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viernes, 19 de octubre de 2018

Esconde a tus Hijos y Llénalos


La Biblia dice en Hebreos 11:23 en la versión Reina Valera que los padres de Moisés lo vieron como "un niño hermoso". Según la palabra que se usa en hebreo ("asteios"), quiere decir que lo vieron como un niño de la ciudad y, según el contexto, entendemos que se refiere a que los padres vieron a su hijo que no pertenecía donde ellos vivían, esto es, en la esclavitud, sino en la ciudad de Egipto.

Yo creo que esto es innato en la mayoría de padres: siempre quieren que sus hijos vayan más allá de lo que ellos han ido, que logren más de lo que ellos han logrado, que no vivan lo malo que ellos han vivido, que si ellos no han podido alcanzar sus sueños, quieren que sus hijos sí logren hacerlo. Y, ¿sabes qué?, ¡nuestro Padre Celestial no es la excepción!, porque Él, como padre que es, también quiere que Sus hijos alcancen todos sus sueños, y esto te incluye a ti y a tus hijos!

Pero, aquí está el secreto: los padres de Moisés lo escondieron de los ataques de faraón (Hebreos 11:23). Dice la Biblia que no tuvieron miedo de desobedecer la orden de faraón porque lo vieron hermoso, en otras palabras, debido a que sus padres estaban convencidos que su hijo estaba destinado para algo especial y que llegaría más allá de los que ellos han llegado, no tuvieron temor de ir contra la orden del Faraón y esconder a Moisés.

¿Qué ves en tus hijos? ¿Grandeza? ¿Un gran destino? ¿Que fueron hechos para algo especial? Yo creo firmemente que todo eso que sientes por ellos fue originado en el corazón de su verdadero Padre Celestial, que nuestro Padre puso en tu corazón como padre o madre un "vistazo" de su futuro, lo cual produjo en ti un convencimiento interno de que tus hijos fueron hechos para ser grandes.

La pregunta es, como padres, ¿qué podemos hacer para que nuestros hijos logren alcanzar esa grandeza? Creo que la respuesta la encontramos en el mismo versículo y ya lo habíamos mencionado: Esconder a nuestros hijos de los ataques del diablo, el cual usa el mundo como su forma de atacar (Juan 12:31). Quiero explicar esto:
Tú no puedes obligar a tus hijos a que cumplan con lo que Dios los ha llamado, pero sí puedes esconderlos de los ataques del mundo.
Dos cosas: Esconderlos y Llenarlos
Los padres de Moisés no lo obligaron a que se rehuse llamar "hijo de la hija del faraón" (Hebreos 11:24), sino que fue decisión propia de Moisés. Pero, ¿cómo llegó Moisés a tomar esa decisión? Dos razones: los padres de Moisés lo escondieron de lo malo y lo llenaron de lo bueno. Después de hacer eso, la decisión de Moisés de decidir por el camino correcto era algo casi inevitable.

Lo mismo es para nosotros como padres. Si queremos que nuestros hijos alcancen lo que nuestro Padre Celestial tiene para ellos tenemos que:

1. Esconderlos de todos los ataques del enemigo, y

2. Llenarlos del amor de Dios y su gracia.

Si hacemos esto, es prácticamente un hecho que decidirán por lo correcto y, por ende, cumplirán con lo que nuestro Padre tiene para ellos.

¿Cómo esconder a tus hijos del mal?
Esto se hace principalmente en oración (Mateo 6:13). No dejes de orar por ellos para que sean librados del mal, protegidos de cualquier mala influencia, que todo plan contra ellos sea desbaratado. Ora por sus futuros, matrimonios, negocios, ministerios. Nunca te canses de orar por ellos porque la oración es siempre escuchada. No importa si conociste a Jesús cuando tus hijos eran ya grandes, porque nuestro Padre Celestial puede tornar todo lo malo en bueno y recuperar todo lo perdido. ¡Confía en Él! ¡Deposita tus cargas en Él!

¡No cargues con la preocupación de tus hijos, porque nuestra preocupación, en la mayoría de casos, solo nubla nuestro pensamiento y obstruye el obrar de nuestro Padre! Recuerda que tus hijos son más hijos que nuestro Padre Celestial que tuyos, y Él los ama más que tú y sabe cuidar de ellos mejor que tú. ¡Ora por ellos y confía en Él!

Ahora, para esconder a tus hijos de los ataques del diablo como lo hicieron los padres de Moisés, no podrás hacerlo si tus hijos ya tienen una edad en la que ya no puedes decidir ciertas cosas por ellos. No es lo mismo que decidas qué programas de TV pueden ver cuando tienen 5 años a que cuando tienen 15. Tienes que tener sabiduría (¡y para eso es la oración y los consejos!) para saber qué puedes decidir por ellos y qué no. Llegará el momento en que qué amigos tener, con quién casarse, qué libros leer, dónde trabajar, etc., escapará de tus decisiones. No siempre podrás esconderlos del mundo, pero mientras que puedas, con sabiduría y mucha oración, hazlo.

Pero ojo, si no tienes el discernimiento de saber cuando dejar de esconderlos de ciertas cosas, pueda que ese método termine produciendo un resultado contrario al que buscabas y terminen, más bien, alejándose de Dios. Los padres de Moisés lo escondieron hasta cierto punto, pero después tuvieron que confiar en Dios y soltaron a Moisés. ¡Y dio resultado!

¿Cómo llenar a tus hijos de Su amor y Su gracia?
Esto se hace principalmente con tu ejemplo. Nuestros hijos no siempre serán obedientes, pero siempre serán buenos imitadores. La mayoría de nosotros hacemos lo que hacemos, sea bueno o malo, porque fue inculcado en nosotros. ¿Podemos cambiar lo malo? ¡Claro que sí!, pero es a través de otro proceso de inculcar.

Si tú conociste a Jesús cuando tus hijos ya eran grandes y, por lo tanto, ya les inculcaste cosas malas en ellos, no esperes que te escuchen porque ahora ya sigues a Jesús. ¡Nunca dejes de predicarles, pero no siempre uses tus palabras! Tu ejemplo, tu testimonio, el cambio que ellos vean en ti, será la mejor manera que ellos VEAN que existe un Dios que los ama y no los condena. Ellos verán el cómo respondes, tus gestos, tu disposición a ayudar, que antes eras de una manera, pero ahora eres de otra manera. Esto es super efectivo, pero demanda que tú primero vivas el mensaje que quieres que ellos reciban.

Si son pequeños, lo mejor que puedes hacer por ellos es llevarlos a la iglesia. ¡Ora y busca una iglesia  en donde reine el amor, la gracia y la aceptación de nuestro Padre Celestial! Huye de aquellas iglesias que te exigen obediencia para sentirte digno de las bendiciones de tu Padre Celestial. Sé parte de una iglesia en donde se inculque el cambiar como producto de conocer el amor y la gracia de Jesús, porque si tú te llenas solo de mensajes que te dicen: "¡Tienes que obedecer! ¡Tienes que obedecer! ¡Tienes que obedecer!", eso estarás transmitiendo a tus hijos y, tarde o temprano, se hartarán de ello, o terminarán viviendo una vida legalista basada en el temor, y ello no los llevará a cumplir con lo que nuestro Padre Celestial tiene pare ellos.

No te canses de llenarlos de palabras del amor y la gracia de Jesús. Aun si son pequeños bebés, porque recuerda que la Palabra de Dios es espiritual, y será tu espíritu que se comunica con su espíritu. Además, si los padres de Moisés solo tuvieron 3 meses para llenarlo de lo que ellos conocían de Dios, y aun así dio resultado, ¡cuánto más dará resultado con tus hijos si tú que tienes Biblia, iglesia y no solo 3 meses para hacer eso! Y mientras crezcan y tus palabras sigan siendo recibidas, ¡sigue hablándoles!, siempre con el discernimiento de no llegar a obligarlos.

Entonces, los padres de Moisés no tuvieron temor de ir contra las ordenes de faraón porque vieron algo especial en su hijo, así que lo escondieron, lo llenaron de las palabras de Dios y luego supieron dejarlo ir. ¡Tenemos que hacer lo mismo! Oremos para aprender cómo esconder a nuestros hijos del mal, cómo llenarlos de las Palabras de nuestro Padre y luego, saber cómo dejarlos ir. ¡Nuestro Padre Celestial estará con nosotros en cada paso!

¡Espero te haya ayudado!

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Podrás encontrar más buenas y prácticas enseñanzas para padres en este link: Enseñanzas para Padres



martes, 4 de septiembre de 2018

Hablando de Sexo a tus Hijos


Yo me enteré a los 11 años sobre de dónde venían lo bebés por un "amigo" del colegio que me lo contó asumiendo que yo ya lo sabía. Nunca he recibido algún consejo sobre el tema por parte de mis padres, no porque sean malos, sino, supongo, simplemente por desconocimiento del deber de instruir sobre el sexo a sus hijos, y supongo también que eso fue consecuencia de que sus padres no lo hayan hecho con ellos.

Batallé por muchos años con la pornografía y pienso que esa falta de guía fue una de las principales causas de ello. Esa falta de guía y las consecuencias que ello trajeron fueron restaurados por mi Padre Celestial a través de Su familia, la iglesia, mi Camino de Vida, porque ahí encontré la libertad, la restauración, la gracia y la guía que necesité.

Ahora, como padre, no deseo que mis hijos pasen por lo que yo pasé, sino que quiero ser ese guía que sé que necesitarán, quiero formar esa confianza para que se acerquen a mí cuando tengan dudas o pasen por algún problema sobre el sexo, quiero que tengan la seguridad que pueden contarme lo que sea porque sabrán que no dejarán de ser aceptados, que no habrá enojo, recriminación, culpa ni vergüenza, sino que encontrarán amor, comprensión, aceptación, guía y que, si hay algún problema, juntos encontraremos una solución.

Cuándo hablarles de sexo
Entonces, vino la pregunta: "¿Cuándo les hablo de sexo?" La respuesta fue revelada por Dios mismo porque fue en oración que sentí que me decía que debía hablarles de sexo ya. Eso fue en Octubre del 2016, lo conversé con mi esposa, y acordamos que lo haría cuando regresemos de un viaje que tendríamos para Navidad y Año Nuevo, y que lo haría solo con Juan Esteban que tenía 8 años. Lo mismo está sucediendo con Juan Pablo que acaba de cumplir 8, porque tendremos un viaje para este fin año y, de regreso, estaré hablando con él.

Cómo hablarles de sexo
Desde que lo acordamos con Ceci, le dije a Juan Esteban que en enero, cuando regresemos de viaje, tendría una conversación muy importante con él, sólo él y yo, que saldríamos a pasear, al cine, a comer, y que ahí se lo contaré. Le dije que quizás sea una de las cosas más importantes que tenga que decirle. Juan Esteban se sintió bien expectante.

Oré bastante para que Jesús guíe mis palabras para que el mensaje llegue correctamente.

Cuando llegó el día, estábamos comiendo un helado. Sentí que el enfoque de la conversación debía ser el amor y el matrimonio, que ese es el lugar correcto para que el sexo se desarrolle saludablemente y a plenitud.

Se lo expliqué con mi testimonio sobre cómo nos conocimos con su mamá, que éramos amigos por más de diez años antes de casarnos, que ambos amábamos a Jesús y la iglesia, que ambos nos conocimos como amigos en las reuniones de jóvenes, que ambos servíamos en la iglesia, que nuestro enfoque no fue la otra persona, sino Jesús, que cuando regresé del extranjero decidí enamorarme de ella y conquistarla, y ella me aceptó (después de mucho trabajo, debo decir 😀), que ambos queríamos hacer las mismas cosas para Jesús, que ambos tenemos los mismos sueños, que ambos nos prometimos amarnos para toda la vida, que él y su hermano son fruto de ese amor, que orábamos por él y su hermano aun antes de que hayan nacido; es decir, le pinté una imagen muy detallada para ilustrarle el lugar correcto en donde el sexo se debe desarrollar: amor y matrimonio.

Creo que si conversamos 30 minutos, 25 fueron sobre el amor y 5 sobre el acto sexual. Quería le quede bien grabado en su cabeza en dónde pertenece el sexo.

Por qué hablarles de sexo desde tan temprano
Tus hijos se van a enterar sobre el sexo ya sea por ti o por alguien más, y si es por alguien más, seguramente se enterarán más temprano de lo que crees y no le darán el mensaje correcto.

Como dije, yo me enteré a los 11 años y, según mi amigo, me enteré tarde. Ten en cuenta que el acceso a la pornografía de hace 30 años no era de tan fácil como lo es hoy. El diablo está detrás de nuestros hijos, por eso pienso que la mejor manera de cuidarlos de este falso y distorsionado mensaje sobre el sexo es que cuando éste llegue a la cabeza de mis hijos se encuentre con una fortaleza bien levantada y fundada, difícil, casi imposible de derribar, la cual será la verdad de nuestro Padre Celestial con respecto al sexo.

Proverbios 22:6 dice que si instruimos al niño en el camino de Dios, seguirá en el camino aun cuando sea viejo. Pero lo mismo sucede si instruyes al niño en cualquier otra religión o creencia, inclusive sucede lo mismo con los hábitos que les inculcamos desde niños, eso que aprenden desde pequeños, normalmente los acompañan el resto de sus vidas. Con el instruir al niño sobre la verdad de Dios sobre el sexo ocurre lo mismo.

Es por eso que cuando le conversé a Juan Esteban sobre sexo le hablé tanto sobre el marco de amor y matrimonio en el que el sexo se debe desarrollar para que cuando venga una idea diferente a ello, no será aceptada por él.

De otro lado, si no le hablo de sexo a mis hijos, como dije, otros lo harán, y cuando por fin me decida quizás sea muy tarde, porque la verdad de Dios que quiero enseñarles será la que se encuentre con una fortaleza bien levantada y fundada, difícil, casi imposible de derribar, pero de puras mentiras. Mis hijos terminarán pensado que soy un anticuado y fanático, porque las mentiras habrán tomado posesión de mente, todo porque yo no les hablé a tiempo.

Asume Responsabilidad de hablarles de Sexo a tus hijos
No creas que la responsabilidad de hablarles a tus hijos sobre sexo es de la iglesia o del colegio. Si no asumes esa responsabilidad, el diablo lo hará por ti. Recuerda, él está detrás de tus hijos, su enfoque es atraparlos desde pequeños, y ya está al acecho. Ya existen colegios en donde se pasan videos de "educación sexual" a niños de 8 años en donde se les enseña a tener relaciones sexuales, porque el diablo quiere atrapar sus mentes desde pequeños.

No huyas de esa responsabilidad. Ora para que nuestro Padre Celestial te dé sabiduría para saber hablarles, para saber llegar a ellos. No tiene que ser como yo lo hice porque todos somos diferentes. Tu Padre te dará la manera exacta y adecuada para ellos. Recuerda, Él los ama más que tú y está más interesado que tú en que el verdadero mensaje sobre el sexo llegue a sus corazones.

Ora por tus hijos. Háblales. Enséñales. Sé el(la) guía que ellos necesitarán.

¡Espero te haya ayudado!

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jueves, 26 de julio de 2018

Un Plan para mi Juan Pablo


Cuando mi Juan Pablo tenía 4 años (creo), tuvo una visión. Estábamos en casa y su mamá lo estaba llevando de la mano, cuando notamos que fijó la mirada a un punto específico sobre el espejo del baño. Pensé que había visto un animal o algo así, pero como yo no veía nada, le pregunté: "¿qué miras, hijito?" Él levantó su dedito para apuntar a donde miraba y me contestó: "Veo al Padre que está sentado con Jesús." Su mamá y yo nos miramos sorprendidos. Estábamos asombrados no solo por lo que acabamos de escuchar, sino también por la forma de referirse a Dios y además por saber que Jesús está a su costado.

Le preguntamos, ¿y qué te dice el Padre? Él contestó: "Me dice que Su mano está sobre mi papi y mi mami."

Estábamos felices, pero no sabíamos qué concluir, así que recibimos la Palabra hablada por medio de la visión y seguimos el ejemplo de María la madre de Jesús: guardamos esto en nuestro corazón (Lucas 2:19).

Poco después comenzaron una serie de ataques de pesadillas. Con frecuencia Juan Pablo lloraba en la noche por tener un sueño feo. Por temporadas, ¡fueron varias noches seguidas! Nosotros orábamos para que esas pesadillas se terminen declarando sobre él la Palabra que dice que nuestro sueño será grato (Proverbios 3:24). Ahora muy pocas veces tiene pesadillas, pero seguimos orando hasta que se termine por completo.

Hace dos días Juan Pablito se me acerca para contarme que tuvo un sueño. "¿Qué soñaste?", le pregunté. Me dijo que estaba cruzando una calle, que de repente vino un carro y lo atropelló, pero que no le pasó nada.

"¡Oh, qué bueno hijito!", fue lo único que le dije y luego se marchó. Al poco rato sentí que Jesús me decía el significado de ese sueño. Entonces rápidamente llamé a Juan Pablo y le dije que Jesús me dijo el significado de su sueño. "No importa las cosas que te puedan ocurrir en la vida, Yo estoy contigo, y por eso nada te pasará." Juan Pablo sonrió y se fue.

Me quedé pesando y recién até cabos. "Una visión, ataques de pesadillas, un sueño", pensé. "Definitivamente mi Juan Pablo tiene un don espiritual y el diablo quiere destruírselo."

Le di gracias a mi Padre Celestial porque recordé que Él tiene un plan para mi hijo Juan Pablo y le pedí sabiduría para saber prepararlo correctamente para ese plan. No sabemos con exactitud qué es lo que será en el futuro, pero sí sabemos que los dones que Jesús le dio lo equipan para un área ministerial.

No hagas tus propios planes para la vida de tus hijos. Recuerda que ellos estuvieron en el corazón de su verdadero Padre Celestial antes de la fundación del mundo, y Él te escogió a ti para que los puedas guiar y preparar para que vivan la vida que Él les ha preparado. ¡Y esa vida es MUUUUCHO mejor de lo que nosotros podamos planear para ellos! Cada uno de los dones y talentos que tienen serán las herramientas para vivir a plenitud esa vida. No dejes de orar pidiendo sabiduría y dirección para prepararlos a que vivan ese plan.

¡Espero te haya ayudado!

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viernes, 9 de marzo de 2018

No apagues la Imaginación de tus Hijos


Muchas veces, como padre, me he concentrado más en "el orden y limpieza" de mis hijos que otras cosas más importantes, como por ejemplo, su imaginación. El orden debe estar al servicio de la imaginación y no al revés, porque la imaginación te da la meta, el orden te ayuda a llegar a allá. Cuando me di cuenta de eso, me sentí tan mal como padre, porque era como que les regalase un carro, pero no tengan a dónde ir, y eso, con el tiempo, hace que el orden mismo se vuelva un fin en sí.

El dibujo de arriba ilustra perfectamente el mensaje. Reconozco que todavía se me sale un "¡ordena tu cuarto!" antes de preguntarles sobre lo que hubo en su imaginación. ¡Gracias a mi Padre Celestial por su Gracia porque realmente la necesito!, porque Él me hace acordar no solo preguntarles primero lo que se estaban imaginando, sino también hace que yo esté interesado en eso que me cuentan: en la guerra intergaláctica que ocurrió en su cuarto, en el torneo de las artes marciales con nuevos personajes, en la aventura con tal superhéroe, etc., para que así crezcan con la confianza que lo que se imaginan no son tonterías, sino que tendrán la atención de otros.

Y AL FINAL, después de asegurarles que lo que hubo en su mente fue importante, les ayudo a formar una de las herramientas que los ayudará en el futuro a materializar su imaginación: el orden.

Nuestros hijos tienen una gran imaginación. ¡No se la apaguemos! Esa imaginación se volverá sueños y metas, los cuales les darán sentido a su vida y se sentirán realizados como personas. ¡Nuestro trabajo como padres, es darles las herramientas que los ayuden a alcanzar esos sueños que nuestro Padre Celestial pondrá en sus corazones!

"La imaginación es una visión preliminar de lo que sucederá en tu vida" 
"El verdadero señal de inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación 
"La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, mientras que la imaginación circunda el mundo" 
Albert Einstein

¡Espero te haya ayudado!

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lunes, 19 de febrero de 2018

Daniel Peredo: Un Mensaje con un Repentino Adiós


El mundo del deporte está de luto por la repentina partida del periodista deportivo Daniel Peredo. No me considero ni siquiera un aficionado del futbol porque no sé jugarlo y sólo me llama la atención cuando juega la selección nacional, pero supongo que debido a la clasificación peruana al mundial Rusia 2018 que el profesionalismo y, más aun, la pasión de Daniel Peredo, resaltó estos últimos meses y, sin conocerlo, llegué a sentir admiración y simpatía por él.

Pero, hoy 19 de febrero del 2018, jugando su habitual pichanga de los lunes, debido a un inesperado paro cardiaco, nos dejó.

Sinceramente, no sabía que iba a dedicar tantos pensamientos a su partida. Supongo que al revisar mis redes sociales y leer tantas dedicaciones que le hacían, me identifiqué con varias de esas emociones compartidas. Pero ahora, la razón por la que escribo esto, es porque quiero compartir lo que Alan Diez, otro periodista deportivo, compartió entre lágrimas al informar sobre el deceso de Daniel Peredo:

"Hay que disfrutar cada segundo de la vida, porque no sabes en qué momento te vas a ir... Les pido a todos, despídanse con un beso de sus hijos, díganles que los aman, porque no sabemos si vamos a regresar. Amen a sus padres, amen a sus hijos. Lo que pasó con Daniel, me puede pasar a mí mañana o a cualquiera. Por favor, disfruten de la vida, sin excesos, pero disfrútenla. No pierdan un segundo en abrazar a sus viejos y decirles que los aman".

Un gran consejo enviado del cielo. Yo creo que nuestro Padre Celestial lo usó para que muchos de nosotros recordemos esa gran verdad. La Biblia dice en Santiago 4:14-15: "¿Qué es la vida? Es un vapor que en un momento está, y luego se desvanece. Por eso, debemos decir: "Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello'".

Tuve muchas oportunidades de compartir los últimos momentos de muchas personas y, hasta ahora, nunca me he topado con alguien que me haya dicho: "¡Cuán arrepentido estoy de no haber pasado más horas en la oficina! ¡Cómo no aproveché esa oportunidad de negocio o viaje! ¡Pude haber trabajo mucho más!" Pero sí, muchos de ellos me dijeron: "¡Cómo no le dije 'te amo' hace tiempo! ¡Cómo no pasé más tiempo con mi familia! ¡Cómo no lo perdoné antes!"

Mi amigo, mi amiga, ¡aprovecha el tiempo ahora! ¡Nada te garantiza que tendrás tiempo después! Esto no es ser fatalista porque, si somos sinceros, el decir que "todavía hay tiempo", es solo una excusa para no hacerlo hoy.

Pon primero en tu vida las cosas que debes de tener primero. ¡No pongas a tu trabajo por encima de tu familia! ¡No pongas a tu esposa por debajo de tu orgullo! ¡Pon a tus hijos por encima de tus pasatiempos! Porque no sabemos qué nos vendrá mañana, y no sabemos cuánto tiempo más podemos postergar lo que debemos hacer. Toma la decision YA, para que luego no te arrepientas del tiempo perdido.

Descansa en paz Daniel Peredo.
Mis condolencias y oraciones para la familia y amigos.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El honor de ser padre o madre


Algo que podemos resaltar del capítulo 5 de Génesis es que, para Dios, lo más importante y trascendental de la vida de cada hombre que se menciona ahí son los hijos que tuvieron. Date cuenta que no menciona sus logros, victorias ni proezas, pero sí el hecho que fueron padres.

El Dr. Edwin Loius Cole enseñaba que en la sociedad actual se honra, reconoce y valora los títulos y logros que las personas alcanzan: "el gran doctor en medicina con post grado en tal universidad y premiado por tal organización", "el científico con 5 doctorados descubridor de tal sustancia radiactiva", "el deportista ganador de tantos trofeos y medallas que superó todos los records", etc., pero no honran, reconocen ni valoran a un buen padre.

Lamentablemente invertimos mucho tiempo y energía para crear un gran nombre, para ser reconocidos y recordados por generaciones, pero no le damos la debida importancia al gran privilegio que tenemos de ser padres o madres.

¿Cuántos de nosotros recordamos el nombre de nuestros tatarabuelos? Creo que muy pocos. ¿Qué tal de nuestros tatara tatara tatara tatarabuelos? Creo que ninguno. ¿Por qué pensamos, entonces, que nosotros sí seremos recordados? ¿Por qué ese empecinamiento de engrandecer nuestro nombre cuando para los únicos que debemos ser grandes debe ser para nuestros hijos?

El único nombre al que nosotros debemos engrandecer es el de Jesús. Si hacemos eso, Él se encargará de engrandecer el nuestro (Génesis 12:1-3), y aun así, no te ilusiones mucho, porque no será para siempre. Además, cuando Jesús engrandece tu nombre, el objetivo no es que tú seas conocido simplemente porque sí y que tú te lleves la gloria, sino que el objetivo es que Él sea conocido y que Él se lleve la gloria.

No te esfuerces en ser reconocido por la sociedad, sino por tus hijos. No te esfuerces en ser grande para otros, sino solo para tus hijos. Ser grande para ellos, no es difícil: Pasa tiempo con ellos, escúchalos, juega con ellos, interésate en lo que ellos se interesa, conócelos. Lo único difícil de esto es que tenemos que poner nuestro egoísmo de lado, ese afán de querer figurar y crecer ante los ojos de otros, pero su recompensa va más allá de esa satisfacción efímera de recibir elogios de otros, porque lo que sentirás es la llenura del sentido de satisfacción permanente, ese sentido de haber cumplido tu tarea más importante encomendada por tu Padre Celestial mismo: el ser Su reflejo ante Su hijo o hija, porque, a fin de cuentas, nunca fueron nuestros hijos, solo pasaron por nosotros.

¿No sabes cómo ser un buen padre o madre? Tu Padre Celestial sí sabe. Él está más interesado en ayudarte que tú mismo, porque Él ama a tus hijos más de lo que tú jamás podrás hacerlo, los conoce desde antes que tú y mejor que tú. Déjate amar por Él, déjate llenar con Su amor, Sus palabras y Sus abrazos, porque recuerda, que antes que padre o madre, tú eres Su hijo. Esa será la mejor manera que aprendas a ser un buen padre o madre.

¡Espero te haya ayudado!

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domingo, 7 de enero de 2018

"¡Por eso lloras!" - Un consejo para padres


¿Cuántos de nosotros, padres, le hemos dicho a nuestros hijos alguna vez: "¡Qué, por eso lloras!"? ¡Grave error! ¿Saben lo que en realidad les estamos diciendo? Les estamos diciendo: "Esa razón por la que lloras es una tontería", y peor: "lo que para ti es importante no lo es para mí".

Si has estado diciéndole eso a tus hijos, esto es lo que tienes que hacer:
- Pídeles perdón por haber estado haciendo eso. Diles: "Hijo, perdóname porque muchas veces menosprecié lo que para ti era importante".
- Promételes que intentarás cambiar. Diles: "Te prometo tratar de tomar más importancia a las cosas que son importantes para ti".
- Pídele ayuda a tu Padre Celestial a cambiar eso lo más pronto posible.

El gran peligro que corremos como padres de hijos pequeños si es que no corregimos eso es que crecerán con la idea que sus problemas no son importantes, que no deben molestarnos con sus tonterías, que ellos no son tan importantes como nosotros, y como consecuencia, inconscientemente buscarán el sentirse importantes en otros lugares y de otras formas, y muchas veces son con personas que exigirán de ellos algo a cambio.

¿Cómo nos trata nuestra buen y amoroso Padre Celestial? ¿Alguna vez has leído en su Palabra algo que diga o insinúe que lo que para nosotros es importante para Él no lo es? ¿Alguna vez te has sentido menospreciado por Él? ¿Alguna vez cuando clamaste a Él llorando, sentiste que Él te dijo: "¡Qué, por eso lloras!"?

Por el contrario, Él llora cuando nosotros lloramos, se alegra cuando nosotros nos alegramos, se identifica con nuestro dolor, y Su Palabra dice que aun tiene contados los cabellos de nuestra cabeza (Mateo 10:30), y si Él presta atención a eso, algo que para nosotros no es importante, ¡cuánta más atención prestará para lo que para nosotros sí es importante, para lo que nos hace llorar, para lo que nos quita el sueño! Así que, cuando vamos a Él cargados por algo, NUNCA nos dirá: "¡Qué, por eso lloras!", sino que nos abrazará, nos consolará y nos guiará de la mano a la salida que Él ya había preparado.

Entonces, si has estado menospreciando los asuntos de tus hijos, corre a tu Padre Celestial, porque Él no te condenará por hacer eso, sino que te abrazará, te consolará y te guiará de la mano a la solución que Él ya había preparado.

¡Espero te haya ayudado!

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lunes, 27 de noviembre de 2017

Gadol's Nugget: El libre albedrío de sus hijos


Una de las características de Gadol, el personaje principal de mi libro, era una sobre preocupación por sus hijos. Él estaba convencido que ellos iban a querer servir a Dios gracias al perfecto testimonio que pensó tener frente a ellos (en verdad, ¡frente a todos!), por eso le agarró por sorpresa que ellos, ya mayores, le dijeran que no querían servir a Dios.

Preocupado por lo que sería de ellos lejos de Dios, decidió hacerse responsable de sus vidas espirituales. Ellos, con el fin de no crear divisiones en la familia, accedieron a su idea, pero obviamente, ya que nadie puede acercarse a Dios a la fuerza, manipulado ni con engaños, la idea de Gadol no funcionó.

¿Dónde se equivocó Gadol? Gadol no respetó el libre albedrío de sus hijos. Él no dejó que Dios haga la obra en ellos, sino que, por el contrario, al entrometerse en las decisiones de ellos, interrumpió lo que Dios estaba haciendo en ellos.

Consejo:
Si tienes hijos, NO PUEDES OBLIGARLOS A SERVIR A DIOS. Sólo puedes, con tu ejemplo, hacer que ellos quieran hacerlo.
Hasta cierta edad, los puedes "obligar" a ir a la iglesia, pero tienes que tener discernimiento para saber cuándo debes dejar de hacerlo (por si acaso, normalmente es una edad de 12, 13 14 años más o menos - si tiene 35 años y lo sigues obligando, ¡eres tú quien necesita una consejería!😀).

La mejor manera siempre será tu propio testimonio.
El hecho que te vean feliz, despreocupado, que cuando corres a Dios ven que sales cambiado, que "antes eras así y ya no lo eres", son cosas que tus hijos, de cualquier edad, verán y harán que ellos quieran servir al mismo Dios que tú sirves.

¡Espero te haya ayudado!

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martes, 14 de noviembre de 2017

Venciendo el Bullying

Cuando mi Juan Esteban entró al primer grado de primaria, por un tiempo algunos de sus compañeros lo molestaban. Es difícil cuando tu hijo te dice que ya no quiere ir al colegio, y luego te enteras que se han estado burlando porque es flaquito. Lo mismo pasó mi Juan Pablo, pero en su caso porque era gordito. Además de hablar con los padres y profesores, ¿qué más hacer?

Mi esposa y yo orábamos para poder tener dirección de Dios para saber qué hacer, y sentimos que debíamos hablarles de su identidad, y también que sepan que, al menos a esa edad, los niños no lo hacen con malicia.


Sobre su identidad.
Les decíamos que ellos no son lo que otros dicen, sino lo que la su Padre dice, que Él fue quien los creó así que Él es el único que tiene el derecho de decir qué son, qué pueden hacer y qué es lo que tienen. Les decíamos que son hijos del Todopoderoso, que Él los ama, que nunca los dejará, que pueden clamar a Él y Él les respondería.

Los niños no lo hacen con malicia.
Cuando ellos pasaron por eso, tenían 6 años. Nuestro Padre Celestial nos hizo entender que aquellos niños no lo hacían por malicia, sino porque lo copiaban de algún sitio: familia, TV, otros amigos, etc. Entonces les preguntamos que cuando ellos bromean con alguien, ¿acaso lo hacen porque quieren hacerlos sentir mal? Nos dijeron: "No papi, solo lo hacemos por juego". Entonces les dijimos que es exactamente lo mismo con esos niños. Y luego agregamos: "Si es un juego, entonces ¡ríanse! ¡No tomen esas palabras en serio! ¡Ríanse de ustedes mismo!"

Gracias a Dios que por los resultados sabemos que supieron hacer suyas esas palabras.

Si estás pasando por algo parecido con tus hijos, no reacciones en tus fuerzas, sino más bien ¡busca el consejo de tu Padre Celestial!, porque Él te dará la dirección que necesitas para salir victorioso de esa situación.

¡Espero te haya ayudado!

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viernes, 27 de octubre de 2017

Una forma de maldecir a tus hijos

Hace como un año le dije a mi hijo Juan Esteban (cuando tenía 8 años de edad): "¡No seas flojo!", porque no quería ordenar su cuarto, pero en ese momento sentí que le estaba diciendo que era flojo, pero debe dejar de serlo. Me di cuenta que las palabras "no seas flojo" eran tan iguales como "eres flojo, deja de serlo".

Como papá, me sentí super mal porque le estaba diciendo a mi hijo que era flojo, por lo tanto, iba a actuar como tal. Lo estaba maldiciendo sin darme cuenta, atando su vida a una forma de ser.

Estoy seguro que fue mi Padre Celestial quien puso en mi corazón dejar de hablarles a mis dos hijos de esa manera (porque también le hablaba así a mi hijo Juan Pablo), y comenzar a analizar la manera cómo les hablaba, la cual yo suponía que era la correcta porque nunca los he insultado, menospreciado, jamás les he dicho que no pueden, etc.

Desde ese momento sustituí el "no seas flojo" por "no te comportes como si fueras un flojo, porque tú no lo eres. Tú tienes fuerza de voluntad". Sustituí el "no seas malo" por "no te comportes como si fueras malo, porque tú no lo eres. Tú eres bueno", y a veces agrego: "y bueno en gran manera" 😀. Sustituí el "no seas cochino" por "no te comportes como si fueras cochino, porque tú no lo eres. Tú eres limpio".

Esa forma de hablar estaba tan en mí que seguí haciéndolo por costumbre, pero me corregía inmediatamente. También les he explicado esto a mis hijos, para que en el caso que se los diga sin darme cuenta, sepan que fui yo quien me equivoqué en decir las cosas, y que ellos no son así. ¡Hubieron veces que ellos mismos me corregían, y yo feliz de aceptar su corrección!

Pídele al Espíritu Santo que te revele aquellas formas de hablar que están en ti, pero no te das cuenta que estás maldiciendo la vida de tus hijos. ¡Que tu boca sea un fuente de bendición de la que ellos puedan tomar constantemente!

¡Espero te haya ayudado!

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domingo, 30 de julio de 2017

Jesús, Sabiduría y Poder

¿Sabes qué hacer para mejorar tu matrimonio? ¿Sabes cuáles son los pasos a seguir para mejorar tu situación económica? ¿Sabes cómo alcanzar tus sueños? Muchos nos estancamos porque simplemente no sabemos qué hacer, nos falta la sabiduría para saber qué paso tomar. Si ese es tu caso, ¡hay una buena noticia para ti! ¡Jesús sí sabe qué hacer! ¡Jesús es la sabiduría que necesitas!

Hay otro grupo de personas que sí saben qué hacer, pero no pueden hacerlo. Saben qué hacer para salir de esa adicción, para dejar de pelear con su pareja, para ser mejores padres, para salir de las deudas, etc., pero simplemente no lo hacen. No es que no quieran hacerlo, sino que no pueden hacerlo. Este grupo se identifica con el apóstol Pablo en Romanos 7:15 donde dijo: "Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que desteto, eso hago." Te falta el poder para hacer lo que sabes que debes hacer.  Si ese es tu caso, ¡hay una buena noticia para ti! ¡Jesús es el poder que necesitas!

¡La Biblia dice que Jesús es la sabiduría y el poder de Dios! (1 Corintios 1:24). La sabiduría y el poder de Dios que necesitas, se encuentran en Jesús. Sino sabes qué hacer, Jesús te da la sabiduría que necesitas (Santiago 1:5), y si sí sabes qué hacer, pero no tienes el poder para hacerlo, Jesús te da ese poder (Filipenses 2:13). Tu respuesta no solo se encuentra en Jesús. ¡Tu respuesta es Jesús!

Jesús dijo: "Yo soy el camino" (Juan 14:6). Jesús también le dijo a cuatro pescadores: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres" (Marcos 1:17). Es decir, Jesús no solo quiere darte las instrucciones necesarias para mejorar, ni tampoco un poder eventual para hacer lo que tienes que hacer. JESÚS QUIERE TRANSFORMARTE EN UNA PERSONA MÁS SABIA Y PODEROSA. Él lo puede hacer. Él superará tus expectativas.

En otras palabras, Jesús no solo quiere decirte qué hacer para sacarte de tus deudas, ¡Jesús quiere que vivas en prosperidad! Jesús no solo quiere darte el poder para perdonar, ¡Jesús quiere que ya no te afecten esas ofensas! Jesús no solo quiere que te reconcilies con tu esposo, ¡Jesús quiere que vivas el Cielo en la tierra en tu matrimonio!

Si permaneces en Él, constantemente buscándolo, meditando en Su Palabra, JESÚS HARÁ DE TI UNA MEJOR PERSONA EN TODO SENTIDO. Florecerás, en TODAS la áreas de tu vida. Sólo Jesús sabrá sacar lo mejor de ti. No te preocupes cómo lo hará. ¡Solo preocúpate de permanecer en el Camino! ¡Él es el Camino!

sábado, 13 de mayo de 2017

Feliz Día a mi Hermosa

¡Feliz día mi amor!

Estoy tan feliz de que mis Juanes te tengan como mamá. Me encanta ver que ellos reciben tu alegría en todo momento. Aun cuando pasas por algún problema, inclusive cuando tú misma fuiste la que te equivocaste, ellos ven que el malestar no te dura mucho. "Bueno, qué importa. ¡Mi Jesús aun está conmigo y me ama!", sueles decir cuando salió mal. Ellos ven eso.  Ellos oyen eso. Ellos reciben eso. Y yo estoy súper feliz por ello.

Eres la alegría de nuestra casa. Cuando no estás en casa, constantemente los Juanes dicen: "¿Y mami? ¿Cuándo va a llegar? ¿Dónde está?", y lo dicen porque tu presencia trae alegría.

Mi corazón descansa tranquilo porque sé que ellos elegirán en el futuro a alguien como tú como esposa. Simplemente sé que no se equivocarán, porque te habrán tenido a ti como modelo a seguir. Ellos dirán inconscientemente: "Yo quiero a alguien como mi mamá".

En la casa te decimos La Hermosa, porque esa es tu característica principal, porque no sólo eres hermosa por fuera sino por dentro. Porque hermoseas todo lo que está a tu alrededor. Todo lo que tocas, todo lo que influencias, las vidas que están cerca de ti, son más bellos, más hermosos, gracias a ti. Hermoseas el ambiente con tu presencia y alegría. Sabes sacar lo mejor de la gente con palabras y acciones llenas de amor, ternura y sencillez.

Muchas veces escucho que te dicen con cariño: "Mi Ceci". Normalmente tus amigas se refieren a ti de esa manera. Pero nosotros, Juan Esteban, Juan Pablo y yo realmente podemos decir que eres nuestra. Tenemos el honor de que el Padre Celestial nos confió a Su Hermosa con nosotros. ¡Padre, enséñanos a cuidarla!

Te amamos amorcito.

¡¡Feliz día de las mamás!!