, quizás estás viviendo con tu peor enemigo, pero éste todavía es "un niño", es pequeño, tú todavía eres más fuerte. Quizás tú lo reconociste, pero lo estás subestimando, o quizás otras personas cercanas a ti lo reconocieron, pero no las escuchas, piensas que exageran.

¡Hazte un favor y deshazte de tu enemigo ahora que puedes! ¡No permitas que se haga más fuerte! ¡Atácalo y destrúyelo por completo de una vez! Porque si no lo haces, tu enemigo crecerá, se volverá más fuerte que tú y estará destruyendo tu vida. A ese punto, librarte de él no será imposible, pero sí muy difícil, y no será derrotado sin antes haberte hecho mucho daño.

Espero te haya ayudado =)

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lunes, 16 de octubre de 2017

¿Los problemas te fortalecen?


Personalmente pienso que los problemas no te fortalecen, y en este post quiero explicar por qué.

Si los problemas fortalecieran, todos los que pasamos por problemas seríamos fortalecidos. Como seguro ya sabes, no siempre es así. Es más, en la mayoría de los casos sucede lo contrario: la gente se deprime, se estresa, quedan marcados, etc.

"Pero yo sé de esta persona que salió de su problema bien fortalecido", seguro pensarás. Es un error crear reglas generales de casos particulares, inclusive si existen varios casos de ello. Yo también podría decir: "Pero yo sé de esta persona que salió de su problema completamente destruido", y podríamos estar debatiendo en quién tiene la razón, cuando el error se encuentra en que el razonamiento está mal enfocado.

"El problema en sí no te destruye ni te levanta, solo revela lo que hay en ti" (Dr Edwin Loius Cole). Tus decisiones están basadas en lo que hay dentro de ti.
- Si te has estado llenando de negativismo, flojera, falta de preparación, malos ejemplos, etc., lo más seguro es que cuando atravieses por un problema te desanimes, te frustres, te llenes de temor y cosas parecidas.
- Pero si te has estado llenando de positivismo, disciplina, preparación, buenos ejemplos, etc., lo más seguro es que cuando atravieses por un problema no te rendirás, buscarás consejos, te sentirás retado y cosas parecidas.
El problema solo REVELÓ lo que había en ti.

Tú permites lo que entra en ti.
Como cristiano, no estoy de acuerdo con aquellos que dicen cosas como: "Dios me hizo pasar por este problema para aprender esto." Ellos piensan que fue Dios quien los hizo pasar por algún problema para que aprendan algo o sean fortalecidos por él. Bíblicamente, Dios no envía problemas a nadie, sino que ellos ya están ahí: a veces otras personas lo provocan, a veces nosotros lo provocamos y a veces están porque simplemente los permitimos. Lo que, mas bien, tu Padre Celestial hace es ayudarte a prevenirlos o a salir de ellos.

"Ok., Dios no me envió ese problema ni me hizo pasar por él, pero Dios sí lo usa para que Su Palabra sea aplicada." Tampoco. Dios no usa problemas para que apliques Su Palabra. Al contrario, Él te preparó de antemano con Su Palabra y Su presencia. Estas dos, Su Palabra y Su presencia, son las dos únicas maneras que vemos en la Biblia que nuestro Padre usa para enseñarnos algo.

Tú puedes ser enseñado por tu Padre directamente o indirectamente. Directamente es cuando tú mismo estás estudiando la Biblia, leyendo libros, escuchando enseñanzas, y también buscando Su presencia, e indirectamente es cuando tú estás siendo influenciado por alguna otra fuente: un amigo, un familiar, un testimonio, etc., lo cual no es otra cosa que la Palabra hecha carne en otra persona, la Palabra en acción, la Palabra dando resultado, pero sigue siendo la Palabra de Dios.

"Él prepara mis manos para la batalla" (Salmos 18:34). Tu Padre es el que te prepara para la batalla, no es el que prepara la batalla. Muchas batallas en el Antiguo Testamento ya estaban ahí, eran inevitables para tomar la tierra prometida. Es decir, si quieres tomar tu tierra prometida, las batallas serán inevitables, no fueron enviadas por tu Padre Celestial, sino que ya estaban ahí. ¡Pero tu Padre te ayudará a vencer!

Otra forma de decir lo mismo es: "Si le pides a Dios paciencia, Él te envía un problema para que saques paciencia". ¿Los problemas producen paciencia? ¡No! Los problemas no producen nada, ni cosas buenas ni cosas malas. La paciencia vino de otras cosas buenas de las que te has estado llenando en el pasado.

Por ese razonamiento muchos le agradecen a Dios por el problema, otros no están determinados a salir de él porque creen que está cumpliendo un propósito de Dios, otros están esperando el tiempo de Dios para salir, etc. Una creencia equivocada produce una conducta equivocada.

Una cosa es decir que Dios torna lo malo que te sucedió en algo bueno a decir que Él envió eso malo para luego tornarlo en bueno.

"Dios no envió los problemas, pero sí los permitió por alguna razón. ¡Hay que confiar en Él!" Para que confíes en tu Padre Celestial, tienes que basarte en lo que Su Palabra dice. ¿Encuentras base Bíblica que respalde eso? No solo dos o tres versículos, sino enseñanza sustentada de comienzo a fin de la Biblia. Sabes qué, no lo encontrará. Por lo tanto te recomiendo que no lo creas. No es suficiente que lo hayas escuchado de tus predicadores favoritos. Tienes que verlo tú mismo en la Biblia sustentado.

Si tú decides creer que tu Padre Celestial no te envió el problema por el que estás pasando, pero sí lo permitió por alguna razón la cual no alcanzas a entender ahora, pero la entenderás después, entonces estarás aceptando ese problema en tu vida en lugar de luchar contra él. Recuerda esto: Dios no te da armas para que pelees contra los enemigos que Él te envía, o bien, que Él permite que te ataquen. Uno podría pensar: ¡Y no sería mucho mejor que simplemente no me envíe ningún problema!

Si estás pasando por algún problema, tienes que saber que tu Padre no lo envió, sino que, por el contrario, Él te fortalecerá, te ayudará y te guiará a salir victorioso de allí. Así que, en lugar de decir: "Si no hubiera sido por ese problema, no hubiera obtenido esta bendición", mejor di: "Si no hubiera sido por mi Padre Celestial que me ayudó en medio de ese problema, no hubiera obtenido esta bendición."

¡Espero te haya ayudado!

sábado, 7 de octubre de 2017

Gadol's Nugget: Su Principal Problema



Gadol, el personaje principal de mi libro, pasó por muchos terribles problemas, pero no se dio cuenta que su principal problema se encontraba en mente. Eso, a larga, sería la causa principal del sufrimiento por el que pasaría.

Gadol es como muchos de nosotros. Todos pasamos por problemas, pero el problema principal radica no en el problema en sí, sino en el cómo manejamos nuestro problema. Nuestra actitud al enfrentar nuestro problema es determinante para prolongar el problema o encontrar nuestra respuesta.

¿Cómo estás enfrentando tus actuales problemas? Recuerda que las quejas, la excusas, el lamentarse, el responsabilizar a otros, etc., NO RESUELVE EL PROBLEMA, por el contrario, LO AGRANDA. Pero si asumes responsabilidad (así no haya sido tu culpa), pides consejos, buscas ayuda, haces un plan, etc., tarde o temprano ese problema será cosa del pasado, y habrás salido más fortalecido en lugar de destruido.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Dios no te envió ese Mal, sino la Salida

¿Dios te mandó esa enfermedad? ¡No! ¿Dios te mandó esa deuda? ¡No! ¿Dios hizo que tus sueños no sean alcanzados? ¡No! ¿Dios destruyó tu matrimonio? ¡No! Cualquiera que sea el mal por el que pasaste, ¡tu Padre Celestial no fue el causante!

Hay muchas personas que todavía piensan lo contrario, piensan que Dios lo permitió por alguna noble y justa razón. Lo que Dios permite o no, no es una tema muy claro en la Biblia (el que algunos pasajes hablen o lo impliquen, no quiere decir que se deba formar una doctrina de ello). ¡Lo que sí es claro son las muchas herramientas que Él te da para que salgas del problema en el que te encuentras!

Dios no envió ese mal, ¡pero definitivamente no quiere decir que Él no lo puede tornar para tu bien! (Génesis 50:29)

El mal en el que vives vino a ti ya sea por tus malas decisiones, por el mal que en el mundo existe o por el diablo quien es el príncipe de este mundo (Juan 14:30). No vino de Dios. Pero Dios fue fiel porque no permitió que seas atacado con algo que vaya más allá de lo que puedas soportar (1 Corintios 10:13). ¡ÉL NO FUE EL ARQUITECTO DE ESE MAL, SINO EL DE LA SALIDA DENTRO DE ESE MAL!

Así que, ¡no te rindas y busca esa salida! ¡Párate firme en esa promesa de Dios que dice que hay una salida! ¡No estás solo! ¡Esa salida está ahí porque Dios dijo que está ahí! Nuestro Padre es un experto malogrando los planes del diablo. Él te ha prometido que TODA arma que sea haya construido contra ti, NO PROSPERARÁ (Isaías 54:17). No dijo que no prosperará siempre y cuando tú no hayas sido el causante. ¡NO! Así tú hayas sido el único culpable de lo que estás viviendo, ¡esa arma que se levantó contra ti NO PROSPERARÁ!, porque nuestro Padre quiere darte lo que NO te mereces. ¡Ese es su favor inmerecido!

Quizás no puedes ver una solución ahora, quizás no la has visto nunca y por eso mismo piensas que no existe esa solución. Pero no es así. Tu Padre dice que Él fue fiel en poner una salida en tu problema. Y, ¿sabes qué? Esa salida no es para que salgas "con las justas", "raspando", sino ¡para que salgas mucho más bendecido de lo que te nunca te imaginaste! Dentro de ese problema se encuentra tu plataforma para tu bendición, para que vayas al siguiente nivel, para que puedas bendecir a más personas. ¡Tu Padre lo dispuso así en su fidelidad! ¡No te rindas! ¡Sigue adelante, que tu bendición se acerca!

domingo, 30 de julio de 2017

Jesús, Sabiduría y Poder

¿Sabes qué hacer para mejorar tu matrimonio? ¿Sabes cuáles son los pasos a seguir para mejorar tu situación económica? ¿Sabes cómo alcanzar tus sueños? Muchos nos estancamos porque simplemente no sabemos qué hacer, nos falta la sabiduría para saber qué paso tomar. Si ese es tu caso, ¡hay una buena noticia para ti! ¡Jesús sí sabe qué hacer! ¡Jesús es la sabiduría que necesitas!

Hay otro grupo de personas que sí saben qué hacer, pero no pueden hacerlo. Saben qué hacer para salir de esa adicción, para dejar de pelear con su pareja, para ser mejores padres, para salir de las deudas, etc., pero simplemente no lo hacen. No es que no quieran hacerlo, sino que no pueden hacerlo. Este grupo se identifica con el apóstol Pablo en Romanos 7:15 donde dijo: "Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que desteto, eso hago." Te falta el poder para hacer lo que sabes que debes hacer.  Si ese es tu caso, ¡hay una buena noticia para ti! ¡Jesús es el poder que necesitas!

¡La Biblia dice que Jesús es la sabiduría y el poder de Dios! (1 Corintios 1:24). La sabiduría y el poder de Dios que necesitas, se encuentran en Jesús. Sino sabes qué hacer, Jesús te da la sabiduría que necesitas (Santiago 1:5), y si sí sabes qué hacer, pero no tienes el poder para hacerlo, Jesús te da ese poder (Filipenses 2:13). Tu respuesta no solo se encuentra en Jesús. ¡Tu respuesta es Jesús!

Jesús dijo: "Yo soy el camino" (Juan 14:6). Jesús también le dijo a cuatro pescadores: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres" (Marcos 1:17). Es decir, Jesús no solo quiere darte las instrucciones necesarias para mejorar, ni tampoco un poder eventual para hacer lo que tienes que hacer. JESÚS QUIERE TRANSFORMARTE EN UNA PERSONA MÁS SABIA Y PODEROSA. Él lo puede hacer. Él superará tus expectativas.

En otras palabras, Jesús no solo quiere decirte qué hacer para sacarte de tus deudas, ¡Jesús quiere que vivas en prosperidad! Jesús no solo quiere darte el poder para perdonar, ¡Jesús quiere que ya no te afecten esas ofensas! Jesús no solo quiere que te reconcilies con tu esposo, ¡Jesús quiere que vivas el Cielo en la tierra en tu matrimonio!

Si permaneces en Él, constantemente buscándolo, meditando en Su Palabra, JESÚS HARÁ DE TI UNA MEJOR PERSONA EN TODO SENTIDO. Florecerás, en TODAS la áreas de tu vida. Sólo Jesús sabrá sacar lo mejor de ti. No te preocupes cómo lo hará. ¡Solo preocúpate de permanecer en el Camino! ¡Él es el Camino!